30/4/12

CAPITULO 5 DESCUBRIENDO A BELLA DE NUEVO

CAPITULO 5 DESCUBRIENDO A BELLA DE NUEVO

Me preparé mentalmente para lo que estaba por venir esta noche. Hoy sería la primera noche como encargada del local...y estaba un poco nerviosa. Sam había volcado toda su confianza en mi persona y me daba pánico no saber manejar la situación como el lo esperaría de mi. Ahora todo, absolutamente todo lo que ocurriera en el Forbidden, dependía de mi.

Me arreglé como siempre, me maquillé y me puse un escotado vestido negro y unas sandalias a juego. Suspiré sonoramente y me miré en el espejo antes de salir de mi apartamento; aunque paré en seco.
Por unos momentos me había olvidado de mis nuevos vecinos...sólo durante unos segundos. ¿Qué pasaba si me los encontraba en el rellano de la escalera? Bueno, y a mi qué coño me importa si me los encuentro en el pasillo...no tenía nada por lo que ocultarme, así que salí decidida por la puerta y...sin moros en la costa.
Cuando llegué al Forbidden suspiré con alivio al ver que sólo estaba Jake en la sala de los trabajadores. Ya se había puesto su uniforme a lo men in black y su pinganillo en el oído. Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.
- ¿Vives aquí, Jake? ¿O es que Sam te paga por horas? Da igual la hora a la que venga, siempre te veo aquí – bromeé.
- Sí – se rascó la cabeza – La verdad es que me gusta estar aquí...y eso...
- ¿Qué pasa? - dije mirándolo a los ojos mientras sacaba las hojas para cuadrar los puestos de los camareros.
- Es que...joder...¿Te puedes creer que me da vergüenza decírtelo? - dijo sonrojado.
- Puedes confiar en mi. ¿Qué pasa?
- Me gusta Nessie – dijo rojo como un tomate, aunque le miré confundido – Vanessa, joder, Vanessa...sé que odia que la llamen Nessie, pero no lo puedo evitar...Me gusta mucho...Dios, creo que estoy enamorado de ella...Vengo antes por si a ella se le ocurre venir antes y así estar más tiempo mirándola...Me tiene loco...
- ¿Y cuál es el problema? - dije sonriendo.
- ¿Qué cual es el problema? - se pasó al mano por su recién cortado pelo – Cielos...esa mujer es un hueso. Si las miradas matasen yo ya estaría muerto...y no se por qué. No le he hecho nada...a parte de llamarla Nessie - suspiró frustrado.
- Igual es eso lo que le pasa...- me miró confundido – Igual está enfadada contigo porque precisamente no le haces nada – moví las cejas sugerentemente - Aunque seguramente te odie por llamarla Nessie...joder, Jake...la has apodado como el monstruo del lago Ness...
- Oh...es un apelativo cariñoso - sonrió – No se...es que...ese carácter que tiene...¡uff! Me pone un huevo – no pude evitarlo y rompi a carcajadas.
- Mira, lo que tienes que hacer cuando Vanessa entre esta noche a trabajar es hablar con ella...no se...Prueba a invitarla al cine, o al tomar algo...
- ¿En serio crees que no me morderá? Aunque pensandolo bien...no me importaría que me mordiera un poquito...- ambos nos reímos.
- Eres imposible, Jake.
En ese momento se empezó a oir jaleo en las escaleras. Era Tanya. ¿Acaso no podía tener una voz más chillona? Haciendo un breve resumen, Tanya me odia. Me odia por el hecho de quitarle protagonismo. Pero que le voy a hacer. Yo no tengo la culpa de que a ella la dejaran de camarera por no saber bailar. Tanya hizo la prueba para gogo, pero más que bailar lo que hizo fue un amago del cortejo del topo.
Cuando Tanya llegó me miró de arriba abajo y alzó la barbilla. Sabía que le había sentado como una patada en las tripas que Sam me hiciera encargada...Sí, vale...que la jodan.
En pocos minutos la sala se fue llenando de gente, hasta que por fin entraron mis dos pesadillas seguidas de Jasper. Suspiré. Tendría que enfrentarme a ellos, si o si. Si es que lo iba a tener hasta en la sopa...
- A ver, chicos – todos se callaron y me escucharon atentamente – Jake, a la puerta principal.
- Sí, jefa – varios sonrieron por el apelativo.
- Seth, Paul y Quil en el interior. Quil, presta atención a la zona de los baños, ¿de acuerdo? - el aludido asintió.
- Jessica y Tanya, al piso de arriba.
- ¿Qué? - chilló Tanya – El chill out es un aburrimiento...
- Estás aquí para trabajar, Tanya – dije con voz cansada – Además, hareis rotaciones. Tranquila, que lucirás tus extensiones y tus implantes de silicona en toda su gloria – varios de los chicos incluído Emmet se rieron mientras Tanya salía airada de la sala.
- Emmet – suspiré – Ve con Jake y que te explique el funcionamiento de la vigilancia – asintió mientras salía con Jake.
- Math, Connie, Mike y Edward a las barras de abajo. Chicos...echadle una mano – señalé a Edward – y Jasper...ya sabes donde te toca – me sonrió – Si teneis alguna duda preguntadme a mi o a los chicos, ¿de acuerdo? - ambos asintieron – Bueno...voy a prepararme – susurré.
Jared, el chico que se encargaba de mi seguridad y bienestar por esta noche me acompañó a la sala en la que yo me cambiaba. Era un chico algo más joven que yo, pero era simpático a rabiar y muy amigable. Mi relación con todos los miembros del equipo, menos con Tanya, era así. Nos llevábamos de maravilla. Ahora sólo me quedaba saber si sería así de cordial con los nuevos integrantes. Sabía que con Jasper no habría problema...pero con los otros dos...
Suspiré mientras Jared cerraba la puerta de mi improvisado camerino para vestirme. Hoy me tocaba ponerme un corset rojo con encajes negros. Me coloqué el ligero en su sitio y comprobé que las medias quedaran ajustadas. Terminé en conjunto con unos zapatos de tacón rojos. Una vez vestida y después de comprobar que el maquillaje estaba en su lugar, salí y me recibió Jared con una sonrisa.
- Guau...te pareces a Dita Von Teese...
- Sí...espero no encontrarme con ningún Marilyn Manson por aquí...- ambos reímos – Anda., vamos...
Cuando llegué al escenario las luces se apagaron. Suspiré profundamente como siempre hacía antes de salir a actuar. Una canción sugerente y la melodía de un saxofón comenzó a sonar. Y pisé el escenario.
OooOooOooOooOooOooOooO
Cuando llegamos al apartamento estaba todo bastante colocado para haber sufrido una mudanza pocas horas antes. Con nosotros, cuando decidimos viajar a Miami, sólo traímos la ropa y los objetos personales; los pocos muebles y, lo más importante para Emmet, la televisión de plasma de cuarenta y dos pulgadas y el home cinema, lo trajeron los de la mudanza desde New Hampshire.
Allí, durante el tiempo que estuvimos estudiando en Darmouth, teníamos alquilado entre los tres una casita cerca del campus. Así que ya sabíamos lo que era convivir entre nosotros, eso no era problema. Ahora sólo faltaba descubrir cómo era convivir con una vecina como Bella.
Tras arreglarnos para nuestro primer día de trabajo nos metimos en mi volvo y fuimos directos al Forbbiden. Cuando bajamos las escaleras hasta la sala del personal, lo primero que vi fue a Bella en el centro de la misma.
Estaba muy...guapa. Preciosa sería la palabra adecuada. Llevaba un vestido negro cortisimo con un cinturón rojo. Tanto los zapatos como las uñas eran rojos también. Y sus labios...El pelo le llevaba como esta mañana, en suaves ondas que llegaban hasta la cintura.
¿Dónde quedaron las coletas mal hechas y el pelo fosco? ¿Donde quedaron las ropas feas y anticuadas? ¿Y los granos? ¿Y los kilos? Puse atención cuando Bella llamó a todos al orden. Todos prestaron atención al momento...todos menos Tanya. Era evidente que no tragaba a Bella.
Y cuando Bella empezó a hablar no pude atender ni una sola palabra a lo que decía. Sólo era consciente del movimiento de su boca y de como, a veces, se mordía el labio inferior mientras pensaba.
-...Y Edward a las barras de abajo – entonces puse atención de nuevo – Chicos...echadle una mano – dijo refiriéndose a mi – Jasper, ya sabes donde te toca...Bueno...voy a prepararme – susurró para si.
Cuando llegamos a la planta de arriba en seguida los chicos me explicaron el funcionamiento del local y me dijeron en qué sitio se encontraba cada cosa. Todos eran bastante amables conmigo, al menos por el momento.
Después de una hora pasada la apertura del local el interior era una locura total. Grupos de gente cool y vestidos enteramente de marca se paseaban por el local. Bailaban y rozaban sus cuerpos al ritmo de la música y las chicas no tardaron el acercarse a mi para tontear. Definitivamente amaba este trabajo.
Estaba hablando con una preciosa pelirroja cuando las luces de todo el local se apagaron. Un murmullo generalizado se oyó en la pista de baile. Entonces una melodía que no llegaba a recordar el titulo comenzó a sonar y un foco iluminó un punto determinado en el escenario. Jo-der.
Obviamente, era Bella la que se encontraba ahí arriba. En el centro del escenario se encontraba una especie de copa de cristal enorme...tragué en seco. Ya había visto otras veces este numerito, aunque nunca lo había visto en directo, sabía que iba a ser super sensual. Bella se metió en esa copa enorme con ayuda de uno de los chicos de seguridad. La sedosa piel de sus piernas enfundadas en esas medias negras se empapó al contacto con el agua que había en el interior. Empezó a hacer movimientos más que sensuales haciendo que el corpiño rojo que llevaba juntase sus pechos de manera totalmente pecaminosa. Subía y bajaba con agilidad las piernas y salpicaba de manera juguetona a los afortunados que estaban en primera fila. Cabrones con suerte...
Y eso no era lo mejor. No. La mejor parte vino cuando empezó a quitarse ropa. Primero el turno de una media, que con un movimiento lo tiró a un punto indeterminado del escenario. Luego le siguió la otra media... al ritmo de la música y con un jodido sensual movimiento de cadera se quitó el liguero para quedarse con una pequeña prenda en la parte de abajo. Aún no alcanzaba a ver si era braguita o tanga y...sí, era tanga. Cielos, tenía el culo más que perfecto. No podía dejar de acordarme de su cuerpo cuando yo estuve con ella...¿Cómo había sido posible el cambio?
Mi respiración se congeló un poco cuando vi que tiraba sus manos hacia los lazos del corset para quitárselo...quedaba poco, la canción prácticamente estaba acabando y...justo cuando tiró la prenda al suelo las luces se apagaron y no pude ver nada. Mi gozo en un puto pozo. Encendieron unas tenues luces para saludar al público, en el que aplaudían chicos y chicas por igual, se dio la vuelta abrazándose a si misma para que no se le viese nada, contoneando sus caderas de manera que debía de ser ilegal.
Expulsé el aire que tenía en mis pulmones y entonces me di cuenta de que prácticamente había estado conteniendo el aire durante toda la canción. Me había puesto burro de manera bestial.
- Madre-del-amor-hermoso – susurré.
- Te has quedado sin palabras, ¿cierto? - dijo el rubio...Mike – A mi me pasó igual cuando yo empecé aquí...y eso que ahora está mucho más tremenda...Mejora con los años. Es un puto bombón.
- Ya lo creo – murmuré.
Durante las dos siguientes horas no pude concentrarme para nada. Lo único que tenía en la mente era ese tanga, con el correspondiente culo, y esas pequeñas manos intentando tapar esos turgentes y rellenos pechos. Tenía un calentón de la hostia. Uno a escala mundial. Seguramente me habría reído si alguien me hubiera dicho que me iba a poner de esta manera con Isabella, la gorda...Las vueltas que da el mundo...Así que me ofrecí como voluntario para subir unas cajas de licor al piso de arriba, a ver si con un poco de suerte lograba despejarme.
Allí el ambiente era mucho más calmado y más relajado...y no había Bellas desnudas por ningún sitio. La gente iba mucho más tranquila, la música era más relajada, justo lo que necesitaba en estos momentos, aunque tuviera que cargar con cien cajas como esta. Estaba colocando las botellas tras la barra cuando oí una voz femenina.
- Puedo ayudarte si quieres...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿He de recordarte que tengo carta blanca para echarte a la puta calle? - Tanya perdió el color de su cara en un microsegundo.
- Ya se lo que te pasa...Estás picada porque me has pillado con Edward...le había echado el ojo y me he adelantado, ¿es eso? - dijo con una cínica sonrisa.
- Mucho antes que tu – les miré a ambos con desprecio – le he probado yo, Tanya. Que sepas que te llevo años de ventaja y, ¿sabes qué? Que por tu bien espero que haya mejorado, tampoco es para tanto. Os quiero ver fuera en menos de un minuto...

