13/6/12

CAPITULO 17 HABLANDO CON EL ENEMIGO

CAPITULO 17 HABLANDO CON EL ENEMIGO

El viaje se me hizo eterno, el peor trayecto en coche de mi vida. Bella no reaccionaba ni a mis palabras ni a mis caricias y la herida la seguía sangrando. Sentir la sangre de Bella entre mis dedos era una de las peores sensaciones que había sentido a lo largo de mi mísera vida.
En cuanto llegamos a la puerta de urgencias, los parámedicos que nos vieron trajeron rápidamente una camilla y me arrebataron a Bella de los brazos. Hice amago de ir tras ellos, pero una amable enfermera me lo impidió.
- No puedes pasar, hijo – me dijo la mujer – Tienes que dar los datos de tu amiga en admisión – me miró de arriba abajo - ¿Estás bien? ¿Estás herido? - negué con la cabeza porque era incapaz de hablar – Bien, en cuanto el médico sepa algo os avisaremos.
Me derrumbé impotente sobre una de esas sillas tan incómodas de la sala de espera de urgencias. ¿Por qué tenía la sensación de que con Bella siempre llegaba tarde? ¿Por qué tenía la sensación de que siempre iba un paso más atrás? Emmet se sentó a mi lado y me pasó una mano por el hombro.
- He llamado a Rose...y Jasper viene en camino – me miró muy serio...hacía tiempo que no le veía así – Se va a poner bien, Edward...es una chica fuerte...
- Joder – susurré. Las lágrimas picaban en mis ojos – Espero que al menos le hayas dado su merecido al hijo de puta ese...
- Yo no he hecho nada absolutamente, cuando he llegado allí me he encontrado con la escena como lo has hecho tu...Bella se las ha apañado solita – le miré con los ojos desorbitados – Tu chica le ha sacudido un taconazo entre ceja y ceja...
- Emmet...¿por qué has dicho mi chica? - pregunté con pena – Ella no es mi chica...y lamentablemente nunca lo será.
- Para mi es tu chica – murmuró – Fuimos unos cabrones con ella, eso seguro que no nos lo perdona ni a ti ni a mi...pero se te olvida un detalle. Ella llevó a tu hijo dentro...podría haber abortado de manera voluntaria en sus circunstancias, pero no lo hizo. Ella quería a ese niño...y creo que en esos momentos también te quería a ti – asentí asimilando las palabras de Emmet – Se que a ti te gusta...te gusta mucho...
- Más de lo que quisiera...no solo me gusta...desde que me acosté con ella hace unos días no puedo sacármela de la cabeza. Estoy jodido, eso es jodido...
- Creo que todo se va a solucionar, Edward...y ella se va a poner bien, ya lo verás...
Pasamos unos minutos en silencio en los que no supimos nada ni tuvimos noticias nuevas...hasta que entraron los chicos. Jasper venía con Alice del brazo y Alec con Rose. Esta última cuando vio a Emmet corrió a sus brazos y comenzó a llorar más fuerte. Sinceramente me sorprendió que Bella le omitiera a su amiga la parte en la que nos comportábamos como unos cabrones cuando contó su historia. Mucho me temía que era para que Rose no se entarara de nada; si Rose se entaraba algún día de lo capullo que pudo llegar a ser Emmet se le rompería el corazón...demasiados corazones rotos por el momento...
Los chicos se enzarzaron en una conversación llena de exclamaciones y preguntas sin respuesta. Los oía hablar, pero no les prestaba atención, no me interesaba. Sólo era consciente del paso del tiempo sin noticias.
- Edward – ma llamó Alec – Ve al baño.
- ¿Qué?
- Estás lleno de sangre – me señaló las manos. En efecto, tenía las manos llenas de sangre, de la sangre de Bella – Venga, ve. No pasa nada – me sonrió amistosamente, pero yo no quería moverme de allí por si salía en médico con noticias - Te acompaño – dijo finalmente.
Alec me cogió del brazo y me arrastró hasta el baño de la sala de espera. En otros momentos le habría dado un manotazo, pero no era ni el lugar ni el momento para empezar una pelea de niños. Me sentía como las dos amigas que van juntas al baño en una discoteca...Me miré las manos antes de empezar a lavármelas, viendo como la sangre de Bella caía por el desagüe...
