CAPITULO 10 LIBERANDO MI CORAZÓN
- ¿Embarazada? - asentí.
- Edward no había usado protección, pero ingenua de mi pensé que al ser vírgen no me podría quedar embarazada.
- ¿Y qué hiciste cuando te enteraste?
- Decidí tenerlo, obviamente – Jasper me miró extrañado – No tenía nada, Jasper. No me quedaba a nadie en el mundo y, aunque no había sido concebido de la mejor manera, era mi hijo. Y por mi parte se había sido hecho con amor...así que el abortó quedó fuera de mi mente en el mismo instante que el médico me dió la noticia. En cuanto pasaron los tres primeros meses, los más delicados, empecé a trabajar como una burra. Necesitaba dinero para mi bebé, necesitaba comprar todo lo necesario. No quería que a mi hijo le faltara de nada, así que empecé a doblar turno para ahorrar. Después de dar a luz me tendría que quedar en casa unas semanas...así que llegaba a mi habitación destrozada, cansada y agotada.
- Obviamente no se lo dijiste a Edward...
- ¿Para qué? ¿Para que todos en el pueblo se enteraran y echaran más morbo a la historia? Te mentiría si te dijera que no estuve tentada a llamarle y contarle todo; Edward no tenía problemas económicos y me dolía el alma que a mi hijo le pudiera faltar algo...pero decidí no decir nada. Yo era autosuficiente...trabajé y trabajé casi hasta quedarme sin fuerzas. Una noche, cuando llegué del turno de tarde, caí exhausta en la cama. Hacía calor, me había tirado casi once horas trabajando...Me...me empecé a marear y la visión se me empezó a hacer borrosa – contuve las lágrimas – Entonces noté un dolor agudo en el bajo vientre y sentí cómo la cama se humedecía. Era sangre – Jasper me agarró la mano – Sangraba mucho, demasiado y no sabía qué hacer...me sentía enferma y sin fuerzas...Después de eso no me acuerdo de nada. Al parecer mi compañera de piso me encontró desmayada en el suelo sobre un gran charco de sangre, supongo que quise pedir ayuda y me quedé por el camino. Me llevaron al hospital, apenas estaba de cuatro meses...la hemorragia fue tan intensa que los médicos temieron por mi vida. Me pusieron varias transfusiones hasta que me estabilicé...pero no pudieron hacer nada por mi bebé. Le perdí y todo por mi culpa – lloré con fuerza – Me maté a trabajar por mi bebé y acabé matándole a él – sollocé.
- Bella – Jasper me abrazó con fuerza y me acunó – No fue tu culpa...tu no fuiste la responsable...
- Sí lo fuí – lloré – No descansaba lo necesario, no me alimentaba bien...fue mi culpa. Fue...fue horrible el dolor que sentí al saber que la razón de mi existencia se había muerto. Me sentí vacía y sola, ya no me quedaba nada...no tenía a nadie...- me tapé la cara con las manos – Es dolor físico el que siento cuando lo recuerdo, me persigue allá donde voy, los...sueños, esas pesadillas...todo. Aún me duele, Jasper. Me culpé a mi, me culpé por ser tan idiota de dejar que Edward se acercara a mi...empecé a culparle a él por la muerte de mi hijo...Era un niño, Jasper. Ni te imaginas lo que sentí cuando me dieron el informe del aborto...un niño...ni siquiera tengo un sitio donde llevarle flores, fue como si nunca hubiera existido y eso es horroroso para mi – lloré desconsolada - ¿Comprendes ahora mi actitud al verlos de nuevo? ¡Odié a Edward con todas mis ganas por lo que pasó!
- Pero no tuvo la culpa, nadie tuvo la culpa de lo que pasó...
- Si yo no hubiera estado sola esa noche, si él hubiera estado conmigo a mi lado...podrían haberme llevado antes al hospital...seguramente ahora tendría aquí a mi hijo...- me sequé las lágrimas con rudeza - ¿Sabes qué? Los médicos me dijeron que probablemente tendría problemas para quedarme embarazada de nuevo – murmuré.
- ¿Debido al aborto? - asentí.
- ¿Qué pasa si no puedo tener hijos, Jasper? El hecho de pensar que puedo estar sola durante toda mi vida...es horrible...
- ¿Estuviste muy mal?
