CAPITULO 15 LA CRUDA REALIDAD
El único motivo que me impulsó a ir a la barbacoa de Rose fue el poder ver a Bella de nuevo. No estaba en mi mejor momento; me había pasado toda la noche bebiendo a morro de la botella...y toda la mañana en el baño vomitando. Apenas había dormido y tenía un par de preciosas ojeras debido a ello. Ver esta tarde a Bella con ese bikini blanco me estaba llevando a la locura, contrastaba con el tono de su piel, la misma que anoche acaricié mientras la tenía entre mis brazos...Bella hablaba y se reía con los chicos, pero era evidente que tampoco se encontraba bien de ánimo. Por ser un puto ansioso ahora nos encontrabamos de nuevo en esta incómoda situación. Debería haberme cortado los huevos antes de hacer lo que hice ayer.
Durante toda la tarde estuve atento a cada movimiento de Bella; no le prestaba atención a la comida, no tenía hambre...y cuando Alice empezó con la coña de la santería cubana de lo único que tenía ganas era de echarme a dormir y desconectar de todos; no podía ver a Bella y no acercarme a ella. Necesitaba...necesitaba su boca en la mía...
Empecé a mostrar un poco más de interés cuando Alice le hizo a Bella eso de la bola. Preguntó por su familia...y, sinceramente, esperaba poder enterarme de algo. Aún seguía sin soltar palabra de lo de sus padres. Alice le dijo que veía a una mujer rubia llorando...Renée, la madre de Bella era rubia...pero que se alegrara, que iba a ser madre de una niña. Su primer bebé sería una niña...por un momento me creí esa chorrada y me imaginé a ese bebé, seguramente tan preciosa como ella y con esos ojos marrones. Y me sorprendí a mi mismo envidiando al hijo de puta que resultara ser el padre de ese bebé. Nunca antes había pensado en tener hijos y mucho menos en casarme, pero pagaría por todo el oro del mundo por poder pertenecer de alguna de esas manera a Bella...Dios, de imaginarme a un indeseable como James siendo el padre de esa niña...se me revolvía el estómago. Miré de reojo a Bella y me tensé, algo iba mal...estaba pálida.
- No puede ser – susurró – No, no, no...
- ¿Por qué? ¿Qué problema tienes? - preguntó Alec.
- Mi primer bebé no puede ser una niña. ¡Joder! No puede ser – gritó – No puede ser porque mi primer bebé fue un niño.
Entonces rompió a llorar de manera desconsolada, fui espectador directo de cómo Bella se derrumbaba delante de todos nosotros. Unas gruesas lágrimas le caían por las mejillas partiéndome el corazón. Iba a moverme hacia ella cuando su llanto de repente paró; creo que en esos momentos fue consciente de las palabras que habían salido de su boca...así que sin más salió corriendo de allí hasta la parte trasera de la casa. Cielos...¿Bella con un bebé? ¿Cuándo? ¿De quién? Y lo más importante...¿dónde estaba ahora ese niño?
- ¿Qué coño acaba de pasar aquí? - preguntó Emmet.
- No tengo ni puñetera idea – respondió Rose – Joder...si Bella...si ella hubiera estado...me lo habría contado, ¿no?
- Dejadla tranquila – dijo Jasper con tranquilidad – Necesita desahogarse...
- ¿Tú sabes algo? - le señalé con el dedo - ¿Sabes algo? - volví a repetir.
- Cálmate, Edward – espetó.
- Lo siento...lo siento tanto...no era mi intención provocar esto, en serio – dijo Alice muy afectada.
- Tu no has provocado nada...esto era algo que tarde o temprano tenía que pasar...
- Jasper – le llamé – dime lo que sepas, por favor...
- Oh Dios, oh Dios – murmuró Alec. Todos le miramos, por el gesto de su cara parecía que había descubierto vida extraterrestre – Es eso...creo saber de qué va la historia – me miró – creo...creo que deberías de hablar con ella...
