CAPITULO 12 NECESITO TU PERDÓN
Estaba super nerviosa, sobre todo por la cantidad de ojos que había clavados en mi. Por unos segundos me volví a sentir como hacía mil años, insegura y avergonzada. Por un momento me bloqueé mental y físicamente...sobre todo al ver a Edward con la mirada fija sobre mi y sobre mi cuerpo. Me sobresalté cuando sentí las manos de James sobre mi cintura.
- Bella – me susurró – Tenemos que empezar, nos están esperando – le miré a sus ojos grises y asentí. Cuando se separó de mi y le miré de arriba abajo vi que algo no me cuadraba.
- ¿Por qué vas vestido? - James me miró con cara burlona y con una ceja levantada – Quiero decir...tu llevas pantalones...y yo unas bragas minúsculas...
- Tu eres la estrella en esta sesión de fotos, preciosa...pero si quieres empiezo a quitarme ropa – bromeó.
- Ya está bien de chachara – dijo Laurent mientras se ponía unas gafas de pasta negra – Bella, te quiero enroscada en esa barra americana ya.
Miré a las chicas, me sonrieron y me hicieron signos de la victoria con las manos...y luego miré la barra. Vale, bien...me acerqué hasta allí y me agarré con las manos a la barra. Sentí el frío metal contra mis manos...y las manos de James contra mis caderas. Estaba detrás de mi sigiendo las indicaciones de Laurent, que estaba en modo profesional total. Poco a poco me fui relajando y sintiéndome más cómoda a medida que pasaban los minutos, sobre todo porque muchos de mis compañeros se iban yendo ya que esta noche teníamos que trabajar. Los que no se marcharon fueron Emmet, Jasper y Edward que estaban en compañía de Alec. Cada indicación que nos daba Laurent era más caliente que la anterior y, en medio de aquel escenario con con el cuerpo de ese fantástico hombre pegado al mío, tuve un pensamiento; me pregunté qué dirían la gente de Forks, aquellos que igual que Edward y Emmet se rieron de mi, al verme de esta manera.
- Lo estás haciendo genial, preciosa – la voz de James me devolvió a la tierra.
Laurent nos mandó ir a mi famosa copa gigante; he de decir que me encantaba ese artilugio. Me parecía super sexy los números con la copa...y las fotos no fueron para menos. James me ayudó a meterme en el interior mojado mientras posábamos para la cámara de Laurent. Un roce en una pierna, su boca en mi cuello, mis manos en la cinturilla de su pantalón...la temperatura iba en aumento a cada minuto que pasaba. E inevitablemente mi mirada volaba una y otra vez a aquel rincón en el que estaba Edward. ¿Por qué? No tenía ni idea, era como una fuerza que me impulsaba a mirar hacia allí una y otra vez. Edward no tenía buena cara; su gesto era tenso y apretaba la mandíbula con fuerza, sus ojos verdes estaban clavados en los míos. Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo...¿mi hijo habría sacado sus ojos? ¿El color de su pelo? ¿La forma de sus labios? Las manos de James me acariciaron las piernas mojadas por el contenido de la copa mientras Laurent continuaba con su trabajo. La verdad es que sentir el aliento de James sobre mi piel no me estaba ayudando mucho a mi confusión mental, me giré y miré sus labios...por un momento me imaginé que era Edward el que estaba detrás de mi, con su cuerpo pegado al mío.
- Bien, muy bien chicos...hemos acabado – gritó Laurent. James me miró confundido y se separó de mi lentamente – Escogeremos las mejores fotos y se las mandaremos a Alice para que elija las que quiere publicar – Alice dio saltitos mientras se acercaba a mi de nuevo con la bata.
- ¡Me ha encantado, Bella! Juntos estabais perfectos – miré a James de reojo y me sonrió ligeramente.
- ¿Es mi vista o entre vosotros dos han surgido chispas? - preguntó Rose. James seguía mirándome.
- Rose...no estoy para juegos...
- El que no está para juegos es él – señaló al modelo – Le has debido de dejar con un calentón de la leche...Yo que tu me aprovechaba de la situación...
