25/6/12

CAPITULO 19 NO TE NECESITO

CAPITULO 19 NO TE NECESITO

Me quedé parado en medio del pasillo viendo como Bella pasaba de mi y se iba con Alec. No ententendía nada de lo que estaba pasando, aparentemente todo había ido bien antes en la habitación...debía de haberme equivocado, ya que estaba en los brazos de Alec en vez de en los míos. Este me miró como pidiéndome disculpas con la mirada y corrió a ayudar a Bella. La cogió por la cintura y dejó que se apoyara en él para andar.
- ¿Puedes andar bien? ¿Quieres que vaya a por una silla? - le preguntó Alec.
- No, por Dios...
Cuando salimos a la calle los chicos se despidieron de Bella dejándonos a nuestro grupo a solas. Sólo teníamos el Porsche de Alice y el Jeep de Emmet...y Bella se fue hacia el coche amarillo de su amiga sin pensárselo dos veces.
- Deberías de montarte en el Jeep, Bella – murmuré – El Porsche puede ser incómodo para ti...te podrías hacer daño al entrar...
- Hey – se quejó Alice – Ni se te ocurra meterte con mi maravilloso coche – dijo moviendo mi dedo índice delante de mi cara.
- Vale, Alice – rodé los ojos. No estaba de humor – Tu maravilloso coche puede ser un poco bajo para Bella...aunque a ti te va que ni pintado, eres enana...
- Cállate o desatarás su furia – murmuró Jasper.
- Hey, chicos...me quiero ir a casa. Dejad las peleas de los tamaños para otro momento...Alec, ayudame a subir al coche, al que sea – dijo Bella.
Alec volvió a mirarme y suspiró. El pobre parecía que lo estaba pasando mal por mi...en realidad me sentía como el culo. Casi hubiera preferido que me hubiera ignorado desde un principio, su desprecio dolía mucho, demasiado...Alec cogió a Bella por la cintura para poder subirse al coche, se sentó a su lado y dejó que apoyara la cabeza contra su hombro. Mierda...me hubiera gustado ser yo su apoyo...Rose se montó en el asiento del copiloto dejándome a mi la única opción para sentarme al lado de Bella. Alice y Jasper se fueron en el otro coche.
A mitad de camino Bella se quedó dormida, así que hicimos el resto del viaje en silencio. Tuve que soportar estoicamente ver a Alec como cogía en brazos a Bella para llevarla hasta su apartamento. Me sentí extraño al cruzar la puerta de la casa de Bella; al estar ella dormida me sentía como si estuviera entrando sin permiso...y así era. Mucho dudaba de que me dejara pasar a su casa estando despierta. Todo estaba decorado con muy buen gusto y con detalles exquisitos. Alec la llevó hasta su habitación y la tumbó con cuidado en una cama enorme. La pasó una sábana por encima y dejó la puerta entornada por si se despertaba.
- ¿Qué hacemos? ¿Nos quedamos hasta que se despierte? No quiero que se levante y no haya nadie con ella...imaginate que se marea o algo...- dijo Rosalie preocupada.
. Vosotros marchaos y descansad...ya nos quedamos Edward y yo aquí – dijo mientras palmeanba mi espalda. Le miré extrañado – sí, tenemos las medicinas de Bella y no tenemos nada mejor que hacer...así que las parejitas felices os podeis marchar cuando querais.
- ¿De verdad no quieres que nos quedemos? - preguntó Alice.
- Largaros ya de una vez – espetó. Esperé a que los chicos se marcharan para encararle.
- ¿Qué estás haciendo, Alec? - el aludido se sentó en el sofá y se acomodó.
- Yo que tu me sentaría, Bella va a tardar en despertarse debido a los calmantes para la herida – me senté a su lado sin quitarle ojo - ¿Qué pasa?
- Si Bella se despierta y me ve aquí es capaz de cortarme los huevos – los ojos azules de Alec brillaron cuando sonrió.
- Eres imposible, ¿sabes? Mira, ante todo quiero dejarte una cosa clara...Bella es mi amiga por encima de todo y pienso que no se merece lo que la hiciste.
- No me lo recuerdes – murmuré.
- Mereces que te recuerden lo cabrón que eres día tras día...la dejaste sola... – espetó – Pero me caes bien.
- Bonita forma de demostrarlo – dije irónico.