24/4/12

CAPITULO 4 CUIDADO CON BELLA

CAPITULO 4 CUIDADO CON BELLA

Definitivamente el destino se había vuelto loco con nosotros. Si ya de por si era fuerte volver a ver a Isabella Swan después de tanto tiempo...no, no era fuerte, era de locos...comprobar que la amiga de la chica de la que Emmet estaba encaprichado era la misma Isabella era para morirse y no precisamente de la risa.
A la mañana siguiente de estar en el Forbbiden por primera vez y de que Jasper se enfadara con nosotros por lo que se había enterado de Bella, Rose, la chica que llevó el alquiler de nuestro apartamento, llamó a Emmet. Decir que esos dos se habían pillado el uno por el otro no era exagerar; ambos se comían con la mirada el par de veces que se habían visto.

La chica llamaba para decir que el apartamento quedaba libre un día antes de lo previsto y que podíamos mudarnos esa misma mañana si queríamos. Claro, Emmet se emocionó como un toro en celo ante la llamada de la chica y la propuso quedar para desayunar, todos juntos como buenos amigos...Así que aquí non encontrábamos todos, en un hotel de lujo que al parecer era del padre de Rose, esperando a su amiga, para completar el grupo.

Y cual fue nuestras sorpresa al descubrir que esa amiga no era nadie más que Bella Swan. El mundo era un puto pañuelo y en este momento yo me sentía como un moco. Si la intención de Rose era la de emparejarnos a alguno de nosotros con su amiga y salir en plan parejitas...lo llevaba claro.
Bella entró en el restaurante como si fuera su casa, saludado y sonriendo a los camareros y haciendo que varios hombres se giraran para mirarla. Y no era para menos. Llevaba puesto un corto vestido de color blanco tipo ibicenco que se balanceaba a cada paso acompañado por unas sandalias con un tacón impresionante haciendo que pareciera mucho más alta y estilizada de lo que ya por sí era. Mientras caminaba hacia nuestra mesa se quitó unas gafas de diseñador dejando ver sus enormes ojos marrones. ¿Cómo había cambiado tanto esta chica? Todos babeaban de manera literal a medida que avanzaba por el local.
Si nuestra cara fue de asombro total la suya no fue mucho mejor. Después de asesinarnos un par de veces con la mirada, cerró los ojos por unos instantes y cuando los abrió de nuevo se la veía mucho más calmada, aunque era evidente que lo le hacía ni puta gracia estar aquí.
- Así que...esta es tu amiga – comentó Emmet mientras Bella se sentaba entre Jasper y Rose.
- Sí, Emmet...yo soy la amiga de Rose. Rose...¿te ha dicho Emmet que él y sus amigos empiezan hoy en el Forbidden? - dijo Bella entrecerrando ligeramente sus enormes ojos marrones perfectamente maquillados.
- ¡Sí! Es genial, ¿verdad? - dijo la rubia. Si Bella se enterase de los planes que tenía su amiga para con nosotros...que se prepare el mundo.
- Sí, es chachi – contestó Bella de manera irónica – Es genial volver a encontrarse con amigos después de tanto tiempo, ¿verdad, chicos? - dijo paseando la mirada por nosotros.
- ¿Os conocíais de antes? - preguntó Rose.
- A Edward y a Emmet – volvió a mirarme, por unos segundos, pero no pude evitar estremecerme.
Oía vagamente hablar a Rose; yo simplemente estaba perdido en ese marrón tan profundo de la mirada de Bella, en esas pestañas tan largas y sensuales...hasta que de nuevo oí a Rose y casi me atraganto con el café.
- ¿Érais muy amigos?
- Oh, si. Emmet gastaba unas bromas muy graciosas, ¿verdad? - ahí vamos, la tercera guerra mundial se está fraguando minuto a minuto.
- Graciosisimas – respondió Emmet apretando la mandíbula.
- ¿Bromas? ¿Qué tipo de bromas? - preguntó la rubia.
- Sólo espero que no te gaste las bromas tan pesadas que me gastó a mi – murmuró Bella. En ese momento juro que me sentí miserable...
- Bella, ¿podría hablar un momentito contigo? A solas – dijo Emmet.
Uy...Bella se limitó a levantarse de su sitio mientras le miraba de manera desafiante...se podía decir que esa era la mirada del tigre por excelencia. Si algo me había quedado claro en estos dos días era que Bella era una chica completamente nueva y que no se dejaría amedrantar por nosotros...como lamentablemente tantas veces hicimos. Realmente no me odía acordar el momento exacto en el que la marcamos como blanco perfecto de nuestras bromas y putadas. Simplemente era ella, la friki. ¿Por qué? ¿Por ser diferente? Pues jódete, Edward...ahora sigue siendo diferente, pero a un nivel mucho más alto que todos nosotros...Miré por donde se había ido con Emmet...al menos quedaba el consuelo de que estaban en un sitio público, la sangre, por esta vez, no llegaría al río...o al menos eso esperaba.
Cuando los dos desaparecieron de la mesa, Rose, Jasper y yo nos miramos sin saber qué decir. Al menos Rose parecía ajena a la guerra abierta que Bella mantenía contra nosotros; al parecer, su amiga no sabía nada ya que estaba encantada con todo lo que sucedía a su alrededor. No, si algunas veces era muchisimo mejor vivir en la ignorancia...
- Es genial que trabajeis en el Forbidden, ¿no os parece? - dijo Rose sonriente comenzando una conversación.
- Sí, la verdad es que hemos tenido suerte. Es uno de los mejores lugares de la noche de Miami...y nos pagan muy bien...- sonrió Jasper.
- Sí...Sam es muy generoso con sus trabajadores – explicó Rose – Si os lo currais tiene muchos detalles y...
De nuevo me perdí lo que la rubia decía. Mi mente divagaba en lo que Emmet y Bella podrían estar hablando. Emmet podía ser un poco bruto a la hora de decir las cosas...Joder, todo este tema me estaba superando un poco...Emmet fue el que propuso la broma...pero fui yo el que la llevé a cabo para jugarme la gracias, para ser "el héroe", "el valiente". En el momento no lo vi como algo trágico, incluso lo llegué a ver como una labor social...idiota...ahora, años después y tras ver la cara de horror de Bella al vernos...no se, creo que verdaderamente esa vez nos pasamos un huevo. Pero todo estaba superado, ¿o no? Demasiado tiempo de por medio...
Los chicos seguían hablando animadamente del que en pocas horas se convertiría en nuestro nuevo trabajo...entonces algo de la conversación llamó mi interés.
- Y el momento de más auge en el local es cuando Bella sale vestida y maquillada como una verdadera pin up y...poco a poco se desnuda...¡Es increíble! Hasta las chicas la aplauden...simplemente es arrebatadora – comentó Rose sonriendo.
- Eh...¿que Bella se...desnuda? - Jasper no pudo reprimir la carcajada que salió de sus labios al verme tartamudear.
- Sí – explicó Rose – Lo hace todas las noches...primero salen las go gos y bailan...luego las luces se apagan, ponen una música sugenrente y...¡ta chán! Un foco ilumina a Bella, cada día en una parte diferente del escenario y poco a poco se va quitando la ropa y...
- Me hago una idea – dije tragando en seco haciendo que Jasper se riera de nuevo.
No se si podría manejar esa situación. Bella desnudándose con ese espectácular y recién descubierto cuerpazo mientras yo sirvo copas.
Entonces, como si la hubiesen invocado, Bella apareció de un pasillo como si de una aparición divina se tratase; caminaba decidida y con paso firme hacia la mesa. El vestido de tejido suave se contoneaba alrededor de su cuerpo como si de un halo se tratase a cada paso que daba. Su gesto estaba levemente tenso y el ceño fruncido...y he de reconocer que hasta enfadada estaba hermosa. Sí, hermosa era la palabra para definir a Bella...a parte de tía buena. No pude evitar imaginármela mientras se deslizaba lentamente los tirantes de ese vestido blanco haciendo que este cayera con una caricia hasta el suelo...hasta que el ruido estridente de Emmet al retirar la silla con mala leche me despertó de mi ensoñación.
Emmet, aunque con el ceño también fruncido, venía visiblemente más relajado. Sea lo que fuere de lo que estuvieran hablando había dejado a mi amigo en una posición menos tensa...aunque no se podía decir lo mismo de Bella.
- ¿Todo bien? - pregunté mirándola a los ojos.
- De momento – dijo con tono frío y monocorde. Jamás la había oído hablar de esa manera en todos los años que estuvimos en Forks...
- Eh...¿Sabes? Ahora mismo nos están haciendo la mudanza – comentó Jasper para distendir el ambiente – Creo que seremos vecinos.
- Sí, eso me han dicho...
- Pero eso es genial, chicos – dijo de nuevo Rose; realmente esta chica no dejaba de sonreir y mucho me temía que era por Emmet. No había dejado de hacerle ojitos en toda la mañana – Podemos quedar para cenar y para ver unas pelis de vez en cuando...
- A mi me encantaría – dijo Emmet sonriendo.
- ¿Tu que dices, Bella? - preguntó Rose. Ella se limitó a remover su café...Por un momento pensé que diría que no...
- Claro – contestó – Chupi party – murmuró haciendo que Jasper riera de nuevo. Y a mi no me hacía ni puta gracia que Jasper le riera las bromas a Bella.
- Bueno...Creo...creo que deberíamos ir a ver como llevan lo de la mudanza – miré a Bella para ver su reacción e intenté sonreirla, pero al ver el gesto de su cara me quedó más bien como una mueca.
Después de hablar de los Lakers y de su puta madre, nos despedimos y nos metimos en el coche, esta vez rumbo al hotel a recoger nuestras cosas. Ya teníamos hechas las maletas, aunque Emmet seguía recogiendo calzoncillos de dibujos de todas partes.
- Pues a mi Bella me ha caído muy bien – comentó Jasper mientras Emmet seguía con su búsqueda – No logro comprender cómo pudisteis hacerle eso a esta chica, Edward – dijo mirándome con reprobación.
- Jasper – murmuré – No me lo pongas más dificil...en serio...además...ya ha pasado mucho tiempo. Seguramente dentro de unos días volverá a olvidarse de la historia. Éramos unos capullos e inmaduros hijos de puta...pero ya pasó, ¿vale? Sólo fue una broma. Bella se fue y a la vista está que lo ha superado...- suspiré sonoramente – Nosotros mismos hemos cambiado...
- Espero que tengas razón, Edward...pero yo sigo pensando que Bella, por alguna razón, lleva una carga de dolor en su corazón...
- Joder – murmuró Emmet que pasaba por su lado con los calzoncillos de super man en la mano – En vez de abogado tenías que haberte preparado para psicólogo...o para loquero...Se te da de puta madre minar la conciencia de la gente, ¿sabes?
- Vale, vale – alzó las manos en señal de rendición – no diré ni una palabra más sobre esto...pero creo que ente vuestras narices hay una patata caliente...bien caliente...- y se marchó a recoger su maleta.
Emmet y yo nos miramos. Aún no sabía de lo que habían hablado mi amigo y Bella y sinceramente me daba un poco de miedo preguntar...Bueno, en realidad me daba miedo la respuesta de Emmet.
- ¿Qué querías decirle a Bella? - le pregunté al fin. Puta curiosidad...
- Le he dicho que por nuestra parte está todo olvidado...Y que no voy a permitir que estropee lo que pueda pasar con Rose...ella me gusta, Edward...en serio – sonreí ante las palabras de mi amigo.
- ¿Y ella que te ha dicho?
- Me ha dado a entender que si le hago algo a Rose me meterá por el culo los tacones de aguja sus zapatos de Dior – abrí mucho los ojos – Palabras textuales, Edward. Así que ten cuidado antes de decirla...o hacerla algo – murmuró divertido Emmet mientras se encargaba de seguir metiendo ropa interior en su maleta.
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Vamos, Eddie...he visto como te la comías con los ojos...
- ¿Qué...qué demonios me estas contando, Emmet? - pregunté contrariado.
- Si, si, si...sabes a lo que me refiero...esta muy buena y fijo que ha aprendido con creces algunos truquitos – movió las caderas sugerentemente – Ya me entiendes...
- ¿Estás loco? - espeté furioso - ¿Piensas que tengo en mente follármela como hice hace cinco años? - masajeé mis sienes...
- Cálmate, Edward...sólo era una broma – dijo Emmet repentinamente serio. Jasper miró la escena desde la puerta del baño esperando que estallara la discusión. Respiré varias veces antes de hablar.
- Lo siento...estoy...todo esto me ha superado un poco...Estoy un poco nervioso por lo de esta noche...
- Tranquilo...ya verás como todo irá bien a partir de ahora – me animó Emmet...


EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Estaba hablando con una preciosa pelirroja cuando las luces de todo el local se apagaron. Un murmullo generalizado se oyó en la pista de baile. Entonces una melodía que no llegaba a recordar el titulo comenzó a sonar y un foco iluminó un punto determinado en el escenario. Jo-der.
Obviamente, era Bella la que se encontraba ahí arriba. En el centro del escenario se encontraba una especie de copa de cristal enorme...tragué en seco. Ya había visto otras veces este numerito, aunque nunca lo había visto en directo, sabía que iba a ser super sensual. Bella se metió en esa copa enorme con ayuda de uno de los chicos de seguridad. La sedosa piel de sus piernas enfundadas en esas medias negras se empapó al contacto con el agua que había en el interior...

19/4/12

CAPITULO 3 SOPORTANDO TU PRESENCIA

CAPITULO 3 SOPORTANDO TU PRESENCIA
Llegué a casa a las cinco de la mañana. La noche había sido horrible, aunque nadie se había dado cuenta de lo muchisimo que me había costado hacer de tripas corazón.
Actué como siempre, me desnudé delante de cientos y cientos de personas desconocidas. Sonreí, charlé con la gente, me hice fotos con todo el mundo que me lo pidió...pero por dentro estaba rota, completamente hecha añicos. ¿Por qué? ¿Por qué mis sospechas se tuvieron que hacer realidad? ¿Por qué el destino los ponía de nuevo en mi camino?

