CAPITULO 14 PREDICIENDO EL FUTURO, CONOCIENDO EL PASADO
Me quedé como un perfecto gilipollas en medio de ese enorme despacho cuando Bella se marchó dando un portazo. ¿Ya está? ¿Estoy cansada de todo esto, cierra la puerta cuando te vayas? De repente me pegué yo mismo en la cabeza; esas palabras, exactamente esas, se las repetí yo mismo la noche que me acosté con ella hacía ya tanto tiempo. Eso era, se estaba vengando de mi...y lo peor de todo es que yo mismo reconocía que me lo merecía.
Seguramente ahora me odiaría el doble. Como un imbecil había hecho caso de mis impulsos más primarios y le aseguré que lo que deseaba de ella era su cuerpo. Mentiría si decía lo contrario...pero ahora que había probado el sabor de sus labios, ahora que había dejado que tocara su sedosa piel...ahora sentía que iba más allá de lo físico. No sólo anhelaba su cuerpo, también anhelaba sus labios, su boca...Dios, una sonrisa suya, mataría porque me sonriera. ¿Acaso no puedes dejar de joder las cosas, Edward?
Miré a mi alrededor y vi los papeles y los documentos tirados por el suelo, esos que Bella había tirado momentos antes de desnudarnos. Me agaché y los coloqué lo mejor que pude. Entonces las ví, las minusculas braguitas negras que yo mismo le había arrancado a Bella estaban allí, en un rincón al lado del escritorio. Las cogí y como el puto depravado que era me las llevé a la nariz. Su olor...su olor me volvía loco. Suspiré hastiado; Bella me había dado lo que había deseado desde que la vi y sorprendentemente no me sentía bien. Me sentía como una auténtica mierda, así que lo primero que haría en cuanto llegase al apartamento sería ponerme hasta el culo de alcohol.
El viaje de vuelta a casa lo hicimos en silencio. Emmet iba cantando por lo bajo una canción de Madonna mientras, seguramente, iba pensando en Rose. Y Jasper iba en el asiento trasero con una cara de idiota que no podia con ella. Sinceramente me había quedado más tranquilo al comprobar como mi amigo babeaba literalmente por la diseñadora, Alice.
Cuando llegamos a casa no me di una tregua ni para sentarme; directamente me fui hasta el mueble donde teníamos las botellas y las agarré sin mirar siquiera lo que era. Bebí directamente de la botella sin molestarme en coger un vaso...y así me pasó, que acabé atragntándome yo solo.
- Hey, hey...¿Qué coño pasa? A estas horas lo normal sería que te tomaras un café, tío...no media botella de whiskey – dijo Emmet cuando me tranquilicé.
- Déjame – susurré mientras agarraba aún más fuerte la botella.
- Edward – me llamó Jasper - ¿Qué pasa? No tienes buena cara...
- Déjame – repetí.
- Ni de coña, ahora mismo vamos a refrescarte la cara – Emmet me cogió de la cintura, pero yo me sacudí con violencia. Entonces noté como algo se caía de mi bolsillo trasero del pantalón. Emmet se agachó y lo recogió.
- Joder...creo que cierto amiguito nuestro ha triunfado con cierta rubia...No me digas que estás así por haberte follado a Tanya. Comprendo que la chica sea un poco histérica...pero usa una ropa interior sexy a rabiar – dijo mirando las braguitas rotas – Y por lo que veo has sido muy malo – le arranqué la pequeña prenda de las manos y le miré duramente.
- No son de Tanya – susurré mientras me llevaba la botella de nuevo a los labios – Son de Bella – ambos me miraron con cara de sorpresa.
- ¿Qué...que la has hecho? - dijo Jasper mirándome ahora con cara de horror.
- ¿Qué? ¿Cómo que que la he hecho? ¿Piensas que he podido ser tan hijo de puta como para hacerla algo sin su consentimiento? ¿En qué cojones estás pensando, Jazz? - dije furioso.
- No pienso en nada, joder. Vienes aquí con cara de enajenado mental, poniendote hasta el culo de alcohol y vas y dices que te has acostado con la tía que más te odia en el mundo...Ahora dime, ¿qué quieres que piense?
- Dios...Me odia...ella...ella me odia – murmuré.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó Emmet mientras me animaba a sentarme en el sofá.
- Sólo...sólo fui a ver como estaba. Fui al despacho...yo...no la vi bien en toda la noche, pensé que era por James...y así se lo dije. La conversación cambió de rumbo...ella me preguntó qué quería de ella y yo...le dije que...- sollocé – que todo lo que pudiera ofrecerme, que querúa su cuerpo...enconces, simplemente...se acostó conmigo. Hicimos el amor encima de la mesa y...
- ¿Y? - apremió Jasper.
- Me dijo que me fuera...me dio a entender que eso era todo lo que podía ofrecerme...La he cagado...