- Sí – susurré – Estuve dos semanas en el hospital...Los médicos me dijeron que me había recuperado de la anemia, pero empecé a perder peso con mucha rapidez. Me hicieron analisis de todo tipo, pero todo estaba en orden. Así que llegaron a la conclusión de que me estaba cambiando el metabolismo...y en apenas dos meses perdí más de veinte kilos...
- Joder – murmuró.
- Mi cuerpo se recuperó, pero mi mente no. Creé una dependencía enorme con la pequeña personita que crecía dentro de mi, no soportaba ver mi cama, no soportaba ver aquella habitación en la que perdí a mi hijo y en la que una vez pensé en acomodarle. No podía con ello, todo me recordaba a esa fatídica noche, así que recogí mis cosas y me vine para acá. El resto de la historia te la puedes imaginar. Creo que no tengo que aclararte que eres la primera persona a la que le cuento esto...no lo sabe ni Rose...
- ¿Y tus padres?
- Tampoco supieron nada en ningún momento...de hecho no he vuelto a verlos ni a hablar con ellos.
- ¿Y por qué me lo has contado a mi? - preguntó sorprendido.
- Porque me has dicho que sabes escuchar – sonrió debilmente – Sé...sé que tu no me vas a juzgar, por eso te lo he contado...
- Bella...¿no has pensado en contarle a Edward lo del niño? - negué enérgicamente con la cabeza – Debería de saber que ahora podría ser padre de un niño de cinco años, Bella...al menos a mi me gustaría saberlo...
- Pero tu no eres Edward y no hiciste la putada que él me hizo...Jasper, esto es muy doloroso para mi...por favor, sólo te pido que no le digas nada, ¿vale?
- Claro, no le diré nada...En serio, Bella...siento mucho que hayas pasado por todo eso sola...
- Gracias – dije de forma sincera – Muchas gracias por escucharme pacientemente. Eres demasiado buen tío como para ser amigo de esos dos capullos – sonrió con desgana.
- Soy tu amigo para lo que quieras – me abrazó con fuerza.
Nos levantamos del sofá y le acompañé hasta la puerta para despedirle. Me miró a los ojos con esa mirada azul tan sincera que le caracterizaba.
- Lo mismo te digo, Jasper – me sonrió y se marchó a su apartamento.
Cuando cerré la puerta me apoyé contra ella y suspiré. No me podía creer que al fin hubiera soltado todo eso que llevaba en mi corazón desde hacía tanto tiempo. Dentro de mi dolor me sentía un poco más ligera, ahora cargaba con mucho menos peso en mi alma...Atravesé el salón y me metí en mi habitación, abrí el último cajón de mi armario, ese que apenas abría, y saqué ese pequeño paquete que hacía tiempo que no sacaba. Eran dos patucos blancos hechos a mano...los estrujé contra mi pecho mientras lloraba en silencio...aunque sorprendentemente sentú una paz enorme conmigo misma.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Me desperté algo sobresaltado cuando oí la puerta de la calle. Salí de mi cuarto de mala leche al ver que sólo eran las nueve de la mañana. Pfff, a ver cual de los dos cabrones me había jodido el sueño...
Cuando llegué al salón vi que Emmet anoche no pudo llegar a la habitación; estaba dormido en el sofá cin el mando de la televisión entre las manos mientras en la pantalla salía la presentadora de las noticias. Era realmente asqueroso, al capullo se le estaba cayendo la baba literalmente. Le di un manotazo con fuerza y se despertó asustado cuando se le cayó el mando al suelo.
- ¿Qué coño haces, tío? - preguntó frunciendo el ceño mientras intentaba coger el mando de la tele.
- A ver...si el cabrón de Jasper me ha despertado a mi no es justo que tu sigas roncando y babeando...O todos despiertos o...
- Sí, sí, sí...o la puta al río – me reí ante su salida de tono - ¿Dónde se ha ido el capullo?
- No se...aunque no creo que haya ido muy lejos. Es muy temprano, habrá bajado a la piscina.
Emmet se levantó y se preparó un café mientras canturreaba una canción que no supe descifrar. Se encendió un cigarro y se asomó al ventanal...Silbó y me miró.
- Me parece que el rubito está triunfando con cierta morena...
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Que Jasper está ahí abajo con Bella.
