CAPITULO 11 JAMES, EL MODELO
Agradecí los días que siguieron
después de que le contara todo a Jasper; estaba super ocupada con la
fiesta y la sesión de fotos de Alice. Obviamente Sam dio su
consentimiento para hacer ese evento, dijo que confiaba plenamente en mi
criterio, pero que no se pasaría por el Forbidden...al parecer Emily
empezaba a tener antojos todas las noches y Sam no quería que su bebé
naciera con un antojo con forma de tarrina de helado...así que estaba de
nuevo sola ante el peligro.
Con ayuda de Alice y de Rose, que se
cayeron genial al segundo de conocerse, hicimos las invitaciones y los
pases de prensa para la fiesta. Invitamos a la gente más fashion y
conocida de la noche, hablamos con la gente del catering...una locura y
eso que el tema de la decoración se lo adjudicó Alice...esa mujer tenía
un ritmo increíble...
Tres días antes de la gran fiesta hicimos la
sesión de fotos. Estaba ansiosa y nerviosa porque era la primera vez
que iba a hacer esto...además las fotos eran en ropa interior. Bueno,
era evidente que no tenía problemas a la hora de desnudarme en
público...pero hacer de modelo era otra cosa bien distinta. Esa tarde
vinieron muchos de mis compañeros a ver, más bien a cotillear, la sesión
de fotos. Estaban Jake y Vannesa, demasiado juntos, por cierto, todos
los chicos de seguridad y varios camareros y camareras. Y por si fuera
poco en ese instante entró quien menos ganas tenía de ver...Edward.
Saludó a varios de los chicos y me miró detenidamente.
Desvié mi
atención a lo que realmente tenía que atender. Laurent, el fotógrafo,
dio órdenes y gritos a sus ayudantes mientras estos colocaban los focos y
la decoración. En el medio del escenario habían puesto mi copa gigante,
esa que usaba en alguna de mis actuaciones...y al lado había una barra
de streptease. Miré a las chicas confundida.
- Bien – Laurent
palmeó y automáticamente todos se callaron y se hicieron caso – Dadle el
vestuario a Bella y que se vaya cambiando...- miró a todos lados y
escaneó a todas y cada una de las personas que había en el local -
¿Alguien me puede decir donde está mi modelo masculino? - preguntó
enfadado.
- ¿Modelo...masculino? - pregunté confundida.
- James, tu compañero en la sesión de fotos...- dijo Laurent de soslayo mientras buscaba entre la gente.
-
Bella – me llamó Alice – pensé que te lo había dicho...Con el jaleo de
las preparaciones se me debió de olvidar decirte que tendrías a un
modelo profesional a tu lado – dijo mordiéndose el labio.
- Guau – dijo Rose – Mira, yo estoy muy pillada por Emmet...pero semejante hombre acaba de entrar...
Miré
hacia donde todas las féminas del lugar estaban mirando...pues si,
semejante hombre el que tenía delante...Era un chico muy alto, bajo la
camiseta blanca se le podían apreciar todos y cada uno de sus músculos
bien formados. Su pelo rubio estaba peinado de forma alocada y su barba
de un par de días le daba un puntito de chico malo...Según se acercaba a
nosotros comprobé que sus ojos eran de un extraño color gris. Me miró
de arriba abajo y sonrió dejándome ver unos perfectos dientes blancos.
- Siento el retraso – le dijo a Laurent – Ha habido problemas en el aeropuerto.
- Está bien – suspiró el fotógrafo – Aún no hemos empezado – James me miró.
-
Sí, aún te veo vestida...- me volvió a sonreir. Alcé una ceja – Me
refiero a que vamos a hacer una sesión en...ropa interior...Oh,
perdona...no me he presentado. Me llamo James...
- Encantada, James – le estreché la mano que me ofreció.
- Hey, chicos...es hora de pasar por maquillaje...y de quitaros la ropa...- dijo Laurent.
Un
ayudante de Laurent me dio una bata oscura y fui al despacho de Sam
acompañada por las chicas. Alice llevaba en sus manos lo que me tenía
que poner para la famosa sesión.
- Ese James está como un queso – dijo Rose mientras cerraba la puerta para que em pudiera cambiar.
-
¿Como un queso? - dijo Alice mientras sacaba de una pequeña caja un
conjunto negro de encaje – Más que eso, es uno de los mejores modelos
masculinos del momento...he tenido muchisima suerte de que pudiera hacer
esta sesión.