- Edward...quiero aclararte algo – miré a Alec de soslayo – Quiero que sepas que entre Bella y yo no hay nada...y nunca lo habrá...
- ¿Se puede saber por qué me dices eso ahora? - la pregunté sin ganas.
- Porque tu piensas que estamos liados...o que lo hemos estado. Bella para mi es una grandísima amiga, nada más – dijo con sinceridad, aunque yo no salía de mi asombro – Se que te gusta, eso es evidente...He sentido tu mirada atemorizante sobre mi nuca todas y cada una de las veces que hemos coincidido. Así que, tranquilo...Bella está soltera...
- Gracias por la aclaración...supongo. Aunque que no esté contigo no quiere decir que esté soltera...James – gruñí su nombre...
- James...ese chico no tiene nada que hacer con Bella, creéme...
- De todos modos...Bella jamás me querrá tener a su lado. Fui un cabrón con ella...por mi culpa abortó y...
- Hey, para...Bella no abortó ni por tu culpa ni por la suya...Son cosas que pasan, joder...Cuando Bella entienda ese punto cambiarán mucho las cosas – Alec me palmeó el hombro.
- ¿Tu crees? - asintió – Estoy muerto de miedo – susurré.
- Es normal, tienes sentimientos...Anda, vamos fuera a ver si hablamos con el médico...
Tuvimos que esperar dos horas más hasta que al fin el médico pudo salir a informarnos. Para esas alturas, la gran mayoría de la plantilla del Forbidden estaban en la sala de espera, incluído Sam, el jefe. El pobre estaba tan asustado como cualquiera de nosotros.
- Chicos, lamento no haber podido hablar con vosotros antes. Las urgencias están saturadas por el accicente...Isabella está estable, la herida no es profunda ni ha afectado a ningún órgano, aunque ha necesitado diez puntos de sutura – se pudo oir un suspiro generalizado – Lo único que me preocupa es su tensión y el estado de nervios en el que ha entrado cuando se ha despertado. La hemos tenido que poner un tranquilizante...ahora mismo está dormida. De todos modos la vamos a tener un día en observación por si acaso.
- ¿Mañana se podrá ir a casa? - preguntó Rosalie mientras se limpiaba las lágrimas de la cara.
- Si todo va bien, sí. Pronto tendreis a vuestra amiga en casa.
- ¿Podemos verla? - pregunté.
- Está dormida y con los calmantes que la hemos puesto no va a despertar pronto...pero puede pasar un acompañante – sentí mi ánimo decaer. Esta era mi oportunidad para estar cerca de ella...aunque éramos muchos y...
- Adelante – me animó Alec – ve a verla, nosotros podremos verla dentro de unas horas.
- ¿No os importa? - los chicos negaron al mismo tiempo.
- Muy bien, acompáñame – me dijo el médico.
- Espero que no me tire el otro zapato a la cabeza – dije mientras seguía al doctor. Él se rió.
- Pues le ha provocado un traumatismo craneoencefálico leve...tu novia le ha dado fuerte.
No es mi novia – ni yo mismo se lo que es ahora mismo.
- Oh, lo siento...Bueno, antes de entrar te informo de que – miró el papel – Demetri Denali está en observación custodiado por dos agentes de policía, en cuanto le demos el alta será arrestado. No la despiertes, ¿de acuerdo? - asentí – Necesita descansar. Si se despierta avisa a una enfermera y pasaremos en seguida.
