29/5/12

CAPITULO 14 PREDICIENDO EL FUTURO, CONOCIENDO EL PASADO

CAPITULO 14 PREDICIENDO EL FUTURO, CONOCIENDO EL PASADO


Me quedé como un perfecto gilipollas en medio de ese enorme despacho cuando Bella se marchó dando un portazo. ¿Ya está? ¿Estoy cansada de todo esto, cierra la puerta cuando te vayas? De repente me pegué yo mismo en la cabeza; esas palabras, exactamente esas, se las repetí yo mismo la noche que me acosté con ella hacía ya tanto tiempo. Eso era, se estaba vengando de mi...y lo peor de todo es que yo mismo reconocía que me lo merecía.
Seguramente ahora me odiaría el doble. Como un imbecil había hecho caso de mis impulsos más primarios y le aseguré que lo que deseaba de ella era su cuerpo. Mentiría si decía lo contrario...pero ahora que había probado el sabor de sus labios, ahora que había dejado que tocara su sedosa piel...ahora sentía que iba más allá de lo físico. No sólo anhelaba su cuerpo, también anhelaba sus labios, su boca...Dios, una sonrisa suya, mataría porque me sonriera. ¿Acaso no puedes dejar de joder las cosas, Edward?
Miré a mi alrededor y vi los papeles y los documentos tirados por el suelo, esos que Bella había tirado momentos antes de desnudarnos. Me agaché y los coloqué lo mejor que pude. Entonces las ví, las minusculas braguitas negras que yo mismo le había arrancado a Bella estaban allí, en un rincón al lado del escritorio. Las cogí y como el puto depravado que era me las llevé a la nariz. Su olor...su olor me volvía loco. Suspiré hastiado; Bella me había dado lo que había deseado desde que la vi y sorprendentemente no me sentía bien. Me sentía como una auténtica mierda, así que lo primero que haría en cuanto llegase al apartamento sería ponerme hasta el culo de alcohol.
El viaje de vuelta a casa lo hicimos en silencio. Emmet iba cantando por lo bajo una canción de Madonna mientras, seguramente, iba pensando en Rose. Y Jasper iba en el asiento trasero con una cara de idiota que no podia con ella. Sinceramente me había quedado más tranquilo al comprobar como mi amigo babeaba literalmente por la diseñadora, Alice.
Cuando llegamos a casa no me di una tregua ni para sentarme; directamente me fui hasta el mueble donde teníamos las botellas y las agarré sin mirar siquiera lo que era. Bebí directamente de la botella sin molestarme en coger un vaso...y así me pasó, que acabé atragntándome yo solo.
- Hey, hey...¿Qué coño pasa? A estas horas lo normal sería que te tomaras un café, tío...no media botella de whiskey – dijo Emmet cuando me tranquilicé.
- Déjame – susurré mientras agarraba aún más fuerte la botella.
- Edward – me llamó Jasper - ¿Qué pasa? No tienes buena cara...
- Déjame – repetí.
- Ni de coña, ahora mismo vamos a refrescarte la cara – Emmet me cogió de la cintura, pero yo me sacudí con violencia. Entonces noté como algo se caía de mi bolsillo trasero del pantalón. Emmet se agachó y lo recogió.
- Joder...creo que cierto amiguito nuestro ha triunfado con cierta rubia...No me digas que estás así por haberte follado a Tanya. Comprendo que la chica sea un poco histérica...pero usa una ropa interior sexy a rabiar – dijo mirando las braguitas rotas – Y por lo que veo has sido muy malo – le arranqué la pequeña prenda de las manos y le miré duramente.
- No son de Tanya – susurré mientras me llevaba la botella de nuevo a los labios – Son de Bella – ambos me miraron con cara de sorpresa.
- ¿Qué...que la has hecho? - dijo Jasper mirándome ahora con cara de horror.
- ¿Qué? ¿Cómo que que la he hecho? ¿Piensas que he podido ser tan hijo de puta como para hacerla algo sin su consentimiento? ¿En qué cojones estás pensando, Jazz? - dije furioso.
- No pienso en nada, joder. Vienes aquí con cara de enajenado mental, poniendote hasta el culo de alcohol y vas y dices que te has acostado con la tía que más te odia en el mundo...Ahora dime, ¿qué quieres que piense?
- Dios...Me odia...ella...ella me odia – murmuré.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó Emmet mientras me animaba a sentarme en el sofá.
- Sólo...sólo fui a ver como estaba. Fui al despacho...yo...no la vi bien en toda la noche, pensé que era por James...y así se lo dije. La conversación cambió de rumbo...ella me preguntó qué quería de ella y yo...le dije que...- sollocé – que todo lo que pudiera ofrecerme, que querúa su cuerpo...enconces, simplemente...se acostó conmigo. Hicimos el amor encima de la mesa y...
- ¿Y? - apremió Jasper.
- Me dijo que me fuera...me dio a entender que eso era todo lo que podía ofrecerme...La he cagado...
- Dios mío – susurró Jasper – Ella te gusta – le miré a los ojos; le veía algo borroso y no era por efecto del alcohol...eran ¿lágrimas? Estaba llorando...yo – Te gusta mucho...¿Te has...enamorado de Bella?
- Yo...no...no se, Jasper...no se...Me siento como un estúpido y como un cabrón. Me sentí como un gilipollas cuando le vi con ese modelo de mierda y...ahora...siento que después de lo que ha pasado esta nocje...no quiero separarme de ella...quiero...quiero más. Lo quiero todo – sollocé. Jasper asintió cuando comprendió mi punto.
- Así es precisamente como se sintió Bella hace años cuando estuvo contigo, Edward...
Hui del salón porque no quería hundirme más en la mierda, aunque no sabía si eso era posible. Así que me fui a la cama acompañado de la botella, de las bragas de Bella y con un sentimiento de culpabilidad cien veces mayor al de ayer. Si así era como se había sentido Bella cuando jugué con ella comprendía por qué decía que se le había roto el alma. El dolor en el pecho era tan grabde que me sentía mal físicamente. Era horroroso. ¿Era por esta razón el odio sobrenatural que tenía Bella hacia mi? ¿Cómo iba a superar esto? ¿Cómo iba a verla todos los días sin poder tocarla?
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Llegué a casa siendo incapaz de contener el llanto. ¿Qué demonios había hecho? ¿Por qué había accedido como hacía cinco años? En cuanto que pasé por la puerta me fui quitando la ropa hasta llegar al baño y me metí en la ducha. Tenía su dulce olor pegado a mi, el rastro de sus besos por mi piel, su marca en lo más profundo de mi ser...Ahora me sentía culpable por haberme abandonado a sus besos, a sus caricias y a su cuerpo. Me sentía culpable por haber sentido ese orgasmo tan impresionante que había hecho que mis ojos se aguasen. ¿Por qué había sido tan gentil? ¿Por quñe había sido cuidadoso e incluso cariñoso? Mi llanto se perdía entre el tuido del agua al caer sobre la cerámica de mi baño. ¿Por qué sus besos habían sido tan dulces? ¿Por qué ahora mismo anhelaba de nuevo sus labios en los míos? Dios santo, me estaba poniendo hasta cursi.
Me levanté del suelo de la ducha, salí del baño y me metí en la cama desnuda; no tenía ganas ni de vestirme. Pero en el fondo ta podría estar tranquila. Edward Cullen había conseguido de mi un polvo, que no era ni más ni menos que lo que quería. Después de haber follado conmigo se olvidaría de mi y pasaría a la siguiente conquista...o víctima, según como se mire...
Me lo habría dicho claramente; quería mi cuerpo, quería sexo. Bien, se lo había dado a cambio de mi tranquilidad y de su olvido...sólo esperaba que después de lo de esta noche yo también pudiera olvidarle a él por completo...
Estaba muy cansada, tanto física como mentalmente, así que afortunadamente no soñé nada. No bueno ni malo. Prueba casi superada; había pasado el quinto aniversario de la fatídica noche que siempre recordaré sin tener que recoger los pedazos de mi corazón a la mañana siguiente. Bueno...casi. Aún podía sentir los dulces besos de Edward sobre mi cuerpo, sus manos acariciando mi piel...sacudí la cabeza para despejarme mientras me levantaba y me ponía una bata para cubrir mi cuerpo desnudo. Fui hasta el último cajón de mi enorme armario y saqué la pequeña cajita de color blanco que el otro día tuve en mis manos después de mucho tiempo; ahí estaban los únicos patuquitos que le compré a mi bebé. Eran de color blanco porque aún no sabía el sexo de mi pequeño...me enteré de que era un niño cuando fue demasiado tarde...Así que no tuve valor para volver abrirla hasta hace unos días. Esos patucos se los compré cuando yo estaba de tres meses durante la hora de descanso en mi trabajo. Eran pequeñitos, suaves y esponjosos...lloré de nuevo. Sabía perfectamente que ese dolor no se escaparía de mi, aunque esperaba fervientemente que con el paso de los años se hiciera más llevadero...Había empezado por enfrentarme a Edward y darle lo único que quería de mi, después de estar conmigo esperaba que dejara de mirarme de esa manera y de pedirme perdón. Podía olvidarle...de verdad que podía...Llamaron a la puerta, así que fui a abrir mientras me enjugaba las lágrimas con el dorso de la mano.
- Hola, Jasper...pasa...
- ¿Vengo en mal momento? - preguntó al ver el rastro de mi llanto.
- No...ya sabes, sensiblería de chicas – me miró no del tod convencido de mi respuesta.
- Bueno...vengo a invitarte en nombre de Rose a otra barbacoa en su casa – dijo mientras se sentaba en mi sofá.
- ¿Y por qué no me lo ha dicho ella misma?
- Oh...bueno...porque la cita es esta tarde y ahora mismo Rose está algo ocupada con Emmet, ya sabes – movió las cejas.
- ¡Ugh! - sonrió – Vale, demasiada información...Supongo que va el pack completo, ¿no?
- ¿Te refieres a si viene Edward? - asentí – Pues sí...Anoche estaba muy jodido...- mi gara se trasformó en un gesto de sorpresa al escuhar las palabras de Jasper, aunque intenté reponerme.
- Yo también – susurré.
- Ya...¿Sabes una cosa? También va a ir Alice – agradecí el cambio de tema – Al parecer ella y Rose se han hecho muy buenas amigas...
- Sí, eso es bueno...- le miré detenidamente – A ti te gusta Alice – se sonrojó intensamente.
- Bueno...¿qué te puedo decir? Está un poco loca, pero...sí, creo que me gusta, es un encanto...- me reí a carcajadas.
- Sí...eso mismo pensé yo cuando la conocí...Haceis buena pareja...
- ¿En serio? - me preguntó con los ojos iluminados.
- Sí, creo qie os complementareis bien...ella está totalmente loca y tu eres calmdo y sabes escuchar...Definitivamente haceis buena pareja – me reí – En fin, ¿a qué hora es el fiestorro?
- A las siete, como el otro día.
- Vale...- suspiré – Pues allí estaremos.
Como siempre, Rose hacía las cosas a lo grande, o todo o nada. Si en la anterior barbacoa había comprado veinte kilos de carne, esta vez como éramos uno más, había comprado la vaca entera.
El ambiente se podía decir que era bastante normal. Todo lo normal que se puede estar después de haberme acostado con Edward y no saber exactamente lo que sentía por dentro. Eso...y las miradas matadoras de Edward a Alec; apenas había dirigido palabra con nadie y era cierto lo que me había dicho Jasper. Se le veía jodido. Tenía síntomas de no haber dormido en codiciones, sus ojeras lo delataban, y su cabello estaba más despeinado de lo habitual. Me removí inquieta en mi asiento cuando nuestras miradas se cruzaron por unos segundos...Por un momento pensé que acostarme con él era lo peor que podía haber hecho en mi vida, no me miraba de la misma manera que antes...ahora era peor porque en su cara se reflejaba un sentimiento que no era capaz de descifrar...ni tampoco quería hacerlo en estos momentos...
Alice, la nueva adquisición del grupo, se lo estaba pasando en grande, como una niña pequeña...justo en esos momentos se estaba tirando en plan bolba en la enorme piscina de Rose intentando salpicar a Jasper. ¿Cómo alguien tan pequeño puede provocar tanto ruido? Por su parte, Rose y Emmet seguían a su bola; entre chuletón y chuletón se metían mano. ¿Cómo había podido cambiar el casanova y arrogante Emmet tanto? Al menos su faceta de capullo integral distaba mucho cuando estaba con Rosalie.
- ¿Y cómo conociste a Alice? - le pregunté a Alec mientras comíamos en el jardín – Creo que me ha contado toda su vida menos ese detalle – bromeé.
- Es verdad, eso no te lo he contado – contestó Alice por él – Nos conocimos en Cuba. Yo estaba de vacaciones allí...inspirándome para diseñar mi nueva colección – explicó – Y le vi bailar en una de las plazas del casco viejo...Alec daba clases de salsa a los niños y...
- Y después del primer contacto estuve dos semanas de baja – dijo Alec haciendo que casi me atragantara de la risa.
- ¿Qué le hiciste? - preguntó Jasper divertido.
- Bueno...quise hacer una especie de spagat...y lo que me salió fue una patada a lo Mortal Kombat – todos nos reímos...todos menos Edward – Fui sin querer – se defendió.
- Sí...sin querer...joder, me rompió la nariz – todos nos reímos aún más – Aunque a partir de ahí, y debido a su insistencia en pedirme perdón, nos hicimos amigos.
- ¿Llevas mucho tiempo diseñando? - preguntó de nuevo Jasper.
- Desde que tenía diez años – le contestó poniendole ojitos – Siempre me ha gustado la moda, desde pequeñita hacía bocetos y...
- Alice – la interrumpió Alec – Tu siempre has sido pequeñita...
- Ja, ja, ja – rió irónica.
La cena pasó entre bromas de la estatura y el tamaño de Alice; realmente me caía bien esa chica, aportaba alegría al grupo, era vivaracha, no paraba y me hacía reir un huevo. Además se la veía sincera y eso era algo que apreciaba seriamente en las personas...Después de colaborar todos en la recogida de la mesa y los platos, nos fuimos de nuevo al jardín acompañados por un par de botellas. A la carga del chupito, como se estaba haciendo costumbre. Todos nos sentamos en el suelo en un círculo. A mi me tocó entre Alec y Jasper...y tenía a Edward justo en frente de mi; no me quitaba ojo, como había ocurrido en toda la noche. Sí...estaba jodido...
- ¿Y qué fue lo que te gustó más de Cuba? - le preguntó Rose a Alice.
- Oh...todo en general, es maravilloso...sus calles, su gente, el Malecón...Incluso tuve la oportunidad de conocer a una santera...
- ¿Esas que te escupen ron para purificarte y todo eso? - preguntó Emmet.
- Sí, esas – Alice botó en el suelo – Me dijo que yo era una persona muy sensible a las premoniciones y que tenía un don...
- Sí, para romper huesos, no te jode – murmuró Alec que se ganó un codazo en el estómago por parte de la enana.
- En serio...me regaló esta especie de talismán amuleto – nos enseñó una pequeña bolita que llevaba colgada al cuello con una preciosa cadena. Noté que la pequeña bola hacía ruido al moverla, como si tuviera tierra dentro...
- Es preciosa – musité.
- Sí, me ha dado suerte...Además, según la santera puedo llegar a...visualizar cosas su me concentro y si uso bien el amuleto. ¿Probamos?
- Oh, cielos...prueba conmigo – dijo Rose.
- Esto me da un poco de mal rollo – murmuró Emmet – Parece que vayamos a hacer una sesión de espititismo o algo así...
- Cállate, cielo...¿Eso como funciona?
- Pues me tienes que decir lo que quieres saber. Me concentro y espero a ver si puedo ver algo...
- Vale – dijo Rose que nos miró sonriendo – Quiero saber si voy a sentar la cabeza...ya sabes, a ver si voy a estabilizar mi vida y eso...
- Eso es dificil – bromeé.
Alice le pidió a Rose que alzara la palma de la mano derecha hacia arriba, entonces colocó la bolita colgando de la cadena encima de la mano pero sin rozarla. No se si el movimiento fue o no provocado por Alice, pero el caso es que la esfera comenzó a moverse. Cuando la bola paró, Alice parpadeó y miró a Rose.
- Vaya...- sonrió – Te he visto vestida de blanco...rodeada de flores...antes de la primavera te casarás – pudimos ver a Emmet tragar en seco.
- ¿No me digas? - preguntó Rose toda emocionada.
Yo desvié la mirada; no tenía nada en contra de estas creencias, pero sinceramente no me lo tragaba. Esto me sonaba a broma y de las gordas. Alice debió notar mi negativa, ya que me miró.
- No te lo crees...¿quieres probar? Parece ser que hoy estoy mjuy receptiva...
- Mira, Alice...respeto tus creencias y lo que haces...pero no creo en estas cosas...
- Entonces prueba y si me equivoco demostrarás que son tonterías – me retó – Vamos...¿qué puedes perder?
- Está bien – suspiré – Quiero saber...me gustaría saber qué pasará con mi familia...
Alice me pidió lo mismo que a Rose, levanté la palma de la mano derecha y dejé que la bolita se moviera justo encima de mi mano. Cuando todo el proceso acabó, alice me miró con sus profundos ojos muy seria.
- ¿Ocurre algo?
- Tu familia está lejos...- me tensé – He visto a una mujer rubia llorando – parpadeó – Pero...oh, Dios...Bella...te veo con una niña en brazos...Bella, tu primer bebé será una niña...
- No – susurré mientras notaba que el color se me iba de la cara – No, no, no...
- Tranquila – dijo Alice algo asustada – Es algo bueno, una niña...tu primer hijo será niña y...
- No, no, no – susurré mientras me levantaba del suelo – No, no...
- Bella – Alice me cogió por los hombros y me zarandeó - ¿Qué demonios de pasa?
- No puede ser...
- ¿El qué no puede ser?
- Niña...no, no, no...
- ¿Por qué? ¿Qué problema tienes? - preguntó Alec asustado.
- Mi primer bebé no puede ser una niña...¡Joder! No puede ser – grité – No puede ser porque mi primer bebé fue un niño – lloré.
Cuando sentí el atroz silencio fue cuando fui consciente del peso de mis palabras. Mierda, mierda...lo único que pude hacer fue huir a donde no me viera nadie...
Edward se va a enterar ya de lo que pasó...

EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
- ¿Qué pasó? - Bella se quedó callada – Por favor...necesito sabaerlo...
- Después de que tu amiguito y tu me gastarais esa bromita tan graciosa y con la que nos reímos tanto mis padres me echaron de casa – la mandíbula se me cayó al suelo – El puto vídeo y las putas foros las vieron prácticamente todo el pueblo...incluídos mis padres. Simplemente no tenían la fuerza suficiente para lidiar con una golfa por hija...
- Mierda...no...no era mi intención que pasara todo eso, joder...No sabía lo de tus padres, ellos dijeron que te habías ido a estudiar fuera...- me sentía enfermo por momentos...

23/5/12

CAPITULO 13 OLVÍDAME DESPUÉS DE ESTO

CAPITULO 13 OLVÍDAME DESPUÉS DE ESTO

Le gran día de la fiesta llegó y lo agradecí enormemente; necesitaba tener la mente ocupada en la fiesta de Alice ya que hoy era el terrible aniversario...un día como hoy, hace cinco años, perdí a mi bebé. Resulta increíble que incluso antes de nacer ya quisiera y amara a esa personita. Apenas me había dado tiempo a sentirle un par de veces en mi interior y ya se había convertido en mi mundo, en mi todo. Creé una dependencia irrefrenable hacia esa personita...cuando mi bebé no superó aquella noche una parte de mi vida se fue con él e irremediablemente jamás la recuperaría. Y luego la presencia de Edward...no ayudaba en nada a mi estado de ánimo. ¿Qué coño le pasaba? ¿Por qué tenía que venir a pedirme perdón justo ahora? Lo mejor era dejar las cosas como estaban, él con su arrepentimiento guardado y yo con mi odio y mi sufrimiento; casi me había acostumbrado a vivir con esos sentimientos.
Pasé todo el santo día enfrascada en llamadas de última hora, a los proveedores, a Alice, a los del catering para confirmar la hora...Estaba liadísima y eso era bueno para no poder ocupar mi mente con pensamientos oscuros. De todos modos me encantaba lo que estaba haciendo y, estaba feo que yo lo dijera, pero había organizado una fiesta de la hostia.