- ¿Yo? Oh, vamos...me odia...¿Crees que dejará que me acerque a ella? Con toda seguridad querrá pegarme...y te aseguro que me dejaría atizar porque me lo merezco...
- No – me cortó Jasper – Alec tiene razón...Ya va siendo hora de que hables con ella...
¿De qué demonios me estaban hablando? Sinceramente todo lo que quería hacer era acercarme a ella y dejar que llorara en mi hombro, quería consolarla de lo que fuera que la hubiera pasado...pero no me atrevía. Sabía que me rechazaría...y ese rechazo dolería como si me clavaran agujas en el alma. No sabía si estaba preparado para eso teniendo tan reciente nuestro encuentro, quizás sería demasiado para mi...Miré a los chicos y me encontré con cinco caras interrogantes. Jasper asintió con la cabeza para darme ánimos, así que me encaminé por donde Bella se había marchado. Sentía un horrible estado de nervios por al revelación de Bella...por alguna razón sabía que la explicación de los males de Bella era horrible.
Bordeé esa parte de la casa que no conocía hasta encontrar un pequeño jardín con un camino que daba directamente a la playa privada de la casa de Rose. Atravesé la verja cuando vi a Bella cerca de la orilla. La luz del crepúsculo iluminaba a trasluz su pelo y sus contornos, estaba sentada, con sus rodillas encogidas en el pecho...abrazándose a sí misma. El viento despeinaba sus cabellos y escondía sus sollozos, pero podía notarlos. Cuando me senté a su lado y me miró dio un respingo y sollozó aún más fuerte. Sinceramente no me esperaba ver a la nueva Bella tan hundida y débil; ahora mismo no había rastro ninguno de esa chica fuerte y con carácter en la que se había convertido Bella.
- No te voy a preguntar si estás bien...porque es obvio que no lo estás – suspiré – Sólo quiero...que sepas que me puedes contar lo que quieras.
- ¿Jasper te ha dicho algo? - susurró.
- No...sólo me ha dicho que ya es hora de que tu y yo hablemos – levantó su cara y con la leve luz del anochecer pude notar sus ojos hinchados. Me miró fijamente.
- Supongo que es verdad...es hora de que te lo diga. Total...ya he soltado la bomba, ¿no? Estoy segura de que no te va a hacer ninguna gracia escucharlo.
- ¿Qué pasa? ¿Es cierto lo del...bebé? ¿Es cierto que estuviste embarazada? - asintió - ¿Cuándo?
- Hace cinco años, Edward.
- ¿Qué? - pregunté confundido.
Entonces el entendimiento me golpeó como si fuera una bofetada. Dios santo...hace cinco años ella y yo...No, no, no, no...Yo había sido el responsable de aquello, eso que Bella le contó a Jasper...aquello horrible e imperdonable...Yo la había dejado embarazada. Sin saberlo había sido padre de un bebé...pero, ¿donde estaba ahora ese niño?
- Yo...yo...- balbuceé.
- Si lo que me estás preguntando es que si tu eras el padre...
- No – la corté - ¿Qué demonios pasó, Bella? ¿Qué pasó con...mi hijo? - en su cara se reflejaron el dolor y la confusión. Suspiró antes de hablar.
- Aborté – dijo con la voz rota por la emoción.
- ¿Abortaste?...¡Abortaste! - dije furioso - ¿Cómo que abortaste? Sin...sin contar con nadie...sin decirme nada...
Fue un aborto natural – dijo con voz gélida – Jamás se me hubiera ocurrido matar a mi hijo. Y créme que te digo que no eran las mejores circunstancias...estaba jodidamente sola – en esos momentos me sentí miserable...otra vez.
- ¿Qué pasó? - Bella se quedó callada – Por favor...necesito sabaerlo...
- Después de que tu amiguito y tu me gastarais esa bromita tan graciosa y con la que nos reímos tanto mis padres me echaron de casa – la mandíbula se me cayó al suelo – El puto vídeo y las putas foros las vieron prácticamente todo el pueblo...incluídos mis padres. Simplemente no tenían la fuerza suficiente para lidiar con una golfa por hija...