- Dios mío – susurró Jasper – Ella te gusta – le miré a los ojos; le veía algo borroso y no era por efecto del alcohol...eran ¿lágrimas? Estaba llorando...yo – Te gusta mucho...¿Te has...enamorado de Bella?
- Yo...no...no se, Jasper...no se...Me siento como un estúpido y como un cabrón. Me sentí como un gilipollas cuando le vi con ese modelo de mierda y...ahora...siento que después de lo que ha pasado esta nocje...no quiero separarme de ella...quiero...quiero más. Lo quiero todo – sollocé. Jasper asintió cuando comprendió mi punto.
- Así es precisamente como se sintió Bella hace años cuando estuvo contigo, Edward...
Hui del salón porque no quería hundirme más en la mierda, aunque no sabía si eso era posible. Así que me fui a la cama acompañado de la botella, de las bragas de Bella y con un sentimiento de culpabilidad cien veces mayor al de ayer. Si así era como se había sentido Bella cuando jugué con ella comprendía por qué decía que se le había roto el alma. El dolor en el pecho era tan grabde que me sentía mal físicamente. Era horroroso. ¿Era por esta razón el odio sobrenatural que tenía Bella hacia mi? ¿Cómo iba a superar esto? ¿Cómo iba a verla todos los días sin poder tocarla?
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Llegué a casa siendo incapaz de contener el llanto. ¿Qué demonios había hecho? ¿Por qué había accedido como hacía cinco años? En cuanto que pasé por la puerta me fui quitando la ropa hasta llegar al baño y me metí en la ducha. Tenía su dulce olor pegado a mi, el rastro de sus besos por mi piel, su marca en lo más profundo de mi ser...Ahora me sentía culpable por haberme abandonado a sus besos, a sus caricias y a su cuerpo. Me sentía culpable por haber sentido ese orgasmo tan impresionante que había hecho que mis ojos se aguasen. ¿Por qué había sido tan gentil? ¿Por quñe había sido cuidadoso e incluso cariñoso? Mi llanto se perdía entre el tuido del agua al caer sobre la cerámica de mi baño. ¿Por qué sus besos habían sido tan dulces? ¿Por qué ahora mismo anhelaba de nuevo sus labios en los míos? Dios santo, me estaba poniendo hasta cursi.
Me levanté del suelo de la ducha, salí del baño y me metí en la cama desnuda; no tenía ganas ni de vestirme. Pero en el fondo ta podría estar tranquila. Edward Cullen había conseguido de mi un polvo, que no era ni más ni menos que lo que quería. Después de haber follado conmigo se olvidaría de mi y pasaría a la siguiente conquista...o víctima, según como se mire...
Me lo habría dicho claramente; quería mi cuerpo, quería sexo. Bien, se lo había dado a cambio de mi tranquilidad y de su olvido...sólo esperaba que después de lo de esta noche yo también pudiera olvidarle a él por completo...
Estaba muy cansada, tanto física como mentalmente, así que afortunadamente no soñé nada. No bueno ni malo. Prueba casi superada; había pasado el quinto aniversario de la fatídica noche que siempre recordaré sin tener que recoger los pedazos de mi corazón a la mañana siguiente. Bueno...casi. Aún podía sentir los dulces besos de Edward sobre mi cuerpo, sus manos acariciando mi piel...sacudí la cabeza para despejarme mientras me levantaba y me ponía una bata para cubrir mi cuerpo desnudo. Fui hasta el último cajón de mi enorme armario y saqué la pequeña cajita de color blanco que el otro día tuve en mis manos después de mucho tiempo; ahí estaban los únicos patuquitos que le compré a mi bebé. Eran de color blanco porque aún no sabía el sexo de mi pequeño...me enteré de que era un niño cuando fue demasiado tarde...Así que no tuve valor para volver abrirla hasta hace unos días. Esos patucos se los compré cuando yo estaba de tres meses durante la hora de descanso en mi trabajo. Eran pequeñitos, suaves y esponjosos...lloré de nuevo. Sabía perfectamente que ese dolor no se escaparía de mi, aunque esperaba fervientemente que con el paso de los años se hiciera más llevadero...Había empezado por enfrentarme a Edward y darle lo único que quería de mi, después de estar conmigo esperaba que dejara de mirarme de esa manera y de pedirme perdón. Podía olvidarle...de verdad que podía...Llamaron a la puerta, así que fui a abrir mientras me enjugaba las lágrimas con el dorso de la mano.
- Hola, Jasper...pasa...
- ¿Vengo en mal momento? - preguntó al ver el rastro de mi llanto.
- No...ya sabes, sensiblería de chicas – me miró no del tod convencido de mi respuesta.
- Bueno...vengo a invitarte en nombre de Rose a otra barbacoa en su casa – dijo mientras se sentaba en mi sofá.
