CAPITULO 7 AMIGOS, PISCINA Y...CELOS
El encontronazo que tuve con Edward en el descansillo de mi casa me dejó furiosa y dolida a partes iguales. ¿Por qué todo el mundo le restaba importancia a aquello que me hicieron? Para ellos no había sido más que una broma; para mi fue como caer en un pozo oscuro. El encuentro había sido más que tenso, extremadamente tenso. Hasta ahora siempre que habíamos coincidido había habido gente a nuestro alrededor. En cambio esa mañana estábamos los dos solos. Aún podía oir en mi cabeza sus palabras: para mi todo está olvidado. Era fácil para él. Él no tuv que pasar por el sufrimiento que yo pasé, el miedo, la soledad...la tristeza. A él no le dolía físicamente el corazón al recordarlo. A mi sí.
La semana pasó sin más hechos destacables si obviamos los intentos de asesinato con la mirada por parte de Tanya. La muy puta parecía que me iba a empujar por las escaleras por joderle el polvo con Edward. Sí, vale...por mi perfecto, se le podía follar cuando quisiera y cómo quisiera...pero no en horas de trabajo ni delante de mi.
El que en serio me sorprendía era Jasper. Aún no se como un chico tan agradable y amable era amigo íntimo de esos dos impresentables. Siempre me hablaba con amabilidad y con una sonrisa en los labios. Realmente me caía bien.
Por otro lado estaba Rose...o más bien no estaba. Sólo hacía un par de semanas que empezó con Emmet, pero al parecer iban en serio ya que no la había vuelto a ver. Apenas me había mandado un par de mensajes para decirme lo feliz y contenta que estaba por estar con Emmet. Puaj. De todos modos no tardó mucho más tiempo en tocarme los huevos por la mañana, como solía hacer...y para lo que me había llamado más le hubiera valido quedarse calladita.
- Oh, vamos Bella...es miércoles. Esta noche no trabajas. ¡Joder! ¡Ven a mi casa a la puta barbacoa! Vamos a estar todos...
- ¿Qué todos? - espeté.
- Los amigos de Emmet y nosotras – y a mi quién me manda preguntar...- Vamos, anda...además...puede que haya una sorpresa para ti...- me la podía imaginar haciendo pucheros.
- Ugh, está bien...iré, de acuerdo. Pero puedes olvidarte de la sorpresa, ya sabes que no me gustan.
- Esta te gustará, te lo aseguro. A las seis en mi casa y trae ese bikini nuevo que te compraste porque vas a mojarte el culo, nena.
Y juro solemnemente por todo lo sagrado que si no decía nada era por el bien de mi amiga. Aparentemente era feliz al lado del capullo de Emmet, sí que mantendría mi boca bien cerrada. Todo el mundo tiene una segunda oportunidad, aunque sea un cabronazo, ¿no? Aunque pobre de él si la cagaba con Rose...no tendría playa que correr.
Me puse el bikini negro que Rose me aconsejó con una falda vaquera y unas zapatillas de cuña. Me recogí el pelo en un moño desenfadado y me puse mis gafas de sol de marca. Intenté relajarme en mi maravilloso descapotable poniendo un poco de buena música...pero todo el relax se fue a la mierda cuendo vi a aquellos tres en la puerta de la casa de mi amiga.
Emmet llevaba una toalla encima del hombro, mientras que Jasper cargaba una gran nevera. Probablemente con provisiones, es decir, alcohol y cervezas. Edward se quedó embobado mirando muy probablemente el coche. Y aunque se me partiera el alma al reconocerlo, era evidente lo guapo que estaba Edward. Siempre lo fue, desde niño ya apuntaba maneras y en la secundaría parecía ahaber alcanzado el límite de su belleza...pero no, ahora estaba en su mejor momento y yo era testigo de ello. Llevaba un bañador azul oscuro y una camiseta blanca ceñida a su torso. Su pelo cobrizo estaba como siempre, despeinado y sus ojos verdes miraban con expectación. Era inevitable, aún me ponía nerviosa en su presencia y no sabía exactamente cual era el motivo y la razón.
Me bajé del coche mientras intentaba por todos los medios que mi corazón se relajara un poquito. No le mires, no le mires...centre mi mirada en Jasper y, no lo pude evitar...sólo le saludé a él. Ignoraba a Emmet porque era un capullo e ignoraba a Edward...porque era lo mejor que podía hacer.
Gracias a los cielos que Rose no tardó mucho en abrir la puerta. Emmet y Rose se saludaron con un ruidoso y asqueroso beso haciendo que se me revolvieran literalmente las tripas. Cuando mi amiga recuperó la respiración se giró y me dio un fuerte abrazo.
- ¿A que no sabes a quién te he traído? - dijo con una sonrisa traviesa que no me gustaba nada.
- Miedo me das.
- No, en serio...Te va a gustar la sorpresa. ¡Ya puedes salir!
Entonces me fijé en el ventanal del salón que daba al jardín. Ahí, en frenre de mi estaba Alec. Dios mío, Alec. Cuando me vio sonrió ampliamente y me cogió en volandas en un fuerte abrazo. Tuve que enroscar mis piernas en su cintura para no caerme. No me lo podía creer, hacía más de un año que no le veía, decidió viajar por el mundo y perdí la comunicación con él.