- ¿Puedo vestirme ya? - le pregunté a Laurent ignorando por completo a mi amiga.
Agradecí el hecho de que las chicas se dispersaran por el lugar; Alice se fue a hablar con los chicos de iluminación para la gran fiesta y Rose se fue en busca de Emmet, los vi besarse y abrazarse...y de nuevo miré a Edward. No, no, no...tenía que dejar de mirarme de ese modo, haría cualquier cosa para que quitara ese gesto de su cara al mirarme. Increíbelemente no me sentía nada bien con su cara de arrepentimiento total, quizás hubiera sido más fácil odiarle e ignorarle...incluso humillarle...si no me mirara de esa manera, si siguiera siendo tan cabrón como lo era antes. Pero no...tenía que encontrarme con él, tanto tiempo después...Me encerré de un portazo en el despacho de mi jefe. ¿Qué podía hacer para dejar de sentirme asi de mal? Me sentía acorralada en un laberinto de sentimientos, rabia, odio, ira, temor y...dudas, muchas dudas. Me puse de nuevo mi ropa y me encendí un gigarro. Me senté en el gran sillón de cuero de Sam y suspiré. Sentí un desahogo increíble al contarle mi historia a Jasper...pero aún quedaba algo dentro de mi, algo que tenía que explotar tarde o temprano...Llamaron a la puerta haciendo que me irguiera en la silla.
- Adelante – apagué el cigarro en el cenicero. No pude evitar sorprenderme al ver entrar a James en el despacho. Ya se había cambiado con su ropa.
- ¿Molesto? - preguntó desde la puerta.
- Para nada – murmuré – Pasa...
- ¿Estás bien? - le miré extrañada – Antes...sobre el escenario...Ha habido un momento en el que te he notado super tensa...¿te has sentido incómoda al trabajar conmigo?
- No, no es eso – suspiré – Me ha encantado trabajar contigo...el super modelo – agachó la cabeza y sonrió – Ha sido una experiecia magnífica, pero no estoy en mi mejor momento – me levanté y caminé hasta quedar frente a él.
- Vaya...observándote en tu territorio te he visto como una chica de éxito, muy querida y alabada. Tienes un trabajo genial, unos amigos muy buenos y...- me miró de arriba abajo – Un físico espectacular. ¿Qué te puede faltar?
Me apoyé en la mesa y pensé. ¿Qué me puede faltar? Muchas cosas...mi casa, mis padres...mi bebé...Todo eso me faltaba, por momentos sentía que durante estos cinco años de mi vida había vivido como en una especie de suspensión temporal, un paréntesis...sí, vale...no era plan de contarle mis problemas a este chico que tenía en frente y que me miraba con preocupación. Sus ojos grises estaban clavados en los míos fíjamente, ojos grises...ojos verdes...Me acerqué un poco más a James y le pasé la mano por la nuca. Me miró confundido por unos segundos hasta que desvió su mirada a mi boca. Necesitaba olvidar...necesitaba olvidar a Edward, no podía seguir así, me estaba haciendo daño tenerle en mi mente después de tanto tiempo...así que separé la distancia con James y le besé. Por su parte seguía un poco extrañado, aunque pronto sus manos viajaron a mis caderas, abrió la boca para que nuestras lenguas se encontraran. Me pegué a su cuerpo porque ecesitaba calor, necesitaba cariño aunque fuese de mentira...por el momento me valdría. Le acaricié el torso por encima de la ajustada camiseta mientras me subía al escritorio animándome a pasar una de mis piernas por su cintura. Quizás me estaba comportando de una manera totalmente egoísta, pero no era el momento ni el lugar para pensar en ello; ya lo analizaría más tarde. Ahora estaba concentrada en James y en su cuerpo intentando olvidar aquellas toscas caricias que alguna vez me dio Edward Cullen. Le besé con más fiereza, estaba entrando en un estado casi salvaje, mi piel en llamas...
- Bella...- susurró contra mi boca – Esto...es demasiado para mi...Si no paras...