- Mierda...no...no era mi intención que pasara todo eso, joder...No sabía lo de tus padres, ellos dijeron que te habías ido a estudiar fuera...- me sentía enfermo por momentos.
- Lo pasé mal, Edward...Incluso dormí en la calle...Decidí que así no podía seguir, así que me fui a Arizona a trabajar. Semanas más tarde me enteré de que estaba embarazada...y decidí tenerlo...
- ¿Por qué? ¿Por qué no me avisaste? - me miró como si tuviera tres ojos.
- ¿Qué querías que hiciera después de lo que me hiciste pasar? ¿Después de la humillación por la que sufrí? ¿Llamar al cabrón más grande de todo Washington para decirle que iba a ser padre con la gorda Swan? Te habrías reído de mi en mi cara y tu y tu amigo le habríais echado más leña al fuego...No, gracias – espetó mientras miraba fijamente al horizonte cada vez más oscuro – Decidí que yo sola podría con todo...no te necesitaba a ti ni a mis padres para salir adelante...así que trabajé duro para poder mantener a mi bebé. Trabajé demasiado, así que una noche llegué muy cansada a casa y empecé a sentirme mal...casi me muero – susurró. Miré su silueta de perfil y por los espasmos de su cuerpo supe que estaba llorando. Intenté acariciarla el hombro pero me esquivó como si tuviera la peste – Me hicieron varias transfusiones, pero el bebé no lo consiguió...
- Mi hijo...un niño...mío – susurré – Joder, Bella...tendría que haberlo sabido...tenía derecho...
- ¿Que tenías derecho? ¡Y una mierda! No tenías derecho con lo que me hiciste pasar...
- Pero yo era el padre – dije desesperado - ¿Cómo crees que me siento ahora al saber que podría tener un hijo de cinco años?
- ¿Y tú como crees que me sentí cuando me dijeron que tenían que sacarme a mi bebe porque se había muerto? ¿Cómo crees que me sentí cuando volví a la habitación que tenía alquilada y vi la cama llena de sangre? ¿Cómo crees que me sentí al recibir la noticia de que ni siquiera podría tener un lugar en el que llorar a mi hijo? - lloró amargamente mientras se tapaba la cara con las manos – Tu te has enterado ahora, Edward...después de mucho tiempo. Era yo la que notaba cómo mi estómago crecía, era yo la que lo sentía dentro...Fue doloroso para mi, en lo único que pensaba era en mi niño, era mi mundo...mi todo...sin él ya nada tenía sentido, no quería vivir – apartó sus manos de la cara y me miró aún llorando – Te culpé, ¿sabes? Si tu me hubieras querido y no hubieras jugado conmigo esa noche no habría acabado así. Si tu hubieras estado a mi lado habría llegado antes al hospital y mi bebe se habría salvado...Pero no, estaba sola y todo por tu culpa...Espero que después de todo esto te sientas tan mal como yo lo he hecho durante tantos años...
Bella ahogó sus últimas palabras en un sollozo amargo. Por mi culpa...todo por mi culpa...Cuando me quise dar cuenta yo también estaba llorando. Ahora comprendía el dolor del que hablaba Bella; era un dolor insoportable que se instalaba en el pecho a la altura del corazón y que apenas me dejaba respirar. ¿Qué pasaba conmigo? ¿Dónde había tenido la cabeza en esos momentos? Mientras mi hijo...mi hijo...no superaba el mal trance yo seguramente estaba de fiesta, poniéndome hasta el culo y enrollándome con alguna chica de turno. Lloré sin sentir ni una pizca de vergüenza mientras mi llanto y el de Bella se juntaron en la noche frente a la orilla de la playa...