Conocí a Alec hacía más de cuatro años, cuando me mudé a Miami. Tras empezar a perder peso después del fatidico incidente, mi cuerpo empezó a resentirse. Así que cuando conocí a Rose en la tienda en la que yo trabajaba me aconsejó que hiciera ejercicio para tonificar mis músculos. Sí, increiblemente me apunté a un gimnasio, yo. Entre ejercicio y ejercicio me quedé alucinada con las clases de baile que daba a Alec. Era el puto amo del baile. Llevaba el ritmo cubano de su madre en las venas y el azul cielo de su padre en los ojos. Cuando al fin le conocí descubrí que era un ser maravilloso, con una generosidad y amabilidad enormes. Pronto me animó a participar en sus clases y a partir de ahí nos hicimos muy buenos amigos. Cuando nos separamos, me bajó al suelo, me miró y me dio un sonoro beso en la mejilla.
- No sabes cuanta falta me han hecho últimamente tus bromas – le dije al oído.
- Uno de tus bajones, ¿no es así? - asentí – Ven aquí, mi niña – me volvió a abrazar con fuerza.
Durante mucho tiempo Alec tuvo que aguantar mis bajones y mis decaídas de ánimo, aunque realmente no sabía el motivo verdadero de mis depresiones. El tiempo que estuvo a mi lado simplemente se limitó a ofrecerme su hombro para llorar y su amistad. Y eso era algo que le iba a agradecer eternamente.
- ¡Oye! Estás preciosa – dijo aligerando la conversación y dándome una vuelta para observarme desde todos los ángulos.
- Y tu estás muy moreno...pareces un conguito – bromeé . ¿Se puede saver donde coño has estado este último año? No he sabido nada de ti...
- He estado en Cuba, decidí ir a ver a mi madre y pasar unos meses junto a ella...Tengo que contarte tantas cosas – dijo mientras me agarraba de nuevo por la cintura.
Alguien a nuestras espaldas tosió. Y me sorprendí ver que era Edward...y nos miraba con el ceño fruncido.
- Chicos, este el Alec – le presentó Rose – Es amigo nuestro desde hace mucho tiempo.
Los chicos y él se saludaron cordialmente. Después de las presentaciones nos fuimos al jardín, o mejor dicho, al campo que tenía Rose tras su casa. El jardín era enorme y la piscina no se quedaba a atrás. Rose y Emmet se ofrecieron como voluntarios para hacer las chuletas y la carne en la barbacoa; así aprovechaban y se metían mano de vez en cuando.
- Te echo una carrera – dijo Alec mientras comenzaba a correr – el último que llegue a la piscina friega los platos.
- Ah, no...eso si que no. Eh – le grité mientras me adelantaba – eso es trampa.
Me fui quitando la falda por el camino y tiré mis zapatillas de cuña sin saber donde cayeron para ganar tiempo...pero evidentemente llegué la última. Jasper y Alec se lanzaron al agua entre risas y luego les seguí yo salpicándoles a propósito. El único que se quedó sin nada que hacer fue Edward, que se quedó mirándonos desde la orilla de la piscina. ¿Qué le pasaba ahora? ¿Le jodía no ser el centro de atención como lo era antes? ¿O el problema era que Rose no había traído a ninguna amiga rubia y alta como él las prefería? Cullen...te jodes.
El tiempo que estuve en la piscina con Jasper y Alec fue genial, me reí como hacía días que no lo hacía. Me tiraron al agua de mil maneras diferentes, me hicieron aguadillas y jugamos al voley playa como lo había bautizado Jasper. Realmente necesitaba reirme para olvidarme de todo lo malo...
- ¡Chicos! - nos llamó Rose – A comer.
Los tres salimos de la piscina aún riéndonos y clamando venganza para más tarde. Rose no había escatimado para nada en comida; la mesa del jardín estaba repleta de chuletas, chorizo y todo lo imaginable y comestible que se pudiera hacer a la parrila. Y, joder, el agua me había dado hambre...así que me lancé de lleno y me llené un buen plato de comida.
- Guau – silbó Emmet - ¿Te vas a comer todo eso?
- Sí – espeté de manera seca haciendo que Alec y Rose se dieran cuenta de que algo no iba bien - ¿Algún problema?
- No...es que...pensé, bueno...como...como antes estabas rellenita y eso...Pensé que seguirías una dieta para mantenerte así – dijo con una sonrisilla nerviosa mirando a Rose-
- Nunca he hecho dieta – dije masticando un trozo de panceta y sin mirarle a los ojos.
- ¿Y cómo conseguiste adelgazar entonces? Preguntó Jasper sin malicia.
- Mi cuerpo...mi cuerpo...simplemente me cambió el metabolismo...
- ¿Algún problema de salud? - preguntó Jasper con el ceño fruncido.
- No...- agaché la cabeza – Aunque he de reconocer que no pasé por mi mejor momento, estuve mal...No quiero hablar de ello – jasper asintió y seguimos comiendo olvidando aquella conversación.
