CAPITULO 16 NOCHE VIOLENTA
Los días siguientes a ese suceso fueron muy extraños. Era sutil pero algo había cambiado entre Edward y yo, aunque apenas volvimos a cruzar palabra. Ahora sentía que el dolor no era sólo mío, ya no era unilateral; Edward no estaba como antes, parecía cansado, arrepentido y superado por los acontecimientos. Ya no caminaba yo sola con el dolor, ahora éramos los dos. No volvió a suplicarme el perdón, porque sabía que era inútil a estas alturas...a partir de ese momento lo comprendió todo.Y la actitud Emmet también cambió. Le veía que tenía ganas de hablarme, en varias veces le pillé haciendo el amago de decirme algo, pero simplemente le ignoraba, no me apetecía ni verle ni oirle, al menos por el momento. Yo no estaba en mi mejor época...Así que decidí volcarme de nuevo en el trabajo.
La fiesta de Alice y la publicidad extra hicieron que la afluencia de público fuera aún mayor, así que las noches era agotadoras y larguísimas. Justamente esa noche, después de hacer mi número, me encerré en el despacho de Sam a hacer números. El local había alcanzado su propio record en cuando a ganancias se refería. En la caja fuerte del despacho había una gran cantidad de dinero en metálico que debería de haber ingresado hacía días, pero con todo el jaleo se me había hecho imposible. Ahora mismo, sin ir más lejos, parecía la mesa de un mafioso, llena de billetes de los grandes.
Unos golpecitos en la puerta me distrajeron de mi tarea y me preparé para lo peor. Este despacho y este escritorio en concreto habían visto demasiadas cosas en muy pocos días gracias a mi poca delicadeza en cuanto a chicos. Primero usé a James para olvidar a Edward...y luego usé a Edward para que me olvidara...La puerta finalmente se abrió, entonces comprendí que no era peor...era lo siguiente.
- ¿Qué se te ofrece, Tanya? - dije con sorna.
La rubia llevaba una camiseta que pedía guerra a gritos enseñando sus prótesis de silicona como si fuera un escaparate andante. Ella se quedó en silencio mirando la mesa llena de billetes. Tuve que toser para atraer su atención.
- Eh...sí – me miró y me sonrió de manera falsa – Los chicos de seguridad se están preguntando si bajarás con la gente...
- Diles que hoy no puedo hacerlo...tengo trabajo atrasado – dije secamente.
- Vale...eh...guau – dijo señalando la mesa - ¡Qué de dinero! ¿No? ¿Vas a ingresarlo o lo vas a dejar aquí? - levanté una ceja ante la repentina curiosidad de Tanya.
- Voy a ingresarlo, aquí hay demasiada hiena suelta. Esto – señalé la mesa – no duerme esta noche aquí – la miré dejando claro que no me fiaba ni un pelo de ella.
- Oh, claro – dijo con inocencia – Me voy a trabajar – y me sonrió.
Rubia idiota y oxigeneda...Estaba cansada de todo, así que empecé a recoger mis cosas para largarme a casa; no estaba de humor para seguir manejando los problemas del Forbidden, así que recogí el dinero, lo guardé en un lugar seguro y avisé a Jacob de que esta noche él sería el encargado de cerrar...sólo esperaba que al día siguiente no me encontrase el local en llamas por dejarlo en manos de los chicos.
Eran las tres de la mañana, más o menos, y esta vez había dejado el coche un poco más lejos de lo habitual. Era temporada alta, así que la zona estaba por completo atestada de coches y de gente, menos en el callejón apartado donde tenía que haber dejado el coche. Todo estaba muy solitario por esta parte...Me apresuré hacia mi coche...aunque no estaba sola. De pronto sentí una presencia a mis espaldas, me sentía observada. Ignoré a quien quiera que fuese deliberadamente, hasta que escuché un sonido metálico detrás de mi. Me giré muy despacio y vi a un hombre con una careta blanca, como si fuera el fantasma de la ópera. En otro momento me habría resultado hasta gracioso pero lo cierto era que el corazón se me contrajo de miedo cuando vi a ese hombre alto y fuerte.