Definitivamente todo estaba mal conmigo. No puedo describir con palabras el sentimiento que me azotó el cuerpi cuando vi de nuevo a Emmet y a Edward. Tan cerca de mi...La rabia, el dolor y la venganza embargaron mi cuerpo...pero ahora sólo podía sentir miedo y temor al recordar todo lo que había pasado por culpa de ellos. Por su culpa perdí todo lo que un día tuve y todo lo que jamás volveré a tener...
Me quité el vestido y lo lancé sin ningún cuidado sobre el sofá. Me puse un camisón y me encendí un cigarro mientras me quitaba el maquillaje de manera brusca. Mal. Todo volvía a estar mal.
Y lo peor de todo era que de esta manera confirmaba por completo que el Emmet de Rose era el Emmet al que había visto hacía escasas horas. Era el Emmet que yo conocía. ¿Cómo iba a lidiar con todo aquello? ¿Cómo iba a aguantar tenerlos tan cerca? En el trabajo, al lado de Rose, incluso pronto vendrían a vivir cerca de mi, a escasos metros. ¿Qué haría? ¿Huir? Eso ni hablar, esa idea quedaba fuera de mis posibilidades. No volvería a huir por culpa de ellos. Ahora me había convertido en una mujer fuerte, no tenía nada que ver con la chiquilla tímida que vivió en Forks. Ahora lucharía por mantener mi vida tal y como estaba.
Entré en una gran sala. Estaba llena de gente, adolescentes sentados en mesas y en ellas había bandejas de comida. Los chicos y las chicas llevaban mochilas, carpetas y libros en las manos...estaba en la cafetería del instituto...¿Qué hacía aquí?
Anduve entre las mesas mientras me miraba la gente. Al ver todas esas bandejas repletas de comida me entró hambre, así que decidí ir hasta la fila para recibir mi comida. Mientras caminaba por el pasillo para sentarme en una de las mesas alejadas la gente me susurraba cosas a mi paso, pero no oía bien lo que me decían.
"Gorda", "gorda", repetían una y otra vez mientras se reían de mi. Sentía cómo cada vez me hacía más y más pequeña...hasta que alguien me hizo la zancadilla. Caí aparatosamente haciendo que la sopa que llevaba empapara mis ropas haciendo que se pegaran a mis rotundas carnes.
"Madre mía, desnuda tiene que ser todo un espectáculo!, susurró alguien. "Se me ha ocurrido una idea", murmuró Emmet, "juguemos con la gorda", dijo mientras me miraba y se reía de mi en mi cara.
Me levanté con la cara empapada en sudor y con la respiración agitada. Malditos sueños...Aunque ese no había sido de los peores. ¿Cuánto tiempo soporté todas esas humillaciones? Sacudí la cabeza para sacar esos pensamientos de mi mente.
Miré el reloj, apenas eran las siete de la mañana. Lo que quería decir que hoy debería de abusar del maquillaje para que mis ojeras por la falta de sueño pasasen desapercibidas.
Fuis hasta mi cocina y me preparé un capuccino con mucha nata, como a mi me gustaba. Me senté en frente del ventanal del salón; desde ahí podía ver la enorme piscina de mi urbanización. Como a unos quinientos metros estaba Miami Beach. Incluso a esas horas de la mañana había gente paseando por la arena, corriendo o simplemente observando el mar. Suspiré sonoramente mientras cerraba los ojos dejándome llevar por el aroma del café...
Como era incapaz de volver a meterme en la cama me levanté y me fui a la habitación para ponerme un bikini para bajar a la playa. Una vez vestida, cogí mi móvil y bajé a dar un paseo.
Se respiraba tranquilidad en la playa a esas horas. Un par de personas pasaron junto a mi haciendo footing seguidos de un perro. A pocos metros se encontraba un hombre con un aparatoso artefacto buscando "tesoros" en la arena. Cerré los ojos y me empapé de la tranquilidad de lugar a esas horas. Me acerqué a la orilla y me empapé de la tranquilidad del lugar a esas horas. La sensación era maravillosa...aunque duró poco porque, como siempre, el teléfono arruinó el momento. Había veces que me daban unas ganas de lanzarlo bien lejos...con un poco de suerte le caería a alguno en la cabeza.
- Dime, Rose – dije con voz cansina.
- ¿Te he vuelto a despertar? - dijo con pánico fingido.
- No, idiota. Estaba paseando por la playa.
- ¿A estas horas? ¿Hay algún tío bueno? - sonreí. Rosalie siempre sonseguía hacerme sonreir en mis peores momentos.
- No...a no se que en tu definición de tío bueno entre el primo hermano de Popeye...
- Ugh, no me digas que ya está otra vez el tío ese raro buscando hojalata en la arena...
- Justo – dije riéndome - ¿Qué querías?
- Quería invitarte a desayunar...en realidad es una sorpresa...supongo que te gustará...
- Rose, sinceramente me dan miedo tus sorpresas.
- No, en serio...me gustaría que vinieras. Necesito tu opinión de algo...
- Está bien – suspiré.
Una hora más tarde me encontraba aparcando en la puerta del Hotel Luxor y dirigiéndome a la misma mesa de siempre...para llevarme la desagradable sorpresa de que Rose no estaba sola. Sentado junto a ella se encontraba Emmet, que la miraba como embelesado. Edward y el chico rubio, Jasper, estaban también con ellos.
Se sorprendieron notablemente cuando me vieron. Sus ojos se abrieron mucho y me miraron "discretamente" de arriba abajo. Rose se aclaró la garganta.
- Bueno, chicos...os presento a Bella, mu mejor amiga – ellos se miraron sin saber qué decir y yo estaba en la misma situación. Sabía que esto pasaría en algún momento, pero no pensaba que ocurriría tan pronto.
- Hola, Bella...yo soy Jasper – me dijo el rubio con una radiante sonrisa – Anoche no tuvimos ocasión de presentarnos debidamente.
- Encantada...supongo – carraspeé – Supongo que a partir de ahora nos veremos...mucho...
Me senté no sin reticencia en la silla que quedaba vacía. Agradecí el hecho de sentarme entre Rose y Jasper. Observé atentamente al chico. Aparentemente tenía más o menos nuestra edad y tenía que reconocer que Rose tenía razón; el chico era muy guapo. Rubio, alto y con los ojos tan azules como el cielo. Además, su sonrisa parecía sincera. También parecía haberse dado cuante de que el ambiente estaba más que tenso.
- Así que...- Emmet tosió incómodo – Esta es tu famosa amiga...
- Sí, Emmet – dije mientras el camarero nos tomaba nota – Yo soy la amiga de Rose. Ya ves, Rose – miré a mi amiga - ¿Te ha dicho Emmet que él y sus amigos empiezan hoy en el Forbbiden?
- ¡Si! Es genial, ¿verdad? - dijo Rose mientras botaba en su silla.
- Sí, es chachi – dije de manera irónica haciendo que Jasper se riera – Es genial volver a encontrarse con amigos después de tanto tiempo, ¿verdad, chicos?
Entonces Edward levantó la cabeza. Hasta ese momento estuvo mirando el mantel como si fuera la cosa más fascinante e interesante del mundo. Y me miró a los ojos. Con el tiempo parecía que se habían vueltp más verdes. He de reconocer que estaba incluso mucho más imponente de lo que estaba cuando estaba...enamorada de él. Ambos aguantamos la mirada por unos segundos antes de que él girase levemente la cabeza rompiendo nuestro contacto visual.
- ¿Os conocíais de antes? - preguntó Rosalie mientras removía su café.
- A Edward y a Emmet – señalé.
- Eso es fantástico – Rose parecía ajena a todo y super encantada de la vida. Sólo tenía ojos para Emmet - ¿Érais muy amigos? - Edward se atragantó levemente con su café.
- Oh, sí...emmet gastaba unas bromas muy graciosas, ¿a que sí?
- Graciosisimas – espetó el aludido.
- ¿Bromas? ¿Qué tipo de bromas? - preguntó mi amiga. Pude ver a Jasper negar con la cabeza.
- Sólo espero que no te gaste las bromas tan pesadas que me gastó a mi – dije con rabia.
- Bella...- me llamó Emmet - ¿Podría hablar un momentito contigo? A solas – aclaró.
Sin contestar me levanté y fui hasta el pasillo donde se encontraban los baños. ¿Qué demonios quería ahora? Ya me estaba costando un trinfo aguantarme y mantener la boca cerrada por el bien de Rosalue. Dios, en la joyita en la que se había ido a fijar con la de chicos que había en el mundo...
- ¿Qué quieres? - espeté. Anoche cuando los vi, sufrí un pequeño bajón, pero por nada del mundo dejaría que me volvieran a pisar...y mucho menos ellos.
- ¿Quieres dejar de hacer eso?
- ¿El qué? Yo no he hecho absolutamente nada.
- Escúchame bien...hace mucho tiempo que pasó lo de la...broma. No tienes por qué removerlo ahora después de tanto tiempo. Por nuestra parte está todo olvidado – entonces sentí al ira crecer.
- Me parece perfecto que tu y tu amiguito lo olvidarais...pero no creas que se va a alejar de mi mente...Eso estará conmigo presente siempre...
- Vamos, Bella...eso pasó hace mucho tiempo. Éramos jóvenes e inmaduros. No quiero que estropees lo que pueda surgir entre Rose y yo por un rencor del pasado. Esa chica me gusta realmente y no voy a permitir que tu te interpongas entre nosotros.
- Y yo no voy a permitir que dañes a mi amiga como lo hicisteis conmigo – me giré para irme y dar por concluída la conversación, pero entonces me agarró fuertemente de la muñeca y me giró. Sentí una nueva oleada de ira.
- No voy a hacerla daño – espetó con rabia. Me solté de su mano de un tirón y le encaré.
- No vuelvas a tocarme o te juro por lo más sagrado que no querrás oir el sitio por el que te puedo clavar los doce centímetros de tacón que llevo puestos – susurré haciendo que Emmet me soltara de golpe la muñeca – Ahora óyeme tu a mi. Si veo a Rosalie llorar por tu culpa o le haces la décima parte de lo que me hicisteis a mi, te juro que lo lamentarás, Emmet. Ya no soy la misma de antes, conmigo no se juega.
Salí rápidamente de allí con una rabia y un dolor indescriptibles. ¿Que ellos ya lo habían olvidado? Sí, seguramente después de una semana de risas ininterrumpidas a mi costa el tema fue perdiendo su gracia...Por desgracias yo sigo recordando, día a dia. Lo perdí todo, absolutamente todo.
Me senté en la mesa y medio minuto después lo hizo Emmet. Jasper me miraba con un gesto de comprensión en su cara. ¿Sabría algo de la historia? Me quedaba esa duda, pero lo que sí sabía es que el chico rubio me estaba empezando a caer realmente bien.
Por otro lado estaba Edward. Nos miraba de manera intermitente a mi y a Emmet, como si de un partido de tenis se tratara. Sus ojos verdes se clavaron en los mñio.
- ¿Todo bien? - me preguntó sosteniéndome la mirada.
- De momento – costesté con voz monocorde.
- Eh, ¿sabes? - empezó a decir Jasper – Ahora mismo nos están haciendo la mudanza...creo que seremos vecinos...
- Sí, eso me han dicho – murmuré.
- A mi me encanta la idea, chicos – dijo Rose entusiasmada – Podemos quedar para cenar y para ver unas pelis de vez en cuando...
- A mi me encantaría – dijo Emmet sonriéndola.
- ¿Tú que dices, Bella? - me preguntó mi amiga.
- Claro – dije mareando literalmente mi café – Chupi party – murmuré haciendo que Jasper volviera a reirse.
- Bueno – dijo Edward – Creo...creo que deberíamos de ir a ver cómo van los de la mudanza – me miró e hizo un amago de sonrisa, aunque más bien le salió una mueca extraña. Yo le ignoré deliberadamente.
- Sí, no vaya a ser que se carguen la televisión de plasma. A Emmet le daría algo si no pudiera ver a los Lakers en cuarenta y dos pulagas – bromeó Jasper.
- ¿Eres de los Lakers? - chilló Rose - ¡A mi me encantan! Qué casualidad...- no pude evitar rodar los ojos.
- Bueno, Bella. Esta noche nos vemos – se despidió Jasper. Los otros dos se limitaron a sacudir la cabeza a modo de saludo.
Cuando los chicos se fueron miré a Rose. Tenía en su cara una sonrisa de felicidad que jamás la había visto.
- ¿Qué te parece? Bueno, no me digas nada...¡si ya os conociais! Dime algo – dijo mientras botaba en su silla de nuevo.
¿Y ahora qué se supone que tenía que decirla yo? ¿El chico que te gusta es un cabrón redomado? Viendo su cara de felicidad no podía hacerle eso. Aunque me encontraba en un serio dilema. ¿Cómo podía dejar que mi mejor amiga empezara algo con un patán como era Emmet? Y siendo egoísta, ¿cómo iba a aguantar tener a esos dos elementos hasta en la sopa? Definitivamente dejaría que las cosas siguieran su curso. Por el momento no le diría nada a Rose, pero por el bien de Emmet esperaba que no le hiciera nada a mi amiga; si no se las vería conmigo.
- Bueno...hace mucho que no nos veíamos...Además tampoco éramos muy amigos cuando vivíamos en Forks...Si te gusta, adelante.
- ¡Hi! ¿Que si me gusta? Está tremendo...y esos oyuelos que se le forman cuando me sonríe...creo que cupido ha dado de lleno – dijo llevándose teatralmente las manos al corazón – Bueno, ahora te toca a ti, ¿te ha gustado alguno de los amigos de Emmet? - puse todo mi empeño por no atragantarme.
- Jasper es muy simpático – dije eludiendo la pregunta
- Sí, es muy agradable...y está bueno...Pero Edward tiene unos ojazos, los más verdes que recuerde haber visto.
Rose había dado justo en el clavo. A parte del gran atractivo natural que poseía Edward, fueron sus ojos lo que hicieron que terminara de enamorarme de él. Era el conjunto de su pálida piel y su eplo castaño con esos extraños reflejos cobrizos y...por supuesto, esas dos esmeraldas verdes...Todas las chicas estaban locas por él en el instituto y yo no fui menos.
El resto de la velada la pasé un poco ausente, apenas era consciente de lo que em estaba contando mi amiga. Tras un par de horas más de un monólogo por su parte en el que el protagonista indiscutible era Emmet, me despedí de Rose y me fui a casa a intentar descansar para estar fresca para la noche.
De nuevo estaba paseando por un pasillo. En él había una hilera de casilleros...era el pasillo central del instituto, de mi instituto. Agradecía que nadie más hubiera en él; así no podrían insultarme. Saqué los libros de mi casillero para mi próxima clase y cuando me giré, me topé con algo haciendo que todos mis libros y cuadernos cayeran al suelo. Cerré los ojos fuertemente esperanso a que alguien se riera de mi y me llamara torpe. Pero el insulto nunca llegó. En vez de eso si cómo dos pálidas manos recogían con cuidado todas mis cosas y me los entregaba. Al levantar la vista ahogñe un grito. Era Edward Cullen...y me estaba sonriendo. A mi.
- Ten más cuidado – dijo con una dulce sonrisa – Podrías haberte hecho daño...
- Gra...gra...gracias – balbuceé quedando horrorosamente mal delante del protagonista de mis sueños.
- Isabella...he pensado que tu y yo...podemos hacer juntos el trabajo de biología...¿Te gustaría hacerlo conmigo? - dijo con una sugerente sonrisa. Yo le miraba embelesada. Me estaba hablando a mi. Edward Cullen.
- Me encantaría.
Entonces un montón de gente de arremolinó a nuestro alrededor. Movían sus labios pero nopodía escuchar lo que decían. Parecían enfadados y me gritaban directamente a mi. Poco a poco empecé a escuchar las voces...puta, zorra, guarra, gorda...todos me gritaba a la vez fundiendo unos insultos con otros. Me giré en busca de Edward, pero ya no estaba...había desaparecido. En su lugar se encontraba mi padre con cara furiosa y apenada.
- Fuera de mi casa. Yo ya no tengo hija...
Me tapé los oídos con las manos y me hice un ovillo en el suelo intentado en vano no escucharlos, pero era imposible. Esas horribles voces, incluída la de mi padre, se colaban por mis oídos. Sólo pude llorar, llorar, llorar...