- Es la verdad...me da pena que Bella te culpe por lo que pasó, creo que no era tu intención ni de lejos provocar lo que pasó después...- miré a Alec...el pobre aún no sabía lo que había pasado realmente entre Bella y yo...y ahora mismo no tenía ganas de confesar mi pasado más oscuro a la única persona que me estaba brindando un poco de apoyo...
- Te juro...te juro por lo más sagrado que yo no deseé que pasara nada de eso...Dios mío...no sabía absolutamente nada de ese bebé...daría lo que fuera por cambiar eso, ¿sabes?
- Lo se – me puso la mano sobre el hombro – Y por eso creo que Bella está equivocada al culparte a ti de lo del bebé...la pregunta es, ¿hubiera pasado eso de no haber estado sola? ¿Hubiera abortado de haber estado cuidándose y descansando? Puede que si...o puede que no...lamentablemente eso les pasa a muchas mujeres y no tienen por qué culpar a nadie. Lo que pasa que debido al dolor Bella solo quiere buscar un culpable en el que descargar su ira...
- Y me ha tocado a mi...pues me lo merezco...Lo que pasa que me duele su desprecio...antes, en el hospital...
- Creo que te tiene miedo, Edward.
- Jamás la volvería a hacer daño – el chico sonrió.
- Lo se, tiene miedo de sentir algo por ti...Quizás por eso lo único que quiere es alejarse de ti...aún no confía en tu persona...dala tiempo, Edward.
- Ahora mismo la daría lo que me pidiera...
- Estás pillado...muy pillado...
Nos quedamos en silencio hasta que sentí la respiración acompasada de mi compañero de vigilia. Dios santo...estaba pillado, estaba enamorado de Bella Swan...por primera vez en mi asquerosa vida podía decir que sabía lo que era sufrir por amor...
Alec se tumbó en uno de los sillones como si estuviera en su casa y a los pocos minutos se quedó dormido; menuda suerte tiene el cabrón. Yo no podía cerrar los ojos sin recordar a Bella mientras la llevábamos a urgencias...Decidí coger el mando de la tele para despejarme un poco e intentar pensar en otras cosas, aunque la Teletienda no ayudaba mucho a dispersarme. Erataba oyendo las bondades de un robot de cocina con no se qué cuantos programas cuando oí ruido en la habitación de Bella. Me quedé muy quieto sin saber qué hacer...hasta que oí su voz...
- ¿Qué demonios haces aquí?
OoOoOoOoOoOoOoO
Me desperté desorientada en mi cama; no recordaba haber subido al tercer piso ni haberme acostado. De hecho, no recordaba casi nada desde que me metí en el Jeep de Emmet con Edwad y Alec a mi lado. Intenté incorporarme y al hacerlo...mierda, el dolor que me atravesó el costado fue de los que dejan huella.
Al levantarme comprobé que aún llevaba puesta la ropa que Alice y Rosalie me habían puesto esa misma tarde en el hospital. A parte del dolor de mi herida, me dolía un huevo la cabeza, así que fui hasta la cocina para prepararme algo caliente para tomarme un analgésico.
Tuve que ahogar un grito cuando entré en el salón. Alec estaba durmiendo a pierna suelta en uno de mis sofás...y en el otro estaba Edward sentado viendo la Teletienda.
- ¿Qué demonios haces aquí? - espeté mientras me agarraba al marco de la puerta.
No debía de tener muy buena cara ya que cuando Edward se giró y me miró se levantó rápidamente para cogerme de la cintura y llevarme hasta el sofá. Quise oponerme, quise decirle que me dejara...pero me sentía mareada; necesitaba comer algo y tomarme una maldita pastilla para el dolor. Así que dejé que me sentara en el sofá y me acomodara los cojines.
- ¿Te duele? ¿Estás bien? - le miré a los ojos antes de contestar. En verdad parecía preocupado...suspiré.
- Me...me duele un poco – reconocí – Iba a prepararme algo de comer – hice amago de levantarme, pero Edward me empujó con suavidad por los hombros.
- Ni hablar, tu no te mueves de aquí...yo te lo prepararé. Ni se te ocurra moverte, ¿vale?
Oí a Edward trastear en mi cocina mientras Alec roncaba sonoramente a mi lado. Diez minutos después y un par de cacharrazos, Edward consiguió traerme una bandeja con una taza de café, unas tostadas y mi ansiada dosis de pastillas.
- En serio, Edward...¿Qué haces aquí? Puedo entender que Alec se quede conmigo...pero, ¿y tu? - se sentó en el sofá a mi lado, demasiado cerca para mi bien.