Escuchaba atenta a las chicas mientras me ponía las
pequeñas prendas. No era nada a lo que no me atreviera; acababa todas
las noches con menos ropa de la que llevaba sobre un escenario, pero
tenía que reconocer que el modelito era explosivo. El encaje negro y las
trasparencias se llevaban la palma, por no hablar del pequeño tanga que
llevaba puesto...me sentía un poco cohibida. Desde el escenario y con
el juego de sombras no podía distinguir a la gente que me observaba cada
noche mientras me desnudaba...pero hoy iba a ser muy diferente. Hoy
podría ver las caras de los espectadores...
- ¡Ese conjunto es la leche! - gritó Rose - ¿Le tienes en más colores? - le preguntó a Alice.
-
Lo tienes en siete colores – dijo Alice sonriendo mientras me pasaba
unos zapatos de tacón impresionante. Las chicas me miraron de arriba
abajo y silbaron.
- Guau...estás impresionante, tía – dijo Rose
mientras me observaba desde todos los ángulos – Porque tengo demasido
claro que me gustan los tíos...si no te tiraba los trastos – sonreí
negando con la cabeza – El que si que va a babear es Edward – el gesto
de mi cara cambió de manera radical.
- Sí, seguro...
- Oh,
venga...desde que ha entrado por la puerta no te ha quitado ojo...te
mira como un perrito abandonado – dijo Rose mientras me ayudaba a
ponerme una bata para salir del despacho.
- Pues por mi ya puede
ir mirando hacia otro lado, conmigo no tiene nada que hacer...así que el
perrito se puede ir a ladrar a otra parte...
- Ahora en el que te tienes que concentrar es en el modelo – sonrió Alice – Vamos, aún te tienen que maquillar...
De
repente me vi arrastrada escaleras abajo luchando por no perder el paso
con los tacones de doce centímetros que llevaba puestos. Cuando
llegamos abajo me sentaron en un sillón con un espejo enorme y un montón
de bombillas para que la maquilladora hiciera bien su trabajo. A través
del reflejo del enorme cristal pude ver a Edward; me estaba observando
fijamente, expectante a cada movimiento que se hacía a mi alrededor. Sus
ojos verdes me miraban con...dulzura...Desvié la mirada incapaz de
seguir sintiendo su presencia.
- Hola de nuevo – James estaba a mi
lado. Llevaba también una bata puesta...a saber qué llevaba debajo...-
¿Lista para que te hagan chapa y pintura? - no pude evitar la risotada
que salió de mis labios.
- ¿Chapa y pintura?
- Sí...- apoyó
la cadera en el mueble – Maquillaje y peluquería...es un rollo, ¿sabes?
Además...a ti no te hace falta, tienes una piel perfecta – fruncí el
ceño y sonreí.
- Piel perfecta...- James sonrió también - ¿Estás flirteando conmigo?
-
Por supuesto – no, directo si que era...- La verdad es que tenía ganas
de conocerte en persona, he visto algún número tuyo pero nunca tuve la
oportunidad de acercarme a ti...
- Normalmente después de actuar
atiendo a las personas que quieran...si no me has conocido ha sido
porque no has querido – dije bromeando.
- Ya...supongo que no
quería que se me viera demasiado...si un grupo de chicas me reconoce en
un sitio como este puede ser la ecatombe – se rió.
- Me lo imagino...el problema es que yo no sabía quien eras hasta que no me lo ha dicho Alice – James abrió los ojos mucho.
- ¿No sabías quién soy? - se llevó una mano al pecho de manera teatral – Me rompes el corazón, Bella – volví a reirme.
- Aparta ese culo, James – dijo una chica bajita, rubia y con los ojos muy azules – Tengo que maquillar a Bella.
- Estás un poco agria, ¿no, Jane? - dijo el rubio apartándose de mi lado.
-
Es lo que tiene el tener que soportarte en todos lados – dijo la chica
mientras sacaba sus pinceles y sombras. Miré a James con cara de
interrogación.
- Jane es mi hermana pequeña – me explicó – En el
fondo es agradable...cuando se levanta con el pie derecho tiene un humor
increíble...hoy veo que te has caído de la cama...– dijo con ironía.
La
tal Jane le hizo una mirada matadora a James – que huyo despavorido
antes de desatar su furia - y comenzó su trabajo. Esa chica tendria muy
mal genio, pero estaba haciendo un trabajo asombroso con el maquillaje.
Me maquilló los ojos con tonos muy oscuros, remarcando los contornos de
mis ojos y haciendo que se vieran enormes. Janes me estaba maquilando
los labios de un profundo color rojo cuando vi de nuevo la imagen de
Edward através del espejo, pude comprobar que Jasper estaba a su
lado...y no le quitaba ojo a Alice. Jane retocó mi maquillaje y se alejó
para mirar su obra.
