30/4/12

CAPITULO 5 DESCUBRIENDO A BELLA DE NUEVO

CAPITULO 5 DESCUBRIENDO A BELLA DE NUEVO

Me preparé mentalmente para lo que estaba por venir esta noche. Hoy sería la primera noche como encargada del local...y estaba un poco nerviosa. Sam había volcado toda su confianza en mi persona y me daba pánico no saber manejar la situación como el lo esperaría de mi. Ahora todo, absolutamente todo lo que ocurriera en el Forbidden, dependía de mi.

Me arreglé como siempre, me maquillé y me puse un escotado vestido negro y unas sandalias a juego. Suspiré sonoramente y me miré en el espejo antes de salir de mi apartamento; aunque paré en seco.
Por unos momentos me había olvidado de mis nuevos vecinos...sólo durante unos segundos. ¿Qué pasaba si me los encontraba en el rellano de la escalera? Bueno, y a mi qué coño me importa si me los encuentro en el pasillo...no tenía nada por lo que ocultarme, así que salí decidida por la puerta y...sin moros en la costa.
Cuando llegué al Forbidden suspiré con alivio al ver que sólo estaba Jake en la sala de los trabajadores. Ya se había puesto su uniforme a lo men in black y su pinganillo en el oído. Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.
- ¿Vives aquí, Jake? ¿O es que Sam te paga por horas? Da igual la hora a la que venga, siempre te veo aquí – bromeé.
- Sí – se rascó la cabeza – La verdad es que me gusta estar aquí...y eso...
- ¿Qué pasa? - dije mirándolo a los ojos mientras sacaba las hojas para cuadrar los puestos de los camareros.
- Es que...joder...¿Te puedes creer que me da vergüenza decírtelo? - dijo sonrojado.
- Puedes confiar en mi. ¿Qué pasa?
- Me gusta Nessie – dijo rojo como un tomate, aunque le miré confundido – Vanessa, joder, Vanessa...sé que odia que la llamen Nessie, pero no lo puedo evitar...Me gusta mucho...Dios, creo que estoy enamorado de ella...Vengo antes por si a ella se le ocurre venir antes y así estar más tiempo mirándola...Me tiene loco...
- ¿Y cuál es el problema? - dije sonriendo.
- ¿Qué cual es el problema? - se pasó al mano por su recién cortado pelo – Cielos...esa mujer es un hueso. Si las miradas matasen yo ya estaría muerto...y no se por qué. No le he hecho nada...a parte de llamarla Nessie - suspiró frustrado.
- Igual es eso lo que le pasa...- me miró confundido – Igual está enfadada contigo porque precisamente no le haces nada – moví las cejas sugerentemente - Aunque seguramente te odie por llamarla Nessie...joder, Jake...la has apodado como el monstruo del lago Ness...
- Oh...es un apelativo cariñoso - sonrió – No se...es que...ese carácter que tiene...¡uff! Me pone un huevo – no pude evitarlo y rompi a carcajadas.
- Mira, lo que tienes que hacer cuando Vanessa entre esta noche a trabajar es hablar con ella...no se...Prueba a invitarla al cine, o al tomar algo...
- ¿En serio crees que no me morderá? Aunque pensandolo bien...no me importaría que me mordiera un poquito...- ambos nos reímos.
- Eres imposible, Jake.
En ese momento se empezó a oir jaleo en las escaleras. Era Tanya. ¿Acaso no podía tener una voz más chillona? Haciendo un breve resumen, Tanya me odia. Me odia por el hecho de quitarle protagonismo. Pero que le voy a hacer. Yo no tengo la culpa de que a ella la dejaran de camarera por no saber bailar. Tanya hizo la prueba para gogo, pero más que bailar lo que hizo fue un amago del cortejo del topo.
Cuando Tanya llegó me miró de arriba abajo y alzó la barbilla. Sabía que le había sentado como una patada en las tripas que Sam me hiciera encargada...Sí, vale...que la jodan.
En pocos minutos la sala se fue llenando de gente, hasta que por fin entraron mis dos pesadillas seguidas de Jasper. Suspiré. Tendría que enfrentarme a ellos, si o si. Si es que lo iba a tener hasta en la sopa...
- A ver, chicos – todos se callaron y me escucharon atentamente – Jake, a la puerta principal.
- Sí, jefa – varios sonrieron por el apelativo.
- Seth, Paul y Quil en el interior. Quil, presta atención a la zona de los baños, ¿de acuerdo? - el aludido asintió.
- Jessica y Tanya, al piso de arriba.
- ¿Qué? - chilló Tanya – El chill out es un aburrimiento...