En vez de contestarle abrí mis piernas para que se acomodara entre ellas; de esta manera pude notar que estaba excitado. Metí las manos por debajo de su camiseta y le acaricié el torso, desde sus pectorales hasta la cinturilla del pantalón. Sus ojos grises estaba oscurecidos por el deseo, así que tomé una decisión; iba a comportarme como la perra en la que me había convertido, iba a acostarme aquí, en el despacho de mi jefe con un super modelo. Quizás durante ese corto periodo de tiempo podría hacer que mi mente viajara lejos de todo y de todos...Volví a besarle mientras le apretaba contra mi cuerpo...entonces noté una corriente de aire. Me separé lentamente de James y miré hacia la puerta. Mierda...ahí estaba Edward, mirándonos a los dos. Su cara reflejaba sorpresa y...dolor, como si verme aquí con James le doliera de verdad. James miró primero a Edward y luego me miró a mi. Se separó de mi cuerpo y me colocó el vestido para que no se me viese nada, me pasó los dedos por el pelo en un intento de domarlo, me acarició la cara y me sonrió; al parecer, James lo había captado todo con una mirada. Un mensaje subliminal que no había pasado desapercibido para él...
- ¿Estás mejor? - me preguntó.
- Supongo que no – susurré mientras él asentía con la cabeza.
- Creo que me voy a ir – miró a Edward – mañana salgo pronto para Nueva York...espero poder venir a la fiesta de Alice...- asentí mientras intentaba sonreir...pero no lo conseguí.
James me sonrió una última vez y se marchó del despacho no sin antes mirar intencionadamente a Edward, que parecía que le habían pegado al suelo. Si antes me sentía mal ahora me sentía peor...¿Por qué? ¿Por qué coño me sentía así porque Edward me hubiera pillado de esta manera con James? Me bajé lentamente de la mesa y me coloqué el pelo con las manos. Edward carraspeó haciendo que centrara mi atención en él. ¿Por qué no se había marchado aún? ¿Por qué no me dejaba en la más absoluta soledad? Era lo que más necesitaba en esos momentos...
- Siento...siento haber pasado sin llamar – dijo con la voz ronca.
- No importa – espeté mientras recogía mis cosas y las metía en el bolso.
- No...no deberías fiarte de tipos como ese modelo – levanté la mirada. Edward me estaba mirando con los puños apretados.
- ¿Perdona?
- He visto como te tocaba y como te miraba...y ahora esto – murmuró – Los tíos como él, famosos y creídos, piensan que pueden tener todo lo que quieran...eso incluye a las chicas...Quizás solo quiera aprovecharse de ti...
- ¿Cómo tú lo hiciste? - Edward cerró los ojos con fuerza – No me jodas, Edward...no des lecciones morales cuando tu fuiste un cabrón conmigo...
- Exacto, fui – remarcó esa palabra – fui un cabrón – se pasó la mano por el pelo – Venía a intentar hablar contigo...a...pedirte perdón...- dijo desviando la mirada.
- Dios...Sólo tu podrías complicar las cosas aún más, Edward – cogí mi bolso y pasé por su lado evitando mirarle a los ojos – Haznos un favor a ambos y deja las cosas como están, te lo pido por favor...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Bella se marchó del despacho dejándome confundido y enfadado a partes iguales. No sabía qué me dolía más...si haberla visto con ese tío besándose, con su cuerpo enredado en el suyo...o que me ignorara de esa manera. Ver a Bella mientras bailó con Alec el otro día se me hizo duro...mierda, se me hizo horrible ver a Jasper saliendo de su casa...pero verla con James no era ni punto de comparación. Bella tenía razón, ¿quién coño era yo para dar lecciones morales después de lo que la había hecho?
Bajé desolado las escaleras que me conducían hasta el escenario y la pista. El equipo de Laurent ya se había marchado y muchos de los técnicos de iluminación estaba recogiendo sus equipos ya que en apenas un par de horas abriríamos al público. Fui hasta la barra y me apoyé en ella. Sentí unas ganas irrefrenables de llorar, de romper algo, de emborracharme...sentía en mi interior un nudo horrible...sentir el odio de Bella hacia mi persona en estado puro me había dejado destrozado y reducido a la nada. Había algo más que no sabía...eso que Bella le había contado a Jasper y eso, con toda seguridad, tenía que ver conmigo. Tenía que ser algo muy malo, algo...Dí un respingo cuando sentí una mano en mi hombro, era Jasper.