- ¿Y por qué no me lo ha dicho ella misma?
- Oh...bueno...porque la cita es esta tarde y ahora mismo Rose está algo ocupada con Emmet, ya sabes – movió las cejas.
- ¡Ugh! - sonrió – Vale, demasiada información...Supongo que va el pack completo, ¿no?
- ¿Te refieres a si viene Edward? - asentí – Pues sí...Anoche estaba muy jodido...- mi gara se trasformó en un gesto de sorpresa al escuhar las palabras de Jasper, aunque intenté reponerme.
- Yo también – susurré.
- Ya...¿Sabes una cosa? También va a ir Alice – agradecí el cambio de tema – Al parecer ella y Rose se han hecho muy buenas amigas...
- Sí, eso es bueno...- le miré detenidamente – A ti te gusta Alice – se sonrojó intensamente.
- Bueno...¿qué te puedo decir? Está un poco loca, pero...sí, creo que me gusta, es un encanto...- me reí a carcajadas.
- Sí...eso mismo pensé yo cuando la conocí...Haceis buena pareja...
- ¿En serio? - me preguntó con los ojos iluminados.
- Sí, creo qie os complementareis bien...ella está totalmente loca y tu eres calmdo y sabes escuchar...Definitivamente haceis buena pareja – me reí – En fin, ¿a qué hora es el fiestorro?
- A las siete, como el otro día.
- Vale...- suspiré – Pues allí estaremos.
Como siempre, Rose hacía las cosas a lo grande, o todo o nada. Si en la anterior barbacoa había comprado veinte kilos de carne, esta vez como éramos uno más, había comprado la vaca entera.
El ambiente se podía decir que era bastante normal. Todo lo normal que se puede estar después de haberme acostado con Edward y no saber exactamente lo que sentía por dentro. Eso...y las miradas matadoras de Edward a Alec; apenas había dirigido palabra con nadie y era cierto lo que me había dicho Jasper. Se le veía jodido. Tenía síntomas de no haber dormido en codiciones, sus ojeras lo delataban, y su cabello estaba más despeinado de lo habitual. Me removí inquieta en mi asiento cuando nuestras miradas se cruzaron por unos segundos...Por un momento pensé que acostarme con él era lo peor que podía haber hecho en mi vida, no me miraba de la misma manera que antes...ahora era peor porque en su cara se reflejaba un sentimiento que no era capaz de descifrar...ni tampoco quería hacerlo en estos momentos...
Alice, la nueva adquisición del grupo, se lo estaba pasando en grande, como una niña pequeña...justo en esos momentos se estaba tirando en plan bolba en la enorme piscina de Rose intentando salpicar a Jasper. ¿Cómo alguien tan pequeño puede provocar tanto ruido? Por su parte, Rose y Emmet seguían a su bola; entre chuletón y chuletón se metían mano. ¿Cómo había podido cambiar el casanova y arrogante Emmet tanto? Al menos su faceta de capullo integral distaba mucho cuando estaba con Rosalie.
- ¿Y cómo conociste a Alice? - le pregunté a Alec mientras comíamos en el jardín – Creo que me ha contado toda su vida menos ese detalle – bromeé.
- Es verdad, eso no te lo he contado – contestó Alice por él – Nos conocimos en Cuba. Yo estaba de vacaciones allí...inspirándome para diseñar mi nueva colección – explicó – Y le vi bailar en una de las plazas del casco viejo...Alec daba clases de salsa a los niños y...
- Y después del primer contacto estuve dos semanas de baja – dijo Alec haciendo que casi me atragantara de la risa.
- ¿Qué le hiciste? - preguntó Jasper divertido.
- Bueno...quise hacer una especie de spagat...y lo que me salió fue una patada a lo Mortal Kombat – todos nos reímos...todos menos Edward – Fui sin querer – se defendió.
- Sí...sin querer...joder, me rompió la nariz – todos nos reímos aún más – Aunque a partir de ahí, y debido a su insistencia en pedirme perdón, nos hicimos amigos.
- ¿Llevas mucho tiempo diseñando? - preguntó de nuevo Jasper.
- Desde que tenía diez años – le contestó poniendole ojitos – Siempre me ha gustado la moda, desde pequeñita hacía bocetos y...
- Alice – la interrumpió Alec – Tu siempre has sido pequeñita...
- Ja, ja, ja – rió irónica.
La cena pasó entre bromas de la estatura y el tamaño de Alice; realmente me caía bien esa chica, aportaba alegría al grupo, era vivaracha, no paraba y me hacía reir un huevo. Además se la veía sincera y eso era algo que apreciaba seriamente en las personas...Después de colaborar todos en la recogida de la mesa y los platos, nos fuimos de nuevo al jardín acompañados por un par de botellas. A la carga del chupito, como se estaba haciendo costumbre. Todos nos sentamos en el suelo en un círculo. A mi me tocó entre Alec y Jasper...y tenía a Edward justo en frente de mi; no me quitaba ojo, como había ocurrido en toda la noche. Sí...estaba jodido...
