7/5/12

CAPITULO 8 NO SOPORTO A ALEC

CAPITULO 8 NO SOPORTO A ALEC

Cuando volví a abrir los ojos ya no estaba en mi habitación. De repente me encontré en una habitación amplia y llena de ventaneles que daban directamente al bosque, un paisaje completamente precioso. La habitación estaba forrada con enoromes estanterías llenas de libros y de música de todo tipo y estilos; en el centro había una cama con un edredón de color crema con un montón de cojines mullidos. Era la habitación de Edward, era la cama de Edward y yo estaba recostada sobre ella. 

- Vamos, Isabella...¿No quieres estar conmigo? - me preguntó Edward mientras se acercaba peligrosamente a mi.
- Claro...claro que quiero estar contigo – era mi sueño...
Edward sonrió de lado y, como cada vez que hacía eso, mi corazón se saltó un latido. Estaba enamorada hasta lo más hondo de mi ser de Edward Cullen y al fin sería mío en cuerpo y alma. Me entregaría a él con todas sus consecuencias esa misma noche.
Con una habilidad que solo él podía tener, me despojó de la ropa y después se encargó de la suya. Observé detenidamente su cuerpo; era fibroso y fuerte fruto del trabajo de las tardes de entrenamiento. Caminó conmigo hasta la cama donde me animó a que me tumbara. Lo hice mientras él se ponía sobre mi. Intenté besarle pero siempre me apartaba la cara.
- No hay prisa, Isabella...deja los besos para después.
Avergonzada, bajé la vista e intenté tapar mi cuerpo. Era un sacrilegio mostrar mis rotundas carnes y mi desnudez delante de semejante chico.
- No te tapes...quiero ver bien tu cuerpo, quiero disfrutar de ti...
Me sonrojé hasta límites insospechados cuando apartó las manos de mis pechos. Me observaba fijamente...hasta que noté su erección en mi muslo. Era grande y grueso, o al menos eso me pareció a mi...tuve que tragar en seco.
Se volvió a posicionar sobre mi, se colocó entre mis piernas y justo cuando iba a unir nuestros cuerpis se oyó un murmullo, algo que no alcanzaba a distinguir con claridad. ¿Sería el murmullo del agua del río? No...no era el río...era un llanto, alguien estaba llorando...
- ¿Qué pasa? ¿Quién llora? - pregunté medio avergonzada.
- No pasa nada...yo me hago cargo...
Se levantó de la cama sin preocuparse en tapar su desnudez. El momento en el que me quedé sola en la habitación puse especial atención a ver sin conseguía oir algo, pero era incapaz. ¿Qué estaba pasando? Pocos segundos después el llanto cesó y Edward entró por la puerta con las manos ensangrentadas y sonriendo de manera macabra. Oh Dios...entonces lo comprendí todo...él lo había matado...lo había matado...Grité con horror mientras se reía, grité, grité, grité...
De nuevo me desperté sofocada. El llanto no lo había soñado; en realidad tenía la cara empapada de lágrimas y me dolían los ojos. De nuevo esta puta pesadilla...¿por qué? ¿No acabarían nunca? Durante mucho tiempo sufrí estas pesadillas todas las malditas noches, desde hacía un tiempo ya no soñaba con tanta frecuencia...pero sin duda el retorno de Edward habría sacado a la luz mis viejos temores y miedos...las pesadillas...otro horrible y cruel recordatorio de lo que ocurrió.
Me duché con agua bien caliente para relajarme y me preparé una valeriana bien cargada para intentar calmar mis nervios un poquito. Esa pesadilla recurrente me ponía los pelos de punta.
Evidentemente ya no pude volver a dormir, otro día que abisaría del maquillaje para borrar los rastros de la maldita noche...Me tomé mi tiempo para preparar la comida ya que Alec había quedado en comer conmigo; esta noche haríamos una actuación juntos y teníamos que ponernos de acuerdo...Vale, esa era una tarea dificil...aunque discutir un poco con Alec me serviría para olvidarme de lo malo.
Dicho y hecho. A las dos en punto sonó la puerta de mi casa.
- Joder, nena – dijo mientras Alec me besaba la mejilla – Si las miradas matasen ahora mismo estaríamos de entierro...
- ¿Qué pasa?
- El chico este...tu vecino, el que estaba el otro día en casa de Rose...le ha faltado meterme el cigarro en el ojo, ¿sabes? Creo que está celoso – alcé una ceja mientras sacaba mi paquete de tabaco.