- ¿Qué haces aquí? He visto a Bella salir hace unos minutos...¿Has podido hablar con ella? - negué con la cabeza - ¿No ha querido?
- Estaba con James...en el despacho – Jasper asintió animándome a seguir hablando – Se estaban...besando...- mi amigo abrió mucho los ojos.
- Vaya – murmuró – No le ha sentado muy bien la interrupción, ¿no? - no pude evitar la mala mirada que le eché a mi amigo.
- No es eso...no es que se muriera de pena al verle salir de allí – espeté – Me odia, ¿sabes? Sé que hay algo más, Jasper...tu me lo dijiste, Bella te contó algo de la historia que yo desconozco...¿Tan malo es?
- Pues sí, Edward. No voy a mentirte...es algo muy duro...
- Por favor...por...favor...dimelo, de verdad...no tengo ni idea de qué puede ser. Se que lo que la hice no tiene nombre ni perdón...pero necesito saber realmente las razones de su odio...- le rogué.
- Mira, Edward...creo que deberías saberlo – los ojos se me iluminaron – Pero no por mi...esas palabras tienen que salir de su boca, no de la mía. Además, yo prometí no contar nada...y sabes que mi palabra va a muerte – asentí comprendiendo el punto de mi amigo.
- ¿Crees...crees que me perdonará algún día? Necesito...necesito que me perdone...- Jasper me miró a los ojos.
- Te voy a ser sincero porque creo que te lo mereces...si yo fuera Bella no te perdonaría jamás por lo que tuvo que pasar...Quizás con el tiempo dejaría de odiarte...pero, ¿perdonarte? A mi se me haría muy difícil. Deja que se calmen un poco las cosas, Edward...e intenta más adelante hablar con Bella...sin esperar mucho por su parte...
Jasper me dejó sólo y confundido por sus palabras. Sea lo que fuera lo que había pasado era malo...tan malo como para no perdonarme jamás...tan malo como para no permitirme nunca estar a su lado...Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, si pudiera volver a aquell fatídico día en el que acepté la apuesta de Emmet...Quizás Bella no habría salido jamás de Forks, quizás continuaría su vida solitaria y sin amigos en ese pequeño pueblo...o quizás habría estudiado una carrera y habría encontrado el amor de su vida...entonces yo sólo sería un recuerdo olvidado en su corazón, cuando viera el anuario del instituto me recordaría como aquel chico del que estuvo encaprichada, nada más...Ahora, en cambio, siempre me recordaría como el cabrón que la utilizó, el chico creído del instituto que jugó con ella y que fue el autor de algo tan horrible, el causante de tanto odio y dolor...
Hubiera preferido mil veces a ser un recuerdo olvidado en su memoria y en su corazón aunque me doliera reconocerlo. Miré a mi alrededor...apenas quedaba gente en el local. Jacob y un par de chicos de seguridad se habían quedado para terminar de supervisar todo. Decidí quedarme en un rincón acurrucado, no tenía ni ganas ni fuerza para volver al apartamento. Me sentía como una auténtica mierda, como el ser más ruín del universo...así había sido desde que volví a ver a Bella. ¿Algún día se iría esta fría sensación de mi cuerpo? No, el frío nunca se iría...porque nunca tendría el calor de Bella...
Edward ya ha caído... comenten (;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Qué quieres de mi? - volvió a preguntar.
¿Que qué quería de ella? Todo, como la había dicho minutos antes, quería todo lo que ella quisiera ofrecerme. Aunque, siendo sincero, en estos momentos lo que más deseaba de ella era su cuerpo y sus besos. Mi propio cuerpo ardía por estar con ella, así que decidí ser directo.
- Quiero esto – le toqué el suave nacimiento de los pechos – Y esto – le acaricié la cintura con dulzura – Y quiero esto – le toqué los labios – Quiero tu boca sobre mi cuerpo – cerró aquellos ojos preciosos durante unos segundos.