- Hola, preciosa – susurró a través de la máscara mientras avanzaba hacia mi.
Oh Dios...esto no era bueno...A medida que avanzaba ese hombre más nerviosa me ponía y más rápido bombeaba mi corazón...lo peor de todo es que no podía mover ni un sólo músculo, me había quedado paralizada por completo. Y fue a peor cuando comprobé que el ruido metálico que había oído anteriormente había sido provocado por una navaja. El hombre se acercó aún más a mi con el arma en alto.
- Tienes algo que me interesa – me miró de arriba abajo – Aunque pensándolo bien igual hago un dos por uno y me llevo algo de carne a la boca.
Me sentí desfallecer cuando oí sus palabras. Miami no era ni de lejos la ciudad más segura del mundo, pero en los más de cuatro años que llevaba viviendo aquí jamás me había pasado algo parecido. Miré a ambos lados de la calle sopesando mis posibilidades. No pasaba ningún coche ni ninguna persona...no había nada a lo que aferrarme. Agarré fuertemente las llaves de mi coche que llevaba en la mano y me lancé rápidamente a la puerta intentando abrirla...en vano, he de decir, porque el sujeto me atrapó por detrás y me agarró las manos tan fuerte que hizo que las llaves se me calleran al suelo por el dolor. El tipo pegó completamente su cuerpo al mío y me susurró al oído.
- Se buena y dame el bolso con todo ese dinero antes de que raje tu precioso cuerpo. Sería una pena que le quedasen cicatrices a una chica como tu, ¿no? - y acto seguido metió su nariz en mi cuello. Me estremecí cuando noté su asqueroso aliento sobre mi piel.
Tiré el bolso al suelo ya que aún me tenía fuertemente agarradas ambas manos. Como si fuera un resorte él se agachó a coger el bolso de manera precipitada. Idiota. En ese momento aproveché para darle una patada en esa parte que los diferencian de las mujeres...en los huevos. El hombre gritó de dolor, cosa que agradecí; si se oía alboroto había muchas más posibilidades de que alguien viniera en mi ayuda, ¿no?
Pues no. El tipo enorme tardó segundo y medio en recuperarse. Rápidamente se avalanzó sobre mi con la navaja en lo alto de su cuerpo, listo para atacar y con la mirada furiosa a través de la máscara. Me derribó haciendo que todo el peso de su gran cuerpo me aplastara, dejándome momentaneamente sin aire. En ese momento aprovechó para coger el bolso y para asestarme un cuchillazo que afortunadamente esquivé por los pelos. Aproveché su confusión para girarnos, aunque él volvió a ser más rápido que yo e hizo que rodáramos. Ahogué un grito de dolor cuando me hice daño en la costilla.
En uno de los forcejeos vi a lo lejos a otro hombre, alto y fuerte también, que gritaba en nuestra dirección mientras movía los brazos. ¿Acaso venían refuerzos para este capullo? Mi atacante también miró en dirección a aquel hombre. Tanteé con la mano por el suelo en busca de algo para golpearle cuando toqué uno de mis tacones que había perdido durante el forcejeo. Lo agarré y le di de lleno en la cabeza, con todas mis fuerzas...tan fuerte que perdió el conocimiento en el acto. Suspiré mientras apoyé la cabeza en el suelo sin importarme nada más que el dolor que sentía en el costado.
- ¡Hey! ¡Hey! - joder, me había olvidado del otro hombre...agarré el zapato con fuerza y abrí los ojos...me sorprendí cuando vi que era Emmet – Tranquila, tranquila...soy yo – dijo con las manos en alto - ¿Qué ha pasado aquí? - dijo mirando las escena con horror mientras me levantaba del suelo con cierta dificultad.