Tres horas antes de la fiesta aparecieron Rose y Alice en mi casa para ayudarme a arreglarme. Habían estado toda la mañana de compras de última hora y pude comprobar que se habían hecho amigas inseparables, compartiendo confidencias y trucos de moda. Genial, así se podría repartir un poco el tremendo ritmo que llevaba Rose.
Alice me trajo un vestido negro ajustado y muy por encima de la rodilla con incrustaciones de cristales Swarovski con zapatos y bolso a juego, obviamente de su colección. El vestido era precioso y se adaptaba a mi cuerpo genial. Las chicas me ayudaron a alisarme el pelo y me maquillé mientras ellas terminaban de arreglarse.
Las chicas y yo nos fuimos en mi coche...increíble...al llegar ya había cola para entrar. Todos esperaban ansiosos la apertura de puertas; había una gran cantidad de invitados conocidos y de prensa local para hacerse cargo de cubrir el evento. Todo apuntaba a que la fiesta iba a ser un total bombazo. Dentro del Forbidden los chicos estaban de los nervios. Alice repasó todos y cada uno de los maniquíes expuestos con sus creaciones para que todo estuviera perfecto. Por las paredes del local, y debidamente iluminados, había cuadros con las fotos de la sesión con James del otro día. He de decir que las fotos habían quedado totalmente pecaminosas...
Fui hasta la sala de los empleados y pude ver que Alec ya había llegado, al igual que los tres mosqueteros. Pude ver las chispas que saltaban entre Edward y Alec...
- Hola, belleza – dijo Alec mientras me besaba la mano - ¿Cómo estás? - me susurró.
- Bueno...ahí lo llevo – intenté sonreir – No se nada de James – no pude llegar a oir lo que murmuró Edward entre dientes - ¿Va a venir? ¿Alguien sabe algo?
- Me ha mandado un mensaje – dijo Alice mientras bajaba las escaleras – Dice que le han contratado para dos desfiles más en la semana de la moda de Nueva York...así que no puede venir...
- Que pena – murmuró Edward. Le miré de reojo...
- Pero me ha dicho que te mande muchos besos – Alice me guiñó un ojo – Por cierto...¿no nos presentas? - preguntó mirando directamente a Jasper.
- Por supuesto...Jasper, esta es Alice...la diseñadora y protagonista de la fiesta.
- Jasper...Bien, creo...creo que llevo mucho tiempo esperando un chico como tu – susurró mirándole embobada.
- ¿Sí? - sonrió – Pues siento mucho haberte hecho esperar tanto, señorita...
- Siento interrumpir este emotivo momento, chicos – dijo Jacob – Ya es la hora, Bella. Esperamos tu orden para abrir las puertas.
- Cuando querais, está todo listo – Jacob asintió y se marchó escaleras arriba – Todos a vuestros sitios.
Y dicho y hecho. La fiesta fue espectacular; Alice salió con varias propuestas de varias boutiques para vender sus creaciones bajo el brazo...y yo con un un intento de oferta de trabajo como modelo y con la sensación de haber hecho algo jodidamente bien, a parte de evadirme de mis recuerdos más tristes...aunque en eso había fracasado ligeramente.
El hecho de que Edward no me quitara ojo en toda la noche y que me mirara de un modo que no me había mirado nunca no ayudaba mucho. Desde el otro día, desde que me vio con James en el despacho, sentía que su mirada me traspasaba, que buscaba en lo más profundo de mi mente...Por eso, en cuanto la gente empezó a marcharse, me fui al despacho para respirar con tranquilidad y para despejarme un poco...aunque el relax no duró mucho tiempo ya que alguien llamó a mi puerta.
- ¿Puedo...puedo pasar? - preguntó Edward asomando la cabeza. Genial, el epicentro de mis males en mi santuario de relajación.
- ¿Qué quieres? - espeté.
- Perdona...solo quiero...solo quiero saber si estás bien – levante una ceja por la pregunta – Has estado toda la noche con una sonrisa en la cara que no te creías ni tu, ¿te encuentras bien?
- Todo lo bien que puedo estar.
- ¿Es porque no ha venido el modelo rubio a la fiesta? - le miré con los ojos entrecerrados.
- ¿Qué pretendes al preguntarme eso, Edward? - bajó la mirada mientras suspiraba.
- Lo siento...de verdad. Siento mucho haberte visto el otro día con James aquí – señaló la mesa – Se que me comporté como un cabrón y como un hijo de puta contigo, ante eso no tengo excusa...se que no tengo el derecho a rogarte, pero quiero que me perdones, de corazón Bella...¿me perdonas?
- Yo no soy quien para perdonarte, Edward – dije con tristeza.
- Se que hay algo muy malo que crea este abismo entre nosotros y lo siento, Bella. La conciencia y el remordimiento me están matando...necesito oir de tus labios que me perdonas, necesito oirtelo decir...porque si no...no se que voy a hacer – dijo angustiado.
- ¿Qué quieres de mi, Edward? ¿Si me hubieras encontrado como antes, gorda y fea, me habrías suplicado el perdón? - su cabeza se agachó tanto que casi temí que se diera contra el suelo...casi.
- Supongo que te habría perdido perdón de igual manera...No soy el mismo capullo de antes, ¿sabes? Yo también he cambiado...- miré sus ojos verdes, parecían sinceros – Mis sentimientos han cambiado.
- Me alegro – espeté.
- Joder, Bella...de verdad, estoy poniendo de mi parte para que esta...relación que tenemos sea lo mejor posible – se acercó a mi peligrosamente, demasiado para mi propia salud mental – Cada vez que te veo, cada vez que me miras con ese odio irrefrenable se me parte el alma...
- Ya somos dos – murmuré – La diferencia es que mi alma se partió hace tiempo.
- Perdóname...por favor – me miró los labios – No puedo soportar esto – susurró – Necesito estar cerca de ti...tanto como el aire que respiro...
Entonces lo comprendí. Era eso lo que quería de mi, ¿no? Mi cuerpo, mi persona tal y como estaba ahora...Bien...lo peor de todo es que estaba dispuesta a ofrecerselo a cambio de que me dejara, a cambio de que dejara de mirarme de esa manera, a cambio de que no me pidiera más perdón...a cambio de que se olvidara de mi y dejara de confundirme de esta manera. Era eso, yo misma estaba confundida, ni yo misma sabía lo que quería...sólo tenía clara una cosa, quería que dejara de recordarme con su presencia que alguna vez llevé a su hijo en mi interior...
- ¿Qué quieres de mi? - volví a susurrar a escasos centímetros de su cara y de su boca.
- ¿De verdad me estás preguntando esto, Bella? - asentí – Quiero todo lo que quieras ofrecerme – susurró.
Me acerqué a él y le puse la mano en el lado izquierdo del pecho; su corazón latía alborotado y sus ojos me miraban con las pupilas totalmente dilatadas. En ese instante me sentí poderosa. Me pegué totalmente a su cuerpo y oí como tragaba duramente. Por primera vez en mi vida vi a Edward Cullen contrariado y confundido. Aunque la confusión le duró más bien poco, ya que colocó sus manos en mi cintura y me atrajo más hacia él.
- No me puedo creer que esto esté pasando – susurró antes de acercarse a mi boca.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Y era el serio. No podía creer que Bella no me apartase de su lado, menos me creía que fuera a dejarme que la besara.
Había estado mirándola durante toda la noche; estaba espectacular con ese vestido negro y su pelo liso hasta la cintura, pero su gesto siempr etuvo un ligero deje de tristeza. Desde que llegamos, desde que volví a ver a Bella la ví así, con ese halo de nostalgia a su alrededor. Así que, aun sabiendo que corría el peligro de que me mandara a tomar por culo, fui hasta su despacho. Y ahora me encontraba aquí, con ella, como tantas veces había deseado. Esta vez no era el cabrón de James el que estaba a solas con ella, era yo y solo yo.
Observé con detenimiento esos labios carnosos, jugosos y sensuales. ¿Eran así cuando estuve con ella? ¿Cuando jugué con ella? Me pateé mentalmente al ser consciente de que apenas la miré detenidamente por aquella maldita época. Poco a poco me acerqué a su boca temeroso de que me rechazara a última hora, así que la besé despacio. Sus besos eran tan dulces y sueves como prometían desde fuera, aunque fruncí el ceño cuando no me dejó profundizar el beso.
- ¿Qué quieres de mi? - volvió a preguntar.
¿Que qué quería de ella? Todo, como la había dicho minutos antes, quería todo lo que ella quisiera ofrecerme. Aunque, siendo sincero, en estos momentos lo que más deseaba de ella era su cuerpo y sus besos. Mi propio cuerpo ardía por estar con ella, así que decidí ser directo.
- Quiero esto – le toqué el suave nacimiento de los pechos – Y esto – le acaricié la cintura con dulzura – Y quiero esto – le toqué los labios – Quiero tu boca sobre mi cuerpo – cerró aquellos ojos preciosos durante unos segundos.
- Creo que eso puedo dártelo...
Se acercó a mi y me besó, esta vez en serio. Me besó con fuerza, casi con fiereza. Nuestras lenguas pronto se encontraron en una dulce lucha haciendo que mi cuerpo reaccionara en todo su esplendor; estaba duro como una piedra, excitado hasta la médula. Sus manos se perdieron por el interior de mi camisa enviando descargas eléctricas allá donde acariciaba. Muy despacio me desabrochó la camisa mientras yo la miraba absorto. Sí, estaba aquí con ella, me estaba desnudando...iba a estar con Bella. Cuando retiró por completo la prenda de mi cuerpo la tiró haciendo que se perdiera en algún sitio del despacho. Observó mi torso hasta llegar a mis ojos y entornó los ojos; una mirada totalmente explosiva y sexual. Saqué mi cartera del bolsillo trasero del pantalón y saqué un preservativo; gracias a Dios que era un hombre precavido. Miré sorprendido cómo Bella daba un manotazo a las pocas hojas que había en el escritorio haciendo que se desperdigaran por el suelo.
- Sube a la mesa – susurró.
Mi cuerpo sufrió otra sacudida interna al escuchar esas palabras susurradas por esos narcoticos labios, así que le hice caso y me tumbé sobre la mesa. Mi cuerpo y mi mente estaba en tensión, a la expectativa. Mi pecho subía bajaba rápidamente debido a la excitación del momento...y contuve la respiración cuando Bella se bajó ella misma la cremallera del vestido que me había llevado loco durante toda la noche. Solté todo el aire de mis pulmones de golpe cuando comprobé que debajo del vestido sólo llevaba unas pequeñas braguitas trasparentes negras.
- Dios mío – susurré.
Era la mujer más caliente que jamás había tenido entre mis brazos. Sus pechos eran perfectos, esas suaves montañas con sus pezones sonrosados y duros debido a la excitación. Su estómago ahora era plano y estilizado y estaba decorado por un jodido y caliente piercing azul. Se puso encima de mi y suspiré como un idiota cuando sentí sus sedosas y suaves manos por mi torso. Me estaba volviendo loco y si no me deshacía pronto de mis vaqueros tendría un grave problema de presión. Bella pareció leerme la mente, ya que se dehizo con rapidez de mi cinturón y bajó la cremallera de mis pantalones. Subió por mi cuerpo dejando un rastro de húmedos besos hasta llegar a mi oído.
- ¿Qué quieres de mi, Edward? - volvió a repetir.
- Dios...Bella...quiero esto – le toqué la entrepierna por encima de su ropa interior – Quiero esto...
Volvió a besarme con la misma intensidad que antes haciendo que el poco aire que me quedara se extinguiera. Después noté como bajaba mis pantalones a la vez que mis boxers. Mi miembro erguido e hinchado hasta casi el dolor salió gustoso de la carcel en la que se encontraba. Bella lo tomó entre sus manos y empezó a masajearlo. Lo hacía bien, tan jodidamente bien que fruncí el ceño al pensar con cuantos hombres había estado durante todo este tiempo. Ese pensamiento me enfureció de veras, así que aparté sus manos de mi pene y me puse el preservativo. La miré a los ojos mientras se mordía el labio, y eso me puso aún más caliente. Así que sin más reparos la arranqué literalmente las braguitas haciendo que jadeara levemente.
Bella comprendió mi urgencia, así que cogió de nuevo mi pene entre sus manos, esta vez para introducírselo ella misma en su interior, hasta el fondo. Ambos jadeamos. Mis manos automáticamente se fueron hasta sus pechos, los besé los acaricié...Dios, esto era el cielo. Su cuerpo cálido abrazaba mi masculinidad de tal forma que sentía como poco a poco me dejaba ir. Y esos pequeños gemidos que se escapaban de su boca no ayudaban mucho.
Su piel era extremadamente suave y su olor...el olor de su excitación me traía loco, porque estaba así por mi. No era Alec, ni James...se trataba de mi. Yo estaba a punto, sentía que no podía más así que apreté su culo contra mi erección y me moví con un ritmo frenético en busca de mi orgasmo, pero yo no me iría sin ella. Busqué en su sexo excitado entre sus pliegues íntimos hasta que di con ese capullo escondido. Lo masajeé con cuidado, casi con devoción, hasta que sentí que sus músculos interiores me apretaban con tal intensidad que no pude evitar correrme salvajemente. Hundí mi rostro en la curvatura de su cuello en un vago intento por calmar mi respiración y mi acelerado corazón. Le acaricié su sedoso pelo y su espalda hasta llegar al final de su espalda; no podía creer que aún estuviera en su interior fuertemente anclado sintiendo los pequeños espasmos de su orgasmo. Levanté la cara de su cuello y cuando fui a besarla ella me apartó por los hombros pegándome de nuevo a la mesa. La miré extrañado, Bella tenía el ceño fruncido y los ojos llorosos. ¿Qué la había pasado? Fui a acariciarla la cara, pero se apartó de inmediato, se separó de mi cuerpo y recogió su vestido del suelo.
- Estoy cansada de esto, Edward. Cierra la puerta al salir, por favor – musitó.
- Espera – dije mientras me subía los pantalones - ¿Estás bien? ¿Te he hecho daño?
- Eso tendrías que habérmelo preguntado hace cinco años – murmuró – Ya te he dado lo que querías...ahora haz el favor de olvidarme de una vez por todas. No puedo ofrecerte nada más...ni quiero...
Cogió su bolso y se fue antes de que pudiera decir una sola palabra. Al parecer la había vuelto a cagar...y de qué manera...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Qué? ¿Cómo que que la he hecho? ¿Piensas que he podido ser tan hijo de puta como para hacerla algo sin su consentimiento? ¿En qué cojones estás pensando, Jazz? - dije furioso.
- No pienso en nada, joder. Vienes aquí con cara de enajenado mental, poniendote hasta el culo de alcohol y vas y dices que te has acostado con la tía que más te odia en el mundo...Ahora dime, ¿qué quieres que piense?
- Dios...Me odia...ella...ella me odia – murmuré...

19/5/12

CAPITULO 12 NECESITO TU PERDÓN

CAPITULO 12 NECESITO TU PERDÓN

Estaba super nerviosa, sobre todo por la cantidad de ojos que había clavados en mi. Por unos segundos me volví a sentir como hacía mil años, insegura y avergonzada. Por un momento me bloqueé mental y físicamente...sobre todo al ver a Edward con la mirada fija sobre mi y sobre mi cuerpo. Me sobresalté cuando sentí las manos de James sobre mi cintura.