- ¿Y qué fue lo que te gustó más de Cuba? - le preguntó Rose a Alice.
- Oh...todo en general, es maravilloso...sus calles, su gente, el Malecón...Incluso tuve la oportunidad de conocer a una santera...
- ¿Esas que te escupen ron para purificarte y todo eso? - preguntó Emmet.
- Sí, esas – Alice botó en el suelo – Me dijo que yo era una persona muy sensible a las premoniciones y que tenía un don...
- Sí, para romper huesos, no te jode – murmuró Alec que se ganó un codazo en el estómago por parte de la enana.
- En serio...me regaló esta especie de talismán amuleto – nos enseñó una pequeña bolita que llevaba colgada al cuello con una preciosa cadena. Noté que la pequeña bola hacía ruido al moverla, como si tuviera tierra dentro...
- Es preciosa – musité.
- Sí, me ha dado suerte...Además, según la santera puedo llegar a...visualizar cosas su me concentro y si uso bien el amuleto. ¿Probamos?
- Oh, cielos...prueba conmigo – dijo Rose.
- Esto me da un poco de mal rollo – murmuró Emmet – Parece que vayamos a hacer una sesión de espititismo o algo así...
- Cállate, cielo...¿Eso como funciona?
- Pues me tienes que decir lo que quieres saber. Me concentro y espero a ver si puedo ver algo...
- Vale – dijo Rose que nos miró sonriendo – Quiero saber si voy a sentar la cabeza...ya sabes, a ver si voy a estabilizar mi vida y eso...
- Eso es dificil – bromeé.
Alice le pidió a Rose que alzara la palma de la mano derecha hacia arriba, entonces colocó la bolita colgando de la cadena encima de la mano pero sin rozarla. No se si el movimiento fue o no provocado por Alice, pero el caso es que la esfera comenzó a moverse. Cuando la bola paró, Alice parpadeó y miró a Rose.
- Vaya...- sonrió – Te he visto vestida de blanco...rodeada de flores...antes de la primavera te casarás – pudimos ver a Emmet tragar en seco.
- ¿No me digas? - preguntó Rose toda emocionada.
Yo desvié la mirada; no tenía nada en contra de estas creencias, pero sinceramente no me lo tragaba. Esto me sonaba a broma y de las gordas. Alice debió notar mi negativa, ya que me miró.
- No te lo crees...¿quieres probar? Parece ser que hoy estoy mjuy receptiva...
- Mira, Alice...respeto tus creencias y lo que haces...pero no creo en estas cosas...
- Entonces prueba y si me equivoco demostrarás que son tonterías – me retó – Vamos...¿qué puedes perder?
- Está bien – suspiré – Quiero saber...me gustaría saber qué pasará con mi familia...
Alice me pidió lo mismo que a Rose, levanté la palma de la mano derecha y dejé que la bolita se moviera justo encima de mi mano. Cuando todo el proceso acabó, alice me miró con sus profundos ojos muy seria.
- ¿Ocurre algo?
- Tu familia está lejos...- me tensé – He visto a una mujer rubia llorando – parpadeó – Pero...oh, Dios...Bella...te veo con una niña en brazos...Bella, tu primer bebé será una niña...
- No – susurré mientras notaba que el color se me iba de la cara – No, no, no...
- Tranquila – dijo Alice algo asustada – Es algo bueno, una niña...tu primer hijo será niña y...
- No, no, no – susurré mientras me levantaba del suelo – No, no...
- Bella – Alice me cogió por los hombros y me zarandeó - ¿Qué demonios de pasa?
- No puede ser...
- ¿El qué no puede ser?
- Niña...no, no, no...
- ¿Por qué? ¿Qué problema tienes? - preguntó Alec asustado.
- Mi primer bebé no puede ser una niña...¡Joder! No puede ser – grité – No puede ser porque mi primer bebé fue un niño – lloré.
Cuando sentí el atroz silencio fue cuando fui consciente del peso de mis palabras. Mierda, mierda...lo único que pude hacer fue huir a donde no me viera nadie...
Edward se va a enterar ya de lo que pasó...
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
- ¿Qué pasó? - Bella se quedó callada – Por favor...necesito sabaerlo...
- Después de que tu amiguito y tu me gastarais esa bromita tan graciosa y con la que nos reímos tanto mis padres me echaron de casa – la mandíbula se me cayó al suelo – El puto vídeo y las putas foros las vieron prácticamente todo el pueblo...incluídos mis padres. Simplemente no tenían la fuerza suficiente para lidiar con una golfa por hija...
- Mierda...no...no era mi intención que pasara todo eso, joder...No sabía lo de tus padres, ellos dijeron que te habías ido a estudiar fuera...- me sentía enfermo por momentos...