OoOoOoOoOoOoOoOoO
No se cuanto tiempo estuvimos Edward y yo sentados sobre la arena y llorando, aunque ya era noche cerrada cuando los chicos vinieron a buscarnos; no dijeron nada por encontrarnos en ese estado. Suponía que si ellos no se habían dado cuenta por ellos mismos de la historía, Jasper se lo habría explicado por encima...pero sin extenderse en los detalles más escabrosos...tampoco hacía falta remover la mierda extendida por esos dos indeseables...
Era extraño; remover todo el tema me dolía, pero tener el conocimiento de que Edward estaba enterado de todo me hacía sentir una extraña calma...y una oscura satisfacción al saber que todo esto le estaba provocando dolor. Quería que supiera en sus propias carnes el peso que había tenido que cargar yo sola durante todo este tiempo. Lo que si me sorprendió fue una cosa...cómo se lo había tomado Edward. No dudó de mi palabra, no preguntó nada...simplemente asumió con una seguridad aplastante de que él era el padre...y realmente parecía abatido, parecía sincero el sentimiento de pérdida.
- Lo siento, Bella – dijo Alice mientras las chicas me acompañaban a la cocina para prepararme una infusión – Jamás pensé que mis palabras podrían provocar todo esto...
- No te preocupes. Lo tenía guardado desde hacía mucho aquí – me señalé el corazón – era cuestión de tiempo que explotara...
- ¿Cuestión de tiempo? - espetó Rose – Podrías habermelo contado, joder. Se supone que soy tu amiga...¡y tu vas y me ocultas algo como esto! No me lo puedo creer, creí que confiabas en mi...
- Y lo hago, Rose...pero cuando te conocí aún estaba muy reciente todo...y luego simplemente no tuve fuerzas para remover el pasado – me acerqué a ella y la abracé – Lo siento mucho...
- Idiota – me abrazó con fuerza – Yo si que lo siento...- me separó de ella y me miró a los ojos – Así que tu y Edward...
- Sólo fue una vez...– y otra en tu despacho, recuérdalo...dijo mi mente.
- ¿No salieron bien las cosas entre vosotros? - preguntó Alice mientras me pasaba el vaso caliente.
- No...salieron rematadamente mal – sonreí sin ganas.
- Así que...te marchaste de casa cuando aún no sabía lo del embarazo – asentí – Y Edward nunca lo supo...hasta ahora – volví a asentir – Pues parece que está jodido...
Miré en la dirección que me señaló Rose. Edward estaba sentado en una de las sillas del jardín con los chicos a su lado. Emmet estaba al aldo de Edward palmeando su espalda mientras este se secaba la cara. Jasper los miraba fijamente mientras Alec le decía algo de cerca.
- Yo también estoy jodida – murmuré – Llevo mucho tiempo jodida...
- Joder...- exclamó Rose – viene Edward...
Las chicas se marcharon antes de que pudiera decirles nada. Ni siquiera me molesté en girarme cuando sentí su presencia a mis espaldas. Le oí trastear con los vasos, abrió la nevera y oí cómo se servía algo.
- Bella – murmuró – Bella...Mírame, por favor...
A regañadientes y sin saber por qué me di la vuelta. Edward estaba frente a mi algo pálido y con los ojos totalmente rojos por el llanto. Jamás me imaginé que podría llegar a ver al gran Edward Cullen hundido en su miseria de esta manera. Miró el vaso que tenía entre sus manos y luego se centró en mi.
- Sólo puedo decirte una cosa...lo siento – sollozó – Lo siento de veras...haría cualquier cosa por cambiar lo que pasó...te lo juro...
Salió de la cocina dejándome sola de nuevo. Otra punzada de pena traspasó mi corazón al comprender que Edward me estaba diciendo la verdad...
Edward se enteró de la verdad...
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¡Joder! ¡Jacob! ¿Dónde coño está Jacob? - preguntó a todos los camareros.
- Me ha parecido verle subir las escaleras...estará revisando el piso de arriba – dijo Connie - ¿Pasa algo?
- ¡Bella! ¡Es Bella! - gritó.
- ¿Qué pasa? - dije tenso mientras soltaba el vaso que tenía en la mano.