Cuando al fin me desperté fui consciente de que estaba llorando de verdad. Esta no era la primera vez que tenía pesadillas como esta, aunque esta vez estaban provocadas por otros motivos...Me levanté de la cama decidida a no dejar que me vieran débil. No me pisotearían más. No dejaría que me humillasen ni les dejaría ver mi lado débil. Ahora me tocaba ser fuerte, por mi y por todo lo que perdí...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Y el momento de más auge en el local es cuando Bella sale vestida y maquillada como una verdadera pin up y...poco a poco se desnuda...¡Es increíble! Hasta las chicas la aplauden...simplemente es arrebatadora – comentó Rose sonriendo.
- Eh...¿que Bella se...desnuda? - Jasper no pudo reprimir la carcajada que salió de sus labios al verme tartamudear.
- Sí – explicó Rose – Lo hace todas las noches...primero salen las go gos y bailan...luego las luces se apagan, ponen una música sugenrente y...¡ta chán! Un foco ilumina a Bella, cada día en una parte diferente del escenario y poco a poco se va quitando la ropa y...

16/4/12

CAPITULO 2 ISABELLA...¿ERES TU?

CAPITULO 2 ISABELLA...¿ERES TU?

Aún no me lo podía creer. Llevábamos una semana en Miami y al parecer todo nos iba de maravilla. Todo era demasiado genial. La ciudad, un montón de chicas guapas en bikini, calor, la playa, un apartamento de lujo...Sólo nos fañtaba un pequeño detalle para que todo fuese redondo: encontrar un curro.
Hacía exactamente un mes que habíamos acabado nuestros contratos de becarios. Así que éramos oficialmente licenciados en derecho y nuestro sueño era poder abrir nuestro propio despacho. Sí, éramos jóvenes y necesitábamos experiencia...de todos modos decidimos comenzar aquí, en Miami, donde el índice de delitos era el más elevado de toda la costa este.

Además, tenía a mis amigos, Jasoer y Emmet. ¿Qué podía pedir más? Decir que Emmet y yo éramos como hermanos era quedarme corto. Nos conocíamos desde que llevábamos pañales. Ambos nacimos en Forks, un pueblecito de Washington de apenas tres mil cien habitantes rodeado por bosques de color verde intenso. Nuestras infancia y adolescencia fue plena y feliz...bueno, más bien éramos los putos amos.
Nuestras familias eran y son adineradas. Jamás nos faltaba de nada. Teníamos de todo y de lo mejor. Las mejores ropas, el mejor coche al cumplir los dieciseis, todos los caprichos...Y en el instituto...éramos los reyes. Se podía decir que éramos los más populares, los más deseados. He de reconocer que hubo algunas ocasiones en las que nos pasamos un poco. Usábamos a las chicas a nuestro antojo gracias a nuestros encantos. Pero bueno...¿qué culpa teníamos nosotros de que nos encontraran irresistibles?

Cuando terminamos el instituto ambos nos matriculamos en derecho en la Universidad de Darmouth. Fue allí donde encontramos a Jasper. El tío era un puto genio con los estudios y con las chicas venido de Texas. He de decir que al principio nos reíamos de su acento y de sus excepcionales modales de caballero sureño, pero el chico al final resultó ser uno de los mejores amigos que jamás pude imaginar.

Pronto los tres nos hicimos inseparables y decidimos que, una vez licenciados, intentaríamos abrir nuestro propio buffet. A pesar de la insistencia por parte de nuestros padres para ayudarnos económicamente, decidimos hacerlo por nuestra cuenta. Ya era hora de volar por nosotros mismos y de madurar, de conseguir las cosas por nuestro propio esfuerzo. Al fin y al cabo ya teníamos veintitres años y nuestros padres siempre se hicieron cargo de nosotros. Ya era hora de devolverles el favor, ¿no?
Estábamos Emmet y yo en la playa observando alelados cómo un grupo de suecas jugaban al voley cuando llegó Jasper. Joder, con lo rubio que era y con lo rojo que se había puesto por el sol parecía un guiri.

- Veo que os lo estais pasando muy bien, cabronazos – dijo el rubio mientras se sentaba en una hamaca.
- Demasiado bien – dije mientras miraba embobado cómo una de las rubias se agachaba para recoger la pelota dejándome unas maravillosas vistas de su trasero.
- De puta madre...vosotros aquí viendo a las suecas y yo mientras encontrando curro – Emmet y yo le miramos al instante.
- ¿Curro? ¿Dónde? - preguntó Emmet - ¿Para ti sólo...?
- No, nuestra racha de buena suerte continua. Me llegó a los oídos que en una famosa discoteca de Rodeo necesitaban a gente, así que mientras que vosotros disfrutabais del espectáculo – dijo señalando a las chicas – Yo estaba hablando con el dueño. Chicos, el sitio es la hostia y además pagan muy bien.
- ¿En una discoteca dices? - pregunté prestando plena atención en Jasper.
- Sí, os va a dar algo. ¿Os acordais de la discoteca a la que no pudimos entrar la primera noche que salimos cuando llegamos? ¿Esa que había una cola interminable para entrar? - ambos asentimos – Chicos...vamos a trabajar en el local más famoso de Miami, en el Forbidden Paradise.
- Joder, me gusta...- dijo Emmet - ¿Y exactamente en qué trabajaremos? ¿De camareros?
- No, Edward trabajará de camarero, yo de dj y tu de gorila.
- ¿Yo de gorila? - dijo Emmet con el ceño fruncido.
- No te preocupes, Emmet. Los de seguridad ligan mucho – bromeé.
- Bah, por eso no me preocupo. De momento tengo en mente quedar con la espectacular rubia que nos tramitó el alquiler del apartamento. Dios santo, qué tetas...
- Vale – dije dejando de mirar a Emmet que empezaba a babear literalmente - ¿Cuándo tenemos que ir?
- He quedado en que esta noche íbamos a hablar con el jefe. He quedado sobre las diez.
- Perfecto.
Sonreí mientras volvía a ponerme las gafas de sol para seguir disfrutando del panorama. Sí, en verdad la vida nos volvía a sonreir una vez más. Trabajar en esa discoteca sería una pasada. Nos pagaban bien y además decían que allí actuaba una chica que estaba de vicio, una verdadera diosa...Sonreí de nuevo, íbamos a ser los putos amos.

A las ocho empezamos a arreglarnos. De momento nos estábamos alojando en un pequeño hotel hasta que nos entregaran las llaves del apartamento y para eso quedaban apenas un par de días. No veía la hora de mudarme al que sería mi nuevo hogar, se trataba de una de las urbanozaciones mejor ubicadas de la ciudad. Además, las vistas a la playa eran una pasada, nos despertaríamos todos los días con la brisa marina.
Decidí vestirme de manera informal, ya que no íbamos a ir a una entrevista de trabajo como ejecutivos, precisamente. Me decanté por unos vaqueros oscuros y una camiseta gris de manga corta. En los últimos años mi cuerpo había cambiado bastante, había ganado volumen y musculatura gracias a mis horas de entrenamiento y sinceramente...hacía gala de este nuevo físico.
Los chicos y yo decidimos ir en el Jeep de Emmet. Los calles aún estaban tranquilas. En apenas un par de horas estas misma calles empezarían a llenarse de jente joven intentado entrar en alguno de los locales exclusivos de esta calle. Apenas había coches aparcados, aunque destacaba magistralmente un imponente BMW negro. Los chicos y yo silbamos cuando le vimos de verca.