Me quedé como un perfecto gilipollas en medio de ese enorme despacho cuando Bella se marchó dando un portazo. ¿Ya está? ¿Estoy cansada de todo esto, cierra la puerta cuando te vayas? De repente me pegué yo mismo en la cabeza; esas palabras, exactamente esas, se las repetí yo mismo la noche que me acosté con ella hacía ya tanto tiempo. Eso era, se estaba vengando de mi...y lo peor de todo es que yo mismo reconocía que me lo merecía.
Seguramente ahora me odiaría el doble. Como un imbecil había hecho caso de mis impulsos más primarios y le aseguré que lo que deseaba de ella era su cuerpo. Mentiría si decía lo contrario...pero ahora que había probado el sabor de sus labios, ahora que había dejado que tocara su sedosa piel...ahora sentía que iba más allá de lo físico. No sólo anhelaba su cuerpo, también anhelaba sus labios, su boca...Dios, una sonrisa suya, mataría porque me sonriera. ¿Acaso no puedes dejar de joder las cosas, Edward?
Miré a mi alrededor y vi los papeles y los documentos tirados por el suelo, esos que Bella había tirado momentos antes de desnudarnos. Me agaché y los coloqué lo mejor que pude. Entonces las ví, las minusculas braguitas negras que yo mismo le había arrancado a Bella estaban allí, en un rincón al lado del escritorio. Las cogí y como el puto depravado que era me las llevé a la nariz. Su olor...su olor me volvía loco. Suspiré hastiado; Bella me había dado lo que había deseado desde que la vi y sorprendentemente no me sentía bien. Me sentía como una auténtica mierda, así que lo primero que haría en cuanto llegase al apartamento sería ponerme hasta el culo de alcohol.
El viaje de vuelta a casa lo hicimos en silencio. Emmet iba cantando por lo bajo una canción de Madonna mientras, seguramente, iba pensando en Rose. Y Jasper iba en el asiento trasero con una cara de idiota que no podia con ella. Sinceramente me había quedado más tranquilo al comprobar como mi amigo babeaba literalmente por la diseñadora, Alice.
Cuando llegamos a casa no me di una tregua ni para sentarme; directamente me fui hasta el mueble donde teníamos las botellas y las agarré sin mirar siquiera lo que era. Bebí directamente de la botella sin molestarme en coger un vaso...y así me pasó, que acabé atragntándome yo solo.
- Hey, hey...¿Qué coño pasa? A estas horas lo normal sería que te tomaras un café, tío...no media botella de whiskey – dijo Emmet cuando me tranquilicé.
- Déjame – susurré mientras agarraba aún más fuerte la botella.
- Edward – me llamó Jasper - ¿Qué pasa? No tienes buena cara...
- Déjame – repetí.
- Ni de coña, ahora mismo vamos a refrescarte la cara – Emmet me cogió de la cintura, pero yo me sacudí con violencia. Entonces noté como algo se caía de mi bolsillo trasero del pantalón. Emmet se agachó y lo recogió.
- Joder...creo que cierto amiguito nuestro ha triunfado con cierta rubia...No me digas que estás así por haberte follado a Tanya. Comprendo que la chica sea un poco histérica...pero usa una ropa interior sexy a rabiar – dijo mirando las braguitas rotas – Y por lo que veo has sido muy malo – le arranqué la pequeña prenda de las manos y le miré duramente.
- No son de Tanya – susurré mientras me llevaba la botella de nuevo a los labios – Son de Bella – ambos me miraron con cara de sorpresa.
- ¿Qué...que la has hecho? - dijo Jasper mirándome ahora con cara de horror.
- ¿Qué? ¿Cómo que que la he hecho? ¿Piensas que he podido ser tan hijo de puta como para hacerla algo sin su consentimiento? ¿En qué cojones estás pensando, Jazz? - dije furioso.
- No pienso en nada, joder. Vienes aquí con cara de enajenado mental, poniendote hasta el culo de alcohol y vas y dices que te has acostado con la tía que más te odia en el mundo...Ahora dime, ¿qué quieres que piense?
- Dios...Me odia...ella...ella me odia – murmuré.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó Emmet mientras me animaba a sentarme en el sofá.
- Sólo...sólo fui a ver como estaba. Fui al despacho...yo...no la vi bien en toda la noche, pensé que era por James...y así se lo dije. La conversación cambió de rumbo...ella me preguntó qué quería de ella y yo...le dije que...- sollocé – que todo lo que pudiera ofrecerme, que querúa su cuerpo...enconces, simplemente...se acostó conmigo. Hicimos el amor encima de la mesa y...
- ¿Y? - apremió Jasper.
- Me dijo que me fuera...me dio a entender que eso era todo lo que podía ofrecerme...La he cagado...