OooOooOooOooOooOooOooO
Estaba que me tiraba de los pelos, literalmente. Ver a Bella jugando con ese chaval me estaba poniendo de los nervios. El muy capullo aprovechaba cualquier oportunidad para tocarla y ella...encantada, claro. Jasper no mejoraba mucho las cosas. Era mi amigo, pero en esos momentos me daban ganas de ahogarlo lentamente en la piscina de Rose.
¿Por qué Bella se reía con ellos¿ ¿Por qué jugaba, por qué bromeaba con ellos y conmigo no? Obvio, la rompiste el corazón, capullo. Me limité a tumbarme en la hamaca observando al trío la la la mientras jugaban con una pelota hinchable.
- Sabes bien lo que te pasa, ¿no? - me preguntó Jasèr una de las veces que salió del agua para recoger la pelota – Eso es el karma.
En esos momentos no entendí muy bien lo que mi amigo quiso decirme y tampoco tenía ganas de cavilar sobre ello. Sólo tenía en mente a la mujer que estaba frente a mi jugando y pasándoselo en grande con los que en ese momento me parecían ser los más grandes hijos de perra de toda la tierra por el simple hecho de acaparar toda su atención. No podía apartar la mirada de su piel resbaladiza por el agua, cómo las gotas caían por su cuerpo...Menos mal que cuando nos llamó Rose para comer pude poner toda mi atención en mi comida.
- Guau, ¿te vas a comer todo eso? - le preguntó Emmet a Bella mirando su plato lleno de comida. Por una décima de segundo pude ver la ira reflejada en sus ojos marrones.
- Sí, ¿algún problema?
No, es que...bueno, pensé que...como antes estabas rellenita...- que capullo...con la de veces que la había llamdo gorda...- pensé que seguirías una...dieta para mantenerte así...- dijo Emmet nervioso...guau, increíble.
- Nunca he hehco una dieta.
- ¿Y cómo conseguiste adelgazar entonces? - preguntó Jasper.
- Mi cuerpo – suspiró – Mi cuerpo...simplemente me cambió el metabolismo – y fijó su vista en el plato.
- ¿Algún problema de salud? - dejé de fingir que los ignoraba y presté atención.
- No...Aunque he de reconocer que no pasé por mi mejor momento, estuve mal...No quiero hablar de ello...
El resto de la comida Bella estuvo mucho más callada. ¿Estuvo mal? ¿Enferma? Si así había sido...¿por qué no se fue con sus padres? Porque hasta ahora no había hecho referencia alguna a los Swan...
Terminamos la merienda cena y todos pusimos nuestro granito de arena para quitar la mesa ya que era Bella la que fregaría los platos por haber perdido esa estúpida carrera en la piscina. Así que ahí estaba sola, fregando los platos en silencio mientras los demás se quedaron en el jardín. Su humor había decaído diez puntos desde la conversación de su peso.
- ¿Necesitas ayuda? - le pregunté haciendo que se sobresaltara.
- No, gracias – murmuró.
- Te ha molestado el comentario de Emmet, ¿no es cierto?
- No...- suspiró – No me ha molestado nada en absoluto – dijo en tono monocorde.
- ¿Estuviste enferma? - la pregunta salió de mis labios casi sin quererlo. Y me pateé mentalmente al encontrarme con la mirada gélida de Bella.
- Sí...se me partió el corazón – dijo con la mirada más triste que jamás vi.
Iba a decirla algo, quería quitar ese gesto de tristeza de su cara aunque sabía que jamás dejaría que me acercara a ella...pero en ese momento entró Alec. Cuando vio sus ojos tristes y acuosos de acercó a ella ignorando por completo mi presencia y la abrazó en silencio.
- No estés triste – la susurró.
- No puedo evitarlo – dijo Bella de la misma manera.
- Venga...vamos...¿qué mejor manera de subir el ánimo que abriendo una de estas? Dijo sonriendo con su dentadura profident mientras señalaba una botella de vodka.
- ¿Quieres emborracharme? - intentó sonreir Bella.
- Por supuesto, cariño...estás graciosísima borracha – se giró y me miró - ¿Vienes, Edward?
Asentí de mala gana y fui tras ellos observando cómo el capullo agarraba a Bella de la cintura. Ya estaba anocheciendo y en el jardín se estaba de vicio; la brosa nocturna hacía un poco más llevadero el calor y la humedad de Miami y los chupitos de vodka no tardaron en hacer acto de presencia.
- Sí, sí – le decía Alec a Jasper...ya llevábamos dos horas a base de chupitos – La primera vez que Bella se emborrachó fue cómico...no, lo siguiente.
- Ni se te ocurra contarlo – le amenazó Bella.
- Sí, claro que lo voy a contar – y la sacó la lengua...gilipollas...- Quedamos todos los del gimnasio para tomar algo, al principio Bella estaba tímida...a alquien a quien no quiero mirar – miró a Rose – se le ocurrió la maravillosa idea de darle un daikiri. La pobre, que no había probado una gota de alcohol en un vida se cogió una moña espectacular – Jasper se rió con ganas – Sólo te digo una cosa...acabó subida a la barra del bar bailando como si estuviera en el Bar Coyote.
- Se le vieron las bragas – rió Rosalie que ya estaba un poco perjudicada.