- ¿Celoso? ¿Por qué?
- Celoso de mi – dijo Alec mientras me arrebataba el paquete para cojer un cigarro - ¿No te das cuenta de cómo te mira ese chico?
- Alec, todos me miran – bromeé – Soy la hostia...
- Niña creída – rió – En serio...creo que a ese chico le gustas...
- No em interesa en absoluto – dije mirandole a los ojos.
- ¿Por qué? ¿Ya les has catado? ¿Tenemos que sumarle a tu lista de amantes? - dijo moviendo las cejas.
- Le conozco desde hace mucho tiempo – murmuré bajando la mirada – Y tengo que decir que tenerle cerca no me hace ningún bien...
- Hey – me alzó la barbilla con los dedos - ¿Él tiene algo que ver con tu bajones de ánimo?
- Sí...ya sabes, fue hace mucho tiempo y verle de nuevo ha sido un duro golpe...tener que estar cerca de él era lo último que me esperaba a estas alturas de mi vida.
- Mi niña...- me abrazó con fuerza - ¿Tan malo es?
- Sí, Alec...es bastante triste – me sequé una lágrima traicionera – Pero no hablemos de ello, por favor. Ha pasado mucho tiempo, pero aún me cuesta...
- Está bien, sabes que me tienes para lo que quieras...- me miró a los ojos con preocupación - ¿Por qué no montamos un número de la hostia? - me reí – Sí, vamos a montar un número que se va a cagar la perra...por los viejos tiempos en los que no dabas una bailando...
- Vale, bien...pero no me recuerdes esa época en la que me tropezaba con mis propios pies...- me soné la nariz – Oye...¿no me habías dicho que me ibas a presentar a alguien?
- Sí, esta noche vendrá a vernos...es...es...no tengo palabras para describirtela...está loca, pero es un encanto...
- Oh, Dios...¿tengo que asustarme?
- No, yo te protegeré de la duende saltarina...
Pasamos un buen rato después de comer intentando ponernos de acuerdo con el número que íbamos a hacer esa misma noche. Alec conseguía hacerme reir como nadie y en momentos como este se lo agradecía de todo corazón.
Y he de decir que el trayecto de casa al Forbidden fue incluso mucho mejor, se me saltaron hasta las lágrimas; Alec no hacía más que botar en el asiento del copiloto mientras cantaba a grito en boca un tema de los Black Eyed Peas. Al llevar la capota del coche recogida la gente nos miraba como si estuvieramos locos. De hecho lo estábamos, para qué negarlo.
Cuando llegamos apenas había gente en el local, el único que estaba rondando por allí era el pobre Jacob a la espera de Nessie...pobre...Así que aprovechamos para colocar las cosas que necesitaríamos para nuestra actuación. Una vez que casi teníamos todo colocado, sonó el móvil de Alec.
- Es mi amiga – me explicó tras su breve conversación – Voy a buscarla y vengo con ella, ¿vale?
Me centré en el vestuario que iba a ponerme esta noche, estaba terminando de ultimar las cosas cuando oí un grito atronador y aterrador a partes iguales a mi espalda.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Esos Jimmy Choo son de la colección privada?
Me giré con miedo, he de reconocerlo. Detrás de mi había una chica de poco más de metro y medio de altura subida a unos enormes tacones de firma y con un vestido negro con un corte muy bonito. Tenía los ojos azules abiertos de par en par y el pelo negro azabache peinado a lo loco. Y no despegaba los ojos de mis preciosos zapatos. Alec estaba a su lado aguantando la risa.
- Eh...sí, son de la colección privada – sonrió con la boca abierta de par en par y se avalanzó sobre mi para abrazarme.
- Entonces tu y yo seremos grandes amigas – dijo cuando se separó de mi – Tenía muchas ganas de conocerte en persona. Soy Alice...y tengo algo que proponerte...
OoOOooOooOooOooOooOooO
Me levanté tardísimo y con un dolor de cabeza de la hostia. Anoche me costó un triunfo dormirme porque no paraba d recordar la tarde de ayer y sobre todo las palabras de Jasper. "Tú pasaste de Bella y ahora ella pasa de ti". Cojonudo.