- Dios mío – susurró Jasper – Ella te gusta – le miré a los ojos; le veía algo borroso y no era por efecto del alcohol...eran ¿lágrimas? Estaba llorando...yo – Te gusta mucho...¿Te has...enamorado de Bella?
- Yo...no...no se, Jasper...no se...Me siento como un estúpido y como un cabrón. Me sentí como un gilipollas cuando le vi con ese modelo de mierda y...ahora...siento que después de lo que ha pasado esta nocje...no quiero separarme de ella...quiero...quiero más. Lo quiero todo – sollocé. Jasper asintió cuando comprendió mi punto.
- Así es precisamente como se sintió Bella hace años cuando estuvo contigo, Edward...
Hui del salón porque no quería hundirme más en la mierda, aunque no sabía si eso era posible. Así que me fui a la cama acompañado de la botella, de las bragas de Bella y con un sentimiento de culpabilidad cien veces mayor al de ayer. Si así era como se había sentido Bella cuando jugué con ella comprendía por qué decía que se le había roto el alma. El dolor en el pecho era tan grabde que me sentía mal físicamente. Era horroroso. ¿Era por esta razón el odio sobrenatural que tenía Bella hacia mi? ¿Cómo iba a superar esto? ¿Cómo iba a verla todos los días sin poder tocarla?
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Llegué a casa siendo incapaz de contener el llanto. ¿Qué demonios había hecho? ¿Por qué había accedido como hacía cinco años? En cuanto que pasé por la puerta me fui quitando la ropa hasta llegar al baño y me metí en la ducha. Tenía su dulce olor pegado a mi, el rastro de sus besos por mi piel, su marca en lo más profundo de mi ser...Ahora me sentía culpable por haberme abandonado a sus besos, a sus caricias y a su cuerpo. Me sentía culpable por haber sentido ese orgasmo tan impresionante que había hecho que mis ojos se aguasen. ¿Por qué había sido tan gentil? ¿Por quñe había sido cuidadoso e incluso cariñoso? Mi llanto se perdía entre el tuido del agua al caer sobre la cerámica de mi baño. ¿Por qué sus besos habían sido tan dulces? ¿Por qué ahora mismo anhelaba de nuevo sus labios en los míos? Dios santo, me estaba poniendo hasta cursi.
Me levanté del suelo de la ducha, salí del baño y me metí en la cama desnuda; no tenía ganas ni de vestirme. Pero en el fondo ta podría estar tranquila. Edward Cullen había conseguido de mi un polvo, que no era ni más ni menos que lo que quería. Después de haber follado conmigo se olvidaría de mi y pasaría a la siguiente conquista...o víctima, según como se mire...
Me lo habría dicho claramente; quería mi cuerpo, quería sexo. Bien, se lo había dado a cambio de mi tranquilidad y de su olvido...sólo esperaba que después de lo de esta noche yo también pudiera olvidarle a él por completo...
Estaba muy cansada, tanto física como mentalmente, así que afortunadamente no soñé nada. No bueno ni malo. Prueba casi superada; había pasado el quinto aniversario de la fatídica noche que siempre recordaré sin tener que recoger los pedazos de mi corazón a la mañana siguiente. Bueno...casi. Aún podía sentir los dulces besos de Edward sobre mi cuerpo, sus manos acariciando mi piel...sacudí la cabeza para despejarme mientras me levantaba y me ponía una bata para cubrir mi cuerpo desnudo. Fui hasta el último cajón de mi enorme armario y saqué la pequeña cajita de color blanco que el otro día tuve en mis manos después de mucho tiempo; ahí estaban los únicos patuquitos que le compré a mi bebé. Eran de color blanco porque aún no sabía el sexo de mi pequeño...me enteré de que era un niño cuando fue demasiado tarde...Así que no tuve valor para volver abrirla hasta hace unos días. Esos patucos se los compré cuando yo estaba de tres meses durante la hora de descanso en mi trabajo. Eran pequeñitos, suaves y esponjosos...lloré de nuevo. Sabía perfectamente que ese dolor no se escaparía de mi, aunque esperaba fervientemente que con el paso de los años se hiciera más llevadero...Había empezado por enfrentarme a Edward y darle lo único que quería de mi, después de estar conmigo esperaba que dejara de mirarme de esa manera y de pedirme perdón. Podía olvidarle...de verdad que podía...Llamaron a la puerta, así que fui a abrir mientras me enjugaba las lágrimas con el dorso de la mano.
- Hola, Jasper...pasa...
- ¿Vengo en mal momento? - preguntó al ver el rastro de mi llanto.
- No...ya sabes, sensiblería de chicas – me miró no del tod convencido de mi respuesta.
- Bueno...vengo a invitarte en nombre de Rose a otra barbacoa en su casa – dijo mientras se sentaba en mi sofá.
- ¿Y por qué no me lo ha dicho ella misma?