- ¡La han atacado! ¡Está sangrando!...
El único motivo que me impulsó a ir a la barbacoa de Rose fue el poder ver a Bella de nuevo. No estaba en mi mejor momento; me había pasado toda la noche bebiendo a morro de la botella...y toda la mañana en el baño vomitando. Apenas había dormido y tenía un par de preciosas ojeras debido a ello. Ver esta tarde a Bella con ese bikini blanco me estaba llevando a la locura, contrastaba con el tono de su piel, la misma que anoche acaricié mientras la tenía entre mis brazos...Bella hablaba y se reía con los chicos, pero era evidente que tampoco se encontraba bien de ánimo. Por ser un puto ansioso ahora nos encontrabamos de nuevo en esta incómoda situación. Debería haberme cortado los huevos antes de hacer lo que hice ayer.
Durante toda la tarde estuve atento a cada movimiento de Bella; no le prestaba atención a la comida, no tenía hambre...y cuando Alice empezó con la coña de la santería cubana de lo único que tenía ganas era de echarme a dormir y desconectar de todos; no podía ver a Bella y no acercarme a ella. Necesitaba...necesitaba su boca en la mía...
Empecé a mostrar un poco más de interés cuando Alice le hizo a Bella eso de la bola. Preguntó por su familia...y, sinceramente, esperaba poder enterarme de algo. Aún seguía sin soltar palabra de lo de sus padres. Alice le dijo que veía a una mujer rubia llorando...Renée, la madre de Bella era rubia...pero que se alegrara, que iba a ser madre de una niña. Su primer bebé sería una niña...por un momento me creí esa chorrada y me imaginé a ese bebé, seguramente tan preciosa como ella y con esos ojos marrones. Y me sorprendí a mi mismo envidiando al hijo de puta que resultara ser el padre de ese bebé. Nunca antes había pensado en tener hijos y mucho menos en casarme, pero pagaría por todo el oro del mundo por poder pertenecer de alguna de esas manera a Bella...Dios, de imaginarme a un indeseable como James siendo el padre de esa niña...se me revolvía el estómago. Miré de reojo a Bella y me tensé, algo iba mal...estaba pálida.
- No puede ser – susurró – No, no, no...
- ¿Por qué? ¿Qué problema tienes? - preguntó Alec.
- Mi primer bebé no puede ser una niña. ¡Joder! No puede ser – gritó – No puede ser porque mi primer bebé fue un niño.
Entonces rompió a llorar de manera desconsolada, fui espectador directo de cómo Bella se derrumbaba delante de todos nosotros. Unas gruesas lágrimas le caían por las mejillas partiéndome el corazón. Iba a moverme hacia ella cuando su llanto de repente paró; creo que en esos momentos fue consciente de las palabras que habían salido de su boca...así que sin más salió corriendo de allí hasta la parte trasera de la casa. Cielos...¿Bella con un bebé? ¿Cuándo? ¿De quién? Y lo más importante...¿dónde estaba ahora ese niño?
- ¿Qué coño acaba de pasar aquí? - preguntó Emmet.
- No tengo ni puñetera idea – respondió Rose – Joder...si Bella...si ella hubiera estado...me lo habría contado, ¿no?
- Dejadla tranquila – dijo Jasper con tranquilidad – Necesita desahogarse...
- ¿Tú sabes algo? - le señalé con el dedo - ¿Sabes algo? - volví a repetir.
- Cálmate, Edward – espetó.
- Lo siento...lo siento tanto...no era mi intención provocar esto, en serio – dijo Alice muy afectada.
- Tu no has provocado nada...esto era algo que tarde o temprano tenía que pasar...
- Jasper – le llamé – dime lo que sepas, por favor...
- Oh Dios, oh Dios – murmuró Alec. Todos le miramos, por el gesto de su cara parecía que había descubierto vida extraterrestre – Es eso...creo saber de qué va la historia – me miró – creo...creo que deberías de hablar con ella...