Me preparé un café de tamaño industrial muy cargado, cogí un cigarro y salí al fresco de la mañana a desayunar. Estaba apoyado en la barandilla del pasillo mirando al mar cuando vi a quien menos me apetecía ver en ese momento. Alec, el amiguito de Bella. Me miró y me sonrió.
- Hola – dijo aún sonriendo como un idiota.
No me molesté en contestarle, simplemete me limité a hacerle la mirada del tigre. ¿Qué pasa? No lo puedo evitar...¿Qué coño hacía este tío entrando en casa de Bella? ¿Acaso ellos...? Me llevé el cigarro a la boca de mala hostia...joder, todo me ponía de mala hostia últimamente...
Pasé el resto del día malhumorado, los chicos ni siquiera se atrevían a hablarme...mejor. Agradecí enormemente el momento en el que nos fuimos a trabajar; al menos me serviría de distracción, me serviría para intentar sacarme una imagen en concreto de la mente...¿Por qué veía los ojos de Bella en cada rincón que miraba?
Al llegar al local fuimos directamente a la sala de personal. Jacob estaba allí hablando con una chica muy guapa, Vannesa, si no recuerdo mal. El pobre tenía una cara de perro abandonado que no podía con ella. El poder de las mujeres hace que un tío pierda hasta la cordura...Fui hasta mi taquilla y después de meter mis cosas en ella me dí de lleno con la cara de Tanya dándome un susto de muerte. Se mordió el labio y acortó la poca distancia que nos separaba andando de manera sensual...o al menos eso pretendía...
- Hola, Eddie – tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para no rodar los ojos. ¿Y yo me había enrollado con esta chica?
- Tanya...no me gusta que me llamen Eddie...
- Oh...creo que vienes un poco estresado, ¿no? Sabes que yo puedo hacerte olvidar lo que quieras...- me pasó el dedo índice por el pecho al mismo tiempo que oía a los chicos reirse.
- No me interesa, Tanya – dije apartando su mano de mi cuerpo con suavidad.
- ¿Cómo que no te interesa? ¿Por qué? - preguntó como si fuera una niña pequeña a punto de empezar una rabieta – El otro día estabas más que dispuesto a revolcarte conmigo.
- El otro día tenía la cabeza en otro sitio – en otra persona, más bien...- Lo siento, Tanya...pero no quiero nada contigo...
La susodicha me hizo la mirada asesina para después salir de manera teatral con movimiento de pelo Pantene incluído. Sentí unos golpecitos en mi hombro que me hicieron desviar la mirada de la chica.
- ¿Por qué has hecho eso? La tenías en el bote, tío – dijo Emmet.
- No, yo no la tenía en el bote...Tanya se mete en el bote ella solita...- suspiré – No estoy para gilipolleces – le contesté a mi amigo mientras Jasper negaba con la cabeza.
- Está buenísimo – dijo Connie, una de mis compañeras.
- Lo se, lo se...- bromeó Emmet mientras se tocaba la solapa de su traje – Me han dicho que con esta ropa estoy espectacular...pero no hace falta que griteis, chicas...además, tengo novia...
- Tonto – sonrió Mary – Nos referimos al amigo de Bella...¡Está cañón!
- Sí, y han preparado un numerito que va a quemar...- dijo la otra.
- Bueno, eso es cierto...el numerito de esta noche va a quemar – dijo Jasper sonriendo – a unos más que a otros.
- Cojonudo – murmuré.
Me fui a la barra ceñudo. Esta noche no me interesaban ni las chicas preciosas que se me acercaban, ni el ambiente del local, ni las miradas matadoras por parte de Tanya...tenía la mente ocupada con la imagen de una persona en particular...
Estaba sirviendo un gin tonic cuando se apagaron las luces como cada noche. Las personas comenzaron a silbar y a aplaudir a sabiendas que la actuación de Bella estaba por empezar. Entonces una canción sugerente comenzó a sonar por los altavoces a toda máquina. Y el potente foco de luz se centró en el escenario.
En el centro del mismo había un biombo y detrás se diferenciaba la sensual silueta de Bella. Se movía al compás de la música y su pelo se balanceaba de manera deliciosa por el contorno de sus hombros. La imagen era de lo más apetecible...hasta que apareció en escena el imbécil, es decir, Alec. Ambos empezaron a moverse al ritmo de las notas de manera demasiado sexual aún detrás del biombio. Se rozaban, se tocaban...sinceramente me estaba poniendo de los nervios...