- No, no se le pudieron ver las bragas...porque no llevaba – dijo Alec. Puedo jurar que casi le maté con la mirada...casi.
- Alec, por Dios...sí que llevaba ropa interior – dijo Bella con el ceño fruncido.
- No he dicho que no llevaras ropa interior, he dicho que no llevabas bragas...mmmm, aún recuerdo ese pequeño tanga rosa y...- plof, codazo en el estómago por parte de Bella. Yo le hubiera dado con la mano bien abierta, para abarcar más.
- Te lo has ganado – dijo Bella con falso enfado.
- Vaya – dijo Emmet – quién diría que la tímida Bella Swan se convertiría en la mujer que hoy tenemos delante...
- Ya ves...muchos vecinos de Forks se ahogarían en sus propias babas si me vieran ahora, ¿no crees, Emmet? - preguntó de forma irónica haciendo que Alec y Jasper se rieran.
- ¿No has vuelto por Forks? - pregunté.
- No – espetó de manera seca.
- ¿Ni a ver a tus padres?
No...no quieren que vaya – las risas de nuestros amigos se cortaron en ese mismo instante. La verdad es que no me esperaba esa respuesta por su parte.
- Lo...lo siento, Bella. No quería ser indiscreto – dije sinceramente.
- Seguro...- murmuró.
- He...he tenido una idea – dijo Rose con una sonrisilla tonta en la cara – Ya que Alec ha venido y mañana estará en el Forbidden...¿por qué no recordais los viejos tiempos y preparais algo juntos para bailar mañana?
- Definitivamente...estás borracha, Rose – dijo Bella.
¿Por qué no? Podemos hacerlo – dijo Alec moviendo las cejas sugerentemente – Además, no hace falta que me pagues...puedo dejar que te lo cobres en carne, nena – bromeó, pero a mi esa frase me sentó como una verdadera patada en los huevos.
- Está bien – Bella suspiró – Mañana bailaremos juntos.
- Además así aprovecho y te presento a alguien. Creo que podríais hacer buenos negocios – sonrió.
- ¿Negocios? Mientras sea legal...- murmuró Bella con una ceja alzada haciendo que el gesto de su cara fuera asquerosamente sexy.
Poco después, cuando comprobamos que Rose no diferenciaba a Emmet de la farola, decidimos irnos a dormir a casa. A Emmet no le hizo ni puta gracia saber que Alec se quedaría de momento en casa de Rose.
- Tu dormitorio está en la planta de arriba – le dijo Emmet a Rose - ¿Me puedes repetir dónde va a dormir él?
- Ya te he dicho que va a dormir en la casita del jardín – dijo su novia luchando porque no se le cerrasen los ojos – Emmet, cielo...vete a casa que yo me voy a dormir...o a vomitar, no lo se, no lo tengo claro – Bella se rió bajito.
- ¿Tú estás en condiciones de conducir? - le preguntó Jasper a Bella – Puedes venir con nosotros, yo apenas he bebido.
- ¿Qué? No, no, no...prefiero que me claven alfileres en las uñas a compartir un espacio tan reducido con esos dos – ambos se rieron mientras nos señalaban...qué graciosos...- en serio, estoy bien...
- Además...ha conducido en peores condiciones...- dijo Alec - ¿Te acuerdas de aquel Halloween en el que ibas disfrazada de conejuta y...?
- ¡Cállate! - chilló Bella – Cierra esa maldita bocaza o te la cierro yo...
- ¿Y cómo piensas cerrármela?
- ¡Chicos! - grité – Me voy a casa...me están dando naúseas y no tengo muy claro donde vomitar...así que quien quiera venir que mueva el culo de una puta vez – espeté.
Sinceramente me estaba poniendo malo con tanta tontería por parte del amiguito de Bella. ¿Me estaba restregando en la cara que había estado con ella? ¿Ella le habría contado algo sobre nosotros? Estaba a puntro de explotar cuando me monté en el coche. A los dos minutos los chicos se unieron a mi.
- Te veo un poquito estresado – dijo Emmet.
- Y un poquito encabronado – añadió Jasper mientras arrancaba el coche.
- ¿Es por el tío ese? Parece buen tío...a mi me cae bien – dijo Emmet.
- Pues a mi me cae como el culo. Todo el puto rato detrás de Bella...- murmuré.
- ¿Te acuerdas de lo que te dije antes en la piscina? - me preguntó Jasper – A esto em refería cuando te dije lo del karma. Tu pasaste de Bella y...ahora ella pasa de ti...
El encontronazo que tuve con Edward en el descansillo de mi casa me dejó furiosa y dolida a partes iguales. ¿Por qué todo el mundo le restaba importancia a aquello que me hicieron? Para ellos no había sido más que una broma; para mi fue como caer en un pozo oscuro. El encuentro había sido más que tenso, extremadamente tenso. Hasta ahora siempre que habíamos coincidido había habido gente a nuestro alrededor. En cambio esa mañana estábamos los dos solos. Aún podía oir en mi cabeza sus palabras: para mi todo está olvidado. Era fácil para él. Él no tuv que pasar por el sufrimiento que yo pasé, el miedo, la soledad...la tristeza. A él no le dolía físicamente el corazón al recordarlo. A mi sí.