- Este hijo de puta – dije sin aliento. La costilla me dolía horrores – Ha intentado robarme – Emmet se agachó y comprobó su pulso.
- Le has dejado KO – me miró de arriba abajo - ¿Estás bien?
- Sí...supongo...
- Tienes sangre en las manos – murmuró.
- No me jodas, Emmet...no me lo digas que me mareo...- dije sudando frío – Debe de ser de este cabrón...
- Bella – susurró – Este tío no está sangrando...
- ¿Qué? - dije intentando enfocar mi mirada ya que empezaba a verlo todo borroso.
- La sangre...joder, ¡Bella! - gritó - ¡La sangre es tuya! - dijo señalando mi costado. Miré hacia abajo y vi que mi vestido estaba rasgado...y manchado de sangre...
- Dios...- susurré antes de sentir que el suelo se movía bajo mis pies.
·
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
·
La noche como camarero se me estaba haciendo especialmente larga; en estos momentos sólo tenía ganas de meterme en la cama y de acurrucarme como un niño pequeño. Me sentía abrumado y jodidamente mal. Enterarme de lo que realmente había pasado Bella me provocaba un dolor horroroso en el pecho; yo había dejado embarazada a Bella y me tenía que enterar cinco años después y encima para saber que todo había salido de la peor manera posible.
Era horrible, todo era horrible...Bella tenía razón. Si yo no hubiera sido tan hijo de puta y hubiera estado con ella nada de eso habría pasado. Lamentablemente ya nada se podía hacer para enmendar ese fatal error. Nada puedes hacer para cambiar los hechos pasados...pero se me quedaba en el cuerpo un malestar que no había sentido en mi puta vida. Me merecía absolutamente todo el odio que Bella sentía hacia mi, ahora...justo ahora entendía muchas cosas.
Y a ese sentimiento de falta y a mi dolor se sumaba otro asunto...después de esto, después de que Bella me contara toda la verdad veía muy dificil cualquier acercamiento con ella. Quería hacer que no se sintiera mal, quería borrar ese gesto triste de su cara...pero era totalmente imposible porque el causante de sus males era yo mismo. Con Bella estaba atado de pies y manos y amordazado, era imposible hacer nada...
Así que me tenía que conformar con verla a lo lejos. Observé embobado el movimiento de su cuerpo al bailar, esa sensual danza a la que nos tenía acostumbrados, esas curvas perfectas...aunque después de su actuación no volvió como lo hacía normalmente. Ella se paseaba entre la gente, charlaba con ellos...pero hoy no, seguramente estaría en el piso de arriba. Me sentí tentado a ir a su despacho, pero teniendo en cuenta cómo acabaron las cosas la última vez que estuve allí...a Bella no le iba a hacer mucha gracia mi presencia. De todas formas no me atrevía a verla a solas. No podría aguantar de nuevo sus ojos tristes y acusadores sobre mi...así que me centré en mi trabajo, poniendo copas. Pude ver a Bella marcharse del local cuando aún no eran las tres de la mañana. Empecé a preocuparme como un idiota...¿estaría bien? ¿Por qué se marchaba tan pronto? ¿Se encontraría bien? Aún estaba comiendome la cabeza un rato después cuando noté movimiento extraño por el local. Quil, que este noche era uno de los encargados de la puerta, entró pálido buscando a gritos a Jacob.
- ¡Joder! ¡Jacob! ¿Dónde coño está Jacob? - preguntó a todos los camareros.
- Me ha parecido verle subir las escaleras...estará revisando el piso de arriba – dijo Connie - ¿Pasa algo?
- ¡Bella! ¡Es Bella! - gritó.
- ¿Qué pasa? - dije tenso mientras soltaba el vaso que tenía en la mano.
- ¡La han atacado! ¡Está sangrando! - al oir esas palabras empecé a verlo todo rojo mientras salía de forma apresurada de la barra.