Me asomé a la ventana mientras Emmet se alejaba rascándose el culo...seguramente sería una broma de las suyas para picarme. ¿Bella y Jasper? No...no...no, pero sí. Cuando em asomé a la gran ventana de nuestro salón los ví a los dos, en una hamaca de la piscina...abrazados. Jasper la sostenía fuertemente mientras la agarraba de la cintura con los ojos cerrados. A Bella no la podía ver la cara ya que la tenía incrustada en el cuello de mi amigo. Empecé a verlo todo rojo...¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué tenía que sentirme así por algo que había pasado hacía tanto tiempo? ¿Por qué?
Me fui al baño y me metí najo el chorro de agua fría para espabilarme. Me sentía mal, me sentía impotente, vacío y culpable como un demonio. Me sequé el cuerpo casi con rabia y me puse unos pantalones cortos. Cogí mi paquete de tabaco y fumé como un puto loco. ¿Qué estarían haciendo? Me puse nervioso cuando me asomé de nuevo y comprobé que ya no estaban al alcance de mi vista. ¿Dónde habrían ido? Apagué la colilla a medio fumar en un cenicero repleto y salí del apartamento. Justo cuando yo iba a cerrar la puerta vi a Jasper salir del apartamento de Bella...sentí que mis ojos llameaban.
- ¿Me puedes decir qué coño ha pasado aquí? - espeté con rabia.
- Edward – dijo con tono cansino - ¿Qué te pasa ahora?
- ¿Que qué me pasa? ¿Que qué me pasa a mi? ¡Qué cojones te pasa a ti!
- Vamos, entremos a casa – dijo con una calma asombrosa que hizo que me enfureciera aún más – Vamos – puso su mano en mi hombro.
- ¡No me toques! - le dije sacudiendo su mano de mi piel mientras entrábamos a casa - ¿Qué pasa? ¿Es que te gusta Bella?
- ¿Y qué problema habría si me gustase?
No, no, no...no podía ser. Esto no. Ver a Bella con el indeseable de Alec se me hacía duro...pero imaginármela con Jasper, con mi amigo...eso no podría soportarlo. Solté una palabrota bien fuerte justamente cuando Emmet se asomó por la puerta del baño. Con una toalla rodeando sus caderas nos miró perplejo.
- ¿Qué pasa? - preguntó mirandonos como si se tratase de un puñetero partido de tenis.
- ¡Este cabrón que se hace llamar amigo va detrás de Bella!
¿Y qué? - preguntó Emmet – Los dos están solteros, aparentemente. Ella está muy buena y nuestro amigo aquí presente es todo un caballero y...- Emmet debió de ver la furia en mi cara ya que alzó las manos en señal de derrota - ¿Sabes qué? Que os dejo para que discutais a solas y a gusto...yo he quedado con Rose, así que preocuparos de que la sangre no salpique, ¿de acuerdo? - y volvió a meterse en el baño. Puto Emmet, siempre a su bola...
- Te estás pasando y lo sabes, Edward – dijo Jasper con la tranquilidad que le caracterizaba - No tienes argumentos...
- ¿Que yo me estoy pasando? ¿Sabes acaso como me siento cada vez que la veo? ¿Cada vez que me mira con ese odio? Es eso, ¿no? Quereis verme así de desquiciado...¿quiere hacerme pagar por todo lo que la hice? Joder, ya ha pasado mucho tiempo...no...no fuer para tanto...
- ¿Que no fue para tanto? - el noto de voz de Jasper me asustó de veras. Era la primera vez que le veía así de enfadado, sus ojos azules estaban desorbitados por la furia - ¿No fue para tanto? Y tu qué coño sabes, Edward. Para empezar te reiste de una chica con complejos, confió en ti y te entregó su cuerpo y su inocencia...y tu se lo pagaste destruyéndola – se me cayó la mandíbula al suelo.
- ¿Te ha...te ha contado lo que pasó?
- Sí, lo que pasó y cómo pasó. Esos pequeños detalles que a vosotros se os olvidaron...Dios, eres un perfecto hijo de perra...No sabes por lo que tuvo que pasar – dijo mirándome con desprecio.
- ¿Y tú sí?
- ¡Yo sí! - me gritó – No sabes de la misa a la mitad. Eres un puto ignorante que no supo ver lo valioso que tenía enfrente de sus narices...Ella te quería, joder...No me extraña que no quiera contarte lo del...- se calló de repente.