- Estás aquí para trabajar, Tanya – dije con voz cansada – Además, hareis rotaciones. Tranquila, que lucirás tus extensiones y tus implantes de silicona en toda su gloria – varios de los chicos incluído Emmet se rieron mientras Tanya salía airada de la sala.
- Emmet – suspiré – Ve con Jake y que te explique el funcionamiento de la vigilancia – asintió mientras salía con Jake.
- Math, Connie, Mike y Edward a las barras de abajo. Chicos...echadle una mano – señalé a Edward – y Jasper...ya sabes donde te toca – me sonrió – Si teneis alguna duda preguntadme a mi o a los chicos, ¿de acuerdo? - ambos asintieron – Bueno...voy a prepararme – susurré.
Jared, el chico que se encargaba de mi seguridad y bienestar por esta noche me acompañó a la sala en la que yo me cambiaba. Era un chico algo más joven que yo, pero era simpático a rabiar y muy amigable. Mi relación con todos los miembros del equipo, menos con Tanya, era así. Nos llevábamos de maravilla. Ahora sólo me quedaba saber si sería así de cordial con los nuevos integrantes. Sabía que con Jasper no habría problema...pero con los otros dos...
Suspiré mientras Jared cerraba la puerta de mi improvisado camerino para vestirme. Hoy me tocaba ponerme un corset rojo con encajes negros. Me coloqué el ligero en su sitio y comprobé que las medias quedaran ajustadas. Terminé en conjunto con unos zapatos de tacón rojos. Una vez vestida y después de comprobar que el maquillaje estaba en su lugar, salí y me recibió Jared con una sonrisa.
- Guau...te pareces a Dita Von Teese...
- Sí...espero no encontrarme con ningún Marilyn Manson por aquí...- ambos reímos – Anda., vamos...
Cuando llegué al escenario las luces se apagaron. Suspiré profundamente como siempre hacía antes de salir a actuar. Una canción sugerente y la melodía de un saxofón comenzó a sonar. Y pisé el escenario.
OooOooOooOooOooOooOooO
Cuando llegamos al apartamento estaba todo bastante colocado para haber sufrido una mudanza pocas horas antes. Con nosotros, cuando decidimos viajar a Miami, sólo traímos la ropa y los objetos personales; los pocos muebles y, lo más importante para Emmet, la televisión de plasma de cuarenta y dos pulgadas y el home cinema, lo trajeron los de la mudanza desde New Hampshire.
Allí, durante el tiempo que estuvimos estudiando en Darmouth, teníamos alquilado entre los tres una casita cerca del campus. Así que ya sabíamos lo que era convivir entre nosotros, eso no era problema. Ahora sólo faltaba descubrir cómo era convivir con una vecina como Bella.
Tras arreglarnos para nuestro primer día de trabajo nos metimos en mi volvo y fuimos directos al Forbbiden. Cuando bajamos las escaleras hasta la sala del personal, lo primero que vi fue a Bella en el centro de la misma.
Estaba muy...guapa. Preciosa sería la palabra adecuada. Llevaba un vestido negro cortisimo con un cinturón rojo. Tanto los zapatos como las uñas eran rojos también. Y sus labios...El pelo le llevaba como esta mañana, en suaves ondas que llegaban hasta la cintura.
¿Dónde quedaron las coletas mal hechas y el pelo fosco? ¿Donde quedaron las ropas feas y anticuadas? ¿Y los granos? ¿Y los kilos? Puse atención cuando Bella llamó a todos al orden. Todos prestaron atención al momento...todos menos Tanya. Era evidente que no tragaba a Bella.
Y cuando Bella empezó a hablar no pude atender ni una sola palabra a lo que decía. Sólo era consciente del movimiento de su boca y de como, a veces, se mordía el labio inferior mientras pensaba.
-...Y Edward a las barras de abajo – entonces puse atención de nuevo – Chicos...echadle una mano – dijo refiriéndose a mi – Jasper, ya sabes donde te toca...Bueno...voy a prepararme – susurró para si.
Cuando llegamos a la planta de arriba en seguida los chicos me explicaron el funcionamiento del local y me dijeron en qué sitio se encontraba cada cosa. Todos eran bastante amables conmigo, al menos por el momento.
Después de una hora pasada la apertura del local el interior era una locura total. Grupos de gente cool y vestidos enteramente de marca se paseaban por el local. Bailaban y rozaban sus cuerpos al ritmo de la música y las chicas no tardaron el acercarse a mi para tontear. Definitivamente amaba este trabajo.