- ¿No puedes entender que estoy preocupado por ti, Bella? - se pasó la mano por el pelo.
- No debes preocuparte por mi – dije mientras me tragaba mis pastillas.
- Pues lo hago y es lo que hay. Si no te gusta lo siento – le miré con los ojos muy abiertos – Tenía miedo de que te pasara algo...no creo que lo hubiera podido soportar – susurró haciendo que mis defensas cayeran un poco.
- Sé...se cuidarme solita perfectamente, hace tiempo que lo hago...- Edward volvió a suspirar.
- ¿Cuándo tienes que curarte la herida? - preguntó cambiando de tema.
- Después de ducharme – murmuré mientras me tocaba el costado. Fruncí el ceño, como dolían los condenados puntos...- Espero no marearme...
- Si quieres puedo curarte – dejé mi café sobre la bandeja y le miré – Mi padre es médico, se perfectamente cómo hacer una cura – se defendió.
- Creo que podré hacerlo yo sola...
- Eres tremendamente cabezota, Bella. Está bien, cúrate tu sola...estaremos cerca por si oigo el golpe contra el suelo...
- Nadie te ha pedido que te quedes – espeté mientras me levantaba del sofá.
No tenía ganas de seguir hablando con Edward. Sabía que estaba preocupado, eso se le notaba y no había manera posible de fingir...pero simplemente no podía. No podía dejarme llevar por el corazón y acabar con este mismo pisoteado. No podría con ello de nuevo, así que lo mejor era mantener a Edward alejado de mi.
Me metí en el baño y me quité la ropa de Alice. Tan sólo había pasado unas horas en el hospital, pero el puñetero olor a desinfectante se me había pegado por todo el cuerpo...así que me metí en la ducha y me froté con mi gel de baño todo lo fuerte que mi cuerpo pudo resistir. Joder, la puta herida dolía de veras...
Me sequé con todo el cuidado del mundo, me puse la ropa interior y saqué las cosas para curarme y...arg. Casi me lamentaba no haber aceptado la oferta de Edward para curarme; la herida no era horrible, pero sí lo suficiente como para que mi delicado aguante se tambaleara. Me hice la cura lo más rápido posible y me puse una de mis batas por encima. Salí del baño levemente mareada agarrándome al marco de la puerta. Cuando entré de nuevo al salón me sorprendí al ver que estaban los chicos al completo; Alice y Jasper y Rose y Emmet habían llegado mientras yo estaba en el baño...y en estos momentos me miraban raro...
- ¿Qué la habeis hecho? - le preguntó Jasper a Edward.
- ¿Qué? - me miró y frunció el ceño mientras hacía el amago de venir a por mi para ayudarme – Está bien – alzó las manos cuando me retiré de su cercanía – No te voy a tocar...pero hazme el favor de sentarte, ¿vale? - dijo con voz suave.
- ¿Estás mareada? - dijo Alec visiblemente más despierto.
- Un poco – admití – Pero tampoco ha sido tan horrible como me lo esperaba.
- Pues cualquiera lo diría, cielo...estás blanca como la nieve vírgen...
- Gracias por tus ánimos, amigo – espeté – Necesito llamar a Sam, tengo que decirle que estaré un par de días sin ir al trabajo y...
- ¿Cómo que un par de días? - preguntó Edward desde el otro lado del salón. Los chicos le miraron con los ojos muy abiertos.
- Te recuerdo que soy yo la encargada de ese lugar, Sam despositó en mi toda la confianza y...
- Y no puedes ir a trabajar en esas condiciones, llevas un montón de puntos en el cuerpo...por favor...- alcé las cejas apreciativamente – Necesitas descansar, necesitas que te cuiden...
- ¿Lo vas a hacer tu? - le corté furiosa – Oyeme bien, Edward...te he agradecido lo que hiciste por mi anoche, pero ya está. Tu y yo no tenemos nada, no te debo nada...así que haz el favor de dejar de preocuparte por mi porque no te necesito...
Ohhh, Bella se hace la dura...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- Lo siento...- Edward paró en un semáforo – Bella...mírame...
Desgraciadamente Edward tuvo que parar en un semáforo, así que aprovechó para cogerme por la barbilla para que le mirara. Sentir sus dedos contra mi piel de nuevo hizo que varias descargas eléctricas recorrieran mi piel.
- Me hubiera gustado que las cosas hubieran pasado de otra manera – susurró – yo...yo...ese bebé...me encantaría que todo hubiera salido bien...
- Cállate, Edward - sollocé...

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