- Creo que eso puedo dártelo...
Estaba super nerviosa, sobre todo por la cantidad de ojos que había clavados en mi. Por unos segundos me volví a sentir como hacía mil años, insegura y avergonzada. Por un momento me bloqueé mental y físicamente...sobre todo al ver a Edward con la mirada fija sobre mi y sobre mi cuerpo. Me sobresalté cuando sentí las manos de James sobre mi cintura.
- Bella – me susurró – Tenemos que empezar, nos están esperando – le miré a sus ojos grises y asentí. Cuando se separó de mi y le miré de arriba abajo vi que algo no me cuadraba.
- ¿Por qué vas vestido? - James me miró con cara burlona y con una ceja levantada – Quiero decir...tu llevas pantalones...y yo unas bragas minúsculas...
- Tu eres la estrella en esta sesión de fotos, preciosa...pero si quieres empiezo a quitarme ropa – bromeó.
- Ya está bien de chachara – dijo Laurent mientras se ponía unas gafas de pasta negra – Bella, te quiero enroscada en esa barra americana ya.
Miré a las chicas, me sonrieron y me hicieron signos de la victoria con las manos...y luego miré la barra. Vale, bien...me acerqué hasta allí y me agarré con las manos a la barra. Sentí el frío metal contra mis manos...y las manos de James contra mis caderas. Estaba detrás de mi sigiendo las indicaciones de Laurent, que estaba en modo profesional total. Poco a poco me fui relajando y sintiéndome más cómoda a medida que pasaban los minutos, sobre todo porque muchos de mis compañeros se iban yendo ya que esta noche teníamos que trabajar. Los que no se marcharon fueron Emmet, Jasper y Edward que estaban en compañía de Alec. Cada indicación que nos daba Laurent era más caliente que la anterior y, en medio de aquel escenario con con el cuerpo de ese fantástico hombre pegado al mío, tuve un pensamiento; me pregunté qué dirían la gente de Forks, aquellos que igual que Edward y Emmet se rieron de mi, al verme de esta manera.
- Lo estás haciendo genial, preciosa – la voz de James me devolvió a la tierra.
Laurent nos mandó ir a mi famosa copa gigante; he de decir que me encantaba ese artilugio. Me parecía super sexy los números con la copa...y las fotos no fueron para menos. James me ayudó a meterme en el interior mojado mientras posábamos para la cámara de Laurent. Un roce en una pierna, su boca en mi cuello, mis manos en la cinturilla de su pantalón...la temperatura iba en aumento a cada minuto que pasaba. E inevitablemente mi mirada volaba una y otra vez a aquel rincón en el que estaba Edward. ¿Por qué? No tenía ni idea, era como una fuerza que me impulsaba a mirar hacia allí una y otra vez. Edward no tenía buena cara; su gesto era tenso y apretaba la mandíbula con fuerza, sus ojos verdes estaban clavados en los míos. Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo...¿mi hijo habría sacado sus ojos? ¿El color de su pelo? ¿La forma de sus labios? Las manos de James me acariciaron las piernas mojadas por el contenido de la copa mientras Laurent continuaba con su trabajo. La verdad es que sentir el aliento de James sobre mi piel no me estaba ayudando mucho a mi confusión mental, me giré y miré sus labios...por un momento me imaginé que era Edward el que estaba detrás de mi, con su cuerpo pegado al mío.
- Bien, muy bien chicos...hemos acabado – gritó Laurent. James me miró confundido y se separó de mi lentamente – Escogeremos las mejores fotos y se las mandaremos a Alice para que elija las que quiere publicar – Alice dio saltitos mientras se acercaba a mi de nuevo con la bata.
- ¡Me ha encantado, Bella! Juntos estabais perfectos – miré a James de reojo y me sonrió ligeramente.
- ¿Es mi vista o entre vosotros dos han surgido chispas? - preguntó Rose. James seguía mirándome.
- Rose...no estoy para juegos...
- El que no está para juegos es él – señaló al modelo – Le has debido de dejar con un calentón de la leche...Yo que tu me aprovechaba de la situación...
- ¿Puedo vestirme ya? - le pregunté a Laurent ignorando por completo a mi amiga.