- ¿Dónde? ¿Dónde está? - dije tomando a Quil por los hombros para que reaccionara.
- En el callejón...Emmet está con ella...pero necesitamos ayuda...
Salimos rápidamente a la calle ante la preocupada mirada de nuestros compañeros y algunos de los clientes. Quil me guió hasta un callejón de mala muerte en el que podía ver aparcado el coche negro de Bella. El espectáculo era horrible; había un hombre tirado en el suelo seguramente inconsciente debido a un gran golpe que tenía en la cabeza, aunque no le podía ver bien la cara por una careta que se la tapaba parcialmente. A un par de metros estaba Bella tirada en el suelo, sin zapatos, con el pelo revuelto y lívida. Estaba tan blanca como cuando estábamos en Forks y tenía los ojos cerrados. Emmet estaba agachado junto a ella con cara de preocupación.
- Edward – me dijo mientras taponaba una herida.
- ¿Qué ha pasado? - pregunté mientras me agachaba y colocaba su cabeza en mis piernas. La toqué el cuello para comprobar su pulso...estaba tan acelerada que temía que entrara en shock.
- Antes de caerse al suelo me ha dicho que ha intentado robarla – señaló al tipo que estaba a escasos metros de nosotros – Estaba fumando en la calle cuando he oído jaleo y he venido para acá...y me he encontrado con esta horrible escena.
- ¿Has llamado a la ambulancia? - le pregunté mientras le acariciaba la cara a Bella con dulzura - ¿Qué tiene, Emmet? - dije desesperado.
- Tiene un corte, pero no se si es profundo o no – dijo mi amigo mientras seguía taponando la herida sin dejarme ver el alcance.
- Mierda, ¿dónde está la puta ambulancia? - grité a ambos lados.
- Va a tardar, joder...- dijo Quil mientras colgaba el teléfono – Ha habido un accidente múltiple en Palm Street y está todo colapsado.
- ¡Joder! ¡Nos la llevamos nosotros! ¡Vámonos de aquí! - levanté a Bella del suelo y la cogí entre mis brazos.
- Vamos en el Jeep...cógela con cuidado, Edward...no sabemos si es grave – dijo Emmet mientras iba a por el coche.
- ¿Qué coño pasa aquí? - preguntó Jake que venía corriendo – Oh, Dios...- murmuró al ver a Bella entre mis brazos - ¿Qué demonios...?
- Que te lo explique Quil. Y ese desecho humano que no se mueva de ahí – señalé al atracador – Ahora nos vamos al hospital. ¡Ya! - grité. De refilón pude ver a Jake totalmente pálido.
Una vez dentro del Jeep acomodé a Bella lo mejor que pude en el asiento trasero. Coloqué su cabeza en mi regazo para que estuviera lo más cómoda posible y seguí presionando la herida que seguía sangrando. No quería ni verlo...no quería separar mis manos de su cuerpo y comprobar que lo que le había hecho ese cabrón era grave...No podría soportar que a Bella le pasara algo malo...De nuevo sentí las lágrimas recorrer mis mejillas, esta vez de miedo...¿Qué haría yo si a Bella la pasase algo?
Uyyyy,comenten(;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Tú, la impopular, la chica que era el blanco perfecto para las bromas, ahora es la chica guapa y conocida que todos desean...La vida nos cambia, Bella.
- Creo que estás divagando, Emmet – sorprendentemente él se rió.
- Puede ser. La conclusión que saco es que Edward, a petición mía, te jodió la vida sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener. Ahora ese chico está loco por ti – abrí mucho la boca – El otro día, cuando estuvisteis juntos...- por su mirada supe que estaba hablando de nuestro encuentro en el despacho – él no quería solo sexo de ti, Bella. Te quería a ti. Edward sería el chico más feliz del mundo simplemente con que le sonrieras...