- ¿Qué? ¿Contarme el qué?
- Mira, ya da igual porque no se puede hacer nada. Juré que de mi boca no saldría ni una palabra y así será – Jasper me miró detenidamente y suspiró – Estás jodido, Edward. Estás jodido porque Bella Swan, alias la mamut, según vosotros, te gusta más de lo que quisieras y porque sabes que nunca volverá a ser tuya...- me miró con tristeza – Me das pena, Edward...tú y Emmet...y por si te sirve de consuelo yo sólo veo a Bella como una amiga, una gran amiga que vale oro...simplemente – y con esas palabras se fue a su habitación dejándome solo en el salón.
¿Qué demonios me había pasado? Había tenido un ataque de celos, nada más y nada menos que con mi amigo Jasper. ¿Qué me estaba pasando? Me estaba volviendo loco a cada minuto que pasaba...¿De qué demonios había hablado Jasper? ¿Qué es lo que no sabía? Yo fui el puñetero protagonista – villano, más bien, me dijo mi conciencia - ¿qué había pasado que yo no pudiera saber? Obviamente tenía una laguna de cinco años, y cinco años dan para mucho...No sabía cómo Bella había pasado de ser la gorda Swan a ser era preciosa y sensual chica de ojos marrones enormes. No sabía cómo lo lograría, pero conseguiría llegar al fondo de la historia como fuera...
Un capitulo triste, ¿verdad? ¿
comenten besos(:
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Tengo que reconocer que las dos horas que duró la puñetera sesión de fotos fue para mi como una tortura. Las fotos se basaban básicamente en meterse mano entre ellos, unos labios en el cuello, una pierna enredada en la cadera de James, una mano del gilipollas en su culo...Y cuando Bella se metió en la copa y empezó a deslizarse en agua enjabonada por su piel la cosa fue a peor. Por un lado me sentía cautivado por su hermosura y por otro sentía que me saldría humo en breve al ver al modelito de los cojones tocar a Bella de esa manera. Cómo me gustaría que Bella me sonriera como lo estaba haciendo con ese tío...era evidente que yo no me merecía su sonrisa...
- ¿Embarazada? - asentí.
- Edward no había usado protección, pero ingenua de mi pensé que al ser vírgen no me podría quedar embarazada.
- ¿Y qué hiciste cuando te enteraste?
- Decidí tenerlo, obviamente – Jasper me miró extrañado – No tenía nada, Jasper. No me quedaba a nadie en el mundo y, aunque no había sido concebido de la mejor manera, era mi hijo. Y por mi parte se había sido hecho con amor...así que el abortó quedó fuera de mi mente en el mismo instante que el médico me dió la noticia. En cuanto pasaron los tres primeros meses, los más delicados, empecé a trabajar como una burra. Necesitaba dinero para mi bebé, necesitaba comprar todo lo necesario. No quería que a mi hijo le faltara de nada, así que empecé a doblar turno para ahorrar. Después de dar a luz me tendría que quedar en casa unas semanas...así que llegaba a mi habitación destrozada, cansada y agotada.
- Obviamente no se lo dijiste a Edward...
- ¿Para qué? ¿Para que todos en el pueblo se enteraran y echaran más morbo a la historia? Te mentiría si te dijera que no estuve tentada a llamarle y contarle todo; Edward no tenía problemas económicos y me dolía el alma que a mi hijo le pudiera faltar algo...pero decidí no decir nada. Yo era autosuficiente...trabajé y trabajé casi hasta quedarme sin fuerzas. Una noche, cuando llegué del turno de tarde, caí exhausta en la cama. Hacía calor, me había tirado casi once horas trabajando...Me...me empecé a marear y la visión se me empezó a hacer borrosa – contuve las lágrimas – Entonces noté un dolor agudo en el bajo vientre y sentí cómo la cama se humedecía. Era sangre – Jasper me agarró la mano – Sangraba mucho, demasiado y no sabía qué hacer...me sentía enferma y sin fuerzas...Después de eso no me acuerdo de nada. Al parecer mi compañera de piso me encontró desmayada en el suelo sobre un gran charco de sangre, supongo que quise pedir ayuda y me quedé por el camino. Me llevaron al hospital, apenas estaba de cuatro meses...la hemorragia fue tan intensa que los médicos temieron por mi vida. Me pusieron varias transfusiones hasta que me estabilicé...pero no pudieron hacer nada por mi bebé. Le perdí y todo por mi culpa – lloré con fuerza – Me maté a trabajar por mi bebé y acabé matándole a él – sollocé.