Agradecí el hecho de que las chicas se dispersaran por el lugar; Alice se fue a hablar con los chicos de iluminación para la gran fiesta y Rose se fue en busca de Emmet, los vi besarse y abrazarse...y de nuevo miré a Edward. No, no, no...tenía que dejar de mirarme de ese modo, haría cualquier cosa para que quitara ese gesto de su cara al mirarme. Increíbelemente no me sentía nada bien con su cara de arrepentimiento total, quizás hubiera sido más fácil odiarle e ignorarle...incluso humillarle...si no me mirara de esa manera, si siguiera siendo tan cabrón como lo era antes. Pero no...tenía que encontrarme con él, tanto tiempo después...Me encerré de un portazo en el despacho de mi jefe. ¿Qué podía hacer para dejar de sentirme asi de mal? Me sentía acorralada en un laberinto de sentimientos, rabia, odio, ira, temor y...dudas, muchas dudas. Me puse de nuevo mi ropa y me encendí un gigarro. Me senté en el gran sillón de cuero de Sam y suspiré. Sentí un desahogo increíble al contarle mi historia a Jasper...pero aún quedaba algo dentro de mi, algo que tenía que explotar tarde o temprano...Llamaron a la puerta haciendo que me irguiera en la silla.
- Adelante – apagué el cigarro en el cenicero. No pude evitar sorprenderme al ver entrar a James en el despacho. Ya se había cambiado con su ropa.
- ¿Molesto? - preguntó desde la puerta.
- Para nada – murmuré – Pasa...
- ¿Estás bien? - le miré extrañada – Antes...sobre el escenario...Ha habido un momento en el que te he notado super tensa...¿te has sentido incómoda al trabajar conmigo?
- No, no es eso – suspiré – Me ha encantado trabajar contigo...el super modelo – agachó la cabeza y sonrió – Ha sido una experiecia magnífica, pero no estoy en mi mejor momento – me levanté y caminé hasta quedar frente a él.
- Vaya...observándote en tu territorio te he visto como una chica de éxito, muy querida y alabada. Tienes un trabajo genial, unos amigos muy buenos y...- me miró de arriba abajo – Un físico espectacular. ¿Qué te puede faltar?
Me apoyé en la mesa y pensé. ¿Qué me puede faltar? Muchas cosas...mi casa, mis padres...mi bebé...Todo eso me faltaba, por momentos sentía que durante estos cinco años de mi vida había vivido como en una especie de suspensión temporal, un paréntesis...sí, vale...no era plan de contarle mis problemas a este chico que tenía en frente y que me miraba con preocupación. Sus ojos grises estaban clavados en los míos fíjamente, ojos grises...ojos verdes...Me acerqué un poco más a James y le pasé la mano por la nuca. Me miró confundido por unos segundos hasta que desvió su mirada a mi boca. Necesitaba olvidar...necesitaba olvidar a Edward, no podía seguir así, me estaba haciendo daño tenerle en mi mente después de tanto tiempo...así que separé la distancia con James y le besé. Por su parte seguía un poco extrañado, aunque pronto sus manos viajaron a mis caderas, abrió la boca para que nuestras lenguas se encontraran. Me pegué a su cuerpo porque ecesitaba calor, necesitaba cariño aunque fuese de mentira...por el momento me valdría. Le acaricié el torso por encima de la ajustada camiseta mientras me subía al escritorio animándome a pasar una de mis piernas por su cintura. Quizás me estaba comportando de una manera totalmente egoísta, pero no era el momento ni el lugar para pensar en ello; ya lo analizaría más tarde. Ahora estaba concentrada en James y en su cuerpo intentando olvidar aquellas toscas caricias que alguna vez me dio Edward Cullen. Le besé con más fiereza, estaba entrando en un estado casi salvaje, mi piel en llamas...
- Bella...- susurró contra mi boca – Esto...es demasiado para mi...Si no paras...