Los días siguientes a ese suceso fueron muy extraños. Era sutil pero algo había cambiado entre Edward y yo, aunque apenas volvimos a cruzar palabra. Ahora sentía que el dolor no era sólo mío, ya no era unilateral; Edward no estaba como antes, parecía cansado, arrepentido y superado por los acontecimientos. Ya no caminaba yo sola con el dolor, ahora éramos los dos. No volvió a suplicarme el perdón, porque sabía que era inútil a estas alturas...a partir de ese momento lo comprendió todo.Y la actitud Emmet también cambió. Le veía que tenía ganas de hablarme, en varias veces le pillé haciendo el amago de decirme algo, pero simplemente le ignoraba, no me apetecía ni verle ni oirle, al menos por el momento. Yo no estaba en mi mejor época...Así que decidí volcarme de nuevo en el trabajo.
La fiesta de Alice y la publicidad extra hicieron que la afluencia de público fuera aún mayor, así que las noches era agotadoras y larguísimas. Justamente esa noche, después de hacer mi número, me encerré en el despacho de Sam a hacer números. El local había alcanzado su propio record en cuando a ganancias se refería. En la caja fuerte del despacho había una gran cantidad de dinero en metálico que debería de haber ingresado hacía días, pero con todo el jaleo se me había hecho imposible. Ahora mismo, sin ir más lejos, parecía la mesa de un mafioso, llena de billetes de los grandes.
Unos golpecitos en la puerta me distrajeron de mi tarea y me preparé para lo peor. Este despacho y este escritorio en concreto habían visto demasiadas cosas en muy pocos días gracias a mi poca delicadeza en cuanto a chicos. Primero usé a James para olvidar a Edward...y luego usé a Edward para que me olvidara...La puerta finalmente se abrió, entonces comprendí que no era peor...era lo siguiente.
- ¿Qué se te ofrece, Tanya? - dije con sorna.
La rubia llevaba una camiseta que pedía guerra a gritos enseñando sus prótesis de silicona como si fuera un escaparate andante. Ella se quedó en silencio mirando la mesa llena de billetes. Tuve que toser para atraer su atención.
- Eh...sí – me miró y me sonrió de manera falsa – Los chicos de seguridad se están preguntando si bajarás con la gente...
- Diles que hoy no puedo hacerlo...tengo trabajo atrasado – dije secamente.
- Vale...eh...guau – dijo señalando la mesa - ¡Qué de dinero! ¿No? ¿Vas a ingresarlo o lo vas a dejar aquí? - levanté una ceja ante la repentina curiosidad de Tanya.
- Voy a ingresarlo, aquí hay demasiada hiena suelta. Esto – señalé la mesa – no duerme esta noche aquí – la miré dejando claro que no me fiaba ni un pelo de ella.
- Oh, claro – dijo con inocencia – Me voy a trabajar – y me sonrió.
Rubia idiota y oxigeneda...Estaba cansada de todo, así que empecé a recoger mis cosas para largarme a casa; no estaba de humor para seguir manejando los problemas del Forbidden, así que recogí el dinero, lo guardé en un lugar seguro y avisé a Jacob de que esta noche él sería el encargado de cerrar...sólo esperaba que al día siguiente no me encontrase el local en llamas por dejarlo en manos de los chicos.
Eran las tres de la mañana, más o menos, y esta vez había dejado el coche un poco más lejos de lo habitual. Era temporada alta, así que la zona estaba por completo atestada de coches y de gente, menos en el callejón apartado donde tenía que haber dejado el coche. Todo estaba muy solitario por esta parte...Me apresuré hacia mi coche...aunque no estaba sola. De pronto sentí una presencia a mis espaldas, me sentía observada. Ignoré a quien quiera que fuese deliberadamente, hasta que escuché un sonido metálico detrás de mi. Me giré muy despacio y vi a un hombre con una careta blanca, como si fuera el fantasma de la ópera. En otro momento me habría resultado hasta gracioso pero lo cierto era que el corazón se me contrajo de miedo cuando vi a ese hombre alto y fuerte.