La semana pasó sin más hechos destacables si obviamos los intentos de asesinato con la mirada por parte de Tanya. La muy puta parecía que me iba a empujar por las escaleras por joderle el polvo con Edward. Sí, vale...por mi perfecto, se le podía follar cuando quisiera y cómo quisiera...pero no en horas de trabajo ni delante de mi.
El que en serio me sorprendía era Jasper. Aún no se como un chico tan agradable y amable era amigo íntimo de esos dos impresentables. Siempre me hablaba con amabilidad y con una sonrisa en los labios. Realmente me caía bien.
Por otro lado estaba Rose...o más bien no estaba. Sólo hacía un par de semanas que empezó con Emmet, pero al parecer iban en serio ya que no la había vuelto a ver. Apenas me había mandado un par de mensajes para decirme lo feliz y contenta que estaba por estar con Emmet. Puaj. De todos modos no tardó mucho más tiempo en tocarme los huevos por la mañana, como solía hacer...y para lo que me había llamado más le hubiera valido quedarse calladita.
- Oh, vamos Bella...es miércoles. Esta noche no trabajas. ¡Joder! ¡Ven a mi casa a la puta barbacoa! Vamos a estar todos...
- ¿Qué todos? - espeté.
- Los amigos de Emmet y nosotras – y a mi quién me manda preguntar...- Vamos, anda...además...puede que haya una sorpresa para ti...- me la podía imaginar haciendo pucheros.
- Ugh, está bien...iré, de acuerdo. Pero puedes olvidarte de la sorpresa, ya sabes que no me gustan.
- Esta te gustará, te lo aseguro. A las seis en mi casa y trae ese bikini nuevo que te compraste porque vas a mojarte el culo, nena.
Y juro solemnemente por todo lo sagrado que si no decía nada era por el bien de mi amiga. Aparentemente era feliz al lado del capullo de Emmet, sí que mantendría mi boca bien cerrada. Todo el mundo tiene una segunda oportunidad, aunque sea un cabronazo, ¿no? Aunque pobre de él si la cagaba con Rose...no tendría playa que correr.
Me puse el bikini negro que Rose me aconsejó con una falda vaquera y unas zapatillas de cuña. Me recogí el pelo en un moño desenfadado y me puse mis gafas de sol de marca. Intenté relajarme en mi maravilloso descapotable poniendo un poco de buena música...pero todo el relax se fue a la mierda cuendo vi a aquellos tres en la puerta de la casa de mi amiga.
Emmet llevaba una toalla encima del hombro, mientras que Jasper cargaba una gran nevera. Probablemente con provisiones, es decir, alcohol y cervezas. Edward se quedó embobado mirando muy probablemente el coche. Y aunque se me partiera el alma al reconocerlo, era evidente lo guapo que estaba Edward. Siempre lo fue, desde niño ya apuntaba maneras y en la secundaría parecía ahaber alcanzado el límite de su belleza...pero no, ahora estaba en su mejor momento y yo era testigo de ello. Llevaba un bañador azul oscuro y una camiseta blanca ceñida a su torso. Su pelo cobrizo estaba como siempre, despeinado y sus ojos verdes miraban con expectación. Era inevitable, aún me ponía nerviosa en su presencia y no sabía exactamente cual era el motivo y la razón.
Me bajé del coche mientras intentaba por todos los medios que mi corazón se relajara un poquito. No le mires, no le mires...centre mi mirada en Jasper y, no lo pude evitar...sólo le saludé a él. Ignoraba a Emmet porque era un capullo e ignoraba a Edward...porque era lo mejor que podía hacer.
Gracias a los cielos que Rose no tardó mucho en abrir la puerta. Emmet y Rose se saludaron con un ruidoso y asqueroso beso haciendo que se me revolvieran literalmente las tripas. Cuando mi amiga recuperó la respiración se giró y me dio un fuerte abrazo.
- ¿A que no sabes a quién te he traído? - dijo con una sonrisa traviesa que no me gustaba nada.
- Miedo me das.
- No, en serio...Te va a gustar la sorpresa. ¡Ya puedes salir!
Entonces me fijé en el ventanal del salón que daba al jardín. Ahí, en frenre de mi estaba Alec. Dios mío, Alec. Cuando me vio sonrió ampliamente y me cogió en volandas en un fuerte abrazo. Tuve que enroscar mis piernas en su cintura para no caerme. No me lo podía creer, hacía más de un año que no le veía, decidió viajar por el mundo y perdí la comunicación con él.
Conocí a Alec hacía más de cuatro años, cuando me mudé a Miami. Tras empezar a perder peso después del fatidico incidente, mi cuerpo empezó a resentirse. Así que cuando conocí a Rose en la tienda en la que yo trabajaba me aconsejó que hiciera ejercicio para tonificar mis músculos. Sí, increiblemente me apunté a un gimnasio, yo. Entre ejercicio y ejercicio me quedé alucinada con las clases de baile que daba a Alec. Era el puto amo del baile. Llevaba el ritmo cubano de su madre en las venas y el azul cielo de su padre en los ojos. Cuando al fin le conocí descubrí que era un ser maravilloso, con una generosidad y amabilidad enormes. Pronto me animó a participar en sus clases y a partir de ahí nos hicimos muy buenos amigos. Cuando nos separamos, me bajó al suelo, me miró y me dio un sonoro beso en la mejilla.