- Bella – Jasper me abrazó con fuerza y me acunó – No fue tu culpa...tu no fuiste la responsable...
- Sí lo fuí – lloré – No descansaba lo necesario, no me alimentaba bien...fue mi culpa. Fue...fue horrible el dolor que sentí al saber que la razón de mi existencia se había muerto. Me sentí vacía y sola, ya no me quedaba nada...no tenía a nadie...- me tapé la cara con las manos – Es dolor físico el que siento cuando lo recuerdo, me persigue allá donde voy, los...sueños, esas pesadillas...todo. Aún me duele, Jasper. Me culpé a mi, me culpé por ser tan idiota de dejar que Edward se acercara a mi...empecé a culparle a él por la muerte de mi hijo...Era un niño, Jasper. Ni te imaginas lo que sentí cuando me dieron el informe del aborto...un niño...ni siquiera tengo un sitio donde llevarle flores, fue como si nunca hubiera existido y eso es horroroso para mi – lloré desconsolada - ¿Comprendes ahora mi actitud al verlos de nuevo? ¡Odié a Edward con todas mis ganas por lo que pasó!
- Pero no tuvo la culpa, nadie tuvo la culpa de lo que pasó...
- Si yo no hubiera estado sola esa noche, si él hubiera estado conmigo a mi lado...podrían haberme llevado antes al hospital...seguramente ahora tendría aquí a mi hijo...- me sequé las lágrimas con rudeza - ¿Sabes qué? Los médicos me dijeron que probablemente tendría problemas para quedarme embarazada de nuevo – murmuré.
- ¿Debido al aborto? - asentí.
- ¿Qué pasa si no puedo tener hijos, Jasper? El hecho de pensar que puedo estar sola durante toda mi vida...es horrible...
- ¿Estuviste muy mal?
- Sí – susurré – Estuve dos semanas en el hospital...Los médicos me dijeron que me había recuperado de la anemia, pero empecé a perder peso con mucha rapidez. Me hicieron analisis de todo tipo, pero todo estaba en orden. Así que llegaron a la conclusión de que me estaba cambiando el metabolismo...y en apenas dos meses perdí más de veinte kilos...
- Joder – murmuró.
- Mi cuerpo se recuperó, pero mi mente no. Creé una dependencía enorme con la pequeña personita que crecía dentro de mi, no soportaba ver mi cama, no soportaba ver aquella habitación en la que perdí a mi hijo y en la que una vez pensé en acomodarle. No podía con ello, todo me recordaba a esa fatídica noche, así que recogí mis cosas y me vine para acá. El resto de la historia te la puedes imaginar. Creo que no tengo que aclararte que eres la primera persona a la que le cuento esto...no lo sabe ni Rose...
- ¿Y tus padres?
- Tampoco supieron nada en ningún momento...de hecho no he vuelto a verlos ni a hablar con ellos.
- ¿Y por qué me lo has contado a mi? - preguntó sorprendido.
- Porque me has dicho que sabes escuchar – sonrió debilmente – Sé...sé que tu no me vas a juzgar, por eso te lo he contado...
- Bella...¿no has pensado en contarle a Edward lo del niño? - negué enérgicamente con la cabeza – Debería de saber que ahora podría ser padre de un niño de cinco años, Bella...al menos a mi me gustaría saberlo...
- Pero tu no eres Edward y no hiciste la putada que él me hizo...Jasper, esto es muy doloroso para mi...por favor, sólo te pido que no le digas nada, ¿vale?
- Claro, no le diré nada...En serio, Bella...siento mucho que hayas pasado por todo eso sola...
- Gracias – dije de forma sincera – Muchas gracias por escucharme pacientemente. Eres demasiado buen tío como para ser amigo de esos dos capullos – sonrió con desgana.
- Soy tu amigo para lo que quieras – me abrazó con fuerza.
Nos levantamos del sofá y le acompañé hasta la puerta para despedirle. Me miró a los ojos con esa mirada azul tan sincera que le caracterizaba.
- Lo mismo te digo, Jasper – me sonrió y se marchó a su apartamento.