El biombio de paepl se rompió cuando Bella lo atravesó con paso decidido. Llevaba una pequeña falda negra con vuelo...la palabra minúscula se quedaba corta. En la parte de arriba llevaba un corset con brillos tenues. En la sombra de Bella se dibujó el difuso contorno de una pequeña nube de humo producida por un cigarro que se llevó a la boca y que Alec encendió con estudiados movimientos. ¿Desde cuando fumaba Bella?
Bella apagó el cigarro al más puro estilo Grease y luego hicieron una coreografía limpia y con sensuales movimientos que enloquecían a los clientes. Mientras tanto, Bella se iba despojando de su ropa...y él también. ¿Pero esto que es? Abrí mucho los ojos cuando Alec la ayudó a quitarse la falda...Hijo de p...pensé cuando lentamente fue desabrochando uno a uno los corchetes del corset. Somo si lo hubiera estado haciendo toda la vida el pedazo de cabrón...Bella mostró la espalda desnuda al público y justo cuando fue a darse la vuelta para enseñar esos turgentes pechos...se apagó la luz de nuevo.
Sentía el latir de mi corazón en los oídos y allí donde miraba lo veía todo rojo. ¿Por qué? ¿Por qué me sentía de esta manera? A mi nunca, nunca una chica me había dado tantos dolores de cabeza.
- Perdona, hey...- entonces desperté de mi monólogo mental. Delante de mi tenía a un chico y en estos momentos me miraba con poca paciencia - ¿Puedes servirme el gin tonic antes de que se caduque?
Uy...miré hacia abajo y comprendí que llevaba un buen rato con la botella de ginebra entre las manos. De hecho el hielo estaba casi derretido. Mierda, mierda...lo que me estaba pasando no era ni medio normal...
Intenté mantenerme todo el tiempo que pude ocupado, aunque cuando volví a alzar la vista vi que Bella, Alec y otra chica más se acercaban a la barra por el lado reservado para los camareros. Dios...el vestido que Bella llevaba podría ser la perdición de cualquier chico...demasiado corto y demasiado ajustado...
- Chicos, me ha encantado. ¡Juntos sois geniales! - dijo la chica bajita y morena que iba con ellos.
- Lo sabemos – dijo el idiota. Arrogante...
- ¿Qué quereis tomar? - preguntó Bella mientras volvía a encenderse un cigarro. No había visto cosas más excitante que esa mujer con un cigarro entre los labios. La cabeza se me llenaba de imagenes y pensamientos totalmente pecaminosos con esos labios rojos...
- ¿Por qué no nos preparas un cocktel del los tuyos? - dijo Alec. Yo les miré confundido – Bella fue camarera antes de bailarina – me explicó. Bella nos miró a ambos y suspiró.
- Está bien...preparé algo...
Se metió en la barra y se puso tan cerca de mi que pude oler su maravillosa fragancia de fresas. Cogió un par de botellas de licor y de zumo y el hielo picado. Con unas pinzas cogió unas rodajas de fruta y las puso alrededor del vaso a modo decorativo. Completó todo con unas pajitas de colores. La destreza que tenía con las botellas era alucinante, nunca dejaba de sorprenderme...
- ¿Qué es? - pregunté totalmente curioso.
- Sex on the Beach – me respondió de tal manera que hizo que mi cuerpo se pusiera duro en un instante.
- Bella – dijo Alec mirándome a mi con el ceño fruncido. ¿Qué pasa? ¿Acaso mi cara de león en celo era tan evidente? - ¿No teníais que hablar de no se qué cosa vosotras dos?
- Oh, sí...- dijo Bella apagando el cigarro del demonio en un cenicero – Vamos al despacho de Sam.
Antes de marcharse Bella me dio una última mirada. Cielos...¿qué cojones iba a hacer ahora bajar mi excitación?

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Qué más pudo pasar? - preguntó Jasper impresionado.
- Que mis padres se enteraron...todos lo vieron...
- ¿Vieron el vídeo?
- Y las fotos...todo. Mi padre no lo pudo soportar. Explotó delante de mi como una bomba nuclear. Me gritó, me dijo que no merecía ser su hija, que era una fulana de lo peor por acostarme con cualquiera y dejarme grabar en vídeo.
- ¿Ellos...ellos pensaron que te habías dejado grabar?
- Sí...no se...el caso es que ni mi padre ni mi madre me dieron opción a defenderme...simplemente me echaron de casa...

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