- Hola, preciosa – susurró a través de la máscara mientras avanzaba hacia mi.
Oh Dios...esto no era bueno...A medida que avanzaba ese hombre más nerviosa me ponía y más rápido bombeaba mi corazón...lo peor de todo es que no podía mover ni un sólo músculo, me había quedado paralizada por completo. Y fue a peor cuando comprobé que el ruido metálico que había oído anteriormente había sido provocado por una navaja. El hombre se acercó aún más a mi con el arma en alto.
- Tienes algo que me interesa – me miró de arriba abajo – Aunque pensándolo bien igual hago un dos por uno y me llevo algo de carne a la boca.
Me sentí desfallecer cuando oí sus palabras. Miami no era ni de lejos la ciudad más segura del mundo, pero en los más de cuatro años que llevaba viviendo aquí jamás me había pasado algo parecido. Miré a ambos lados de la calle sopesando mis posibilidades. No pasaba ningún coche ni ninguna persona...no había nada a lo que aferrarme. Agarré fuertemente las llaves de mi coche que llevaba en la mano y me lancé rápidamente a la puerta intentando abrirla...en vano, he de decir, porque el sujeto me atrapó por detrás y me agarró las manos tan fuerte que hizo que las llaves se me calleran al suelo por el dolor. El tipo pegó completamente su cuerpo al mío y me susurró al oído.
- Se buena y dame el bolso con todo ese dinero antes de que raje tu precioso cuerpo. Sería una pena que le quedasen cicatrices a una chica como tu, ¿no? - y acto seguido metió su nariz en mi cuello. Me estremecí cuando noté su asqueroso aliento sobre mi piel.
Tiré el bolso al suelo ya que aún me tenía fuertemente agarradas ambas manos. Como si fuera un resorte él se agachó a coger el bolso de manera precipitada. Idiota. En ese momento aproveché para darle una patada en esa parte que los diferencian de las mujeres...en los huevos. El hombre gritó de dolor, cosa que agradecí; si se oía alboroto había muchas más posibilidades de que alguien viniera en mi ayuda, ¿no?
Pues no. El tipo enorme tardó segundo y medio en recuperarse. Rápidamente se avalanzó sobre mi con la navaja en lo alto de su cuerpo, listo para atacar y con la mirada furiosa a través de la máscara. Me derribó haciendo que todo el peso de su gran cuerpo me aplastara, dejándome momentaneamente sin aire. En ese momento aprovechó para coger el bolso y para asestarme un cuchillazo que afortunadamente esquivé por los pelos. Aproveché su confusión para girarnos, aunque él volvió a ser más rápido que yo e hizo que rodáramos. Ahogué un grito de dolor cuando me hice daño en la costilla.
En uno de los forcejeos vi a lo lejos a otro hombre, alto y fuerte también, que gritaba en nuestra dirección mientras movía los brazos. ¿Acaso venían refuerzos para este capullo? Mi atacante también miró en dirección a aquel hombre. Tanteé con la mano por el suelo en busca de algo para golpearle cuando toqué uno de mis tacones que había perdido durante el forcejeo. Lo agarré y le di de lleno en la cabeza, con todas mis fuerzas...tan fuerte que perdió el conocimiento en el acto. Suspiré mientras apoyé la cabeza en el suelo sin importarme nada más que el dolor que sentía en el costado.
- ¡Hey! ¡Hey! - joder, me había olvidado del otro hombre...agarré el zapato con fuerza y abrí los ojos...me sorprendí cuando vi que era Emmet – Tranquila, tranquila...soy yo – dijo con las manos en alto - ¿Qué ha pasado aquí? - dijo mirando las escena con horror mientras me levantaba del suelo con cierta dificultad.