- Bella – me susurró – Tenemos que empezar, nos están esperando – le miré a sus ojos grises y asentí. Cuando se separó de mi y le miré de arriba abajo vi que algo no me cuadraba.
- ¿Por qué vas vestido? - James me miró con cara burlona y con una ceja levantada – Quiero decir...tu llevas pantalones...y yo unas bragas minúsculas...
- Tu eres la estrella en esta sesión de fotos, preciosa...pero si quieres empiezo a quitarme ropa – bromeó.
- Ya está bien de chachara – dijo Laurent mientras se ponía unas gafas de pasta negra – Bella, te quiero enroscada en esa barra americana ya.
Miré a las chicas, me sonrieron y me hicieron signos de la victoria con las manos...y luego miré la barra. Vale, bien...me acerqué hasta allí y me agarré con las manos a la barra. Sentí el frío metal contra mis manos...y las manos de James contra mis caderas. Estaba detrás de mi sigiendo las indicaciones de Laurent, que estaba en modo profesional total. Poco a poco me fui relajando y sintiéndome más cómoda a medida que pasaban los minutos, sobre todo porque muchos de mis compañeros se iban yendo ya que esta noche teníamos que trabajar. Los que no se marcharon fueron Emmet, Jasper y Edward que estaban en compañía de Alec. Cada indicación que nos daba Laurent era más caliente que la anterior y, en medio de aquel escenario con con el cuerpo de ese fantástico hombre pegado al mío, tuve un pensamiento; me pregunté qué dirían la gente de Forks, aquellos que igual que Edward y Emmet se rieron de mi, al verme de esta manera.
- Lo estás haciendo genial, preciosa – la voz de James me devolvió a la tierra.
Laurent nos mandó ir a mi famosa copa gigante; he de decir que me encantaba ese artilugio. Me parecía super sexy los números con la copa...y las fotos no fueron para menos. James me ayudó a meterme en el interior mojado mientras posábamos para la cámara de Laurent. Un roce en una pierna, su boca en mi cuello, mis manos en la cinturilla de su pantalón...la temperatura iba en aumento a cada minuto que pasaba. E inevitablemente mi mirada volaba una y otra vez a aquel rincón en el que estaba Edward. ¿Por qué? No tenía ni idea, era como una fuerza que me impulsaba a mirar hacia allí una y otra vez. Edward no tenía buena cara; su gesto era tenso y apretaba la mandíbula con fuerza, sus ojos verdes estaban clavados en los míos. Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo...¿mi hijo habría sacado sus ojos? ¿El color de su pelo? ¿La forma de sus labios? Las manos de James me acariciaron las piernas mojadas por el contenido de la copa mientras Laurent continuaba con su trabajo. La verdad es que sentir el aliento de James sobre mi piel no me estaba ayudando mucho a mi confusión mental, me giré y miré sus labios...por un momento me imaginé que era Edward el que estaba detrás de mi, con su cuerpo pegado al mío.
- Bien, muy bien chicos...hemos acabado – gritó Laurent. James me miró confundido y se separó de mi lentamente – Escogeremos las mejores fotos y se las mandaremos a Alice para que elija las que quiere publicar – Alice dio saltitos mientras se acercaba a mi de nuevo con la bata.
- ¡Me ha encantado, Bella! Juntos estabais perfectos – miré a James de reojo y me sonrió ligeramente.
- ¿Es mi vista o entre vosotros dos han surgido chispas? - preguntó Rose. James seguía mirándome.
- Rose...no estoy para juegos...
- El que no está para juegos es él – señaló al modelo – Le has debido de dejar con un calentón de la leche...Yo que tu me aprovechaba de la situación...
- ¿Puedo vestirme ya? - le pregunté a Laurent ignorando por completo a mi amiga.
Agradecí el hecho de que las chicas se dispersaran por el lugar; Alice se fue a hablar con los chicos de iluminación para la gran fiesta y Rose se fue en busca de Emmet, los vi besarse y abrazarse...y de nuevo miré a Edward. No, no, no...tenía que dejar de mirarme de ese modo, haría cualquier cosa para que quitara ese gesto de su cara al mirarme. Increíbelemente no me sentía nada bien con su cara de arrepentimiento total, quizás hubiera sido más fácil odiarle e ignorarle...incluso humillarle...si no me mirara de esa manera, si siguiera siendo tan cabrón como lo era antes. Pero no...tenía que encontrarme con él, tanto tiempo después...Me encerré de un portazo en el despacho de mi jefe. ¿Qué podía hacer para dejar de sentirme asi de mal? Me sentía acorralada en un laberinto de sentimientos, rabia, odio, ira, temor y...dudas, muchas dudas. Me puse de nuevo mi ropa y me encendí un gigarro. Me senté en el gran sillón de cuero de Sam y suspiré. Sentí un desahogo increíble al contarle mi historia a Jasper...pero aún quedaba algo dentro de mi, algo que tenía que explotar tarde o temprano...Llamaron a la puerta haciendo que me irguiera en la silla.
- Adelante – apagué el cigarro en el cenicero. No pude evitar sorprenderme al ver entrar a James en el despacho. Ya se había cambiado con su ropa.
- ¿Molesto? - preguntó desde la puerta.
- Para nada – murmuré – Pasa...
- ¿Estás bien? - le miré extrañada – Antes...sobre el escenario...Ha habido un momento en el que te he notado super tensa...¿te has sentido incómoda al trabajar conmigo?
- No, no es eso – suspiré – Me ha encantado trabajar contigo...el super modelo – agachó la cabeza y sonrió – Ha sido una experiecia magnífica, pero no estoy en mi mejor momento – me levanté y caminé hasta quedar frente a él.
- Vaya...observándote en tu territorio te he visto como una chica de éxito, muy querida y alabada. Tienes un trabajo genial, unos amigos muy buenos y...- me miró de arriba abajo – Un físico espectacular. ¿Qué te puede faltar?
Me apoyé en la mesa y pensé. ¿Qué me puede faltar? Muchas cosas...mi casa, mis padres...mi bebé...Todo eso me faltaba, por momentos sentía que durante estos cinco años de mi vida había vivido como en una especie de suspensión temporal, un paréntesis...sí, vale...no era plan de contarle mis problemas a este chico que tenía en frente y que me miraba con preocupación. Sus ojos grises estaban clavados en los míos fíjamente, ojos grises...ojos verdes...Me acerqué un poco más a James y le pasé la mano por la nuca. Me miró confundido por unos segundos hasta que desvió su mirada a mi boca. Necesitaba olvidar...necesitaba olvidar a Edward, no podía seguir así, me estaba haciendo daño tenerle en mi mente después de tanto tiempo...así que separé la distancia con James y le besé. Por su parte seguía un poco extrañado, aunque pronto sus manos viajaron a mis caderas, abrió la boca para que nuestras lenguas se encontraran. Me pegué a su cuerpo porque ecesitaba calor, necesitaba cariño aunque fuese de mentira...por el momento me valdría. Le acaricié el torso por encima de la ajustada camiseta mientras me subía al escritorio animándome a pasar una de mis piernas por su cintura. Quizás me estaba comportando de una manera totalmente egoísta, pero no era el momento ni el lugar para pensar en ello; ya lo analizaría más tarde. Ahora estaba concentrada en James y en su cuerpo intentando olvidar aquellas toscas caricias que alguna vez me dio Edward Cullen. Le besé con más fiereza, estaba entrando en un estado casi salvaje, mi piel en llamas...
- Bella...- susurró contra mi boca – Esto...es demasiado para mi...Si no paras...
En vez de contestarle abrí mis piernas para que se acomodara entre ellas; de esta manera pude notar que estaba excitado. Metí las manos por debajo de su camiseta y le acaricié el torso, desde sus pectorales hasta la cinturilla del pantalón. Sus ojos grises estaba oscurecidos por el deseo, así que tomé una decisión; iba a comportarme como la perra en la que me había convertido, iba a acostarme aquí, en el despacho de mi jefe con un super modelo. Quizás durante ese corto periodo de tiempo podría hacer que mi mente viajara lejos de todo y de todos...Volví a besarle mientras le apretaba contra mi cuerpo...entonces noté una corriente de aire. Me separé lentamente de James y miré hacia la puerta. Mierda...ahí estaba Edward, mirándonos a los dos. Su cara reflejaba sorpresa y...dolor, como si verme aquí con James le doliera de verdad. James miró primero a Edward y luego me miró a mi. Se separó de mi cuerpo y me colocó el vestido para que no se me viese nada, me pasó los dedos por el pelo en un intento de domarlo, me acarició la cara y me sonrió; al parecer, James lo había captado todo con una mirada. Un mensaje subliminal que no había pasado desapercibido para él...
- ¿Estás mejor? - me preguntó.
- Supongo que no – susurré mientras él asentía con la cabeza.
- Creo que me voy a ir – miró a Edward – mañana salgo pronto para Nueva York...espero poder venir a la fiesta de Alice...- asentí mientras intentaba sonreir...pero no lo conseguí.
James me sonrió una última vez y se marchó del despacho no sin antes mirar intencionadamente a Edward, que parecía que le habían pegado al suelo. Si antes me sentía mal ahora me sentía peor...¿Por qué? ¿Por qué coño me sentía así porque Edward me hubiera pillado de esta manera con James? Me bajé lentamente de la mesa y me coloqué el pelo con las manos. Edward carraspeó haciendo que centrara mi atención en él. ¿Por qué no se había marchado aún? ¿Por qué no me dejaba en la más absoluta soledad? Era lo que más necesitaba en esos momentos...
- Siento...siento haber pasado sin llamar – dijo con la voz ronca.
- No importa – espeté mientras recogía mis cosas y las metía en el bolso.
- No...no deberías fiarte de tipos como ese modelo – levanté la mirada. Edward me estaba mirando con los puños apretados.
- ¿Perdona?
- He visto como te tocaba y como te miraba...y ahora esto – murmuró – Los tíos como él, famosos y creídos, piensan que pueden tener todo lo que quieran...eso incluye a las chicas...Quizás solo quiera aprovecharse de ti...
- ¿Cómo tú lo hiciste? - Edward cerró los ojos con fuerza – No me jodas, Edward...no des lecciones morales cuando tu fuiste un cabrón conmigo...
- Exacto, fui – remarcó esa palabra – fui un cabrón – se pasó la mano por el pelo – Venía a intentar hablar contigo...a...pedirte perdón...- dijo desviando la mirada.
- Dios...Sólo tu podrías complicar las cosas aún más, Edward – cogí mi bolso y pasé por su lado evitando mirarle a los ojos – Haznos un favor a ambos y deja las cosas como están, te lo pido por favor...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Bella se marchó del despacho dejándome confundido y enfadado a partes iguales. No sabía qué me dolía más...si haberla visto con ese tío besándose, con su cuerpo enredado en el suyo...o que me ignorara de esa manera. Ver a Bella mientras bailó con Alec el otro día se me hizo duro...mierda, se me hizo horrible ver a Jasper saliendo de su casa...pero verla con James no era ni punto de comparación. Bella tenía razón, ¿quién coño era yo para dar lecciones morales después de lo que la había hecho?
Bajé desolado las escaleras que me conducían hasta el escenario y la pista. El equipo de Laurent ya se había marchado y muchos de los técnicos de iluminación estaba recogiendo sus equipos ya que en apenas un par de horas abriríamos al público. Fui hasta la barra y me apoyé en ella. Sentí unas ganas irrefrenables de llorar, de romper algo, de emborracharme...sentía en mi interior un nudo horrible...sentir el odio de Bella hacia mi persona en estado puro me había dejado destrozado y reducido a la nada. Había algo más que no sabía...eso que Bella le había contado a Jasper y eso, con toda seguridad, tenía que ver conmigo. Tenía que ser algo muy malo, algo...Dí un respingo cuando sentí una mano en mi hombro, era Jasper.
- ¿Qué haces aquí? He visto a Bella salir hace unos minutos...¿Has podido hablar con ella? - negué con la cabeza - ¿No ha querido?
- Estaba con James...en el despacho – Jasper asintió animándome a seguir hablando – Se estaban...besando...- mi amigo abrió mucho los ojos.
- Vaya – murmuró – No le ha sentado muy bien la interrupción, ¿no? - no pude evitar la mala mirada que le eché a mi amigo.
- No es eso...no es que se muriera de pena al verle salir de allí – espeté – Me odia, ¿sabes? Sé que hay algo más, Jasper...tu me lo dijiste, Bella te contó algo de la historia que yo desconozco...¿Tan malo es?
- Pues sí, Edward. No voy a mentirte...es algo muy duro...
- Por favor...por...favor...dimelo, de verdad...no tengo ni idea de qué puede ser. Se que lo que la hice no tiene nombre ni perdón...pero necesito saber realmente las razones de su odio...- le rogué.
- Mira, Edward...creo que deberías saberlo – los ojos se me iluminaron – Pero no por mi...esas palabras tienen que salir de su boca, no de la mía. Además, yo prometí no contar nada...y sabes que mi palabra va a muerte – asentí comprendiendo el punto de mi amigo.
- ¿Crees...crees que me perdonará algún día? Necesito...necesito que me perdone...- Jasper me miró a los ojos.
- Te voy a ser sincero porque creo que te lo mereces...si yo fuera Bella no te perdonaría jamás por lo que tuvo que pasar...Quizás con el tiempo dejaría de odiarte...pero, ¿perdonarte? A mi se me haría muy difícil. Deja que se calmen un poco las cosas, Edward...e intenta más adelante hablar con Bella...sin esperar mucho por su parte...
Jasper me dejó sólo y confundido por sus palabras. Sea lo que fuera lo que había pasado era malo...tan malo como para no perdonarme jamás...tan malo como para no permitirme nunca estar a su lado...Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, si pudiera volver a aquell fatídico día en el que acepté la apuesta de Emmet...Quizás Bella no habría salido jamás de Forks, quizás continuaría su vida solitaria y sin amigos en ese pequeño pueblo...o quizás habría estudiado una carrera y habría encontrado el amor de su vida...entonces yo sólo sería un recuerdo olvidado en su corazón, cuando viera el anuario del instituto me recordaría como aquel chico del que estuvo encaprichada, nada más...Ahora, en cambio, siempre me recordaría como el cabrón que la utilizó, el chico creído del instituto que jugó con ella y que fue el autor de algo tan horrible, el causante de tanto odio y dolor...
Hubiera preferido mil veces a ser un recuerdo olvidado en su memoria y en su corazón aunque me doliera reconocerlo. Miré a mi alrededor...apenas quedaba gente en el local. Jacob y un par de chicos de seguridad se habían quedado para terminar de supervisar todo. Decidí quedarme en un rincón acurrucado, no tenía ni ganas ni fuerza para volver al apartamento. Me sentía como una auténtica mierda, como el ser más ruín del universo...así había sido desde que volví a ver a Bella. ¿Algún día se iría esta fría sensación de mi cuerpo? No, el frío nunca se iría...porque nunca tendría el calor de Bella...
Edward ya ha caído... comenten (;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Qué quieres de mi? - volvió a preguntar.
¿Que qué quería de ella? Todo, como la había dicho minutos antes, quería todo lo que ella quisiera ofrecerme. Aunque, siendo sincero, en estos momentos lo que más deseaba de ella era su cuerpo y sus besos. Mi propio cuerpo ardía por estar con ella, así que decidí ser directo.
- Quiero esto – le toqué el suave nacimiento de los pechos – Y esto – le acaricié la cintura con dulzura – Y quiero esto – le toqué los labios – Quiero tu boca sobre mi cuerpo – cerró aquellos ojos preciosos durante unos segundos.
- Creo que eso puedo dártelo...