- Una pasada de coche – dijo Jasper acariciando con la mirada el contorno del coche – Este llega a los doscientos cincuenta por hora si le das caña.
- Bah, yo no cambio mi Jeep por nada del mundo – dijo Emmet haciendo muecas – Además, ¿para qué demonios quiero llegar a los doscientos cincuenta por hora si no me permoiten circular a esa velocidad?
Jasper y yo sonreímos. Que nadie le tocara a Emmet su preciado Jeep o se armará la tercera guerra mundial...Cuando llegamos a la puerta del local vimos a un chico del tamaño de Emmet más o menos y muy moreno de piel que nos indicó el camino a seguir de manera muy amable. El local estaba, evidentemente, vacío, pero era enorme y contaba con un escenario y con varias tarimas para que la gente bailara.
El chico nos condujo por unas escaleras hasta lo que parecía ser un sótano. Allí, en una sala de unos veinte metros cuadrados había un montón de gente. Más de veinte personas agrupadas entre si y hablando entre ellas mientras metían sus efectos personales en sus respectivas taquillas. ¿Toda esa gente trabajaba en la discoteca? Pude divisar a un par de rubias bastante potentes...¿alguna de ellas sería la famosa chica de la que todos hablaban?
- Esperad aquí, ahora mismo baja Sam, ¿de acuerdo? - dijo el chico moreno que se identificó como Jacob.
Sonreí interiormente al notar que la rubia más alta me miraba fijamente con una sonrisa en los labios. Si en verdad esta era la famosa chica ya tenía la mitad del camino ganado.
- Esa chica te está comiendo con los ojos – dijo Jazz con una enorme sonrisa.
- Lo se – dije riéndome.
- Creído de mierda – tosió Emmet disimuladamente haciéndonos sonreir.
Entonces desvié la mirada y me centré en las escaleras. Por ellas vi bajar las piernas más preciosas que jamás pude recordar. Unas larguísimas y torneadas piernas enfundadas enn unos altisimos tacones que parecían de firma. He de reconocer que me quedé totalmente embobado viendo como poco a poco esas piernas bajaban las escaleras. Esa chica tenía un cuerpo de infarto e iba enfundada en un ceñido y precioso vestido de color rojo intenso. Tuve que parpadear varias veces cuando le vi la cara a la chica. Era preciosa, simplemente. Iba maquillada de manera que sus preciosos ojos marrones parecían enormes y esos labios super carnosos estaban pintados de rojo. Su pelo marrón caía en rizos sueltos por la espalda hasta llegar a la cintura. Esta era la chica, sin duda esta era la estrella del Forbidden, tenía que serlo...Fruncí el ceño, había algo de ella que me resultaba vagamente familiar, sus ojos...
- ¿Por qué esa preciosidad nos está mirando con cara de susto? - preguntó Jasper.
Volví a mirar a la chica a la cara. Era cierto. Nos miraba con los ojos de par en par y parecía...¿asustada?
- Buenas noches, chicos – dijo el hombre moreno y bien vestido que acompañaba a la chica. Esta por su parte se dio la vuelta dándonos la espalda ligeramente – Sabeis que a partir de ahora las nochea quí serán moviditas porque empezamos la temporada alta, así que vosotros – señaló a los chicos que iban vestidos con traje y pinganillo – En vez de dos ojos tendreis cuatro, ¿entendido? No quiero ningún altercado ni dentro ni en los alrededores de mi local – los chicos asintieron – Ahora quiero comunicaros alro. Lo primero en deciros es que teneis nuevos compañeros. Emmet, Edward y Jasper – nos señaló a cada uno – Ayudadles a ponerse al día.
- Eso tenlo por seguro – murmuró la rubia aunque esta vez apenas me volví para mirarla. Mi mente seguía divaganfo en si realmente podía conocer a esa chica morena...
- Y lo segundo – continuó el hombre – Bueno,,,voy a tomarme un año sabático. Emily está embarazada – todos sonrieron y le felicitaron. Suponía que era su mujer o su novia – Así que voy a delegar en la persona en la que más confío – sonrió ampliamente – En Bella.
La aludida se giró dándonos la cara a todos. Su gesto se había compuesto un poco, aunque era evidente que algo la atormentaba. Y cada vez se me hacían más familiares sus facciones. ¿Bella?
- No puede ser – susurró la rubia con rabia. Aunque no lo dijo lo suficientemente bajo ya que Sam la oyó perfectamente.
- Tanya, no tengo que decirte que Bella tendrá carta blanca para hacer ño que quiera, ¿cierto? Incluyendo que puede contratar y despedir a quien le plazca – dijo con una sonrisa lobuna que hizo que la rubia, Tanya, se callara de golpe – Bien, ahora por favor...a trabajar.
La gente terminó de guardar sus cosas mientras murmuraban entre ellos. La gran mayoría de ellos se acercó a la chica a felicitarla antes de subir las escaleras. Ella se limitó a sonreirles.
- Bueno, Sam...- dijo la tal Bella por primera vez...esa voz...- Si no me necesitas para nada más...me marcho para prepararme y...
- No, espera. Quiero que conozcas a los nuevos fichajes. Chicos, quiero presentaros a la estrella indiscutible del Forbidden, Bella Swan – dijo Sam señalandola con una sonrisa.
¿Bella...Swan? Entonces caí en la cuenta. Swan. Bella Swan. Isabella Swan. No. No podía ser, ¿a que no? ¿Cómo...cómo había cambiado tanto? Me quedé mirándola más fijamente y sí. Definitivamente esta chica era Bella Swan. O como la apodabamos en el instituto en Forks...la Gorda.
- ¿Isabella Swan? - pregunté sin poder evitarlo.
Bella Swan me fulminó con la mirada. Realmente no tenía nada que ver con la tímida, sumisa y fea chica rellenita que vivía en Forks. Todo rastro de Isabella había desaparecido para convertirse en esta belleza de hielo. Y si las miradas matasen, en estos momentos yo ya estaría en el infierno.
- No puede ser – susurró Emmet.
- Sí, sí puede ser. Soy yo, Swan la Gorda con mayúsculas – nos miró fijamente a los dos de arriba abajo – No sabeis cuanto lamento tener que soportaros. Ahora si me disculpais me voy a trabajar.
Isabella, o mejor dicho, Bella, se dio la vuelta y subió las escaleras contoneando su ahora bien formado cuerpo dejándonos a Emmet y a mi con la boca a bierta ante un muy confundido Jasper.
- Chicos – nos llamó Sam – Mirad, no se si conoceis a Bella o no, pero os doy un consejo: cuidado con ella. Es la tía más legal que conoczco, pero no tendreis playa suficiente para correr si la tocais los cojones – suspiró – Bueno, mañana cuando vengais Bella os tendrá preparados los contratos, ¿de acuerdo? - y dicho esto nuestro recién estrenado jefe se marchó.
Hicimos el mismo recorrido para salir en total silencio. Cuando llegamos al coche y nos montamos, emmet y yo dejamos salir todo el aire de nuestros pulmones de golpe.
- ¿Me puede explicar alguien qué coño está pasando aquí? - preguntó Jazz confundido.
- Es una larga historia – dije mirandole de reojo.
- Tengo tiempo – dijo de manera irónica – Necesito saber si esa chica me va a cortar los huevos por el simple hecho de ser amigo vuestro. ¡Joder! Si hubiera podido mataros con la mirada lo habría hecho – exclamó mientras Emmet arrancaba el Jeep.
- Ahora mismo necesito un trago – dijo Emmet – cuando lleguemos al hotel...te contaremos...
Hicimos todo el trayecto en un inusual e incómodo silencio. Normalmente Emmet ponía la música a todo volumen, pero ahora no estaba el horno para bollos. Joder...también era una puta casualidad volver a encontrarnos con Isabella Swan después de tanto tiempo. Y de qué manera...ahora era una chica con una hermosura directamente proporcional a su frialdad. Nada que ver con la chica que ambos habíamos conocido.
Una vez dentro del hotel, Emmet atracó el mini bar de su habitación. Sacó tres botellitas de vodka y nos sirvió una copa a cada uno.
- ¿Y bien? - dijo Jasper tras beber de su vaso.
- Conocemos a esa chica – empezó Emmet.
- ¡No jodas! No me había dado cuenta – espetó Jasper con ironía – Teniendo en cuenta las características de la chica seguro que alguno de los dos se la folló y la dejó tirada después – dijo con el ceño fruncido.
- Justo – murmuró Emmet – Has dado en el clavo.
- Lo que me imaginaba...esa chica es un bombón...¿quién de los dos tuvo el placer?
- Yo – dije mientras me llevaba la copa a los labios – pero las cosas no ocurrieron como tu te lo estás imaginando – dije sintiéndome repentinamente mal.
- Calla la puta boca, Edward...no hace falta entrar en detalles – espetó Emmet.
- ¿Qué te pasa? Yo me acosté con ella, pero si no recuerdo mal el que propuso el tema de la apuesta fuiste tu – dije levántandome de la silla – Joder...jamás me imaginé que íbamos a volver a verla y menos con este cambio...
- Chicos, estoy aquí...- dijo Jazz – Y no estoy entendiendo nada. ¿A qué cambio te refieres? ¿Y a qué apuesta?
Caminé hasta la ventana para mirar el paisaje y para pensar mi respuesta. Desde nuestro hotel se podían ver as luces de los hoteles más lujosos y de las innumerables salas de fiestas.
- Bella vivía en Forks – dije girándome para encarar a Jasper haciendo que Emmet bufara sonoramente – Emmet decía que yo no era capaz de seducir a Bella y conseguir que se acostara conmigo...
- ¿Entonces necesitabas de una apuesta para mojar? - bromeó Jasper.
- Bella no era como es ahora...ella...estaba rellenita...
- Gorda es más adecuado – me cortó Emmet.
- Estaba rellenita – continué – Y nos reíamos de ella...era la típica chica con granos, sosa y poco agraciada...En un momento dado nos enteramos de que estaba loca por mi y...decidimos jugar.
- ¿Enamoraste a esa chica, te acostaste con ella y luego te reiste en su cara? - preguntó Jasper con gesto de incredulidad.
- Algo así – balbuceé.
- ¿Algo así? - repitió mi amigo.
- Bueno...
- Cállate, Edward – volvió a gruñir Emmet.
- Me acosté con ella...y...además...puede que enseñara algunas fotos de ella, desnuda...en mi cama...y...
- Déjalo ya - gruñó Emmet. Esta vez si que le hice caso.
- ¿Qué? - Jasper se levantó de golpe de la cama totalmente furioso - ¿En serio fuisteis tan rastreros como para hecer eso?
- Sólo fue una broma – se defendió Emmet.
- ¿Una broma? ¡Los cojones! Sois unos cabrones – dijo Jasper – No me extraña que os quiera asesinar con la mirada...
- Tampoco fue para tanto – replicó Emmet – Después de eso se marchó a estudiar fuera, según sus padres...A la vista está de que no le fue tan mal después de todo...mírala, está como un tren...
- ¡Joder! - espeté haciendo que ambos me miraran – También es casualidad...¡Me cago en la puta!
- Sois unos cabrones – repitió Jazz mirándonos con pena – Realmente nunca creí que pudierais hacer una cosa así...
- Teníamos dieciocho años...éramos unos críos – dijo Emmet.
- Érais unos crío, pero jugasteis con la intimidad de una persona...¿Qué os apostasteis?
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- ¿Mereció la pena ganar la apuesta? ¿Qué apostasteis?
- Cien dólares – murmuré.
Joder – espetó Jasper – Cien putos dólares...sois unos hijos de...- no llegó a completar la frase, aunque salió por la puerta murmurando palabras que no logré escuchar.
Me derrumbé en la cama presa de un inconsciente y tardío ataque de culpabilidad.
- Jasper va a pensar que somos unos hijos de puta – dijo Emmet mirándome con el ceño fruncido.
- Es que somos unos hijos de puta. Mierda...¿qué se supone que vamos a hacer ahora?
- ¿Cómo que qué vamos a hacer? Vamos a ir al trabajo y vamos a hacer como que no ha pasado nada. Hace mucho tiempo de lo de la apuesta, seguramente ella ya lo haya dejado atrás...No le des más vueltas.
Emmet se metió en el baño y pronto se escuchó al ducha. Era cierto. ¿Por qué demonios comerme la cabeza por algo que hice hace tanto tiempo? No, no lo haría. Además, parecía ser que el tiempo había jugado a favor de Bella. A la vista estaba el buen cambio que había dado, ¿no?



EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Y yo no voy a permitir que dañes a mi amiga como lo hicisteis conmigo – me giré para irme y dar por concluída la conversación, pero entonces me agarró fuertemente de la muñeca y me giró. Sentí una nueva oleada de ira.
- No voy a hacerla daño – espetó con rabia. Me solté de su mano de un tirón y le encaré.
- No vuelvas a tocarme o te juro por lo más sagrado que no querrás oir el sitio por el que te puedo clavar los doce centímetros de tacón que llevo puestos – susurré haciendo que Emmet me soltara de golpe la muñeca...