- Oh...bueno...porque la cita es esta tarde y ahora mismo Rose está algo ocupada con Emmet, ya sabes – movió las cejas.
- ¡Ugh! - sonrió – Vale, demasiada información...Supongo que va el pack completo, ¿no?
- ¿Te refieres a si viene Edward? - asentí – Pues sí...Anoche estaba muy jodido...- mi gara se trasformó en un gesto de sorpresa al escuhar las palabras de Jasper, aunque intenté reponerme.
- Yo también – susurré.
- Ya...¿Sabes una cosa? También va a ir Alice – agradecí el cambio de tema – Al parecer ella y Rose se han hecho muy buenas amigas...
- Sí, eso es bueno...- le miré detenidamente – A ti te gusta Alice – se sonrojó intensamente.
- Bueno...¿qué te puedo decir? Está un poco loca, pero...sí, creo que me gusta, es un encanto...- me reí a carcajadas.
- Sí...eso mismo pensé yo cuando la conocí...Haceis buena pareja...
- ¿En serio? - me preguntó con los ojos iluminados.
- Sí, creo qie os complementareis bien...ella está totalmente loca y tu eres calmdo y sabes escuchar...Definitivamente haceis buena pareja – me reí – En fin, ¿a qué hora es el fiestorro?
- A las siete, como el otro día.
- Vale...- suspiré – Pues allí estaremos.
Como siempre, Rose hacía las cosas a lo grande, o todo o nada. Si en la anterior barbacoa había comprado veinte kilos de carne, esta vez como éramos uno más, había comprado la vaca entera.
El ambiente se podía decir que era bastante normal. Todo lo normal que se puede estar después de haberme acostado con Edward y no saber exactamente lo que sentía por dentro. Eso...y las miradas matadoras de Edward a Alec; apenas había dirigido palabra con nadie y era cierto lo que me había dicho Jasper. Se le veía jodido. Tenía síntomas de no haber dormido en codiciones, sus ojeras lo delataban, y su cabello estaba más despeinado de lo habitual. Me removí inquieta en mi asiento cuando nuestras miradas se cruzaron por unos segundos...Por un momento pensé que acostarme con él era lo peor que podía haber hecho en mi vida, no me miraba de la misma manera que antes...ahora era peor porque en su cara se reflejaba un sentimiento que no era capaz de descifrar...ni tampoco quería hacerlo en estos momentos...
Alice, la nueva adquisición del grupo, se lo estaba pasando en grande, como una niña pequeña...justo en esos momentos se estaba tirando en plan bolba en la enorme piscina de Rose intentando salpicar a Jasper. ¿Cómo alguien tan pequeño puede provocar tanto ruido? Por su parte, Rose y Emmet seguían a su bola; entre chuletón y chuletón se metían mano. ¿Cómo había podido cambiar el casanova y arrogante Emmet tanto? Al menos su faceta de capullo integral distaba mucho cuando estaba con Rosalie.
- ¿Y cómo conociste a Alice? - le pregunté a Alec mientras comíamos en el jardín – Creo que me ha contado toda su vida menos ese detalle – bromeé.
- Es verdad, eso no te lo he contado – contestó Alice por él – Nos conocimos en Cuba. Yo estaba de vacaciones allí...inspirándome para diseñar mi nueva colección – explicó – Y le vi bailar en una de las plazas del casco viejo...Alec daba clases de salsa a los niños y...
- Y después del primer contacto estuve dos semanas de baja – dijo Alec haciendo que casi me atragantara de la risa.
- ¿Qué le hiciste? - preguntó Jasper divertido.
- Bueno...quise hacer una especie de spagat...y lo que me salió fue una patada a lo Mortal Kombat – todos nos reímos...todos menos Edward – Fui sin querer – se defendió.
- Sí...sin querer...joder, me rompió la nariz – todos nos reímos aún más – Aunque a partir de ahí, y debido a su insistencia en pedirme perdón, nos hicimos amigos.
- ¿Llevas mucho tiempo diseñando? - preguntó de nuevo Jasper.
- Desde que tenía diez años – le contestó poniendole ojitos – Siempre me ha gustado la moda, desde pequeñita hacía bocetos y...
- Alice – la interrumpió Alec – Tu siempre has sido pequeñita...
- Ja, ja, ja – rió irónica.
La cena pasó entre bromas de la estatura y el tamaño de Alice; realmente me caía bien esa chica, aportaba alegría al grupo, era vivaracha, no paraba y me hacía reir un huevo. Además se la veía sincera y eso era algo que apreciaba seriamente en las personas...Después de colaborar todos en la recogida de la mesa y los platos, nos fuimos de nuevo al jardín acompañados por un par de botellas. A la carga del chupito, como se estaba haciendo costumbre. Todos nos sentamos en el suelo en un círculo. A mi me tocó entre Alec y Jasper...y tenía a Edward justo en frente de mi; no me quitaba ojo, como había ocurrido en toda la noche. Sí...estaba jodido...