14/5/12

CAPITULO 11 JAMES, EL MODELO

CAPITULO 11 JAMES, EL MODELO

Agradecí los días que siguieron después de que le contara todo a Jasper; estaba super ocupada con la fiesta y la sesión de fotos de Alice. Obviamente Sam dio su consentimiento para hacer ese evento, dijo que confiaba plenamente en mi criterio, pero que no se pasaría por el Forbidden...al parecer Emily empezaba a tener antojos todas las noches y Sam no quería que su bebé naciera con un antojo con forma de tarrina de helado...así que estaba de nuevo sola ante el peligro.
Con ayuda de Alice y de Rose, que se cayeron genial al segundo de conocerse, hicimos las invitaciones y los pases de prensa para la fiesta. Invitamos a la gente más fashion y conocida de la noche, hablamos con la gente del catering...una locura y eso que el tema de la decoración se lo adjudicó Alice...esa mujer tenía un ritmo increíble...

Tres días antes de la gran fiesta hicimos la sesión de fotos. Estaba ansiosa y nerviosa porque era la primera vez que iba a hacer esto...además las fotos eran en ropa interior. Bueno, era evidente que no tenía problemas a la hora de desnudarme en público...pero hacer de modelo era otra cosa bien distinta. Esa tarde vinieron muchos de mis compañeros a ver, más bien a cotillear, la sesión de fotos. Estaban Jake y Vannesa, demasiado juntos, por cierto, todos los chicos de seguridad y varios camareros y camareras. Y por si fuera poco en ese instante entró quien menos ganas tenía de ver...Edward. Saludó a varios de los chicos y me miró detenidamente.

Desvié mi atención a lo que realmente tenía que atender. Laurent, el fotógrafo, dio órdenes y gritos a sus ayudantes mientras estos colocaban los focos y la decoración. En el medio del escenario habían puesto mi copa gigante, esa que usaba en alguna de mis actuaciones...y al lado había una barra de streptease. Miré a las chicas confundida.

- Bien – Laurent palmeó y automáticamente todos se callaron y se hicieron caso – Dadle el vestuario a Bella y que se vaya cambiando...- miró a todos lados y escaneó a todas y cada una de las personas que había en el local - ¿Alguien me puede decir donde está mi modelo masculino? - preguntó enfadado.
- ¿Modelo...masculino? - pregunté confundida.
- James, tu compañero en la sesión de fotos...- dijo Laurent de soslayo mientras buscaba entre la gente.
- Bella – me llamó Alice – pensé que te lo había dicho...Con el jaleo de las preparaciones se me debió de olvidar decirte que tendrías a un modelo profesional a tu lado – dijo mordiéndose el labio.
- Guau – dijo Rose – Mira, yo estoy muy pillada por Emmet...pero semejante hombre acaba de entrar...
Miré hacia donde todas las féminas del lugar estaban mirando...pues si, semejante hombre el que tenía delante...Era un chico muy alto, bajo la camiseta blanca se le podían apreciar todos y cada uno de sus músculos bien formados. Su pelo rubio estaba peinado de forma alocada y su barba de un par de días le daba un puntito de chico malo...Según se acercaba a nosotros comprobé que sus ojos eran de un extraño color gris. Me miró de arriba abajo y sonrió dejándome ver unos perfectos dientes blancos.
- Siento el retraso – le dijo a Laurent – Ha habido problemas en el aeropuerto.
- Está bien – suspiró el fotógrafo – Aún no hemos empezado – James me miró.
- Sí, aún te veo vestida...- me volvió a sonreir. Alcé una ceja – Me refiero a que vamos a hacer una sesión en...ropa interior...Oh, perdona...no me he presentado. Me llamo James...
- Encantada, James – le estreché la mano que me ofreció.
- Hey, chicos...es hora de pasar por maquillaje...y de quitaros la ropa...- dijo Laurent.
Un ayudante de Laurent me dio una bata oscura y fui al despacho de Sam acompañada por las chicas. Alice llevaba en sus manos lo que me tenía que poner para la famosa sesión.
- Ese James está como un queso – dijo Rose mientras cerraba la puerta para que em pudiera cambiar.
- ¿Como un queso? - dijo Alice mientras sacaba de una pequeña caja un conjunto negro de encaje – Más que eso, es uno de los mejores modelos masculinos del momento...he tenido muchisima suerte de que pudiera hacer esta sesión.
Escuchaba atenta a las chicas mientras me ponía las pequeñas prendas. No era nada a lo que no me atreviera; acababa todas las noches con menos ropa de la que llevaba sobre un escenario, pero tenía que reconocer que el modelito era explosivo. El encaje negro y las trasparencias se llevaban la palma, por no hablar del pequeño tanga que llevaba puesto...me sentía un poco cohibida. Desde el escenario y con el juego de sombras no podía distinguir a la gente que me observaba cada noche mientras me desnudaba...pero hoy iba a ser muy diferente. Hoy podría ver las caras de los espectadores...
- ¡Ese conjunto es la leche! - gritó Rose - ¿Le tienes en más colores? - le preguntó a Alice.
- Lo tienes en siete colores – dijo Alice sonriendo mientras me pasaba unos zapatos de tacón impresionante. Las chicas me miraron de arriba abajo y silbaron.
- Guau...estás impresionante, tía – dijo Rose mientras me observaba desde todos los ángulos – Porque tengo demasido claro que me gustan los tíos...si no te tiraba los trastos – sonreí negando con la cabeza – El que si que va a babear es Edward – el gesto de mi cara cambió de manera radical.
- Sí, seguro...
- Oh, venga...desde que ha entrado por la puerta no te ha quitado ojo...te mira como un perrito abandonado – dijo Rose mientras me ayudaba a ponerme una bata para salir del despacho.
- Pues por mi ya puede ir mirando hacia otro lado, conmigo no tiene nada que hacer...así que el perrito se puede ir a ladrar a otra parte...
- Ahora en el que te tienes que concentrar es en el modelo – sonrió Alice – Vamos, aún te tienen que maquillar...
De repente me vi arrastrada escaleras abajo luchando por no perder el paso con los tacones de doce centímetros que llevaba puestos. Cuando llegamos abajo me sentaron en un sillón con un espejo enorme y un montón de bombillas para que la maquilladora hiciera bien su trabajo. A través del reflejo del enorme cristal pude ver a Edward; me estaba observando fijamente, expectante a cada movimiento que se hacía a mi alrededor. Sus ojos verdes me miraban con...dulzura...Desvié la mirada incapaz de seguir sintiendo su presencia.
- Hola de nuevo – James estaba a mi lado. Llevaba también una bata puesta...a saber qué llevaba debajo...- ¿Lista para que te hagan chapa y pintura? - no pude evitar la risotada que salió de mis labios.
- ¿Chapa y pintura?
- Sí...- apoyó la cadera en el mueble – Maquillaje y peluquería...es un rollo, ¿sabes? Además...a ti no te hace falta, tienes una piel perfecta – fruncí el ceño y sonreí.
- Piel perfecta...- James sonrió también - ¿Estás flirteando conmigo?
- Por supuesto – no, directo si que era...- La verdad es que tenía ganas de conocerte en persona, he visto algún número tuyo pero nunca tuve la oportunidad de acercarme a ti...
- Normalmente después de actuar atiendo a las personas que quieran...si no me has conocido ha sido porque no has querido – dije bromeando.
- Ya...supongo que no quería que se me viera demasiado...si un grupo de chicas me reconoce en un sitio como este puede ser la ecatombe – se rió.
- Me lo imagino...el problema es que yo no sabía quien eras hasta que no me lo ha dicho Alice – James abrió los ojos mucho.
- ¿No sabías quién soy? - se llevó una mano al pecho de manera teatral – Me rompes el corazón, Bella – volví a reirme.
- Aparta ese culo, James – dijo una chica bajita, rubia y con los ojos muy azules – Tengo que maquillar a Bella.
- Estás un poco agria, ¿no, Jane? - dijo el rubio apartándose de mi lado.
- Es lo que tiene el tener que soportarte en todos lados – dijo la chica mientras sacaba sus pinceles y sombras. Miré a James con cara de interrogación.
- Jane es mi hermana pequeña – me explicó – En el fondo es agradable...cuando se levanta con el pie derecho tiene un humor increíble...hoy veo que te has caído de la cama...– dijo con ironía.
La tal Jane le hizo una mirada matadora a James – que huyo despavorido antes de desatar su furia - y comenzó su trabajo. Esa chica tendria muy mal genio, pero estaba haciendo un trabajo asombroso con el maquillaje. Me maquilló los ojos con tonos muy oscuros, remarcando los contornos de mis ojos y haciendo que se vieran enormes. Janes me estaba maquilando los labios de un profundo color rojo cuando vi de nuevo la imagen de Edward através del espejo, pude comprobar que Jasper estaba a su lado...y no le quitaba ojo a Alice. Jane retocó mi maquillaje y se alejó para mirar su obra.
- Está genial, Jane – dijo Alice muy animada. La pequeña chica la miró sin sonreir.
- Lo se – y se marchó por donde había venido.
- Joder, la alegría de la huerta – murmuró Rose – Han venido Jasper y Emmet.
- Ya los he visto...
- A ver, un poquito de atención, por favor...- palmeó de nuevo Laurent – Quiero esa maldita barra en el centro del escenario, empezaremos por ahí – todo el mundo se puso a trabajar en ese momento.
- Es la hora, Bella – Alice me animó a quitarme la bata.
Se me erizó la piel cuando noté el aire frío en mi piel provocado por los aparatos de aire acondicionado del local. Me giré hacia donde estaban todos mis compañeros y un leve murmullo se oyó por todo el sitio.
- Joder – exclamó Edward...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Sabía que no estaba haciendo bien al venir a ver la sesión de fotos para la diseñadora que daría la gran fiesta en el Forbidden...pero no lo pude evitar. Además, yo siempre tiendo a hacer lo que no debo; hoy no iba a ser una excepción. Dedicí adelantarme yo solo, más tarde se acercarían los chicos.
El Forbidden estaba envuelto en un completo caos; sobre el escenario estaba la copa gigante que en algunas ocasiones usaba Bella para sus números y a su lado una barra de streptease. Genial...me daba a mi que iba a ser una tarde movidita...Bella apareció con Rose y con la diseñadora que escucharon atentas las indicaciones del fotógrafo mientras los chicos de iluminación trabajaban en el escenario.
- Hey – me saludó Mike – Has venido a ver a Bella, ¿eh? - me codeó a la vez que movía las cejas.
- No...pasaba por aquí – dije irónico – Todos han venido a verla...
- Parece ser que están esperando al modelo – comentó Mike mientras cotilleaba el trabajo de los profesionales.
- ¿Modelo? ¿Qué modelo?
- El tío ese que sale tanto en las revistas para chicas...uno rubio que todas babean poe él...Jay o Jim o algo así...mira, ahí le tienes...
Miré hacia donde me estaba indicando Mike...pues ni puta idea de quien era ese tío, pero de lo que sí me di cuenta es que todas las chicas que había por allí suspiraban cuando pasaba por su lado. Le miré de arriba abajo...pues tampoco era gran cosa...vale, sí. Era rubio con ojos claros y músculos de gimnasio...pero, ¿qué le veían a ese tío? Se acercó hasta donde estaba Laurent y pronto empezó a hablar con Bella mientras sonreía de lado...otro gilipollas. El otro gilipollas, es decir, Alec, aún no había venido y ni falta que hacía. Con el rubio este ya habíamos completado el cupo de chulitos de playa por hoy.
Bella desapareció durante unos minutos...tiempo más que suficiente para que Mike no tuviera ninguna distracción y se dedicara a darme la brasa con sus batallitas; si llego a saber que iba a estar a solas con el pesado de Newton habría esperado a los chicos...pero si lo hubiera esperado no podría haber visto a Bella bajar las escaleras con esa bata negra anudada a la cintura. Oh Dios...cada escalón que bajaba hacía que la bata – demasiado pequeña para mi bienestar – se abriera deliciosamente a la altura del muslo dejándome ver esas preciosas piernas. A saber qué era lo que llevaba debajo...
Los siguientes minutos fueron un horror para mi. El gilipollas número dos – como le había rebautizado hacía unos momentos – apareció de nuevo en escena, con una bata similar a la de Bella. Me estaba poniendo un poco enfermo cada vez que el tío ese se acercaba a ella para susurrarle algo y esas risas que Bella le regalaba...arrggg. No podía con esto, así que me di la vuelta para salir a fumarme un cigarro y despejarme cuando el fotógrafo llamó a todos al orden. Me giré y vi a Bella maquillada perfectamente y con unas ondas en el pelo a los años veinte. Prepararon las luces, se pusieron en posición y...Bella y el rubio se quitaron las batas.
- Joder – dije más alto de lo que deseé. Bella se giró y me miró con una ceja alzada.
- Vaya, vaya...- Emmet me palmeó el hombro – Parece ser que hacer calor aquí, ¿no?
Miré de nuevo a Bella. Mierda...Ese conjunto de encaje negro tenía las transparencias justas para volverme un poco más loco aún. Ese sujetador realzaba y moldeaba sus bien formados pechos haciendo que estos se juntaran y se vieran totalmente pecaminosos. Y ese tanga...ese tanga podría ser la perdición de cualquier hombre...como yo mismo o como Mike Newton que en ese momento estaba haciendo un charco de babas. Me dieron ganas de darle una colleja con la mano bien abierta para que cerrara esa puta bocaza que tenía, pero entonces empezó el movimiento.
- No es equitativo – comentó Jasper.
- ¿El qué? - pregunté confundido.
- El vestuario...Bella va en ropa interior y James lleva unos pantalones vaqueros desgastados...
- ¿James? ¿Tú también conoces al tipo este? - comenté desviando un minuto la mirada del cuerpo de Bella.
- Todo el mundo le conoce – respondió encogiendo los hombros como si fuera obvio.
Tengo que reconocer que las dos horas que duró la puñetera sesión de fotos fue para mi como una tortura. Las fotos se basaban básicamente en meterse mano entre ellos, unos labios en el cuello, una pierna enredada en la cadera de James, una mano del gilipollas en su culo...Y cuando Bella se metió en la copa y empezó a deslizarse en agua enjabonada por su piel la cosa fue a peor. Por un lado me sentía cautivado por su hermosura y por otro sentía que me saldría humo en breve al ver al modelito de los cojones tocar a Bella de esa manera. Cómo me gustaría que Bella me sonriera como lo estaba haciendo con ese tío...era evidente que yo no me merecía su sonrisa...
Cuando la sesión acabó había mucha gente que se había marchado así que quedábamos muy pocos en el Forbidden; esta noche trabajábamos y aún quedaba mucho que preparar para la gran fiesta, así que la gente empezó a dispersarse. Me quedé embobado viendo cómo Bella se envolvía de nuevo en esa bata pecaminosa y subía de nuevo por las escaleras para cambiarse.
- Chicos – la voz de Alec me sacó de mi estado mental comatoso – Ha estado genial, ¿a que si? - dijo sonriendo.
- Sí, han hecho muy buen trabajo – le felicitó Jasper.
- Sí y Bella estaba preciosa – me miró de manera intencionada.
- Preciosa...Hermosa...sí – los chicos me miraron con las cejas alzadas y sonrisas burlonas – Iros a la mierda – me di la vuelta para salir a la calle, pero Jasper me lo impidió cogiéndome por el hombro y me separó de Emmet y de Alec - ¿Qué te pasa?
- No lo se – dije desesperado – Estoy...estoy ansioso...raro – me pasé la mano por el pelo.
- ¿Es por Bella? - asentí sin poder mirarle a los ojos – Te voy a decir dos cosas...la primera es...te jodes - rodé los ojos - y la segunda...Mira, jamás pensé que diría esto pero...creo que teneis una conversación pendiente. Se lo cabrón que fuisteis con ella, sobre todo tu – fruncí el labio ante sus palabras – pero aún así creo que no podeis seguir así...esto os hace daño a los dos.
- ¿Me estás animando a que hable con Bella? - pregunté sorprendido.
- Sí...pero con la única condición de que no la cagues, ¿de acuerdo?
Me golpeó de nuevo la espalda y se alejó con los chicos. Bien...hablar con Bella...Miré hacia la planta de arriba; Bella aún no había bajado del despacho, así que esto me ofrecía la mejor oportunidad posible...Bien...subí las escaleras retorciéndome las manos. ¿Qué la podía decir? ¿Siento haber sido tan cabrón contigo, perdóname? Me sentía como un chaval en su primera cita. Estaba nervioso por dos razones, principalmente...Primero, corría el riesgo real de que me amenazara con sus altísimos tacones, y segundo, su cercanía simplemente ya me ponía ansioso. Cuando llegué a la puerta del despacho del jefe suspiré. Fui a llamar con los nudillos, pero al presionar la puerta comprobé que no estaba cerrada...y me quedé helado con la imagen que me encontré en el interior de la habitación. Bella estaba con el tal James...besándose de manera apasionada...
besos comenten (;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Crees...crees que me perdonará algún día? Necesito...necesito que me perdone...- Jasper me miró a los ojos.
- Te voy a ser sincero porque creo que te lo mereces...si yo fuera Bella no te perdonaría jamás por lo que tuvo que pasar...Quizás con el tiempo dejaría de odiarte...pero, ¿perdonarte? A mi se me haría muy difícil. Deja que se calmen un poco las cosas, Edward...e intenta más adelante hablar con Bella...sin esperar mucho por su parte...