- Está genial, Jane – dijo Alice muy animada. La pequeña chica la miró sin sonreir.
- Lo se – y se marchó por donde había venido.
- Joder, la alegría de la huerta – murmuró Rose – Han venido Jasper y Emmet.
- Ya los he visto...
-
A ver, un poquito de atención, por favor...- palmeó de nuevo Laurent –
Quiero esa maldita barra en el centro del escenario, empezaremos por ahí
– todo el mundo se puso a trabajar en ese momento.
- Es la hora, Bella – Alice me animó a quitarme la bata.
Se
me erizó la piel cuando noté el aire frío en mi piel provocado por los
aparatos de aire acondicionado del local. Me giré hacia donde estaban
todos mis compañeros y un leve murmullo se oyó por todo el sitio.
- Joder – exclamó Edward...
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Sabía
que no estaba haciendo bien al venir a ver la sesión de fotos para la
diseñadora que daría la gran fiesta en el Forbidden...pero no lo pude
evitar. Además, yo siempre tiendo a hacer lo que no debo; hoy no iba a
ser una excepción. Dedicí adelantarme yo solo, más tarde se acercarían
los chicos.
El Forbidden estaba envuelto en un completo caos;
sobre el escenario estaba la copa gigante que en algunas ocasiones usaba
Bella para sus números y a su lado una barra de streptease. Genial...me
daba a mi que iba a ser una tarde movidita...Bella apareció con Rose y
con la diseñadora que escucharon atentas las indicaciones del fotógrafo
mientras los chicos de iluminación trabajaban en el escenario.
- Hey – me saludó Mike – Has venido a ver a Bella, ¿eh? - me codeó a la vez que movía las cejas.
- No...pasaba por aquí – dije irónico – Todos han venido a verla...
- Parece ser que están esperando al modelo – comentó Mike mientras cotilleaba el trabajo de los profesionales.
- ¿Modelo? ¿Qué modelo?
-
El tío ese que sale tanto en las revistas para chicas...uno rubio que
todas babean poe él...Jay o Jim o algo así...mira, ahí le tienes...
Miré
hacia donde me estaba indicando Mike...pues ni puta idea de quien era
ese tío, pero de lo que sí me di cuenta es que todas las chicas que
había por allí suspiraban cuando pasaba por su lado. Le miré de arriba
abajo...pues tampoco era gran cosa...vale, sí. Era rubio con ojos claros
y músculos de gimnasio...pero, ¿qué le veían a ese tío? Se acercó hasta
donde estaba Laurent y pronto empezó a hablar con Bella mientras
sonreía de lado...otro gilipollas. El otro gilipollas, es decir, Alec,
aún no había venido y ni falta que hacía. Con el rubio este ya habíamos
completado el cupo de chulitos de playa por hoy.
Bella desapareció
durante unos minutos...tiempo más que suficiente para que Mike no
tuviera ninguna distracción y se dedicara a darme la brasa con sus
batallitas; si llego a saber que iba a estar a solas con el pesado de
Newton habría esperado a los chicos...pero si lo hubiera esperado no
podría haber visto a Bella bajar las escaleras con esa bata negra
anudada a la cintura. Oh Dios...cada escalón que bajaba hacía que la
bata – demasiado pequeña para mi bienestar – se abriera deliciosamente a
la altura del muslo dejándome ver esas preciosas piernas. A saber qué
era lo que llevaba debajo...
Los siguientes minutos fueron un
horror para mi. El gilipollas número dos – como le había rebautizado
hacía unos momentos – apareció de nuevo en escena, con una bata similar a
la de Bella. Me estaba poniendo un poco enfermo cada vez que el tío ese
se acercaba a ella para susurrarle algo y esas risas que Bella le
regalaba...arrggg. No podía con esto, así que me di la vuelta para salir
a fumarme un cigarro y despejarme cuando el fotógrafo llamó a todos al
orden. Me giré y vi a Bella maquillada perfectamente y con unas ondas en
el pelo a los años veinte. Prepararon las luces, se pusieron en
posición y...Bella y el rubio se quitaron las batas.
- Joder – dije más alto de lo que deseé. Bella se giró y me miró con una ceja alzada.
- Vaya, vaya...- Emmet me palmeó el hombro – Parece ser que hacer calor aquí, ¿no?