- No sabes cuanta falta me han hecho últimamente tus bromas – le dije al oído.
- Uno de tus bajones, ¿no es así? - asentí – Ven aquí, mi niña – me volvió a abrazar con fuerza.
Durante mucho tiempo Alec tuvo que aguantar mis bajones y mis decaídas de ánimo, aunque realmente no sabía el motivo verdadero de mis depresiones. El tiempo que estuvo a mi lado simplemente se limitó a ofrecerme su hombro para llorar y su amistad. Y eso era algo que le iba a agradecer eternamente.
- ¡Oye! Estás preciosa – dijo aligerando la conversación y dándome una vuelta para observarme desde todos los ángulos.
- Y tu estás muy moreno...pareces un conguito – bromeé . ¿Se puede saver donde coño has estado este último año? No he sabido nada de ti...
- He estado en Cuba, decidí ir a ver a mi madre y pasar unos meses junto a ella...Tengo que contarte tantas cosas – dijo mientras me agarraba de nuevo por la cintura.
Alguien a nuestras espaldas tosió. Y me sorprendí ver que era Edward...y nos miraba con el ceño fruncido.
- Chicos, este el Alec – le presentó Rose – Es amigo nuestro desde hace mucho tiempo.
Los chicos y él se saludaron cordialmente. Después de las presentaciones nos fuimos al jardín, o mejor dicho, al campo que tenía Rose tras su casa. El jardín era enorme y la piscina no se quedaba a atrás. Rose y Emmet se ofrecieron como voluntarios para hacer las chuletas y la carne en la barbacoa; así aprovechaban y se metían mano de vez en cuando.
- Te echo una carrera – dijo Alec mientras comenzaba a correr – el último que llegue a la piscina friega los platos.
- Ah, no...eso si que no. Eh – le grité mientras me adelantaba – eso es trampa.
Me fui quitando la falda por el camino y tiré mis zapatillas de cuña sin saber donde cayeron para ganar tiempo...pero evidentemente llegué la última. Jasper y Alec se lanzaron al agua entre risas y luego les seguí yo salpicándoles a propósito. El único que se quedó sin nada que hacer fue Edward, que se quedó mirándonos desde la orilla de la piscina. ¿Qué le pasaba ahora? ¿Le jodía no ser el centro de atención como lo era antes? ¿O el problema era que Rose no había traído a ninguna amiga rubia y alta como él las prefería? Cullen...te jodes.
El tiempo que estuve en la piscina con Jasper y Alec fue genial, me reí como hacía días que no lo hacía. Me tiraron al agua de mil maneras diferentes, me hicieron aguadillas y jugamos al voley playa como lo había bautizado Jasper. Realmente necesitaba reirme para olvidarme de todo lo malo...
- ¡Chicos! - nos llamó Rose – A comer.
Los tres salimos de la piscina aún riéndonos y clamando venganza para más tarde. Rose no había escatimado para nada en comida; la mesa del jardín estaba repleta de chuletas, chorizo y todo lo imaginable y comestible que se pudiera hacer a la parrila. Y, joder, el agua me había dado hambre...así que me lancé de lleno y me llené un buen plato de comida.
- Guau – silbó Emmet - ¿Te vas a comer todo eso?
- Sí – espeté de manera seca haciendo que Alec y Rose se dieran cuenta de que algo no iba bien - ¿Algún problema?
- No...es que...pensé, bueno...como...como antes estabas rellenita y eso...Pensé que seguirías una dieta para mantenerte así – dijo con una sonrisilla nerviosa mirando a Rose-
- Nunca he hecho dieta – dije masticando un trozo de panceta y sin mirarle a los ojos.
- ¿Y cómo conseguiste adelgazar entonces? Preguntó Jasper sin malicia.
- Mi cuerpo...mi cuerpo...simplemente me cambió el metabolismo...
- ¿Algún problema de salud? - preguntó Jasper con el ceño fruncido.
- No...- agaché la cabeza – Aunque he de reconocer que no pasé por mi mejor momento, estuve mal...No quiero hablar de ello – jasper asintió y seguimos comiendo olvidando aquella conversación.
OooOooOooOooOooOooOooO
Estaba que me tiraba de los pelos, literalmente. Ver a Bella jugando con ese chaval me estaba poniendo de los nervios. El muy capullo aprovechaba cualquier oportunidad para tocarla y ella...encantada, claro. Jasper no mejoraba mucho las cosas. Era mi amigo, pero en esos momentos me daban ganas de ahogarlo lentamente en la piscina de Rose.
¿Por qué Bella se reía con ellos¿ ¿Por qué jugaba, por qué bromeaba con ellos y conmigo no? Obvio, la rompiste el corazón, capullo. Me limité a tumbarme en la hamaca observando al trío la la la mientras jugaban con una pelota hinchable.
- Sabes bien lo que te pasa, ¿no? - me preguntó Jasèr una de las veces que salió del agua para recoger la pelota – Eso es el karma.