13/5/12

Feliz dia de las madres(:

Feliz dia a todas las mamas en su dia *-*
Eres la única persona del mundo que siempre está, de forma incondicional. Si te rechazo, me perdonas. Si me equivoco, me acoges. Si los demás no pueden conmigo, me abres una puerta. Si estoy feliz, celebras conmigo. Si estoy triste, no sonríes hasta que me hagas reír. Eres mi amiga incondicional. Gracias.♥

11/5/12

CAPITULO 10 LIBERANDO MI CORAZÓN

CAPITULO 10 LIBERANDO MI CORAZÓN

- ¿Embarazada? - asentí.
- Edward no había usado protección, pero ingenua de mi pensé que al ser vírgen no me podría quedar embarazada.
- ¿Y qué hiciste cuando te enteraste?
- Decidí tenerlo, obviamente – Jasper me miró extrañado – No tenía nada, Jasper. No me quedaba a nadie en el mundo y, aunque no había sido concebido de la mejor manera, era mi hijo. Y por mi parte se había sido hecho con amor...así que el abortó quedó fuera de mi mente en el mismo instante que el médico me dió la noticia. En cuanto pasaron los tres primeros meses, los más delicados, empecé a trabajar como una burra. Necesitaba dinero para mi bebé, necesitaba comprar todo lo necesario. No quería que a mi hijo le faltara de nada, así que empecé a doblar turno para ahorrar. Después de dar a luz me tendría que quedar en casa unas semanas...así que llegaba a mi habitación destrozada, cansada y agotada.
- Obviamente no se lo dijiste a Edward...
- ¿Para qué? ¿Para que todos en el pueblo se enteraran y echaran más morbo a la historia? Te mentiría si te dijera que no estuve tentada a llamarle y contarle todo; Edward no tenía problemas económicos y me dolía el alma que a mi hijo le pudiera faltar algo...pero decidí no decir nada. Yo era autosuficiente...trabajé y trabajé casi hasta quedarme sin fuerzas. Una noche, cuando llegué del turno de tarde, caí exhausta en la cama. Hacía calor, me había tirado casi once horas trabajando...Me...me empecé a marear y la visión se me empezó a hacer borrosa – contuve las lágrimas – Entonces noté un dolor agudo en el bajo vientre y sentí cómo la cama se humedecía. Era sangre – Jasper me agarró la mano – Sangraba mucho, demasiado y no sabía qué hacer...me sentía enferma y sin fuerzas...Después de eso no me acuerdo de nada. Al parecer mi compañera de piso me encontró desmayada en el suelo sobre un gran charco de sangre, supongo que quise pedir ayuda y me quedé por el camino. Me llevaron al hospital, apenas estaba de cuatro meses...la hemorragia fue tan intensa que los médicos temieron por mi vida. Me pusieron varias transfusiones hasta que me estabilicé...pero no pudieron hacer nada por mi bebé. Le perdí y todo por mi culpa – lloré con fuerza – Me maté a trabajar por mi bebé y acabé matándole a él – sollocé.
- Bella – Jasper me abrazó con fuerza y me acunó – No fue tu culpa...tu no fuiste la responsable...
- Sí lo fuí – lloré – No descansaba lo necesario, no me alimentaba bien...fue mi culpa. Fue...fue horrible el dolor que sentí al saber que la razón de mi existencia se había muerto. Me sentí vacía y sola, ya no me quedaba nada...no tenía a nadie...- me tapé la cara con las manos – Es dolor físico el que siento cuando lo recuerdo, me persigue allá donde voy, los...sueños, esas pesadillas...todo. Aún me duele, Jasper. Me culpé a mi, me culpé por ser tan idiota de dejar que Edward se acercara a mi...empecé a culparle a él por la muerte de mi hijo...Era un niño, Jasper. Ni te imaginas lo que sentí cuando me dieron el informe del aborto...un niño...ni siquiera tengo un sitio donde llevarle flores, fue como si nunca hubiera existido y eso es horroroso para mi – lloré desconsolada - ¿Comprendes ahora mi actitud al verlos de nuevo? ¡Odié a Edward con todas mis ganas por lo que pasó!
- Pero no tuvo la culpa, nadie tuvo la culpa de lo que pasó...
- Si yo no hubiera estado sola esa noche, si él hubiera estado conmigo a mi lado...podrían haberme llevado antes al hospital...seguramente ahora tendría aquí a mi hijo...- me sequé las lágrimas con rudeza - ¿Sabes qué? Los médicos me dijeron que probablemente tendría problemas para quedarme embarazada de nuevo – murmuré.
- ¿Debido al aborto? - asentí.
- ¿Qué pasa si no puedo tener hijos, Jasper? El hecho de pensar que puedo estar sola durante toda mi vida...es horrible...
- ¿Estuviste muy mal?
- Sí – susurré – Estuve dos semanas en el hospital...Los médicos me dijeron que me había recuperado de la anemia, pero empecé a perder peso con mucha rapidez. Me hicieron analisis de todo tipo, pero todo estaba en orden. Así que llegaron a la conclusión de que me estaba cambiando el metabolismo...y en apenas dos meses perdí más de veinte kilos...
- Joder – murmuró.
- Mi cuerpo se recuperó, pero mi mente no. Creé una dependencía enorme con la pequeña personita que crecía dentro de mi, no soportaba ver mi cama, no soportaba ver aquella habitación en la que perdí a mi hijo y en la que una vez pensé en acomodarle. No podía con ello, todo me recordaba a esa fatídica noche, así que recogí mis cosas y me vine para acá. El resto de la historia te la puedes imaginar. Creo que no tengo que aclararte que eres la primera persona a la que le cuento esto...no lo sabe ni Rose...
- ¿Y tus padres?
- Tampoco supieron nada en ningún momento...de hecho no he vuelto a verlos ni a hablar con ellos.
- ¿Y por qué me lo has contado a mi? - preguntó sorprendido.
- Porque me has dicho que sabes escuchar – sonrió debilmente – Sé...sé que tu no me vas a juzgar, por eso te lo he contado...
- Bella...¿no has pensado en contarle a Edward lo del niño? - negué enérgicamente con la cabeza – Debería de saber que ahora podría ser padre de un niño de cinco años, Bella...al menos a mi me gustaría saberlo...
- Pero tu no eres Edward y no hiciste la putada que él me hizo...Jasper, esto es muy doloroso para mi...por favor, sólo te pido que no le digas nada, ¿vale?
- Claro, no le diré nada...En serio, Bella...siento mucho que hayas pasado por todo eso sola...
- Gracias – dije de forma sincera – Muchas gracias por escucharme pacientemente. Eres demasiado buen tío como para ser amigo de esos dos capullos – sonrió con desgana.
- Soy tu amigo para lo que quieras – me abrazó con fuerza.
Nos levantamos del sofá y le acompañé hasta la puerta para despedirle. Me miró a los ojos con esa mirada azul tan sincera que le caracterizaba.
- Lo mismo te digo, Jasper – me sonrió y se marchó a su apartamento.
Cuando cerré la puerta me apoyé contra ella y suspiré. No me podía creer que al fin hubiera soltado todo eso que llevaba en mi corazón desde hacía tanto tiempo. Dentro de mi dolor me sentía un poco más ligera, ahora cargaba con mucho menos peso en mi alma...Atravesé el salón y me metí en mi habitación, abrí el último cajón de mi armario, ese que apenas abría, y saqué ese pequeño paquete que hacía tiempo que no sacaba. Eran dos patucos blancos hechos a mano...los estrujé contra mi pecho mientras lloraba en silencio...aunque sorprendentemente sentú una paz enorme conmigo misma.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Me desperté algo sobresaltado cuando oí la puerta de la calle. Salí de mi cuarto de mala leche al ver que sólo eran las nueve de la mañana. Pfff, a ver cual de los dos cabrones me había jodido el sueño...
Cuando llegué al salón vi que Emmet anoche no pudo llegar a la habitación; estaba dormido en el sofá cin el mando de la televisión entre las manos mientras en la pantalla salía la presentadora de las noticias. Era realmente asqueroso, al capullo se le estaba cayendo la baba literalmente. Le di un manotazo con fuerza y se despertó asustado cuando se le cayó el mando al suelo.
- ¿Qué coño haces, tío? - preguntó frunciendo el ceño mientras intentaba coger el mando de la tele.
- A ver...si el cabrón de Jasper me ha despertado a mi no es justo que tu sigas roncando y babeando...O todos despiertos o...
- Sí, sí, sí...o la puta al río – me reí ante su salida de tono - ¿Dónde se ha ido el capullo?
- No se...aunque no creo que haya ido muy lejos. Es muy temprano, habrá bajado a la piscina.
Emmet se levantó y se preparó un café mientras canturreaba una canción que no supe descifrar. Se encendió un cigarro y se asomó al ventanal...Silbó y me miró.
- Me parece que el rubito está triunfando con cierta morena...
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Que Jasper está ahí abajo con Bella.
Me asomé a la ventana mientras Emmet se alejaba rascándose el culo...seguramente sería una broma de las suyas para picarme. ¿Bella y Jasper? No...no...no, pero sí. Cuando em asomé a la gran ventana de nuestro salón los ví a los dos, en una hamaca de la piscina...abrazados. Jasper la sostenía fuertemente mientras la agarraba de la cintura con los ojos cerrados. A Bella no la podía ver la cara ya que la tenía incrustada en el cuello de mi amigo. Empecé a verlo todo rojo...¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué tenía que sentirme así por algo que había pasado hacía tanto tiempo? ¿Por qué?
Me fui al baño y me metí najo el chorro de agua fría para espabilarme. Me sentía mal, me sentía impotente, vacío y culpable como un demonio. Me sequé el cuerpo casi con rabia y me puse unos pantalones cortos. Cogí mi paquete de tabaco y fumé como un puto loco. ¿Qué estarían haciendo? Me puse nervioso cuando me asomé de nuevo y comprobé que ya no estaban al alcance de mi vista. ¿Dónde habrían ido? Apagué la colilla a medio fumar en un cenicero repleto y salí del apartamento. Justo cuando yo iba a cerrar la puerta vi a Jasper salir del apartamento de Bella...sentí que mis ojos llameaban.
- ¿Me puedes decir qué coño ha pasado aquí? - espeté con rabia.
- Edward – dijo con tono cansino - ¿Qué te pasa ahora?
- ¿Que qué me pasa? ¿Que qué me pasa a mi? ¡Qué cojones te pasa a ti!
- Vamos, entremos a casa – dijo con una calma asombrosa que hizo que me enfureciera aún más – Vamos – puso su mano en mi hombro.
- ¡No me toques! - le dije sacudiendo su mano de mi piel mientras entrábamos a casa - ¿Qué pasa? ¿Es que te gusta Bella?
- ¿Y qué problema habría si me gustase?
No, no, no...no podía ser. Esto no. Ver a Bella con el indeseable de Alec se me hacía duro...pero imaginármela con Jasper, con mi amigo...eso no podría soportarlo. Solté una palabrota bien fuerte justamente cuando Emmet se asomó por la puerta del baño. Con una toalla rodeando sus caderas nos miró perplejo.
- ¿Qué pasa? - preguntó mirandonos como si se tratase de un puñetero partido de tenis.
- ¡Este cabrón que se hace llamar amigo va detrás de Bella!
¿Y qué? - preguntó Emmet – Los dos están solteros, aparentemente. Ella está muy buena y nuestro amigo aquí presente es todo un caballero y...- Emmet debió de ver la furia en mi cara ya que alzó las manos en señal de derrota - ¿Sabes qué? Que os dejo para que discutais a solas y a gusto...yo he quedado con Rose, así que preocuparos de que la sangre no salpique, ¿de acuerdo? - y volvió a meterse en el baño. Puto Emmet, siempre a su bola...
- Te estás pasando y lo sabes, Edward – dijo Jasper con la tranquilidad que le caracterizaba - No tienes argumentos...
- ¿Que yo me estoy pasando? ¿Sabes acaso como me siento cada vez que la veo? ¿Cada vez que me mira con ese odio? Es eso, ¿no? Quereis verme así de desquiciado...¿quiere hacerme pagar por todo lo que la hice? Joder, ya ha pasado mucho tiempo...no...no fuer para tanto...
- ¿Que no fue para tanto? - el noto de voz de Jasper me asustó de veras. Era la primera vez que le veía así de enfadado, sus ojos azules estaban desorbitados por la furia - ¿No fue para tanto? Y tu qué coño sabes, Edward. Para empezar te reiste de una chica con complejos, confió en ti y te entregó su cuerpo y su inocencia...y tu se lo pagaste destruyéndola – se me cayó la mandíbula al suelo.
- ¿Te ha...te ha contado lo que pasó?
- Sí, lo que pasó y cómo pasó. Esos pequeños detalles que a vosotros se os olvidaron...Dios, eres un perfecto hijo de perra...No sabes por lo que tuvo que pasar – dijo mirándome con desprecio.
- ¿Y tú sí?
- ¡Yo sí! - me gritó – No sabes de la misa a la mitad. Eres un puto ignorante que no supo ver lo valioso que tenía enfrente de sus narices...Ella te quería, joder...No me extraña que no quiera contarte lo del...- se calló de repente.
- ¿Qué? ¿Contarme el qué?
- Mira, ya da igual porque no se puede hacer nada. Juré que de mi boca no saldría ni una palabra y así será – Jasper me miró detenidamente y suspiró – Estás jodido, Edward. Estás jodido porque Bella Swan, alias la mamut, según vosotros, te gusta más de lo que quisieras y porque sabes que nunca volverá a ser tuya...- me miró con tristeza – Me das pena, Edward...tú y Emmet...y por si te sirve de consuelo yo sólo veo a Bella como una amiga, una gran amiga que vale oro...simplemente – y con esas palabras se fue a su habitación dejándome solo en el salón.
¿Qué demonios me había pasado? Había tenido un ataque de celos, nada más y nada menos que con mi amigo Jasper. ¿Qué me estaba pasando? Me estaba volviendo loco a cada minuto que pasaba...¿De qué demonios había hablado Jasper? ¿Qué es lo que no sabía? Yo fui el puñetero protagonista – villano, más bien, me dijo mi conciencia - ¿qué había pasado que yo no pudiera saber? Obviamente tenía una laguna de cinco años, y cinco años dan para mucho...No sabía cómo Bella había pasado de ser la gorda Swan a ser era preciosa y sensual chica de ojos marrones enormes. No sabía cómo lo lograría, pero conseguiría llegar al fondo de la historia como fuera...
Un capitulo triste, ¿verdad? ¿
comenten besos(:
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Tengo que reconocer que las dos horas que duró la puñetera sesión de fotos fue para mi como una tortura. Las fotos se basaban básicamente en meterse mano entre ellos, unos labios en el cuello, una pierna enredada en la cadera de James, una mano del gilipollas en su culo...Y cuando Bella se metió en la copa y empezó a deslizarse en agua enjabonada por su piel la cosa fue a peor. Por un lado me sentía cautivado por su hermosura y por otro sentía que me saldría humo en breve al ver al modelito de los cojones tocar a Bella de esa manera. Cómo me gustaría que Bella me sonriera como lo estaba haciendo con ese tío...era evidente que yo no me merecía su sonrisa...