13/4/12

CAPITULO 1 NUEVA VIDA

ATENCION: el drama de la historia no es mia, yo subire la historia xq me encanta, con el permiso de la autora
Atenea85. :D



DESTINOS ENCONTRADOS

RESUMEN

Bella, una chica rellenita y con complejos, huye de Forks tras una experiencia traumática, humillada y avergonzaday repudiada por sus padre. Cinco años después no queda rastro de esa Bella, guapa, deseada y adinerada se encuentra con el epicentro de sus males y temores: Edward. Una mezcla de drama y romance. M por futuros lemmons.

PRÓLOGO
¿Cómo pude ser tan tonta? ¿Cómo me pude creer todas esas mentiras y engaños? Como una maldita imbécil caí en la trampa y lo peor de todo es que todos se enteraron de mi error. Fui estúpida. ¿Cómo pude llegar a pensar que él podía sentir algo por mi? Por su culpa tuve que marcharme lejos, perdí todo lo que tenía. Intenté olvidarle, crear una nueva vida lejos de todo...Lo que nunca me imaginé era que le iba a tener tan cerca después de tanto tiempo...


CAPITULO 1 NUEVA VIDA
Me despertó el teléfono, aunque no lo cogí de inmediato; tenía la vaga esperanza de que, quienquiera que fuese, se calsase y colgase. Pero no tuve tanta suerte. El maldito aparato siguió sonando hasta que no me quedó más remedio que alargar la mano hacia la mesilla. Al mirar la pantalla de mi móvil ahogué un improperio en mayúsculas. Rose. ¿Cómo no me lo había imaginado? Siempre me hacía lo mismo, trabajaba como mi despertador personal...Sabía que llegaba tardisimo a casa que aprovechaba las mañanas para dormir, aunque eso a ella parecía darle lo mismo. Siempre era ella la que me despertaba. Apreté la tecla verde de descolgar con más fuerza de la necesaria.
- ¿Qué tripa se te ha roto? - espeté.
- ¿Tienes ese humor de perros todas las mañanas o simplemente es que hace mucho tiempo que no echas un casquete? - rodé los ojos. Rose, tan fina como siempre.
- No, sólo me levanto de mal humor cuando amigas toca pelotas me despiertan en mitad de un lindo y reparador sueño. Y en cuanto al casquete...tampoco hace tanto. Un par de semanas.
- Una eternidad – murmuró mi amiga – En fin, te llamo para invitarte a desayunar, a ver si se te suaviza un poquito el carácter.
- Está bien – dije mientras me levantaba de la cama - ¿Dónde siempre?
- ¡Claro! ¡Hasta ahora!
Colgué el teléfono y no pude evotar sonreir. Rose era imposible, pero era muy buena amiga.
Rosalie Hale era hija de uno de los hombres más ricos de Florida; era dueño de varios hoteles de cinco estrellas y de varios restaurantes. De echo era dueño de la urbanización de lujo en la que yo vivía. Rose trabajaba con su padre ayudándole en la administración, se encargaba de todo tipo de papeleo, desde las nóminas de la multitud de empleados que tenían, hasta de los contratos de los alquileres. Tenía tantas propiedades y hoteles que administrar que necesitaba una plantilla al completo para ayudarla.
Era increíble a simple vista que Rose se dedicase a ese trabajo. Su físico hacía volar la imaginación. Parecía más una modelo de ropa de baño que una administrativa responsable. Era alta, rubia y con los ojos azules, y era un encanto moentras no le tocases mucho las pelotas.
A regañadientes me metí en la ducha y me arrglé. Me puse un vestido blanco ligero y unas sandalias bajas de diseñador; apenas había dormido un par de horas y no estaba de humor para lidiar con unos tacones a estas alturas de la mañana. Me peiné con una coleta y me maquillé ligeramente. Me puse mis gafas de Channel y cogí las llaves de mi coche.
Ah, mi coche...Mi BMW m3 descapotable. Me volvía literalmente loca. Cuando fui a comprarlo Rose insistió en que lo eligiera rojo, pero descarté la idea rápidamente. Mi anterior coche, la camioneta que me regaló mi padre hacía mil años, era roja, o al menos lo fue en sus años espléndidos. No quería nada que me recordase a mi anterior vida. Así que decidí comprarlo en un brillante y magnífico color negro onix.
Una vez me puse en marcha no tardé mucho en llegar al Hotel Luxor. Era uno de los muchos hoteles del padre de Rose y nuestro lugar preferido donde solíamos quedar para comer. Me bajé de mi coche y le tendí las llaves a Tyler, el aparcacoches. De las veces que le veía a la semana podíamos ser amigos íntimos.
Entré al restaurante del hotel y divisé la cabellera rubia de mi amiga. Estaba sentada en nuestra mesa habitual y en cuanto me vio me agitó la mano para hacerse notar.
- Necesito una dosis de cafeína con urgencia – dije sin apenas saludar mientras me quitaba las gafas.
- Buenos días, qué tal querida amiga, yo bien...- dijo Rose de manera irónica mientras yo rodaba los ojos. Pedimos al camarero lo de siempre y miré atentamente a Rosalie.
- ¿Para qué demonios me has llamado tan pronto? Sabes perfectamente que a partir del jueves trabajo hasta tarde.
- Lo se, lo se...- me miró pidiéndome disculpas – Pero es que...no sé...me apetecía estar contigo y eso – puso cara de niña buena, aunque no se lo creía ni ella.
- Suéltalo – dije mientras untaba mermelada a mi tostada.
- Vale – botó dos veces en su silla, lo cual quería decir que iba a soltar una bomba de las suyas. Prepárate, Bella – El otro día cerré un contrato para un piso de su bloque – la miré con cara de no entender - ¡El chico! ¡Estaba buenisimo! - gritó haciendo que varias personas con ademanes finos se giraran y nos miraran mal - ¡Es genial! ¿No?
- ¿Me has hecho madrugar para decirme que va a venir un tío bueno a mi edificio? - le pregunté con una ceja alzada.
- ¡Sí! - dijo dando botes de nuevo en su silla haciendo que las ondas de su pelo rebotaran de manera infantil.
- Increíble – musité.
- ¿Qué? - preguntó ofendida.
- Que esto mismo pasó hace tres meses con Nick, el del edificio de al lado, y hace dos meses con Brian y hace un mes te pasó con Kevin...¡Joder! Sólo te faltan dos para tener a los Backstreet Boys al completo – dije de forma irónica mientras seguía ocupándome de mi tostada.
- Bah, este tío no es igual...a su lado los demás eran los enanitos de Blancanieves...- dijo con ojos soñadores.
- ¿Y cómo es el Don Juan, si puede saberse?
- Oh, es alto, fuerte...demasiado fuerte. Tiene unos brazos enormes, ufff...como lo tenga todo igual...- no pude evitar que una sonora carcajada saliera de mi boca – Y tiene un culo...además – me miró y sonrió – No venía sólo, iba con un chico rubio bastante atractivo. Quizás te guste, podríamos quedar en plan parejas...
- ¿A qué piso vienen? - pregunté ignorando por completo la indirecta de mi amiga.
- Los tendrás cerquita – dijo con una sonrisa pícara – al tercero C, a dos puertas de tu casa.
- Sólo espero que no líen muchas juergas...yo duermo y esas cosas, ¿sabes? - dije mientras cogía mi taza.
- Seguro que Emmet sabe comportarse.
Dejé la taza sobre la mesa con un poco más de fuerza de la necesaria. Emmet. Hacía demasiado tiempo que no escuchaba ese nombre...Y definitivamente Emmet no era un nombre muy común en los tiempos de ahora y menos en un chico jóven. ¿Podría ser él...? Noté que una gota de sudor me recorría la nuca hasta perderse por mi espalda. Y aunque lo achaqué al calor de Miami en el fondo sabía que no tenía nada que ver con el clima. No, definitivamente no vayas por ahí Bella. Emmet en el mundo puede haber muchos, sería mucha casualidad y...
- ¿Estás bien? - me preguntó mi amiga interrumpiendo mi debate mental. Cuando alcé los ojos me encontré con su mirada preocupada.
- ¿Dices que venía con otro chico?
- ¿Emmet? - asentí – Sí, ya te digo un rubio muy guapo de ojos azules – suspiré levemente ante la mención del color de sus ojos.
- ¿Sabes cómo se llama?
- Mmm, Casper o algo por el estilo...¿Por qué? ¿Pasa algo? - preguntó frunciendo el ceño.
- No, no es que...bueno, una vez conocí a un chico que se llamaba...da igual – batí la mano entre nosotras para restarle importancia.
- Estás un poco pálida, Bella...¿estás bien? - preguntó Rose.
- Sí...supongo que he dormido muy poco...
- Bueno, como te iba diciendo...Creo que voy a entrarle. Total...¿qué puedo perder? Además vi perfectamente como me miraba las tetas – sonreí ante las palabras de mi amiga – Y si a ti no te gusta el rubio podemos probar con el otro.
- ¿Otro?
- El otro chico que va a vivir con ellos. Son tres amigos.
- ¿Sabes cómo...es? - pregunté algo nerviosa.
- No, no lo sé, no le he visto...pero como sea como los otros dos, nena...me tendrás a cada rato en ti casa para poder verles – intenté sonreir. Quizás sólo me estaba poniendo un poco paranoica – Bueno, dime...¿cómo es que hace dos semanas que no echas un polvete? - sonreí ante el cambio de tema de mi amiga. Lo agradecía.
- No se va a acabar el mundo por ese pequeño detalle, Rose – dije sonriendo.
- Vamos...el sexo es muy bueno para la piel...¿Pero qué pasó con John? Ese chico estaba como un tren – dijo mi amiga mordiendo su tostada.
- Bueno...estaría como un tren, pero tampoco era para tanto...- dije quitando importancia al tema.
- ¿Era un picha floja? - de nuevo las señoras de la mesa de al lado nos miraron mal.
- No, más bien era un picha pequeña – Rose se atragantó con el café debido a las carcajadas – Además...no quiero nada serio con nadie...
- Eso es, así se habla. ¿Por qué conformarte con un tío cuando puedes tener a varios?
Estuve tentada a tirarle a la cara parte de mi desayudo, pero descarté en seguida la idea; estábamos en un sitio fino y elegante, así que me comportaría como la señorita que era. Dejaría para más tarde la venganza.
Rose y yo alargamos tanto nuestro desayuno que cuando quisimos darnos cuenta era casi a hora de la comida...así que comimos juntas. Pasamos parte del día bromeando y riendonos de todo y de nada. Agradecía estos momentos con mi amiga.
Después de comer hice acopio de toda mi fuerza de voluntad y me levanté de la mesa. Necesitaba descansar un poco esta tarde antes de irme a trabajar esta noche...a saber a qué hora terminaríamos.