- Este hijo de puta – dije sin aliento. La costilla me dolía horrores – Ha intentado robarme – Emmet se agachó y comprobó su pulso.
- Le has dejado KO – me miró de arriba abajo - ¿Estás bien?
- Sí...supongo...
- Tienes sangre en las manos – murmuró.
- No me jodas, Emmet...no me lo digas que me mareo...- dije sudando frío – Debe de ser de este cabrón...
- Bella – susurró – Este tío no está sangrando...
- ¿Qué? - dije intentando enfocar mi mirada ya que empezaba a verlo todo borroso.
- La sangre...joder, ¡Bella! - gritó - ¡La sangre es tuya! - dijo señalando mi costado. Miré hacia abajo y vi que mi vestido estaba rasgado...y manchado de sangre...
- Dios...- susurré antes de sentir que el suelo se movía bajo mis pies.
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La noche como camarero se me estaba haciendo especialmente larga; en estos momentos sólo tenía ganas de meterme en la cama y de acurrucarme como un niño pequeño. Me sentía abrumado y jodidamente mal. Enterarme de lo que realmente había pasado Bella me provocaba un dolor horroroso en el pecho; yo había dejado embarazada a Bella y me tenía que enterar cinco años después y encima para saber que todo había salido de la peor manera posible.
Era horrible, todo era horrible...Bella tenía razón. Si yo no hubiera sido tan hijo de puta y hubiera estado con ella nada de eso habría pasado. Lamentablemente ya nada se podía hacer para enmendar ese fatal error. Nada puedes hacer para cambiar los hechos pasados...pero se me quedaba en el cuerpo un malestar que no había sentido en mi puta vida. Me merecía absolutamente todo el odio que Bella sentía hacia mi, ahora...justo ahora entendía muchas cosas.
Y a ese sentimiento de falta y a mi dolor se sumaba otro asunto...después de esto, después de que Bella me contara toda la verdad veía muy dificil cualquier acercamiento con ella. Quería hacer que no se sintiera mal, quería borrar ese gesto triste de su cara...pero era totalmente imposible porque el causante de sus males era yo mismo. Con Bella estaba atado de pies y manos y amordazado, era imposible hacer nada...
Así que me tenía que conformar con verla a lo lejos. Observé embobado el movimiento de su cuerpo al bailar, esa sensual danza a la que nos tenía acostumbrados, esas curvas perfectas...aunque después de su actuación no volvió como lo hacía normalmente. Ella se paseaba entre la gente, charlaba con ellos...pero hoy no, seguramente estaría en el piso de arriba. Me sentí tentado a ir a su despacho, pero teniendo en cuenta cómo acabaron las cosas la última vez que estuve allí...a Bella no le iba a hacer mucha gracia mi presencia. De todas formas no me atrevía a verla a solas. No podría aguantar de nuevo sus ojos tristes y acusadores sobre mi...así que me centré en mi trabajo, poniendo copas. Pude ver a Bella marcharse del local cuando aún no eran las tres de la mañana. Empecé a preocuparme como un idiota...¿estaría bien? ¿Por qué se marchaba tan pronto? ¿Se encontraría bien? Aún estaba comiendome la cabeza un rato después cuando noté movimiento extraño por el local. Quil, que este noche era uno de los encargados de la puerta, entró pálido buscando a gritos a Jacob.
- ¡Joder! ¡Jacob! ¿Dónde coño está Jacob? - preguntó a todos los camareros.
- Me ha parecido verle subir las escaleras...estará revisando el piso de arriba – dijo Connie - ¿Pasa algo?
- ¡Bella! ¡Es Bella! - gritó.
- ¿Qué pasa? - dije tenso mientras soltaba el vaso que tenía en la mano.
- ¡La han atacado! ¡Está sangrando! - al oir esas palabras empecé a verlo todo rojo mientras salía de forma apresurada de la barra.