Cuando cerré la puerta me apoyé contra ella y suspiré. No me podía creer que al fin hubiera soltado todo eso que llevaba en mi corazón desde hacía tanto tiempo. Dentro de mi dolor me sentía un poco más ligera, ahora cargaba con mucho menos peso en mi alma...Atravesé el salón y me metí en mi habitación, abrí el último cajón de mi armario, ese que apenas abría, y saqué ese pequeño paquete que hacía tiempo que no sacaba. Eran dos patucos blancos hechos a mano...los estrujé contra mi pecho mientras lloraba en silencio...aunque sorprendentemente sentú una paz enorme conmigo misma.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Me desperté algo sobresaltado cuando oí la puerta de la calle. Salí de mi cuarto de mala leche al ver que sólo eran las nueve de la mañana. Pfff, a ver cual de los dos cabrones me había jodido el sueño...
Cuando llegué al salón vi que Emmet anoche no pudo llegar a la habitación; estaba dormido en el sofá cin el mando de la televisión entre las manos mientras en la pantalla salía la presentadora de las noticias. Era realmente asqueroso, al capullo se le estaba cayendo la baba literalmente. Le di un manotazo con fuerza y se despertó asustado cuando se le cayó el mando al suelo.
- ¿Qué coño haces, tío? - preguntó frunciendo el ceño mientras intentaba coger el mando de la tele.
- A ver...si el cabrón de Jasper me ha despertado a mi no es justo que tu sigas roncando y babeando...O todos despiertos o...
- Sí, sí, sí...o la puta al río – me reí ante su salida de tono - ¿Dónde se ha ido el capullo?
- No se...aunque no creo que haya ido muy lejos. Es muy temprano, habrá bajado a la piscina.
Emmet se levantó y se preparó un café mientras canturreaba una canción que no supe descifrar. Se encendió un cigarro y se asomó al ventanal...Silbó y me miró.
- Me parece que el rubito está triunfando con cierta morena...
- ¿Qué? - pregunté confundido.
- Que Jasper está ahí abajo con Bella.
Me asomé a la ventana mientras Emmet se alejaba rascándose el culo...seguramente sería una broma de las suyas para picarme. ¿Bella y Jasper? No...no...no, pero sí. Cuando em asomé a la gran ventana de nuestro salón los ví a los dos, en una hamaca de la piscina...abrazados. Jasper la sostenía fuertemente mientras la agarraba de la cintura con los ojos cerrados. A Bella no la podía ver la cara ya que la tenía incrustada en el cuello de mi amigo. Empecé a verlo todo rojo...¿Por qué me pasaba esto? ¿Por qué tenía que sentirme así por algo que había pasado hacía tanto tiempo? ¿Por qué?
Me fui al baño y me metí najo el chorro de agua fría para espabilarme. Me sentía mal, me sentía impotente, vacío y culpable como un demonio. Me sequé el cuerpo casi con rabia y me puse unos pantalones cortos. Cogí mi paquete de tabaco y fumé como un puto loco. ¿Qué estarían haciendo? Me puse nervioso cuando me asomé de nuevo y comprobé que ya no estaban al alcance de mi vista. ¿Dónde habrían ido? Apagué la colilla a medio fumar en un cenicero repleto y salí del apartamento. Justo cuando yo iba a cerrar la puerta vi a Jasper salir del apartamento de Bella...sentí que mis ojos llameaban.
- ¿Me puedes decir qué coño ha pasado aquí? - espeté con rabia.
- Edward – dijo con tono cansino - ¿Qué te pasa ahora?
- ¿Que qué me pasa? ¿Que qué me pasa a mi? ¡Qué cojones te pasa a ti!
- Vamos, entremos a casa – dijo con una calma asombrosa que hizo que me enfureciera aún más – Vamos – puso su mano en mi hombro.
- ¡No me toques! - le dije sacudiendo su mano de mi piel mientras entrábamos a casa - ¿Qué pasa? ¿Es que te gusta Bella?
- ¿Y qué problema habría si me gustase?
No, no, no...no podía ser. Esto no. Ver a Bella con el indeseable de Alec se me hacía duro...pero imaginármela con Jasper, con mi amigo...eso no podría soportarlo. Solté una palabrota bien fuerte justamente cuando Emmet se asomó por la puerta del baño. Con una toalla rodeando sus caderas nos miró perplejo.