- ¿Yo? Oh, vamos...me odia...¿Crees que dejará que me acerque a ella? Con toda seguridad querrá pegarme...y te aseguro que me dejaría atizar porque me lo merezco...
- No – me cortó Jasper – Alec tiene razón...Ya va siendo hora de que hables con ella...
¿De qué demonios me estaban hablando? Sinceramente todo lo que quería hacer era acercarme a ella y dejar que llorara en mi hombro, quería consolarla de lo que fuera que la hubiera pasado...pero no me atrevía. Sabía que me rechazaría...y ese rechazo dolería como si me clavaran agujas en el alma. No sabía si estaba preparado para eso teniendo tan reciente nuestro encuentro, quizás sería demasiado para mi...Miré a los chicos y me encontré con cinco caras interrogantes. Jasper asintió con la cabeza para darme ánimos, así que me encaminé por donde Bella se había marchado. Sentía un horrible estado de nervios por al revelación de Bella...por alguna razón sabía que la explicación de los males de Bella era horrible.
Bordeé esa parte de la casa que no conocía hasta encontrar un pequeño jardín con un camino que daba directamente a la playa privada de la casa de Rose. Atravesé la verja cuando vi a Bella cerca de la orilla. La luz del crepúsculo iluminaba a trasluz su pelo y sus contornos, estaba sentada, con sus rodillas encogidas en el pecho...abrazándose a sí misma. El viento despeinaba sus cabellos y escondía sus sollozos, pero podía notarlos. Cuando me senté a su lado y me miró dio un respingo y sollozó aún más fuerte. Sinceramente no me esperaba ver a la nueva Bella tan hundida y débil; ahora mismo no había rastro ninguno de esa chica fuerte y con carácter en la que se había convertido Bella.
- No te voy a preguntar si estás bien...porque es obvio que no lo estás – suspiré – Sólo quiero...que sepas que me puedes contar lo que quieras.
- ¿Jasper te ha dicho algo? - susurró.
- No...sólo me ha dicho que ya es hora de que tu y yo hablemos – levantó su cara y con la leve luz del anochecer pude notar sus ojos hinchados. Me miró fijamente.
- Supongo que es verdad...es hora de que te lo diga. Total...ya he soltado la bomba, ¿no? Estoy segura de que no te va a hacer ninguna gracia escucharlo.
- ¿Qué pasa? ¿Es cierto lo del...bebé? ¿Es cierto que estuviste embarazada? - asintió - ¿Cuándo?
- Hace cinco años, Edward.
- ¿Qué? - pregunté confundido.
Entonces el entendimiento me golpeó como si fuera una bofetada. Dios santo...hace cinco años ella y yo...No, no, no, no...Yo había sido el responsable de aquello, eso que Bella le contó a Jasper...aquello horrible e imperdonable...Yo la había dejado embarazada. Sin saberlo había sido padre de un bebé...pero, ¿donde estaba ahora ese niño?
- Yo...yo...- balbuceé.
- Si lo que me estás preguntando es que si tu eras el padre...
- No – la corté - ¿Qué demonios pasó, Bella? ¿Qué pasó con...mi hijo? - en su cara se reflejaron el dolor y la confusión. Suspiró antes de hablar.
- Aborté – dijo con la voz rota por la emoción.
- ¿Abortaste?...¡Abortaste! - dije furioso - ¿Cómo que abortaste? Sin...sin contar con nadie...sin decirme nada...
Fue un aborto natural – dijo con voz gélida – Jamás se me hubiera ocurrido matar a mi hijo. Y créme que te digo que no eran las mejores circunstancias...estaba jodidamente sola – en esos momentos me sentí miserable...otra vez.
- ¿Qué pasó? - Bella se quedó callada – Por favor...necesito sabaerlo...
- Después de que tu amiguito y tu me gastarais esa bromita tan graciosa y con la que nos reímos tanto mis padres me echaron de casa – la mandíbula se me cayó al suelo – El puto vídeo y las putas foros las vieron prácticamente todo el pueblo...incluídos mis padres. Simplemente no tenían la fuerza suficiente para lidiar con una golfa por hija...