- ¿Y qué fue lo que te gustó más de Cuba? - le preguntó Rose a Alice.
- Oh...todo en general, es maravilloso...sus calles, su gente, el Malecón...Incluso tuve la oportunidad de conocer a una santera...
- ¿Esas que te escupen ron para purificarte y todo eso? - preguntó Emmet.
- Sí, esas – Alice botó en el suelo – Me dijo que yo era una persona muy sensible a las premoniciones y que tenía un don...
- Sí, para romper huesos, no te jode – murmuró Alec que se ganó un codazo en el estómago por parte de la enana.
- En serio...me regaló esta especie de talismán amuleto – nos enseñó una pequeña bolita que llevaba colgada al cuello con una preciosa cadena. Noté que la pequeña bola hacía ruido al moverla, como si tuviera tierra dentro...
- Es preciosa – musité.
- Sí, me ha dado suerte...Además, según la santera puedo llegar a...visualizar cosas su me concentro y si uso bien el amuleto. ¿Probamos?
- Oh, cielos...prueba conmigo – dijo Rose.
- Esto me da un poco de mal rollo – murmuró Emmet – Parece que vayamos a hacer una sesión de espititismo o algo así...
- Cállate, cielo...¿Eso como funciona?
- Pues me tienes que decir lo que quieres saber. Me concentro y espero a ver si puedo ver algo...
- Vale – dijo Rose que nos miró sonriendo – Quiero saber si voy a sentar la cabeza...ya sabes, a ver si voy a estabilizar mi vida y eso...
- Eso es dificil – bromeé.
Alice le pidió a Rose que alzara la palma de la mano derecha hacia arriba, entonces colocó la bolita colgando de la cadena encima de la mano pero sin rozarla. No se si el movimiento fue o no provocado por Alice, pero el caso es que la esfera comenzó a moverse. Cuando la bola paró, Alice parpadeó y miró a Rose.
- Vaya...- sonrió – Te he visto vestida de blanco...rodeada de flores...antes de la primavera te casarás – pudimos ver a Emmet tragar en seco.
- ¿No me digas? - preguntó Rose toda emocionada.
Yo desvié la mirada; no tenía nada en contra de estas creencias, pero sinceramente no me lo tragaba. Esto me sonaba a broma y de las gordas. Alice debió notar mi negativa, ya que me miró.
- No te lo crees...¿quieres probar? Parece ser que hoy estoy mjuy receptiva...
- Mira, Alice...respeto tus creencias y lo que haces...pero no creo en estas cosas...
- Entonces prueba y si me equivoco demostrarás que son tonterías – me retó – Vamos...¿qué puedes perder?
- Está bien – suspiré – Quiero saber...me gustaría saber qué pasará con mi familia...
Alice me pidió lo mismo que a Rose, levanté la palma de la mano derecha y dejé que la bolita se moviera justo encima de mi mano. Cuando todo el proceso acabó, alice me miró con sus profundos ojos muy seria.
- ¿Ocurre algo?
- Tu familia está lejos...- me tensé – He visto a una mujer rubia llorando – parpadeó – Pero...oh, Dios...Bella...te veo con una niña en brazos...Bella, tu primer bebé será una niña...
- No – susurré mientras notaba que el color se me iba de la cara – No, no, no...
- Tranquila – dijo Alice algo asustada – Es algo bueno, una niña...tu primer hijo será niña y...
- No, no, no – susurré mientras me levantaba del suelo – No, no...
- Bella – Alice me cogió por los hombros y me zarandeó - ¿Qué demonios de pasa?
- No puede ser...
- ¿El qué no puede ser?
- Niña...no, no, no...
- ¿Por qué? ¿Qué problema tienes? - preguntó Alec asustado.
- Mi primer bebé no puede ser una niña...¡Joder! No puede ser – grité – No puede ser porque mi primer bebé fue un niño – lloré.
Cuando sentí el atroz silencio fue cuando fui consciente del peso de mis palabras. Mierda, mierda...lo único que pude hacer fue huir a donde no me viera nadie...
Edward se va a enterar ya de lo que pasó...
EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO
- ¿Qué pasó? - Bella se quedó callada – Por favor...necesito sabaerlo...
- Después de que tu amiguito y tu me gastarais esa bromita tan graciosa y con la que nos reímos tanto mis padres me echaron de casa – la mandíbula se me cayó al suelo – El puto vídeo y las putas foros las vieron prácticamente todo el pueblo...incluídos mis padres. Simplemente no tenían la fuerza suficiente para lidiar con una golfa por hija...
- Mierda...no...no era mi intención que pasara todo eso, joder...No sabía lo de tus padres, ellos dijeron que te habías ido a estudiar fuera...- me sentía enfermo por momentos...
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