Si hace algunos años me hubieran dicho en lo que trabajaría sin duda me hubiera reído a carcajadas. Sinceramente era una de las cosas que no veía para mi futuro, pero en fin...la gente cambia. Era increñible como en algunas personas podía obrarse el cambio. Pasé de ser una don nadie a la que todos humillaban e insultaban a ser la maldita dueña de la noche de Miami.
Cuando llegué a casa simplemente me tiré sobre la cama para intentar dormir un rato antes del trabajo, pero al parecer este era el día de las malditas llamadas de teléfono. Por segunda vez en menos de doce horas el puto aparato me despertaba de mi fantástico y reparador sueño.
Así que me levanté tremendamente enfadada de la siesta. Sólo esperaba que no volviera a ser Rose porque si era ella esta vez su manicura francesa no sobreviviría. Pero no. Era Sam, mi jefe/amigo.
- ¿Sí?
- Bella, soy yo...¿Te he despertado? - preguntó con miedo.
- No importa – dije mientras rebuscaba en mi bolso el paquete de tabaco – Dime.
- ¿Te podrías pasar por aquí un poquito antes? Me gustaría hablar contigo de algo.
- Claro...¿te viene bien sobre las nueve y media? - dije mientras me encendía un cigarro.
- Me viene perfecto...y Bella...sabes que fumar es malo para la salud – sonreí. San me conocía tan bien que a veces me daba miedo.
- Sam, algún día serás un padre perfecto – oí como se tosía a través de la línea - ¿Estás bien?
- Sí...bueno...te veo en un rato.
Tenía el tiempo justo para arreglarme. Tras salir de la ducha me peiné mi parga melena marrón en perfectos rizos dejando que cayeran libremente por la espalda. Maquillé mis ojos dando profundidad a la mirada y me pinté los labios de rojo. Dudé ante el armario vestida con tan sólo mi bata de seda mirando los dos vestidos que tenía ante mi; dudaba entre un vestido negro de palabra de honor de Dios o un vestido ajustado rojo de tirantes de D&G. Finalmente me decanté por el segundo. La ropa que llevaba me iba a durar bien poco puesta, pero de todos modos tenía que tener siempre una imagen super cuidada. Terminé de rematar el modelo con unos maravillosos peep toe Loubutin negros con plataforma. Me perfumé, cogí mi bolso y salí hacia mi trabajo.
¿Que donde trabajaba? Pues ni más ni menos en el Forbidden Paradise, el local más de moda de todo Miami. La gente hacía colas interminables para tomarse una copa y ver el espectáculo. ¿Que en qué consistía? Muy sencillo, yo bailaba al son de la música...mientras me desnudaba. Algo así como una gogo caliente al más puro estilo pin up, con corsets super ajustados y medias de encaje. Sí, eso hacía de jueves a domingo por las noches. Después de completar mi número bajaba con la gente, me relacinaba con ellos, me dejaba fotografiar...una especie de relaciones públicas. Y he de decir que mi trabajo estaba muy bien pagado. Sam me ingresaba todos los meses una pequeña fortuna ya que el negocio iba viento en popa. Gracias a ese sueldo mantenía el altísimo novel de vida que llevaba.
¡Y pensar que en un principio había entrado allí como camarera! Abandoné mis pensamientos cuando me bajé del coche y vi a Jacob. Jacob era un chico enorme, un armario de tres puertas que trabajaba como gorila. La verdad es que no le pegaba nada el traje negro que llevaba para trabajar; parecía un mafioso. Sonrió cuando me vio.
- Hola, mademoisselle – y me hizo una cómica reverencia.
- Monsieur – le devolví el gesto.
- Muy guapa, como siempre – miró el reloj y frunció el ceño - ¿Qué haces aquí tan temprano?
- El jefe quiere verme...a ver qué tripa se le ha roto – bromeé.
- Grita si necesitas mi ayuda, siempre estoy dispuesto a salvar a una bella dama – bromeó de vuelta mientras entraba al recinto.
El Forbidden parecía un sitio completamente diferente sin la gente, sin la música y sin las luces. El lugar era enorme, y contaba con dos plantas. Abajo estaba la pista y el escenario en el que los go gos y yo trabajábamos además de dos barras de bar. En el piso de arriba Sam había mandado instalar unos privados bastante peculiares; constaban de unos divanes blancos al más puro estilo chill out con muchos cojines que estaban separados del resto por medio de finas cortinas blancas. Por fuera parecía una cama con dosel. A mi al principio me había parecido de lo más raro, pero la verdad es que a la gente le gustaba y le daba morbo ese rollo ibicenco.
Era arriba a donde me dirigía ya que el despacho de Sam estaba allí. Llamé a la puerta y entré. El despacho era muy grande y estaba exquisitamente decorado. La mesa de caoba sostenía un ordenador último modelo y en las paredes había estanterías con los tomos de las cuentas y de la administración del local.
Sam estaba tras su silla, como siempre, Lo que me sorprendió fue ver a Emily, su mujer.
- Hola – saludé a Emily dándole dos besos en la cara y le pegué un codazo a Sam a modo de saludo – Aquí me tienes.
- Hola, Bella. Siéntate, por favor – miré a Emily cuando se puso de nuevo al lado de Sam y le pasó el brazo por los hombros – Bueno...tengo varias cosas que decirte.
- Adelante – le animé sonriendo.
- Bueno...- se le notaba a la legua que estaba nervioso – Verás...Emily y yo estamos embarazados.
Embarazados...vaya. Por unos momentos mi corazón dolió, no es que no me alegrara, todo lo contrario. Emily y Sam eran unos amigos muy buenos y me querían como yo a ellos...pero...
- Me alegro mucho – dije sinceramente – De verdad.
- Gracias – sonrió – Vale...ahora viene lo difícil...
- Oh, venga...no creo que te resulte muy complicado cambiar pañales y preparar biberones...- intenté bromear.
- No...supongo – se rascó la cabeza – el caso es que ahora que Emily está embarazada no quiero que pase mucho tiempo sola...ya me entiendes...Este trabajo es muy sacrificado y pasamos prácticamente toda la noche aquí. No quiero que a Emily le pase nada por no estar a su lado...
- Es un exagerado – dijo Emily – Sólo estoy de tres meses...¡Ni que fuera a nacer ya!
- No, Emily...Sam tiene razón...debería de trabajar un poco menos para estar más tiempo contigo – la sonreí.
- Es por eso por lo que quiero delegar mi trabajo. Por al menos un año necesito un encargado para el Forbidden – le miré con cara de no entender – Quiero que seas tu – abrí mucho los ojos.
- ¿Yo? Pero...¿por qué?
- Bella, la gente te adora. Vienen a verte actuar, a estar contigo...y tu eres amable con ellos. Eres muy conocida y la gente te quiere. Además, el trato con tus compañeros es impecable. Se que eres la mejor para ser la encargada. Todos te respetan mucho y yo confío plenamente en ti.
- Ufff, me siento un poco abrumada...¿Qué se supone que tengo que hacer?
- Bueno...para empezar me gustaría que siguieras actuando. Sin ti no sería el Forbidden – dijo sonriendo – Tendrías que hacerte cargo de los pedidos, de cuadrar los turnos de los chicos, además de hacer caja y encargarte del dinero. Del papeleo no tienes que preocuparte porque de ello ya se encarga el señor Banner.
- No se...es demasiada responsabilidad...
- Puedes pedirle ayuda a Jake si ves que lo necesitas...Vamos, Bells – oh, me llamaba por mi diminutivo, estaba perdida...- Sólo sería un día más a la semana...y el doble de tu sueldo actual – casi me atraganto yo sola. Si ya me pagaba una fortuna, el doble...
- ¡Joder! - exclamé haciendo que Emily se riera - ¿Estás seguro?
- Completamente.
- Pues...acepto – ambos sonrieron satisfechos.
- Perfecto, tengo tu nuevo ontrato preparado – dijo Sam visiblemente más relajado – Bueno, una última cosa...
- ¿Hay más? - dije haciendo que ambos rieran.
- Sí...nuevos chicos...
¿Nuevos chicos? - pregunté alzando una ceja.
- Sí, un camarero, un dj y un gorila – que necesitábamos camareros no era una novedad y otro gorila, como decia Sam, no nos venia nada mal para reforzar la seguridad ahora que venía la temporada alta, pero...
- ¿Un dj? ¿Y Eric?
- Eric está como una puta cabra. Dice que ha sentido la llamada de la naturaleza y que se va a ir de viaje por el Amazonas...con la de mosquitos que tiene que haber allí, no me jodas – Emily y yo nos reímos – Así que si quieres te los presento, están aquí para hablar sobre el contrato. Empiezan mañana.
- Por mi vale.
Me despedí de Emily y bajé con Sam al sótano. En un lado estaba el almacén y en el otro lado había una enorme sala donde estaban las taquillas donde los empleados dejaban sus cosas.
En plantilla había quince camareros, dos dj y diez gorilas, contando a los chicos nuevos. Oh, y a parte los gogos que animaban el cotarro. Éramos un equipo grande y el murmurllo de voces se iba acrecentando mientras íbamos bajando las escaleras.
Todos estaban hablando entre si en pequeños grupos, como siempre. Paseé mi vista mientras terminaba de bajar las escaleras...hasta que oñi un par de risotadas que me resultaron familiares. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que escuché esas risas...aún así eran inconfundibles.
Allí, a menos de tres metros de mi, estaba ellos. Los que me destrozaron la vida.



EN EL PRÓXIMO CAPITULO

Bella Swan me fulminó con la mirada. Realmente no tenía nada que ver con la tímida, sumisa y fea chica rellenita que vivía en Forks. Todo rastro de Isabella había desaparecido para convertirse en esta belleza de hielo. Y si las miradas matasen, en estos momentos yo ya estaría en el infierno.
- No puede ser – susurró Emmet.
- Sí, sí puede ser. Soy yo, Swan la Gorda con mayúsculas – nos miró fijamente a los dos de arriba abajo – No sabeis cuanto lamento tener que soportaros. Ahora si me disculpais me voy a trabajar...

11/4/12

Bienvenida.

les quiero dar la bienvenida a mi blog, aqui les hablare del universo, pero tambien actualizare unas historias para los amantes de los libros y las pelis de crepusculo asi que les hablare de varias cosas y las historias de twilight apuesto que les encantara como todo lo que actualizare aqui♥ bienvenidos♥