Estaba hablando con una preciosa pelirroja cuando las luces de todo el local se apagaron. Un murmullo generalizado se oyó en la pista de baile. Entonces una melodía que no llegaba a recordar el titulo comenzó a sonar y un foco iluminó un punto determinado en el escenario. Jo-der.
Obviamente, era Bella la que se encontraba ahí arriba. En el centro del escenario se encontraba una especie de copa de cristal enorme...tragué en seco. Ya había visto otras veces este numerito, aunque nunca lo había visto en directo, sabía que iba a ser super sensual. Bella se metió en esa copa enorme con ayuda de uno de los chicos de seguridad. La sedosa piel de sus piernas enfundadas en esas medias negras se empapó al contacto con el agua que había en el interior. Empezó a hacer movimientos más que sensuales haciendo que el corpiño rojo que llevaba juntase sus pechos de manera totalmente pecaminosa. Subía y bajaba con agilidad las piernas y salpicaba de manera juguetona a los afortunados que estaban en primera fila. Cabrones con suerte...
Y eso no era lo mejor. No. La mejor parte vino cuando empezó a quitarse ropa. Primero el turno de una media, que con un movimiento lo tiró a un punto indeterminado del escenario. Luego le siguió la otra media... al ritmo de la música y con un jodido sensual movimiento de cadera se quitó el liguero para quedarse con una pequeña prenda en la parte de abajo. Aún no alcanzaba a ver si era braguita o tanga y...sí, era tanga. Cielos, tenía el culo más que perfecto. No podía dejar de acordarme de su cuerpo cuando yo estuve con ella...¿Cómo había sido posible el cambio?
Mi respiración se congeló un poco cuando vi que tiraba sus manos hacia los lazos del corset para quitárselo...quedaba poco, la canción prácticamente estaba acabando y...justo cuando tiró la prenda al suelo las luces se apagaron y no pude ver nada. Mi gozo en un puto pozo. Encendieron unas tenues luces para saludar al público, en el que aplaudían chicos y chicas por igual, se dio la vuelta abrazándose a si misma para que no se le viese nada, contoneando sus caderas de manera que debía de ser ilegal.
Expulsé el aire que tenía en mis pulmones y entonces me di cuenta de que prácticamente había estado conteniendo el aire durante toda la canción. Me había puesto burro de manera bestial.
- Madre-del-amor-hermoso – susurré.
- Te has quedado sin palabras, ¿cierto? - dijo el rubio...Mike – A mi me pasó igual cuando yo empecé aquí...y eso que ahora está mucho más tremenda...Mejora con los años. Es un puto bombón.
- Ya lo creo – murmuré.
Durante las dos siguientes horas no pude concentrarme para nada. Lo único que tenía en la mente era ese tanga, con el correspondiente culo, y esas pequeñas manos intentando tapar esos turgentes y rellenos pechos. Tenía un calentón de la hostia. Uno a escala mundial. Seguramente me habría reído si alguien me hubiera dicho que me iba a poner de esta manera con Isabella, la gorda...Las vueltas que da el mundo...Así que me ofrecí como voluntario para subir unas cajas de licor al piso de arriba, a ver si con un poco de suerte lograba despejarme.
Allí el ambiente era mucho más calmado y más relajado...y no había Bellas desnudas por ningún sitio. La gente iba mucho más tranquila, la música era más relajada, justo lo que necesitaba en estos momentos, aunque tuviera que cargar con cien cajas como esta. Estaba colocando las botellas tras la barra cuando oí una voz femenina.
- Puedo ayudarte si quieres...

EN EL PRÓXIMO CAPITULO
- ¿He de recordarte que tengo carta blanca para echarte a la puta calle? - Tanya perdió el color de su cara en un microsegundo.
- Ya se lo que te pasa...Estás picada porque me has pillado con Edward...le había echado el ojo y me he adelantado, ¿es eso? - dijo con una cínica sonrisa.
- Mucho antes que tu – les miré a ambos con desprecio – le he probado yo, Tanya. Que sepas que te llevo años de ventaja y, ¿sabes qué? Que por tu bien espero que haya mejorado, tampoco es para tanto. Os quiero ver fuera en menos de un minuto...

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