En vez de contestarle abrí mis piernas para que se acomodara entre ellas; de esta manera pude notar que estaba excitado. Metí las manos por debajo de su camiseta y le acaricié el torso, desde sus pectorales hasta la cinturilla del pantalón. Sus ojos grises estaba oscurecidos por el deseo, así que tomé una decisión; iba a comportarme como la perra en la que me había convertido, iba a acostarme aquí, en el despacho de mi jefe con un super modelo. Quizás durante ese corto periodo de tiempo podría hacer que mi mente viajara lejos de todo y de todos...Volví a besarle mientras le apretaba contra mi cuerpo...entonces noté una corriente de aire. Me separé lentamente de James y miré hacia la puerta. Mierda...ahí estaba Edward, mirándonos a los dos. Su cara reflejaba sorpresa y...dolor, como si verme aquí con James le doliera de verdad. James miró primero a Edward y luego me miró a mi. Se separó de mi cuerpo y me colocó el vestido para que no se me viese nada, me pasó los dedos por el pelo en un intento de domarlo, me acarició la cara y me sonrió; al parecer, James lo había captado todo con una mirada. Un mensaje subliminal que no había pasado desapercibido para él...
- ¿Estás mejor? - me preguntó.
- Supongo que no – susurré mientras él asentía con la cabeza.
- Creo que me voy a ir – miró a Edward – mañana salgo pronto para Nueva York...espero poder venir a la fiesta de Alice...- asentí mientras intentaba sonreir...pero no lo conseguí.
James me sonrió una última vez y se marchó del despacho no sin antes mirar intencionadamente a Edward, que parecía que le habían pegado al suelo. Si antes me sentía mal ahora me sentía peor...¿Por qué? ¿Por qué coño me sentía así porque Edward me hubiera pillado de esta manera con James? Me bajé lentamente de la mesa y me coloqué el pelo con las manos. Edward carraspeó haciendo que centrara mi atención en él. ¿Por qué no se había marchado aún? ¿Por qué no me dejaba en la más absoluta soledad? Era lo que más necesitaba en esos momentos...
- Siento...siento haber pasado sin llamar – dijo con la voz ronca.
- No importa – espeté mientras recogía mis cosas y las metía en el bolso.
- No...no deberías fiarte de tipos como ese modelo – levanté la mirada. Edward me estaba mirando con los puños apretados.
- ¿Perdona?
- He visto como te tocaba y como te miraba...y ahora esto – murmuró – Los tíos como él, famosos y creídos, piensan que pueden tener todo lo que quieran...eso incluye a las chicas...Quizás solo quiera aprovecharse de ti...
- ¿Cómo tú lo hiciste? - Edward cerró los ojos con fuerza – No me jodas, Edward...no des lecciones morales cuando tu fuiste un cabrón conmigo...
- Exacto, fui – remarcó esa palabra – fui un cabrón – se pasó la mano por el pelo – Venía a intentar hablar contigo...a...pedirte perdón...- dijo desviando la mirada.
- Dios...Sólo tu podrías complicar las cosas aún más, Edward – cogí mi bolso y pasé por su lado evitando mirarle a los ojos – Haznos un favor a ambos y deja las cosas como están, te lo pido por favor...
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Bella se marchó del despacho dejándome confundido y enfadado a partes iguales. No sabía qué me dolía más...si haberla visto con ese tío besándose, con su cuerpo enredado en el suyo...o que me ignorara de esa manera. Ver a Bella mientras bailó con Alec el otro día se me hizo duro...mierda, se me hizo horrible ver a Jasper saliendo de su casa...pero verla con James no era ni punto de comparación. Bella tenía razón, ¿quién coño era yo para dar lecciones morales después de lo que la había hecho?
Bajé desolado las escaleras que me conducían hasta el escenario y la pista. El equipo de Laurent ya se había marchado y muchos de los técnicos de iluminación estaba recogiendo sus equipos ya que en apenas un par de horas abriríamos al público. Fui hasta la barra y me apoyé en ella. Sentí unas ganas irrefrenables de llorar, de romper algo, de emborracharme...sentía en mi interior un nudo horrible...sentir el odio de Bella hacia mi persona en estado puro me había dejado destrozado y reducido a la nada. Había algo más que no sabía...eso que Bella le había contado a Jasper y eso, con toda seguridad, tenía que ver conmigo. Tenía que ser algo muy malo, algo...Dí un respingo cuando sentí una mano en mi hombro, era Jasper.