- ¿Dónde? ¿Dónde está? - dije tomando a Quil por los hombros para que reaccionara.
- En el callejón...Emmet está con ella...pero necesitamos ayuda...
Salimos rápidamente a la calle ante la preocupada mirada de nuestros compañeros y algunos de los clientes. Quil me guió hasta un callejón de mala muerte en el que podía ver aparcado el coche negro de Bella. El espectáculo era horrible; había un hombre tirado en el suelo seguramente inconsciente debido a un gran golpe que tenía en la cabeza, aunque no le podía ver bien la cara por una careta que se la tapaba parcialmente. A un par de metros estaba Bella tirada en el suelo, sin zapatos, con el pelo revuelto y lívida. Estaba tan blanca como cuando estábamos en Forks y tenía los ojos cerrados. Emmet estaba agachado junto a ella con cara de preocupación.
- Edward – me dijo mientras taponaba una herida.
- ¿Qué ha pasado? - pregunté mientras me agachaba y colocaba su cabeza en mis piernas. La toqué el cuello para comprobar su pulso...estaba tan acelerada que temía que entrara en shock.
- Antes de caerse al suelo me ha dicho que ha intentado robarla – señaló al tipo que estaba a escasos metros de nosotros – Estaba fumando en la calle cuando he oído jaleo y he venido para acá...y me he encontrado con esta horrible escena.
- ¿Has llamado a la ambulancia? - le pregunté mientras le acariciaba la cara a Bella con dulzura - ¿Qué tiene, Emmet? - dije desesperado.
- Tiene un corte, pero no se si es profundo o no – dijo mi amigo mientras seguía taponando la herida sin dejarme ver el alcance.
- Mierda, ¿dónde está la puta ambulancia? - grité a ambos lados.
- Va a tardar, joder...- dijo Quil mientras colgaba el teléfono – Ha habido un accidente múltiple en Palm Street y está todo colapsado.
- ¡Joder! ¡Nos la llevamos nosotros! ¡Vámonos de aquí! - levanté a Bella del suelo y la cogí entre mis brazos.
- Vamos en el Jeep...cógela con cuidado, Edward...no sabemos si es grave – dijo Emmet mientras iba a por el coche.
- ¿Qué coño pasa aquí? - preguntó Jake que venía corriendo – Oh, Dios...- murmuró al ver a Bella entre mis brazos - ¿Qué demonios...?
- Que te lo explique Quil. Y ese desecho humano que no se mueva de ahí – señalé al atracador – Ahora nos vamos al hospital. ¡Ya! - grité. De refilón pude ver a Jake totalmente pálido.
Una vez dentro del Jeep acomodé a Bella lo mejor que pude en el asiento trasero. Coloqué su cabeza en mi regazo para que estuviera lo más cómoda posible y seguí presionando la herida que seguía sangrando. No quería ni verlo...no quería separar mis manos de su cuerpo y comprobar que lo que le había hecho ese cabrón era grave...No podría soportar que a Bella le pasara algo malo...De nuevo sentí las lágrimas recorrer mis mejillas, esta vez de miedo...¿Qué haría yo si a Bella la pasase algo?
Uyyyy,comenten(;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Tú, la impopular, la chica que era el blanco perfecto para las bromas, ahora es la chica guapa y conocida que todos desean...La vida nos cambia, Bella.
- Creo que estás divagando, Emmet – sorprendentemente él se rió.
- Puede ser. La conclusión que saco es que Edward, a petición mía, te jodió la vida sin tener en cuenta las consecuencias que podría tener. Ahora ese chico está loco por ti – abrí mucho la boca – El otro día, cuando estuvisteis juntos...- por su mirada supe que estaba hablando de nuestro encuentro en el despacho – él no quería solo sexo de ti, Bella. Te quería a ti. Edward sería el chico más feliz del mundo simplemente con que le sonrieras...
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