10/5/12

CAPITULO 9 DE VUELTA AL PASADO

CAPITULO 9 DE VUELTA AL PASADO

No podía creer lo rápido que hablaba Alice. En lo que tardamos en subir al piso de arriba y meternos en el despacho de Sam me contó que era diseñadora, que el vestido tan bonito que llevaba puesto era un diseño suyo, que era de Nueva York y que le había encantado el chico rubio que estaba en la cabina del dj, es decir, Jasper. Y lo dijo sin ni siquiera coger aire.
- Tu me dirás – le dije mientras nos sentábamos los tres.
- Bien...como ya sabes, diseño ropa. De momento me han salido pequeños desfiles aunque estoy teniendo muy buena aceptación...pero quiero dar el gran salto definitivo. Miami me parece el sitio idóneo para comenzar mi andadura profesional...y he pensado en ti y en el local para hacer la presentación. Me gustaría que tu fueras la imagen de mi nueva colección y que se hiciera un evento para promocionar mis diseños aquí, en el Forbidden.
- Bueno...no es mi local, así que tendría que hablar con Sam para pedirle permiso...
- No creo que Sam se niegue, él te va a dejar hacer lo que quieras. Además, sale ganando...se va a llevar un pellizquito a parte de la publicidad extra que le va a proporcionar el evento – dijo Alec.
- ¿Y yo en qué parte entro? Has dicho que te gustaría que fuera imagen de tu colección...
- Sí...bueno, la colección se basa en dos partes...los vestidos de fiesta y cocktel...y la lencería. He visto fotos de tus actuaciones y creo que serías la mejor modelo para estas prendas en concreto – sonrió como una niña traviesa – Así que, si aceptas, haríamos una sesión de fotos como promoción...y si tu jefe acepta me encantaría que llevaras algo mío puesto la noche de la fiesta...
- Bueno, a mi me parece genial todo...pero igualmente tengo que contar con el permiso de Sam, no puedo hacer algo de esta magnitud sin que él lo sepa...
- ¿Entonces aceptas? - dijo Alice botando en su silla.
- Por mi parte estaré encantada...tendremos que esperar a mañana a que pueda hablar con Sam – sonreí ante la cara de felicidad de Alice...esta chica me estaba empezando a caer muy bien – Mañana te llamo y te cuento, aunque no creo que haya ningún problema por su parte...
Alec se marchó con Alice para que no se fuera sola hasta su casa mientras yo me quedé en el despacho de Sam. La verdad es que la idea de Alice me parecía muy buena, esperaba ansiosa que Sam aceptara la propuesta de esa pequeña mujer y llevar a cabo lo que tenía pinta de ser una de las mejores fiestas de la temporada.
Miré el calendario para poder mirar posibles fechas para el gran evento...gemí interiormente. Se aproximaba la fecha en la que dejé apresuradamente mi casa, llena de dolor y rabia...con el corazón partido en mil pedazos...Cinco años hacía que no veía a mis padres, que no oía sus voces...y poco después...
Mantuve mis lágrimas a raya; me estaba volviendo una puta meláncolica y con el paso de los meses y los años era peor. Cada vez peor...aunque lo que en realidad lo había empeorado todo había sido el reecuentro con Edward...
De nuevo estaba en la cama de Edward...habíamos hecho el amor minutos antes, pero algo andaba mal. Se apartó furiosamente de mi lado cuando fui a besarle.
- Ni por todo el oro del mundo dejaría que me besaras, Isabella...vete de mi habitación...estoy cansado de todo esto – dijo con asco.
Ahogué un gemido y me marché de la habitación lo más rápido que pude. Fui vistiéndome por el camino y cuando quise salir de esa casa me encontré de nuevo en los pasillos del instituto. ¿Qué estaba pasando de nuevo? Había un montón de gente en el tablón de anuncios y todos se estaban riendo con ganas.
- ¿Cómo te pudiste poner duro con semejante visión, tío? - preguntó Emmet con cara de asco.
- Pfff, me imaginé a Lauren chupándome...ya sabes – todos se rieron más. ¿En verdad esa era la voz de Edward? Me acerqué un poco más, el corazón me retumbaba en los oídos con cada paso que daba.
- ¿Y cómo conseguiste metérsela? Con tanta carne – otra multitud de risas...
- Hubo momentos en los que pensé que me iba a engullir – dijo Edward con tono burlón – En serio...después de estar con ella me metí en la ducha y me desinfecté por completo...
- Dios mío...que pedazo de culo tiene...¿veis la celulitis? - dijo alguen cuya voz no supe reconocer.
Cuando al fin llegué al tablón de anuncios en el que todos estaban me quedé petrificada. Allí, delante de todos, había un montón de fotos mías de la noche anterior. En ellas se veían claramente las secuencias de cómo me había acostado con Edward. Claro que a él no se le veía apenas, se había guardado bien de que la cámara no le enfocara a él directamente. Todos, absolutamente todos se reían de mi. Ponían cara de easco y les reían las gracias a Emmet y a Edward.
Me sentí morir. Yo estaba totalmente enamorada de Edward y él había cogido mi corazón para estrujarle, partirle y tirarle a la basura de la manera más cruel. Se estaba riendo de mi, de mi intimidad y de mis sentimientos. No podía sentirme más humillada y expuesta...y cuando parecía que ya nada podía ir a peor...
- Te doy cien dólares más si enseñas el vídeo – le dijo Emmet a Edward.
- Hecho.
Me levanté de nuevo llorando, con la cara empapada por las lágrimas...¿cuándo se iba a acabar todo esto? ¿Cuándo?
Me levanté rápidamente de la cama y fui al baño a refrescarme ya que tenía el cuerpo entereo cubierto de sudor, pero de nada me sirvió...sentía que las paredes se me venían encima, necesitaba aire, espacio, necesitaba desahogarme y lo necesitaba ya porque si no lo hacía, el nudo que sentía en el corazón terminaría explotando...
Cogí algo de ropa, una camiseta de tirantes y unos shorts y bajé a la piscina con mis gafas de sol puestas a pesar de que apenas eran las nueve de la mañana. No quería que nadie me viene hecha un mar de lágrimas.
Al llegar a la piscina cogí una de las tumbonas y me recosté. Ya no me dolían recordar los insultos con los que una vez me humillaron; eso ya pasó y las palabras se las llevaba el viento. Incluso ya me daba igual la forma con la que jugaron con mis sentimientos. De eso hacía mucho tiempo...pero el conjunto de esa historia me había causado un dolor que iba más allá de mi. Por una puta gracia, por una puta apuesta lo perdí todo...no era justo...no había sido justo...Empecé a sollozar debilmente cuando noté que no estaba sola.
- Hey...Bella, ¿te encuentras bien? - miré hacia arriba y comprobé que era Jasper que me miraba con cara de preocupación.
- No...no me encuentro bien...
Entonces rompí a llorar, con todas mis ganas y como hacía tiempo que no lo hacía. Desde que me convertí en lo que era no había vuelto a llorar de esa manera, como una niña pequeña cuando le quitan su muñeco preferido...De repente me encontré entre unos brazos fuertes pero a la vez gentiles. Jasper, sin apenas conocerme, me estaba brindando el apoyo que necesitaba en el momento oportuno.
Esperó pacientemente a que me calmara; nunca me separó de él y, aunque de manera vaga y opacada por mis sollozos, podía oir sus susurros y palabras de consuelo.
- ¿Mejor?
- No – lloré.
- ¿Qué ocurre, Bella? - dijo separándome un poco de su cuerpo para mirarme a los ojos – No nos conocemos desde hace mucho, pero puedes confiar en mi...
- Lo se...lo siento...Quizás...quizás debería desahogarme, necesito contárselo a alguien...
- Bueno...se me da bien escuchar – sonrió.
- Es una historia muy larga.
- Tengo tiempo...entro a trabajar a las nueve de la noche – me volvió a sonreir.
- Está bien – suspiré – Te...te invito a un café, si quieres...
- Me encantaría.
Subimos hasta mi apartamento y le invité a entrar. Jasper se sentó en uno de mis sofás mientras yo preparaaba un par de cafés. Saqué mi paquete de tabaco mientras la leche se calentaba se calentaban. Estaba nerviosa hasta la médula. Era la primerza vez que hablaría sobre este tema con alguien. Jamás hice caso ni al médico ni al psicólogo. Ellos me aconsejaron ir a terapia, ya que me había afectado demasiado...pero me fue imposible. Aunque hoy, justamente hoy, el dolor se me estaba haciendo tan insoportable que decidí sacarlo de una vez por todas. Sacarlo no, más bien vomitar esas palabras indigestas que se me acumulaban en la garganta desde hacía años.
- ¿Quieres uno? - le pregunté a Jasper ofreciéndole un cigarro.
- No, gracias...no fumo – me sonrió.
- En realidad es una mierda – dije sacando el mechero – Quiero dejarlo, pero últimamente estoy muy nerviosa...y fumar me relaja...
- Si no me equivoco, lo que te altera los nervios es la presencia de mis amigos, ¿no?
- No se lo que te han contado ellos – dije mirándome las manos – Me siento un poco mal contándote esto. Al fin y al cabo son tus amigos...
- Bella, se que ellos no se portaron bien contigo. Se que jugaron con tus sentimientos y condeno sus actos. Pueden ser unos hijos de perra si se lo proponen...aunque también se que no son malos aunque te cueste mucho creerlo...