- ¿Qué haces aquí? He visto a Bella salir hace unos minutos...¿Has podido hablar con ella? - negué con la cabeza - ¿No ha querido?
- Estaba con James...en el despacho – Jasper asintió animándome a seguir hablando – Se estaban...besando...- mi amigo abrió mucho los ojos.
- Vaya – murmuró – No le ha sentado muy bien la interrupción, ¿no? - no pude evitar la mala mirada que le eché a mi amigo.
- No es eso...no es que se muriera de pena al verle salir de allí – espeté – Me odia, ¿sabes? Sé que hay algo más, Jasper...tu me lo dijiste, Bella te contó algo de la historia que yo desconozco...¿Tan malo es?
- Pues sí, Edward. No voy a mentirte...es algo muy duro...
- Por favor...por...favor...dimelo, de verdad...no tengo ni idea de qué puede ser. Se que lo que la hice no tiene nombre ni perdón...pero necesito saber realmente las razones de su odio...- le rogué.
- Mira, Edward...creo que deberías saberlo – los ojos se me iluminaron – Pero no por mi...esas palabras tienen que salir de su boca, no de la mía. Además, yo prometí no contar nada...y sabes que mi palabra va a muerte – asentí comprendiendo el punto de mi amigo.
- ¿Crees...crees que me perdonará algún día? Necesito...necesito que me perdone...- Jasper me miró a los ojos.
- Te voy a ser sincero porque creo que te lo mereces...si yo fuera Bella no te perdonaría jamás por lo que tuvo que pasar...Quizás con el tiempo dejaría de odiarte...pero, ¿perdonarte? A mi se me haría muy difícil. Deja que se calmen un poco las cosas, Edward...e intenta más adelante hablar con Bella...sin esperar mucho por su parte...
Jasper me dejó sólo y confundido por sus palabras. Sea lo que fuera lo que había pasado era malo...tan malo como para no perdonarme jamás...tan malo como para no permitirme nunca estar a su lado...Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, si pudiera volver a aquell fatídico día en el que acepté la apuesta de Emmet...Quizás Bella no habría salido jamás de Forks, quizás continuaría su vida solitaria y sin amigos en ese pequeño pueblo...o quizás habría estudiado una carrera y habría encontrado el amor de su vida...entonces yo sólo sería un recuerdo olvidado en su corazón, cuando viera el anuario del instituto me recordaría como aquel chico del que estuvo encaprichada, nada más...Ahora, en cambio, siempre me recordaría como el cabrón que la utilizó, el chico creído del instituto que jugó con ella y que fue el autor de algo tan horrible, el causante de tanto odio y dolor...
Hubiera preferido mil veces a ser un recuerdo olvidado en su memoria y en su corazón aunque me doliera reconocerlo. Miré a mi alrededor...apenas quedaba gente en el local. Jacob y un par de chicos de seguridad se habían quedado para terminar de supervisar todo. Decidí quedarme en un rincón acurrucado, no tenía ni ganas ni fuerza para volver al apartamento. Me sentía como una auténtica mierda, como el ser más ruín del universo...así había sido desde que volví a ver a Bella. ¿Algún día se iría esta fría sensación de mi cuerpo? No, el frío nunca se iría...porque nunca tendría el calor de Bella...
Edward ya ha caído... comenten (;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Qué quieres de mi? - volvió a preguntar.
¿Que qué quería de ella? Todo, como la había dicho minutos antes, quería todo lo que ella quisiera ofrecerme. Aunque, siendo sincero, en estos momentos lo que más deseaba de ella era su cuerpo y sus besos. Mi propio cuerpo ardía por estar con ella, así que decidí ser directo.
- Quiero esto – le toqué el suave nacimiento de los pechos – Y esto – le acaricié la cintura con dulzura – Y quiero esto – le toqué los labios – Quiero tu boca sobre mi cuerpo – cerró aquellos ojos preciosos durante unos segundos.
- Creo que eso puedo dártelo...
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