- Mierda...no...no era mi intención que pasara todo eso, joder...No sabía lo de tus padres, ellos dijeron que te habías ido a estudiar fuera...- me sentía enfermo por momentos.
- Lo pasé mal, Edward...Incluso dormí en la calle...Decidí que así no podía seguir, así que me fui a Arizona a trabajar. Semanas más tarde me enteré de que estaba embarazada...y decidí tenerlo...
- ¿Por qué? ¿Por qué no me avisaste? - me miró como si tuviera tres ojos.
- ¿Qué querías que hiciera después de lo que me hiciste pasar? ¿Después de la humillación por la que sufrí? ¿Llamar al cabrón más grande de todo Washington para decirle que iba a ser padre con la gorda Swan? Te habrías reído de mi en mi cara y tu y tu amigo le habríais echado más leña al fuego...No, gracias – espetó mientras miraba fijamente al horizonte cada vez más oscuro – Decidí que yo sola podría con todo...no te necesitaba a ti ni a mis padres para salir adelante...así que trabajé duro para poder mantener a mi bebé. Trabajé demasiado, así que una noche llegué muy cansada a casa y empecé a sentirme mal...casi me muero – susurró. Miré su silueta de perfil y por los espasmos de su cuerpo supe que estaba llorando. Intenté acariciarla el hombro pero me esquivó como si tuviera la peste – Me hicieron varias transfusiones, pero el bebé no lo consiguió...
- Mi hijo...un niño...mío – susurré – Joder, Bella...tendría que haberlo sabido...tenía derecho...
- ¿Que tenías derecho? ¡Y una mierda! No tenías derecho con lo que me hiciste pasar...
- Pero yo era el padre – dije desesperado - ¿Cómo crees que me siento ahora al saber que podría tener un hijo de cinco años?
- ¿Y tú como crees que me sentí cuando me dijeron que tenían que sacarme a mi bebe porque se había muerto? ¿Cómo crees que me sentí cuando volví a la habitación que tenía alquilada y vi la cama llena de sangre? ¿Cómo crees que me sentí al recibir la noticia de que ni siquiera podría tener un lugar en el que llorar a mi hijo? - lloró amargamente mientras se tapaba la cara con las manos – Tu te has enterado ahora, Edward...después de mucho tiempo. Era yo la que notaba cómo mi estómago crecía, era yo la que lo sentía dentro...Fue doloroso para mi, en lo único que pensaba era en mi niño, era mi mundo...mi todo...sin él ya nada tenía sentido, no quería vivir – apartó sus manos de la cara y me miró aún llorando – Te culpé, ¿sabes? Si tu me hubieras querido y no hubieras jugado conmigo esa noche no habría acabado así. Si tu hubieras estado a mi lado habría llegado antes al hospital y mi bebe se habría salvado...Pero no, estaba sola y todo por tu culpa...Espero que después de todo esto te sientas tan mal como yo lo he hecho durante tantos años...
Bella ahogó sus últimas palabras en un sollozo amargo. Por mi culpa...todo por mi culpa...Cuando me quise dar cuenta yo también estaba llorando. Ahora comprendía el dolor del que hablaba Bella; era un dolor insoportable que se instalaba en el pecho a la altura del corazón y que apenas me dejaba respirar. ¿Qué pasaba conmigo? ¿Dónde había tenido la cabeza en esos momentos? Mientras mi hijo...mi hijo...no superaba el mal trance yo seguramente estaba de fiesta, poniéndome hasta el culo y enrollándome con alguna chica de turno. Lloré sin sentir ni una pizca de vergüenza mientras mi llanto y el de Bella se juntaron en la noche frente a la orilla de la playa...
OoOoOoOoOoOoOoOoO
No se cuanto tiempo estuvimos Edward y yo sentados sobre la arena y llorando, aunque ya era noche cerrada cuando los chicos vinieron a buscarnos; no dijeron nada por encontrarnos en ese estado. Suponía que si ellos no se habían dado cuenta por ellos mismos de la historía, Jasper se lo habría explicado por encima...pero sin extenderse en los detalles más escabrosos...tampoco hacía falta remover la mierda extendida por esos dos indeseables...