- ¿Qué pasa? - preguntó mirandonos como si se tratase de un puñetero partido de tenis.
- ¡Este cabrón que se hace llamar amigo va detrás de Bella!
¿Y qué? - preguntó Emmet – Los dos están solteros, aparentemente. Ella está muy buena y nuestro amigo aquí presente es todo un caballero y...- Emmet debió de ver la furia en mi cara ya que alzó las manos en señal de derrota - ¿Sabes qué? Que os dejo para que discutais a solas y a gusto...yo he quedado con Rose, así que preocuparos de que la sangre no salpique, ¿de acuerdo? - y volvió a meterse en el baño. Puto Emmet, siempre a su bola...
- Te estás pasando y lo sabes, Edward – dijo Jasper con la tranquilidad que le caracterizaba - No tienes argumentos...
- ¿Que yo me estoy pasando? ¿Sabes acaso como me siento cada vez que la veo? ¿Cada vez que me mira con ese odio? Es eso, ¿no? Quereis verme así de desquiciado...¿quiere hacerme pagar por todo lo que la hice? Joder, ya ha pasado mucho tiempo...no...no fuer para tanto...
- ¿Que no fue para tanto? - el noto de voz de Jasper me asustó de veras. Era la primera vez que le veía así de enfadado, sus ojos azules estaban desorbitados por la furia - ¿No fue para tanto? Y tu qué coño sabes, Edward. Para empezar te reiste de una chica con complejos, confió en ti y te entregó su cuerpo y su inocencia...y tu se lo pagaste destruyéndola – se me cayó la mandíbula al suelo.
- ¿Te ha...te ha contado lo que pasó?
- Sí, lo que pasó y cómo pasó. Esos pequeños detalles que a vosotros se os olvidaron...Dios, eres un perfecto hijo de perra...No sabes por lo que tuvo que pasar – dijo mirándome con desprecio.
- ¿Y tú sí?
- ¡Yo sí! - me gritó – No sabes de la misa a la mitad. Eres un puto ignorante que no supo ver lo valioso que tenía enfrente de sus narices...Ella te quería, joder...No me extraña que no quiera contarte lo del...- se calló de repente.
- ¿Qué? ¿Contarme el qué?
- Mira, ya da igual porque no se puede hacer nada. Juré que de mi boca no saldría ni una palabra y así será – Jasper me miró detenidamente y suspiró – Estás jodido, Edward. Estás jodido porque Bella Swan, alias la mamut, según vosotros, te gusta más de lo que quisieras y porque sabes que nunca volverá a ser tuya...- me miró con tristeza – Me das pena, Edward...tú y Emmet...y por si te sirve de consuelo yo sólo veo a Bella como una amiga, una gran amiga que vale oro...simplemente – y con esas palabras se fue a su habitación dejándome solo en el salón.
¿Qué demonios me había pasado? Había tenido un ataque de celos, nada más y nada menos que con mi amigo Jasper. ¿Qué me estaba pasando? Me estaba volviendo loco a cada minuto que pasaba...¿De qué demonios había hablado Jasper? ¿Qué es lo que no sabía? Yo fui el puñetero protagonista – villano, más bien, me dijo mi conciencia - ¿qué había pasado que yo no pudiera saber? Obviamente tenía una laguna de cinco años, y cinco años dan para mucho...No sabía cómo Bella había pasado de ser la gorda Swan a ser era preciosa y sensual chica de ojos marrones enormes. No sabía cómo lo lograría, pero conseguiría llegar al fondo de la historia como fuera...
Un capitulo triste, ¿verdad? ¿
comenten besos(:
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Tengo que reconocer que las dos horas que duró la puñetera sesión de fotos fue para mi como una tortura. Las fotos se basaban básicamente en meterse mano entre ellos, unos labios en el cuello, una pierna enredada en la cadera de James, una mano del gilipollas en su culo...Y cuando Bella se metió en la copa y empezó a deslizarse en agua enjabonada por su piel la cosa fue a peor. Por un lado me sentía cautivado por su hermosura y por otro sentía que me saldría humo en breve al ver al modelito de los cojones tocar a Bella de esa manera. Cómo me gustaría que Bella me sonriera como lo estaba haciendo con ese tío...era evidente que yo no me merecía su sonrisa...
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