En esos momentos no entendí muy bien lo que mi amigo quiso decirme y tampoco tenía ganas de cavilar sobre ello. Sólo tenía en mente a la mujer que estaba frente a mi jugando y pasándoselo en grande con los que en ese momento me parecían ser los más grandes hijos de perra de toda la tierra por el simple hecho de acaparar toda su atención. No podía apartar la mirada de su piel resbaladiza por el agua, cómo las gotas caían por su cuerpo...Menos mal que cuando nos llamó Rose para comer pude poner toda mi atención en mi comida.
- Guau, ¿te vas a comer todo eso? - le preguntó Emmet a Bella mirando su plato lleno de comida. Por una décima de segundo pude ver la ira reflejada en sus ojos marrones.
- Sí, ¿algún problema?
No, es que...bueno, pensé que...como antes estabas rellenita...- que capullo...con la de veces que la había llamdo gorda...- pensé que seguirías una...dieta para mantenerte así...- dijo Emmet nervioso...guau, increíble.
- Nunca he hehco una dieta.
- ¿Y cómo conseguiste adelgazar entonces? - preguntó Jasper.
- Mi cuerpo – suspiró – Mi cuerpo...simplemente me cambió el metabolismo – y fijó su vista en el plato.
- ¿Algún problema de salud? - dejé de fingir que los ignoraba y presté atención.
- No...Aunque he de reconocer que no pasé por mi mejor momento, estuve mal...No quiero hablar de ello...
El resto de la comida Bella estuvo mucho más callada. ¿Estuvo mal? ¿Enferma? Si así había sido...¿por qué no se fue con sus padres? Porque hasta ahora no había hecho referencia alguna a los Swan...
Terminamos la merienda cena y todos pusimos nuestro granito de arena para quitar la mesa ya que era Bella la que fregaría los platos por haber perdido esa estúpida carrera en la piscina. Así que ahí estaba sola, fregando los platos en silencio mientras los demás se quedaron en el jardín. Su humor había decaído diez puntos desde la conversación de su peso.
- ¿Necesitas ayuda? - le pregunté haciendo que se sobresaltara.
- No, gracias – murmuró.
- Te ha molestado el comentario de Emmet, ¿no es cierto?
- No...- suspiró – No me ha molestado nada en absoluto – dijo en tono monocorde.
- ¿Estuviste enferma? - la pregunta salió de mis labios casi sin quererlo. Y me pateé mentalmente al encontrarme con la mirada gélida de Bella.
- Sí...se me partió el corazón – dijo con la mirada más triste que jamás vi.
Iba a decirla algo, quería quitar ese gesto de tristeza de su cara aunque sabía que jamás dejaría que me acercara a ella...pero en ese momento entró Alec. Cuando vio sus ojos tristes y acuosos de acercó a ella ignorando por completo mi presencia y la abrazó en silencio.
- No estés triste – la susurró.
- No puedo evitarlo – dijo Bella de la misma manera.
- Venga...vamos...¿qué mejor manera de subir el ánimo que abriendo una de estas? Dijo sonriendo con su dentadura profident mientras señalaba una botella de vodka.
- ¿Quieres emborracharme? - intentó sonreir Bella.
- Por supuesto, cariño...estás graciosísima borracha – se giró y me miró - ¿Vienes, Edward?
Asentí de mala gana y fui tras ellos observando cómo el capullo agarraba a Bella de la cintura. Ya estaba anocheciendo y en el jardín se estaba de vicio; la brosa nocturna hacía un poco más llevadero el calor y la humedad de Miami y los chupitos de vodka no tardaron en hacer acto de presencia.
- Sí, sí – le decía Alec a Jasper...ya llevábamos dos horas a base de chupitos – La primera vez que Bella se emborrachó fue cómico...no, lo siguiente.
- Ni se te ocurra contarlo – le amenazó Bella.
- Sí, claro que lo voy a contar – y la sacó la lengua...gilipollas...- Quedamos todos los del gimnasio para tomar algo, al principio Bella estaba tímida...a alquien a quien no quiero mirar – miró a Rose – se le ocurrió la maravillosa idea de darle un daikiri. La pobre, que no había probado una gota de alcohol en un vida se cogió una moña espectacular – Jasper se rió con ganas – Sólo te digo una cosa...acabó subida a la barra del bar bailando como si estuviera en el Bar Coyote.
- Se le vieron las bragas – rió Rosalie que ya estaba un poco perjudicada.
- No, no se le pudieron ver las bragas...porque no llevaba – dijo Alec. Puedo jurar que casi le maté con la mirada...casi.
- Alec, por Dios...sí que llevaba ropa interior – dijo Bella con el ceño fruncido.
- No he dicho que no llevaras ropa interior, he dicho que no llevabas bragas...mmmm, aún recuerdo ese pequeño tanga rosa y...- plof, codazo en el estómago por parte de Bella. Yo le hubiera dado con la mano bien abierta, para abarcar más.
- Te lo has ganado – dijo Bella con falso enfado.
- Vaya – dijo Emmet – quién diría que la tímida Bella Swan se convertiría en la mujer que hoy tenemos delante...