Era extraño; remover todo el tema me dolía, pero tener el conocimiento de que Edward estaba enterado de todo me hacía sentir una extraña calma...y una oscura satisfacción al saber que todo esto le estaba provocando dolor. Quería que supiera en sus propias carnes el peso que había tenido que cargar yo sola durante todo este tiempo. Lo que si me sorprendió fue una cosa...cómo se lo había tomado Edward. No dudó de mi palabra, no preguntó nada...simplemente asumió con una seguridad aplastante de que él era el padre...y realmente parecía abatido, parecía sincero el sentimiento de pérdida.
- Lo siento, Bella – dijo Alice mientras las chicas me acompañaban a la cocina para prepararme una infusión – Jamás pensé que mis palabras podrían provocar todo esto...
- No te preocupes. Lo tenía guardado desde hacía mucho aquí – me señalé el corazón – era cuestión de tiempo que explotara...
- ¿Cuestión de tiempo? - espetó Rose – Podrías habermelo contado, joder. Se supone que soy tu amiga...¡y tu vas y me ocultas algo como esto! No me lo puedo creer, creí que confiabas en mi...
- Y lo hago, Rose...pero cuando te conocí aún estaba muy reciente todo...y luego simplemente no tuve fuerzas para remover el pasado – me acerqué a ella y la abracé – Lo siento mucho...
- Idiota – me abrazó con fuerza – Yo si que lo siento...- me separó de ella y me miró a los ojos – Así que tu y Edward...
- Sólo fue una vez...– y otra en tu despacho, recuérdalo...dijo mi mente.
- ¿No salieron bien las cosas entre vosotros? - preguntó Alice mientras me pasaba el vaso caliente.
- No...salieron rematadamente mal – sonreí sin ganas.
- Así que...te marchaste de casa cuando aún no sabía lo del embarazo – asentí – Y Edward nunca lo supo...hasta ahora – volví a asentir – Pues parece que está jodido...
Miré en la dirección que me señaló Rose. Edward estaba sentado en una de las sillas del jardín con los chicos a su lado. Emmet estaba al aldo de Edward palmeando su espalda mientras este se secaba la cara. Jasper los miraba fijamente mientras Alec le decía algo de cerca.
- Yo también estoy jodida – murmuré – Llevo mucho tiempo jodida...
- Joder...- exclamó Rose – viene Edward...
Las chicas se marcharon antes de que pudiera decirles nada. Ni siquiera me molesté en girarme cuando sentí su presencia a mis espaldas. Le oí trastear con los vasos, abrió la nevera y oí cómo se servía algo.
- Bella – murmuró – Bella...Mírame, por favor...
A regañadientes y sin saber por qué me di la vuelta. Edward estaba frente a mi algo pálido y con los ojos totalmente rojos por el llanto. Jamás me imaginé que podría llegar a ver al gran Edward Cullen hundido en su miseria de esta manera. Miró el vaso que tenía entre sus manos y luego se centró en mi.
- Sólo puedo decirte una cosa...lo siento – sollozó – Lo siento de veras...haría cualquier cosa por cambiar lo que pasó...te lo juro...
Salió de la cocina dejándome sola de nuevo. Otra punzada de pena traspasó mi corazón al comprender que Edward me estaba diciendo la verdad...
Edward se enteró de la verdad...
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¡Joder! ¡Jacob! ¿Dónde coño está Jacob? - preguntó a todos los camareros.
- Me ha parecido verle subir las escaleras...estará revisando el piso de arriba – dijo Connie - ¿Pasa algo?
- ¡Bella! ¡Es Bella! - gritó.
- ¿Qué pasa? - dije tenso mientras soltaba el vaso que tenía en la mano.
- ¡La han atacado! ¡Está sangrando!...
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