Asenté mientras nos estrechábamos las manos. Cuando se fue el doctor me quedé mirando la puerta con la sensación de estar solo ante el peligro. Vamos, Edward...no te puede pegar, está dormida...suspiré antes de entrar y con lentitud abrí la puerta. Era una habitación en la que había dos camas; la más cercana a la puerta estaba vacía. Bella estaba en la cama que daba a la ventana. Según me iba acercando me di cuenta de que tenía una vía conectada a su brazo y un indicador de la presión en su dedo índice. Tenía los ojos cerrados y en su cara no tenía ni pizca de maquillaje. Me acerqué en silencio a su cama y comprobé que su respiración era estable y calmada. Llevaba puesta una de esas batas horribles de hospital, aunque hasta con esa prenda descolorida estaba hermosa. Cómo me gustaría acariciar su rostro, como me gustaría besar esos labios...Estuve tentado a pasar mis dedos por sus mejillas, pero no me atreví; me daba la sensación de estar traspasando una línea invisible, no podía tocarla sin su permiso...Me limité a sentarme en el sillón al lado de su cama y a observarla mientras dormía...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Estaba a gusto, muy a gusto. Por primera vez en mucho tiempo estaba teniendo un sueño profundo, placentero y sin pesadillas...hasta que fui a girarme y sentí un tirón en el brazo seguido de un dolor agudo. Abrí los ojos de golpe...y me sorprendí al ver que no estaba ni en mi cama ni en mi habitación. Tenía puesta una aguja en el brazo, de ahí el dolor al moverme. Estaba en una cama pequeña con sábanas blancas y ásperas y en una habitación en la que tan sólo podía sentir la luz del amanecer filtrándose por la ventana. Entonces me acordé de lo que me trajo hasta aquí; aquel puñetero atracador en aquel callejón de mierda. Me llevé la mano instintivamente a la costilla que me había dañado...no me dolía, pero me molestaba. Además tenía un vendaje...Me incorporé para ver qué demonios me había hecho cuando oí la voz que menos me esperaba oir.
- Yo que tu no me tocaría la herida. Te han dado diez puntos.
Emmet estaba sentado en el sillón de acompañante al lado de mi cama. Tenía en sus manos una revista de coches y en la mesita auxiliar había varios vasos de plástico con restos de lo que parecía café. Miré detenidamente a Emmet. No había ni rastro de burla en su cara como tantas otras veces en el pasado, ahora me miraba preocupado...y con algo de miedo.
- ¿Estás bien? - aún estaba sin palabras, así que no le contesté – Eh...voy a llamar al médico, nos dijo que en cuanto te despertases quería venir a verte...
Se acercó al teléfono que había en la mesilla y presionó una de las teclas. Al momento se oyó una de las enfermeras informando que en un rato pasaría el médico. Emmet colgó y me miró a la espera de alguna reaccioón por mi parte.
- ¿Qué haces aquí? - fue lo primero que se me ocurrió decir.
- Bella, anoche sufriste un ataque, te clavaste una navaja en el costado y...
- Me acuerdo perfectamente de todo eso, creéme...- Ememt entendió por donde iba. Suspiró mientras se volvía a sentar.
- Jasper ha llevado a las chicas a casa de Alice, necesitas ropa para cuando recibas el alta...Y Edward está en la cafetería, comiendo algo. No quería moverse de aquí hasta que despertaras...pero lleva aquí toda la noche, sin dormir y sin moverse de tu lado y...
- ¿Edward ha estado aquí...todo el tiempo? - pregunté sorprendida. Entonces me acordé de su voz lejana pidiéndome que no le dejara...que no me fuera de su lado...
- Toda la noche – repitió.
- ¿Por qué?
- ¿Por qué no se lo preguntas a él? - suspiró de nuevo – Mira, no soy quien para decírtelo...pero esta noche he visto a Edward realmente acojonado...por ti. Le he visto desquiciado y temeroso...le he visto llorar – dijo totalmente serio.
- No se que decir – dije mientras volvía a acomodarme en las almohadas.
- No tienes que decir nada...Bella, se que lo que te voy a decir no va a servir de nada – le miré fijamente a los ojos – Lo siento, siento mucho todo lo que te pasó, de todo corazón.
- Emmet, mira no...
- Callate, por favor. Deja que te lo diga – suspiré y le dejé continuar – Si alguien tiene la culpa de todo lo que te pasó ese soy yo – abrí mucho los ojos – Fui yo el que propuse la broma, fui yo el que le animé a Edward a enseñar las fotos y el video...fui yo el primero que me reí de ti. Joder...lo del bebé no tenía que haber pasado...Jamás me imaginé que esa putada que te hicimos iba a llegar tan lejos. Quizás pueda sonar duro lo que te voy a decir...pero nuestra intención jamás fue hacerte sufrir de esa manera, eso no tenía que haber pasado...- se pasó la mano por el pelo corto – Puedo pedirte perdón mil veces, aunque se que será en vano...Dios, esta noche me he parado a pensar y, ¿sabes qué es lo que más me asombra de ti? Podrías habernos echado a patadas de nuestro trabajo, pordrías habernos hecho la vida imposible...le podías haber contado a Rose toda la verdad sobre la historia...y no lo hiciste – susurró – Me he dado cuenta de que eres una tía de puta madre, Bella.