- Ya ves...muchos vecinos de Forks se ahogarían en sus propias babas si me vieran ahora, ¿no crees, Emmet? - preguntó de forma irónica haciendo que Alec y Jasper se rieran.
- ¿No has vuelto por Forks? - pregunté.
- No – espetó de manera seca.
- ¿Ni a ver a tus padres?
No...no quieren que vaya – las risas de nuestros amigos se cortaron en ese mismo instante. La verdad es que no me esperaba esa respuesta por su parte.
- Lo...lo siento, Bella. No quería ser indiscreto – dije sinceramente.
- Seguro...- murmuró.
- He...he tenido una idea – dijo Rose con una sonrisilla tonta en la cara – Ya que Alec ha venido y mañana estará en el Forbidden...¿por qué no recordais los viejos tiempos y preparais algo juntos para bailar mañana?
- Definitivamente...estás borracha, Rose – dijo Bella.
¿Por qué no? Podemos hacerlo – dijo Alec moviendo las cejas sugerentemente – Además, no hace falta que me pagues...puedo dejar que te lo cobres en carne, nena – bromeó, pero a mi esa frase me sentó como una verdadera patada en los huevos.
- Está bien – Bella suspiró – Mañana bailaremos juntos.
- Además así aprovecho y te presento a alguien. Creo que podríais hacer buenos negocios – sonrió.
- ¿Negocios? Mientras sea legal...- murmuró Bella con una ceja alzada haciendo que el gesto de su cara fuera asquerosamente sexy.
Poco después, cuando comprobamos que Rose no diferenciaba a Emmet de la farola, decidimos irnos a dormir a casa. A Emmet no le hizo ni puta gracia saber que Alec se quedaría de momento en casa de Rose.
- Tu dormitorio está en la planta de arriba – le dijo Emmet a Rose - ¿Me puedes repetir dónde va a dormir él?
- Ya te he dicho que va a dormir en la casita del jardín – dijo su novia luchando porque no se le cerrasen los ojos – Emmet, cielo...vete a casa que yo me voy a dormir...o a vomitar, no lo se, no lo tengo claro – Bella se rió bajito.
- ¿Tú estás en condiciones de conducir? - le preguntó Jasper a Bella – Puedes venir con nosotros, yo apenas he bebido.
- ¿Qué? No, no, no...prefiero que me claven alfileres en las uñas a compartir un espacio tan reducido con esos dos – ambos se rieron mientras nos señalaban...qué graciosos...- en serio, estoy bien...
- Además...ha conducido en peores condiciones...- dijo Alec - ¿Te acuerdas de aquel Halloween en el que ibas disfrazada de conejuta y...?
- ¡Cállate! - chilló Bella – Cierra esa maldita bocaza o te la cierro yo...
- ¿Y cómo piensas cerrármela?
- ¡Chicos! - grité – Me voy a casa...me están dando naúseas y no tengo muy claro donde vomitar...así que quien quiera venir que mueva el culo de una puta vez – espeté.
Sinceramente me estaba poniendo malo con tanta tontería por parte del amiguito de Bella. ¿Me estaba restregando en la cara que había estado con ella? ¿Ella le habría contado algo sobre nosotros? Estaba a puntro de explotar cuando me monté en el coche. A los dos minutos los chicos se unieron a mi.
- Te veo un poquito estresado – dijo Emmet.
- Y un poquito encabronado – añadió Jasper mientras arrancaba el coche.
- ¿Es por el tío ese? Parece buen tío...a mi me cae bien – dijo Emmet.
- Pues a mi me cae como el culo. Todo el puto rato detrás de Bella...- murmuré.
- ¿Te acuerdas de lo que te dije antes en la piscina? - me preguntó Jasper – A esto em refería cuando te dije lo del karma. Tu pasaste de Bella y...ahora ella pasa de ti...
edward esta celoso xD
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Cuando llegamos apenas había gente en el local, el único que estaba rondando por allí era el pobre Jacob a la espera de Nessie...pobre...Así que aprovechamos para colocar las cosas que necesitaríamos para nuestra actuación. Una vez que casi teníamos todo colocado, sonó el móvil de Alec.
- Es mi amiga – me explicó tras su breve conversación – Voy a buscarla y vengo con ella, ¿vale?
Me centré en el vestuario que iba a ponerme esta noche, estaba terminando de ultimar las cosas cuando oí un grito atronador y aterrador a partes iguales a mi espalda.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Esos Jimmy Choo son de la colección privada?...
EN EL PRÓXIMO CAPITULO
Cuando llegamos apenas había gente en el local, el único que estaba rondando por allí era el pobre Jacob a la espera de Nessie...pobre...Así que aprovechamos para colocar las cosas que necesitaríamos para nuestra actuación. Una vez que casi teníamos todo colocado, sonó el móvil de Alec.
- Es mi amiga – me explicó tras su breve conversación – Voy a buscarla y vengo con ella, ¿vale?
Me centré en el vestuario que iba a ponerme esta noche, estaba terminando de ultimar las cosas cuando oí un grito atronador y aterrador a partes iguales a mi espalda.
- ¡No me lo puedo creer! ¿Esos Jimmy Choo son de la colección privada?...
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