- Fue...fue hace mucho – Jasper me miró atento – Fue hace cinco años...Yo vivía en Forks con mis padres, Renée y Charlie. Mi padre es el jefe de policía de Forks y mi madre trabajaba como profesora de educación infantil. Se podía decir que vivíamos bien, éramos una familia respetable...aunque yo pasaba mucho tiempo sola en casa Me encerraba allí porque no tenía amigos. Desde primaria los niños se reían de mi sobre peso, supongo que sabrás que antes estaba...gorda – asintió frunciendo el ceño – Cuando empecé la secundaria pesaba ochenta y dos kilos y estaba llena de granos. Imagínate la fuente de insultos y humillaciones que era Isabella Swan.
- ¿Nunca le dijiste a tus padres nada de lo que te pasaba en el colegio?
- ¿Para qué? Ambos estaban muy cansado con sus respectivos trabajos...¿Quién era yo para sumar una preocupación más? Sufrí en silencio las humillaciones y bromas a diario, durante mucho tiempo. Me llamaban gorda, vaca, sebosa – se me quebró la voz – Me hacían la zancadilla porque decían que el suelo retumbaba cuando me caía. Se reían de mi y de mis carnes cuando tenía que correr en clase de gimnasia...- Jasper suspiró.
- ¿Pero por qué?
- Por ser gorda, Jasper. Por ser tímida, fea. Patosa...por no vestir a la moda, por sacar buenas notas, por ser responsable y no meterme nunca en líos...y porque necesitaban alguien de quién reirse – hice una pausa – Emmet era de los peores. Él nunca se mojaba, pero era el que ideaba las bromitas. Para él todo era muy sencillo, no tenía más que entrar por la puerta y automáticamente todos le adoraban. Era el rey, el gracioso para los chicos y el irresistible para las chicas...y el niño asquerosamente rico de Forks. Emmet y Edward pertenecen a dos de las familias más ricas y acomodadas de Forks. Nadie se atrevía a mirarlos por encima del hombro...Ni qué decir tiene que estaba completamente enamorada de Edward en silencio. Me gustaba desde que tenía siete años, aunque él siempre pasó de mi. Increíblemente un día me pidió ser su compañera de trabajo...yo estaba encantada, al menos podría pasar un tiempo extra con él. Pasamos algunas tardes juntos en su casa en la más absoluta normalidad. Me trataba bien, me sonreía y me ayudaba con los trabajos, era atento conmigo...Todo iba un poco mejor para mi, incluso Emmet dejó de gastarme sus pesadas bromitas. Fue entonces cuando Edward me invitó a salir. ¡A mi! No me lo podía creer, pensé que era otra de esas bromas, pero él me dijo que yo era especial, que no sabía por qué la gente se metía conmigo...Evidentemente acepté salir con él, era lo que más deseaba en este mundo. La primera noche que salí con él fue la mejor noche de mi vida y no fue la única. Me llevaba a cenar, al cine...no le importaba que nos vieran juntos. Creía que se había enamorado de mi, que se había obrado el milagro...qué tonta fui – susurré – Una de las noches que quedamos me llevó a su casa. No había nadie porque sus padres al parecer habían salido y me dijo que quería estar conmigo. Dios...¡quería acostarse conmigo! Yo estaba muy pillada por Edward, pero no estaba segura. Era la primera vez que estaba de esta manera con un chico y apenas llevábamos saliendo dos semanas cuando me lo propuso...ni siquiera me había besado en condiciones. Al notar mi vacilación me dijo que si no me acostaba son él era porque no le quería de verdad. Así que no me lo pensé dos veces, ¿qué mejor persona que Edward para perder mi virginidad?
- ¿Eras vírgen? - preguntó Jasper.
- Pues claro – dije como si fuera obvio – Ningún chico se acercó nunca a mi, Edward era el primero e iba a serlo en todo – suspiré – Me...me llevó a su habitación y antes de que pudiera darme cuenta estaba desnuda frente a él. Estaba aturdida por las nuevas sensaciones y por su cercanía. Así que me dejé llevar por él. Recuerdo que intentaba besarlo, pero él me esquivaba, me decía que dejáramos los besos para más tarde. Yo no tenía ni idea de qué hacer, así que me dejé hacer. Con decisión y caso con brusquedad se puso encima de mi y sin más...me penetró. Me dolió mucho, pero aún así no paro y yo tampoco se lo pedí por miedo a estropear el momento supuestamente mágico. Cuando acabó yo sólo quería un poco de su calor y de su cariño, me sentía rara...quería abrazarle y besarle...Ni por todo el oro del mundo te besaría, dijo con asco, estoy cansado de todo esto...y me pidió que me marchara.
- ¿Te trató así de mal?
- Sí...prácticamente me echó de su casa, así que con toda la dignidad que pude reunir recogí mi ropa y me fui de allí. Repasé mentalmente lo que podía haber hecho mal, porque sin duda era culpa mía. Lo único que se me ocurría era que no le había gustado por mi poca experiencia – sonreí sin ganas – Que idiota...lo descubrí al día siguiente...Cuando llegué al instituto al día siguiente Edward y Emmet se habían encargado de enseñar y colgar fotos mías por todas las paredes. Obviamente desnuda. Todos se reían y felicitaban a Edward por la asquerosa misión que había llevado a cabo...Quitarle la virginidad a la gorda Swan fue lo más asqueroso que hice jamás, dijo delante de todos. Dijo que para lograr excitarse conmigo había pensado en no se qué tía con la que se había enrollado un par de días antes, que aún no sabía cómo había conseguido metérmela...y un montón de cosas de las que no me quiero ni acordar. Eso pasó por la mañana, por la tarde todos y cada uno de los estudiantes de Forks habáin visto el video en el que me acostaba con Edward. Y lo más doloroso no fue ver mi intimidad expuesta ni la humillación; lo peor fue ver a Emmet pagarle a Edward los cien dólares de la apuesta y ver cómo se morreaba con Lauren. Fue doloroso al máximo. Lloré hasta secarme...y si pensé que eso había sido lo peor me equivoqué.
- ¿Qué más pudo pasar? - preguntó Jasper impresionado.
- Que mis padres se enteraron...todos lo vieron...
- ¿Vieron el vídeo?
- Y las fotos...todo. Mi padre no lo pudo soportar. Explotó delante de mi como una bomba nuclear. Me gritó, me dijo que no merecía ser su hija, que era una fulana de lo peor por acostarme con cualquiera y dejarme grabar en vídeo.
- ¿Ellos...ellos pensaron que te habías dejado grabar?
- Sí...no se...el caso es que ni mi padre ni mi madre me dieron opción a defenderme...simplemente me echaron de casa.
- Joder...Si te soy sincero, la primera parte de la histoira me la contaron los chicos...aunque evitaron los peores detalles. De esto si que no sabía nada...
- Supongo que esta parte de la historia no la sabe nadie...no he vuelto por Forks desde aquella noche – dije dejando mi taza en la mesa.
- No puedo creer que un padre echara de esa manera a su hija...
Pues lo hizo – dije mientras me recostaba en el sofá – Como ya tenía los dieciocho me dio una maleta y me pidió que me marchara. Sentía vergüenza de mi, era el jefe de policía, una persona que debía de ser respetada. Evidentemente después de lo mío sería la comidilla del pueblo. Así que cogí los pocos ahorros que tenía, apenas eran unos cientos de dólares...y me marché. La priemra noche estaba tan confusa y perdida que dormí en la estación de autobuses de Port Ángeles esperando una llamada de teléfono por parte de mis padres...pero nunca llegó – Jasper ahogó una exclamación – Así que a la mañana siguiente decidí coger uno de esos autobuses. Le pedí a la taquillera el billete más barato, así que acabñe en Phoenix, Arizona. Allí me pagué una pensión durante un par de días, hasta que encontré un trabajo de limpiadora, gracias a Dios. Con lo poco que me pagaban logré alquilarme una habitación...las semanas se pasaban lentas, tortuosamente lentas. Esperaba con fervor una llamada de teléfono...pero nada, ellos jamás me perdonarían. Me sentía enferma, me pasaba las noches enteras llorando e intentando comprender por qué Edward me había hecho eso...empecé a sentirme cansada y deprimida, apenas comía y de lo único que tenía ganas realmente era de llorar. Mis malestares empeoraron; vomitaba todo el tiempo y me mareaba con frecuencia, así que hice caso a mi compañera de piso y fui al médico. El diagnóstico me cayó como un jarro de agua fría.
- ¿Estabas enferma?
- No, estaba embarazada...
ufff hay dios mio, Esto se puso interesante. comenten♥

EN EL PRÓXIMO CAPITULO

Me asomé a la ventana mientras Emmet se alejaba rascándose el culo...seguramente sería una broma de las suyas para picarme. ¿Bella y Jasper? No...no...no, pero sí. Cuando em asomé a la gran ventana de nuestro salón los ví a los dos, en una hamaca de la piscina...abrazados. Jasper la sostenía fuertemente mientras la agarraba de la cintura con los ojos cerrados. A Bella no la podía ver la cara ya que la tenía incrustada en el cuello de mi amigo. Empecé a verlo todo rojo...¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué tenía que sentirme así por algo que había pasado hacía tanto tiempo? ¿Por qué?...