- No me hagas cumplidos, Emmet – espeté.
- Es la verdad. Y por eso me siento aún peor, porque le jodimos la vida a alguien que no se lo merecía en absoluto.
- Nadie se merece que le jodan la vida – murmuré.
- Lo sé...lo sé ahora que he madurado, Bella. Ahora mismo no podemos ver las cosas que la misma perspectiva que antes. Antes eras una chica tímida, retraída...entrada en kilos...ahora mírate. Tu aspecto ha cambiado, tu interior ha cambiado, te has hecho más fuerte por lo que has tenido que pasar...
- ¿Estás dando a entender que me vino bien lo que me pasó? - dije tensa.
- Para nada, no me estás entendiendo...A lo que voy es que nosotros antes éramos los populares, los graciosos, los guapos...todos nos querían a su lado. Míranos ahora. Pasamos desapercibidos en nuestro trabajo, ya no somos tan graciosos...ahora no somos nadie. Nosotros, los populares, no somos nadie. Tú, la impopular, la chica que eral el blanco perfecto para las bromas, es la chica guapa y conocida que todos desean...La vida nos cambia, Bella.
- Creo que estás divagando, Emmet – sorprendentemente él se rió.
- Puede ser. La conclusión que saco es que Edward, a petición mía, te jodió la vida sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener. Ahora ese chico está loco por ti – abrí mucho la boca – El otro día, cuando estuvisteis juntos...- por su mirada suoe que estaba hablando de nuestro encuentro en el despacho – él no quería solo sexo de ti, Bella. Te quería a ti. Edward sería el chico más feliz del mundo simplemente con que le sonrieras...
No me dio tiempo a contestarle ya que el médico entró. Emmet salió de manera discreta de la habitación dejándome confundida completamente. Nunca había visto a Emmet tan serio y directo; no se si es que estaba sensible por todo lo que me había pasado, pero sus palabras me habían tocado la fibra...
- Vamos a ver esta herida – dijo el médico. Me abrió el apósito y me examinó – Cuando te demos el alta tendrás que hacerte curas en casa, ¿de acuerdo? - asentí – En cuanto terminen los medicamentos que te estamos metiendo por vena podrás irte a casa.
- Gracias – murmuré.
- Por cierto, dentro de un rato vendrá un inspector de policía a tomarte declaración. El hombre que te hizo esto ya está en el calabozo.
- Está bien, mejor quitarme de encima ese peso...
Voy a decirles a tus amigos que pueden pasar...
Apoyé de nuevo la cabeza sobre las almohadas. No me dolía nada gracias a la medicación que me estaban metiendo por la vía, pero me sentía rara y extraña después de las palabras de Emmet. Me sentía cansada y sin saber qué hacer...Entonces olí ese conocido aroma dulce y varonil al mismo tiempo...Ese olor me indicaba que Edward estaba conmigo. Agradecí el hecho que el doctor me retirara el indicador de las pulsaciones, ya que tenía en corazón desbocado. Suspiré hondo y le miré a los ojos verdes. Esta era la primera vez que miraba a Edward sin sentir odio hacia él...
Mmmm, conversación entre Emmet y Bella.

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
De repente me encontré con su mirada marrón a escasos centímetros de mi cara; no parecía sorprendida de verme allí...ni tampoco parecía que fuera a ahogarme con el cable de la vía.
- Lo siento – susurré – Pensé que estabas despierta...no era mi intencuón molestarte...
- No me has cuanto has entrado por la puerta he sabido que eras tu – murmuró.
- ¿Cómo lo has sabido? - me senté en el sillón y me incliné hacia la cama.
- Por tu olor...podría reconocer tu olor a distancia...

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