Miré
de nuevo a Bella. Mierda...Ese conjunto de encaje negro tenía las
transparencias justas para volverme un poco más loco aún. Ese sujetador
realzaba y moldeaba sus bien formados pechos haciendo que estos se
juntaran y se vieran totalmente pecaminosos. Y ese tanga...ese tanga
podría ser la perdición de cualquier hombre...como yo mismo o como Mike
Newton que en ese momento estaba haciendo un charco de babas. Me dieron
ganas de darle una colleja con la mano bien abierta para que cerrara esa
puta bocaza que tenía, pero entonces empezó el movimiento.
- No es equitativo – comentó Jasper.
- ¿El qué? - pregunté confundido.
- El vestuario...Bella va en ropa interior y James lleva unos pantalones vaqueros desgastados...
- ¿James? ¿Tú también conoces al tipo este? - comenté desviando un minuto la mirada del cuerpo de Bella.
- Todo el mundo le conoce – respondió encogiendo los hombros como si fuera obvio.
Tengo
que reconocer que las dos horas que duró la puñetera sesión de fotos
fue para mi como una tortura. Las fotos se basaban básicamente en
meterse mano entre ellos, unos labios en el cuello, una pierna enredada
en la cadera de James, una mano del gilipollas en su culo...Y cuando
Bella se metió en la copa y empezó a deslizarse en agua enjabonada por
su piel la cosa fue a peor. Por un lado me sentía cautivado por su
hermosura y por otro sentía que me saldría humo en breve al ver al
modelito de los cojones tocar a Bella de esa manera. Cómo me gustaría
que Bella me sonriera como lo estaba haciendo con ese tío...era evidente
que yo no me merecía su sonrisa...
Cuando la sesión acabó había
mucha gente que se había marchado así que quedábamos muy pocos en el
Forbidden; esta noche trabajábamos y aún quedaba mucho que preparar para
la gran fiesta, así que la gente empezó a dispersarse. Me quedé
embobado viendo cómo Bella se envolvía de nuevo en esa bata pecaminosa y
subía de nuevo por las escaleras para cambiarse.
- Chicos – la voz de Alec me sacó de mi estado mental comatoso – Ha estado genial, ¿a que si? - dijo sonriendo.
- Sí, han hecho muy buen trabajo – le felicitó Jasper.
- Sí y Bella estaba preciosa – me miró de manera intencionada.
-
Preciosa...Hermosa...sí – los chicos me miraron con las cejas alzadas y
sonrisas burlonas – Iros a la mierda – me di la vuelta para salir a la
calle, pero Jasper me lo impidió cogiéndome por el hombro y me separó de
Emmet y de Alec - ¿Qué te pasa?
- No lo se – dije desesperado – Estoy...estoy ansioso...raro – me pasé la mano por el pelo.
-
¿Es por Bella? - asentí sin poder mirarle a los ojos – Te voy a decir
dos cosas...la primera es...te jodes - rodé los ojos - y la
segunda...Mira, jamás pensé que diría esto pero...creo que teneis una
conversación pendiente. Se lo cabrón que fuisteis con ella, sobre todo
tu – fruncí el labio ante sus palabras – pero aún así creo que no podeis
seguir así...esto os hace daño a los dos.
- ¿Me estás animando a que hable con Bella? - pregunté sorprendido.
- Sí...pero con la única condición de que no la cagues, ¿de acuerdo?
Me
golpeó de nuevo la espalda y se alejó con los chicos. Bien...hablar con
Bella...Miré hacia la planta de arriba; Bella aún no había bajado del
despacho, así que esto me ofrecía la mejor oportunidad
posible...Bien...subí las escaleras retorciéndome las manos. ¿Qué la
podía decir? ¿Siento haber sido tan cabrón contigo, perdóname? Me sentía
como un chaval en su primera cita. Estaba nervioso por dos razones,
principalmente...Primero, corría el riesgo real de que me amenazara con
sus altísimos tacones, y segundo, su cercanía simplemente ya me ponía
ansioso. Cuando llegué a la puerta del despacho del jefe suspiré. Fui a
llamar con los nudillos, pero al presionar la puerta comprobé que no
estaba cerrada...y me quedé helado con la imagen que me encontré en el
interior de la habitación. Bella estaba con el tal James...besándose de
manera apasionada...
besos comenten (;
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿Crees...crees que me perdonará algún día? Necesito...necesito que me perdone...- Jasper me miró a los ojos.
-
Te voy a ser sincero porque creo que te lo mereces...si yo fuera Bella
no te perdonaría jamás por lo que tuvo que pasar...Quizás con el tiempo
dejaría de odiarte...pero, ¿perdonarte? A mi se me haría muy difícil.
Deja que se calmen un poco las cosas, Edward...e intenta más adelante
hablar con Bella...sin esperar mucho por su parte...
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